29/05/18

ZARAGOZA (Dionisio Casañal y Zapatero, Siglo XIX)


El plano elegido para su análisis es de finales del Siglo XIX, entre los años 1885 y 1891, dibujado y coordinado por Dioniosio Casañal. Dionisio Casañal y Zapatero (Zaragoza,1846-1913) fue un destacado topógrafo que desarrolló una notable actividad como empresario cartógrafo, un geómetra que llegó a tener una cierta proyección internacional, y también un ciudadano que tuvo una activa presencia en las esferas política y social de Zaragoza.
Zaragoza es la capital de la Comunidad Autónoma de Aragón y de la provincia, aparece como la quinta ciudad más grande de España, y se ha convertido en el principal centro de comunicaciones de la Comunidad Autónoma. Caesaraugusta o Caesar Augusta fue el nombre de la ciudad romana de Zaragoza, fundada como colonia protegida de Roma en el año 14 a. C., posiblemente el 23 de diciembre,​ sobre una ciudad ibérica intensamente romanizada. Su fundación tuvo lugar en el marco de la reorganización de las provincias de Hispania por César Augusto tras su victoria en las guerras astur-cántabras. Zaragoza contaba con el estatus de colonia libre, que le otorgaba determinados privilegios.
La situación y emplazamiento depende de la topografía o del medio físico, y de la función para la que se creó dicha ciudad. La colonia romana de Cesaraugusta se ubicó en la margen derecha del poderoso río Ebro, cerca de la desembocadura de otros dos cauces fluviales, el Gállego, el Huerva los cuales atraviesan la ciudad y el Canal Imperial de Aragón en el centro de un amplio valle. Su privilegiada situación geográfica la convierte en un importante espacio estratégico por lo que comunica con otras ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao y Toulouse. El emplazamiento de Zaragoza fue establecido entre la desembocadura del Jalón y la del Gállego, a la derecha del río Ebro. La dificultad para atravesar el caudaloso Ebro propició que el crecimiento de la ciudad se realizara de una forma natural hacia el sur, olvidando la margen izquierda del río. En la ribera y en el área urbana, el terreno es llano por lo general, sobre todo en la parte N de la ciudad asentada en la margen derecha de la desembocadura del río Gállego, mientras que la S tiene una inclinación más pronunciada conforme se aleja del Ebro. La ribera está rodeada de escarpes, cornisas o cárcavas dando lugar a relieves abruptos, en ocasiones con fuertes desniveles. 
La morfología urbana de Zaragoza está formada por un plano irregular en el centro de la ciudad, al sur del Ebro. Se sabe que es un plano irregular porque presenta calles estrechas y plazas sin formas definidas. En esta zona la trama es cerrada debido a que la disposición de los edificios muestra que se sitúan muy cerca los unos de los otros. El resto de las partes del plano que parten a raíz del centro de éste, constituyen un plano hipodámico-reticular sobre todo se aprecia en la parte sur del plano tanto a su derecha como a su izquierda debido a que sus calles se cortan en ángulo recto. Al otro lado del río Ebro en zona superior a la izquierda aparece por esa un tipo de plano regular debido a que se observa que la distribución de los edificios está planificada, y en la parte de la derecha de esa misma se observan naves industriales. Las tramas cerradas se establecen en el centro de la ciudad del plano irregular al sur del Ebro, en donde se encuentra el casco histórico y en la mayor parte inferior de la imagen a ambos lados. En las tramas cerradas los edificios se establecen muy cerca los unos de los otros, por el contrario, en las tramas abiertas los edificios se sitúan espaciados entre sí. 
Por consiguiente, el casco histórico de Zaragoza tiene orígenes romanos y estuvo rodeado por murallas. La función que éstas tenían era de carácter defensivo, y además delimitaban a la ciudad. En la actualidad, todavía se conserva parte ellas. Dentro del recinto amurallado podemos apreciar una organización a partir de dos calles que todavía permanecen visibles en la actualidad: el Cardo que está en posición perpendicular, y el Decumano que se dispone horizontalmente hacia la zona del río un poco desplazada hacia el norte. Ambas forman una especie de cruz en cuyo centro se situaba el foro, que era la parte más importante de la ciudad puesto que en él se llevaban a cabo las actividades de intercambio económico, cultural, social, político y comercial.
En el plano también podemos diferencias dos tipos de ensanches urbanos. Tomando como referencia el centro de la ciudad, en la parte inferior predominan los ensanches obreros, en los que las edificaciones presentan una cierta desorganización y una trama bastante cerrada ya que, entre dichos edificios, apenas se aprecia espacio alguno. En cambio, el tipo de ensanche burgués se sitúa justo en la parte superior, ya que de modo generalizado la edificación presenta edificios bastante separados los unos de los otros, bien planificados y con amplias calles, desarrollando una trama abierta. El ensanche burgués se establece en función al crecimiento urbano del siglo XIX, que plasma sus ideas de orden, higiene y beneficio económico. Los edificios son manzanas cuadriculadas que se disponen de forma simultánea entre calles emplazadas principalmente de forma paralela o perpendicular, favoreciendo la accesibilidad, la comunicación y los espacios verdes abiertos en los tramos donde se extiende el ensanche burgués, siguiendo siempre una corriente ideológica humanista.
Como conclusión, a partir del análisis del plano urbano que representa la ciudad Zaragoza en los años 1885-1891, he desarrollado varios elementos significativos tales como: las murallas romanas y la ciudad medieval que creció en torno a la romana; las dos calles principales en forma de cruz, el Decumanus y el Cardus; el puerto fluvial a la orilla del río Ebro, que se consideró uno de los tres puertos más importante de Hispania; el foro romano como centro principal de la vida pública, generalmente situado en el centro de la ciudad, pero en el caso concreto de Zaragoza junto al río Ebro; el teatro como lugar de entretenimiento y cultura, y las termas públicas como dato curioso.
Todos estos elementos formaban parte la colonia romana Ceraraugusta que nació a la derecha del Ebro. La visión de futuro de la ciudad se espera que por medio de la evolución de su casco histórico se mejore el espacio urbanístico de la ciudad para establecer en ella nuevas actividades económicas, turísticas y residenciales, proyectar la ciudad en un ámbito nacional e internacional, y que se convierta en un valioso recurso cultural para la historia e identidad de dicha ciudad. Esto ya lo decía Ortega, la ciudad por excelencia es la más clásica y mediterránea donde el elemento fundamental es la Plaza. “La urbe es ante todo, esto: plazuela, ágora, lugar para la conversación, la disputa y la elocuencia, la política”.
En definitiva, el gran desarrollo de las ciudades y de las formas de vida urbana es uno de los fenómenos que mejor caracterizan nuestra civilización. Los estudios demuestran cómo cada época deja huella y está grabado en los muros, en recientes descubrimientos y en la actividad humana. En este sentido, Europa se caracteriza por ser uno de los continentes más urbanizados. Zaragoza conserva un tesoro histórico, pero con el tiempo se ha convertido en una de las ciudades más influyentes de España.
Silvia Elena Arboleda Lopera

29/05/18

GIJÓN (1929)


La imagen elegida corresponde a un plano de Gijón extraído de una guía publicada en 1929 por la oficina de turismo de esta ciudad, donde se exponen los diferentes puntos de interés que visitar y las actividades desarrolladas ese verano en la ciudad. Para los interesados dejo el link de la página: http://gijonenelrecuerdo.elcomercio.es/category/planos
Gijón, se sitúa en el centro de la costa asturiana y es una de las ciudades más grandes del Principado de Asturias. Se extiende sobre una cuenca abierta al mar Cantábrico, de escasa altitud y suave topografía. La ciudad se levanta sobre un peñasco situado en la parte colindante con el mar Cantábrico, antiguamente unido a tierra por una lengua arenosa. El interés principal en esta zona para los primeros pobladores, el pueblo romano, era la riqueza en metales y minerales de las tierras del norte de España y el fácil dominio y control que este tómbolo presentaba de forma natural, para la creación de un asentamiento. Estaba unido con el resto del territorio a través de un camino llamado la ruta de la Plata.
Se construye a finales del siglo III y principios del IV d.C. una muralla de unos 850 metros de largo y 4,60 metros de ancho para una mejor defensa y protección de la ciudad. Esta fortificación se hallaba franqueada por varias torres semicirculares de 4 ó 5 metros de diámetro, situadas a intervalos de 18 metros. Solo existía una puerta principal formada por dos torres cuadrangulares de 5,40 metros de lado, separadas por un intervalo de 50 metros. La villa crecerá y se desarrollará dentro de la muralla con un trazado irregular, quedando algunos restos de esta muralla actualmente en la zona. También se puede observar el paso romano gracias a la excavación de las termas de la Campa Torres.
La ciudad crece formando un modelo concentrado e irregular, de calles estrechas y empinadas, con casas solapadas unas sobre otras a lo largo del terreno abrupto. Se desconoce a ciencia cierta el punto central alrededor sobre el que creció la ciudad, debido a sus límites naturales, al norte el cerro y al este y el oeste el mar. Esto no la permitió crecer con una forma radio-céntrica clara, sino más bien irregular, aunque se sospecha que el centro podría corresponder a la Plaza del Marqués, en el barrio de Cimadevilla. Podríamos situarla en uno de los extremos izquierdos de la antigua muralla, rozando la zona del puerto.
Entre los siglos VIII y XI, la ciudad quedó prácticamente abandonada, resurgiendo gracias al poder del intercambio comercial y la pesca de bajura. La zona más alta del emplazamiento, lo que se conoce actualmente como el Cerro de Santa Catalina, quedó sin edificar debido a los fuertes vientos que azotan de forma constante la zona. Más adelante se levantarán dos construcciones, el Elogio al horizonte y el faro. El segundo ya desaparecido. El faro fue construido alrededor del año 1867, desapareciendo alrededor de 1898 para la construcción de una zona de defensa con cañones situados en diferentes puntos estratégicos. El Elogio es una estructura de hormigón realizada por el escultor vasco Eduardo Chillida en el año 1990.
El Cerro divide la ciudad en dos partes, extendiéndose a lo largo de dos franjas costeras y los alrededores del río Piles, que desemboca en la playa de San Lorenzo. La forma de la ciudad cambia, pasando adquirir una estructura lineal, por la necesidad del pueblo de desarrollar alguna actividad económica para su supervivencia, que se basa en la pesca de bajura y el pequeño comercio. Se forma así el primer puerto de Gijón en 1840, el Puerto Deportivo, en torno a un conjunto arenoso, los arenales del Natahoyo, formado por una pequeña dársena donde se apiñaban un conjunto de barcazas pesqueras. La situación económica de Gijón era por tanto de baja sostenibilidad difícil de mantener solo con la venta de pescado entre los propios gijoneses.
En 1858, se encarga al arquitecto Andrés Coello, el diseño de una Plaza Porticada, donde se levantará la nueva Casa Consistorial, situada en la zona de Cimadevilla, dejando el mar y la playa de San Lorenzo al noreste y el casco antiguo de la ciudad junto con el cerro de Santa Catalina al noroeste. Con el objetivo de unir ambas zonas de la ciudad, la antigua y la nueva.
A mediados del siglo XIX, crece el interés por las explotaciones de carbón. Esto produce el aumento de la iniciativa industrial de la zona y un incremento en el flujo de tráfico marítimo, para el transporte de dichas mercancías, lo que supuso un leve repunte la actividad económica de la ciudad. En 1852, se cambia la ubicación del puerto a otra zona conocida como el Musel. El Puerto deportivo,mantiene su primacía sobre el cabotaje de carbón durante un tiempo. Numerosas embarcaciones de pesca siguen atracando allí. En 1907 el Musel empieza su mayor movimiento comercial, principalmente con la explotación de mineral de hierro y carbón. A mediados del siglo XX, es gracias al buen funcionamiento del Puerto, que la economía asturiana aumenta, con el traslado a granel de carbón y del mineral de hierro,usando para su transporte el ferrocarril. 
Hacia el año 1980 sufre un importante deterioro y su actividad se ve reducida a pequeñas actividades pesqueras y pequeños talleres de reparación. En 2006 sufre su última gran remodelación, equipando el puerto con nuevas y mejoradas instalaciones con el fin de acoger embarcaciones deportivas. Actualmente se ofrecen múltiples actividades lúdicas. Hoy el Puerto del Musel, cuenta con una de las instalaciones portuarias más importantes de España, y abarca actividades comerciales, náutico deportivas, turísticas, pesqueras y astilleros, siendo el principal puerto granelero de España.
La parte oriental de la ciudad crece también de forma lineal a lo largo de la playa de San Lorenzo y en torno al río Piles que desemboca en dicha playa. A finales del siglo XIX, el comercio y el turismo nacional aumenta gracias a la Plaza de Toros y a la Feria de Muestras de Gijón. Se produce así una inflación en la economía gijonesa que propicia el crecimiento urbanístico y demográfico, las nuevas zonas urbanas empiezan a tener una forma ortogonal, sus calles son rectas y regulares, basadas en perpendiculares y paralelas, tomando como punto central estas dos estructuras mencionadas anteriormente.
Gijón ha sufrido muchos cambios a lo largo del tiempo, debido principalmente al factor económico. Nace como una villa romana de valor estratégico militar. Durante la edad media, desaparece durante un tiempo, reapareciendo gracias al poder comercial. Con la revolución industrial, el tamaño de la ciudad y poder adquisitivo de los gijoneses aumenta promoviendo el traslado de mercancías a nivel nacional. Finalmente, el turismo junto con el transporte de mercancías se convierte en elemento clave de la economía de esta. Por todo ello, se puede concluir, que Gijón, por un lado, es una ciudad cuya importancia recae como destino turístico y por otro lado eje básico del abastecimiento de materias primas a nivel nacional.
Raquel Ortega Galán

29/05/18

GANDÍA (Juan Fernández Palomino 1765).


Se trata de un grabado antiguo que muestra una panorámica de Gandía, realizada por Juan Fernández Palomino en 1765. El autor ve Gandía desde al sur, por lo que la imagen representada corresponde a la zona meridional de la ciudad. El mar, que no se ve, quedaría a la derecha del dibujante y a su izquierda el macizo del Mondúver y la Marxuquera. Es una localización amurallada, en cuyo interior destacan una serie de edificios, civiles y religiosos y el resto de las edificaciones populares. Está ubicada en la llanura costera del sureste de la provincia de Valencia. Se caracteriza por un relieve plano, rodeada al noreste por el río Serpis, al este por el mar Mediterráneo, al sur el término de Oliva y es la capital de la comarca de la Safor.
En la segunda mitad del siglo XVIII la situación política se caracteriza por el abandono de la ciudad por parte de los duques de Gandía, y su macha a Madrid. Los Borbones triunfan en la guerra de Sucesión y el señorío pasa al duque de Benavente y luego al duque de Osuna. En el ducado de Gandía el señor mantenía grandes privilegios. El sector agrícola seguía siendo prioritario frente a un reducido número de personas dedicadas a la artesanía y por tanto el poder gremial era reducido. En Gandía existieron 19 agrupaciones gremiales; tres de ellos relacionados con la industria de la seda y el resto con actividades de la vida cotidiana (panaderos, carpinteros, carniceros, sastres, curtidores, etc.). Pero estos gremios no tuvieron mucho poder puesto que no se podía abrir ningún nuevo negocio sin la autorización del señor y además eran sectores muy cerrados para proteger sus propios privilegios. 
En el reinado de Carlos III se diversificó la economía y se inició una tímida industrialización. En esta época se produjo un notable aumento de la población debido al desarrollo agrícola por el aumento y mejora de los regadíos y la variedad de los cultivos, a saber, frutales, verduras, hortalizas, moreras para la crianza del gusano de seda y todavía partes de secano (cereales principalmente). Esta riqueza en la agricultura, produjo unos excedentes que servían para ser comercializados y muchos agricultores dedicaron parte de su tiempo a oficios artesanales como parte complementaria de sus ingresos.
A pesar del auge de la ciudad, su morfología se mantuvo irregular, ya que los edificios más importantes se levantaban en el centro de la ciudad e incluso a veces se aprovechaban bases para remodelar los ya existentes. Así se formaban travesías secundarias a partir de los ejes principales de la ciudad, que en este caso eran la calle Mayor principal y comercial, la Calle del Río y la Plaza del Santo Duque o Plaza Mayor. Durante la época de los Borgia, la ciudad se mantuvo constreñida al interior de la muralla, con diversas puertas de acceso quedando los límites completamente cerrados, teniendo carácter defensivo y fiscal
Posteriormente, se destruyeron y superaron las murallas siendo la evolución de Gandía muy notable. A partir las cortes de Cádiz (1812), que acabaron con el régimen feudal, se aceleró el desarrollo de la ciudad, favoreciendo mejoras como la inauguración del puerto marítimo en 1886, que era y es todavía hoy un elemento clave de exportación de cítricos y hortalizas, tanto de la ciudad como de comarcas próximas, y otras manufacturas. Finalmente el paso del ferrocarril Gandía-Alcoi en 1892, le dio mucha más actividad comercial y permitió fundar el primer periódico local conocido como El Litoral.
En 1900, comienza la explotación de los cítricos, la industria, el comercio y 60 años después se produce el fenómeno de turismo de sol y playa. En consecuencia, hubo un importante aumento demográfico que tuvo que buscar residencia en nuevas expansiones de la localidad. Aparecieron barrios anexos de carácter octogonal situados al norte y al oeste de la ciudad antigua. Después se mejoró la comunicación rodada entre el pueblo y el pequeño barrio del puerto. Esta vía, muchos años después fue el eje de una urbanización lineal moderna. A su vez, el barrio del puerto también creció debido al incremento de la actividad portuaria y del ferrocarril. Al norte del puerto, se construyó un paseo marítimo paralelo a la costa donde se ubica una urbanización paralela al mar de 7 kilómetros, que hace que en la actualidad se cuadruplique la población en verano.
La capital de la comarca de la Safor, evolucionó tanto que el 21 de Mayo de 2010, entró en un nuevo estatus: el reconocimiento como Gran Ciudad. Esto supone un régimen de gestión especial debido a que viven más de 75.000 habitantes en invierno, en verano hasta 250.000. Como conclusión, Gandía es una ciudad que evolucionó desde la Reconquista por Jaime I en que la economía se basaba en la agricultura y el comercio de la seda a ser hoy en día una urbe en que predominan el turismo y los servicios. Pasando a un segundo plano la agricultura y la industria. Toda esta nueva población ha tenido como consecuencia la expansión de la ciudad por fuera de las antiguas murallas gracias a barrios octogonales y lineales y el importante esparcimiento de la urbanización a lo largo de la playa.
Elisa Ostalé Estévez

27/05/18

EDIMBURGO (William Paterson, Siglo XIX)


La imagen seleccionada para el trabajo de análisis del espacio urbano se corresponde con la ciudad de Edimburgo, capital de Escocia. La ilustración data del año 1875, siglo XIX. Los datos que se han podido recopilar de la fotografía además de la fecha, se corresponden con el lugar de donde ha sido extraída. La imagen pertenece a la página 012 de la guía de Paterson a Edimburgo, por Paterson, William. La ciudad de Edimburgo, se ubica en la Costa Este de Escocia, enclavada entre las colinas de Pentland y el estuario del Fort. El emplazamiento de la ciudad es bastante curioso ya que se encuentra a un par de kilómetros del mar y entre siete u ocho colinas de origen volcánico.
Edimburgo es la capital y un concejo de Escocia (Reino Unido) constituye la segunda ciudad más grande del país después Glasgow. Es la capital de Escocia desde 1437 y sede del gobierno. Fue uno de los centros más importantes de educación y cultura durante la Ilustración gracias a la Universidad de Edimburgo y al hecho de que Inglaterra tomara el control de la ciudad en 1482. La ciudad constituye la sede del gobierno nacional y local, y es administrada por tres niveles de gobierno, el ayuntamiento, el parlamento escocés y el parlamento del Reino Unido.
Como principales acontecimientos, cabe destacar que los siglos XVI y XVII marcaron una de las épocas más tristes y lúgubres en la historia de Edimburgo, cuando la población fue afectada por las continuas luchas contra los ingleses y hubo de construirse una muralla que rodeara la ciudad con el objetivo de proteger la misma de posibles invasiones. La construcción de esta muralla supuso una limitación al crecimiento de la ciudad y obligó a los habitantes de Edimburgo a construir edificios con grandes dimensiones de altura, llegando a haber edificios de hasta doce plantas, e incluso construyendo casas de madera sobre otras ya edificadas. Estas condiciones, sumadas a la influencia de otros factores, llevaron a Edimburgo a transformarse en un lugar en el que residían miles de personas, sin condiciones higiénicas suficientes, plagas, pobrezas, enfermedades contagiosas, incendios etc. Sin embargo, esto no supuso una disminución de la sociedad sino un aumento, llegando a contar con 50.000 personas en el siglo XVII.
Dado que la situación era insostenible, fue entonces en el siglo XVIII cuando se inician los planes para la construcción de una nueva ciudad. El encargado de dicho proyecto sería James Craig quién se hizo cargo del proyecto por concurso público. En este mismo período, la existencia de las murallas se hizo ya innecesaria debido al Acta de Unión que se firma entre Escocia e Inglaterra. Es en el siglo XIX, época de la imagen, cuando se dan por finalizadas las obras de la Ciudad Nueva, dando como resultado a la creación de varios monumentos como el de  Walter Scott, la acrópolis de Calton Hill y la Galería Nacional.
En lo referente a la estructura, en la presente imagen destaca, en la parte izquierda de la misma el casco histórico de origen medieval, conocido como “Old Town”. En el lado opuesto, o en la parte derecha de la imagen se aprecia la ciudad nueva o “New Town”, la cual se podría definir como el ensanche ya que se trata de una zona ampliada de la ciudad en el siglo XIX. En cuanto al trazado, se puede decir que en sus inicios la ciudad vieja o “Old Town” albergaba un plano lineal, en el cual el eje central seria la conocida calle “Royal Mile”. La cual empezaría con el Castillo de Edimburgo y finalizaría con el palacio de Holyrood. Por otro lado, en cuanto al trazado de la ciudad nueva o “New Town” la distribución de la misma tendría que ver con el plano ortogonal, ciudad formalista y geométrica opuesta al origen medieval de la ciudad antigua. Esta ciudad nueva, cuenta con una gran calle central, seguida de dos calles paralelas, la zona residencial de dos grandes espacios verdes, que se corresponderían con dos grandes parques.
Entre los elementos urbanos más importantes, destaca la calle “Princes Street”, que constituye el eje principal de la ciudad nueva. Esta calle, marca la separación y diferenciación entre ambos espacios. En la ciudad antigua uno de los elementos urbanos que destaca es el castillo de Edimburgo, pero, en la imagen, se pueden apreciar otros edificios como la catedral de Saint Giles y la torre de Hub. Otro de los elementos que se puede apreciar, es el puente “North Bridge” puente que comunica y permite el acceso de ambas ciudades favoreciendo así la unión entre ellas. Aludiendo de nuevo a una de las calles principales, cabe considerar que las principales actividades económicas de la ciudad tienen que ver con el sector terciario o de servicios, ya que en estas calles principales, albergaban los principales comercios o locales, los cuales prestaban todo tipo de servicios a los habitantes,  además de despuntar en ella el sector financiero y de la banca. Del mismo modo, debido al poder cultural de determinados edificios, así como la creación y separación de la ciudad en dos, se incrementó la actividad turística y de la construcción.
Después de haber analizado la imagen, se puede concluir la influencia de diversos factores históricos, políticos y económicos que llevaron a muchas de las ciudades europeas a distribuciones como la que se ha analizado y estudiado a lo largo de este artículo.
Leticia González García

27/05/18

VARSOVIA (Bernardo Bellotto, 1773)


Esta obra, recuperada de la Web Gallery of art,  se titula Vista de Varsovia desde la terraza del Palacio Real y fue realizada en 1773 por el artista Bernardo Bellotto, en la propia ciudad de Varsovia. Se trata de un óleo sobre lienzo, perteneciente al estilo Rococó que se encuentra en el Museo Nacional de Varsovia.
En sus comienzos, este artista, también conocido como “Canaletto el Joven”, comenzó a adoptar el estilo y la temática vedutista de su tío Giovanni Antonio Canal. Este se caracterizaba por la representación de monumentos y lugares típicos solos o con la presencia de figuras humanas. Poco a poco recorrió muchos países, hasta que en 1776 se asentó en la ciudad de Varsovia, donde el rey de Polonia II August Poniatowski le ofreció un puesto como pintor de la corte polaca. Bellotto lo aceptó y durante este periodo realizó en torno a veintiséis obras sobre las vistas de Varsovia, la cuales fueron realizadas para su puesta en la suite del Palacio Real. Sin embargo esta pintura no se categorizó en ese grupo. Se deduce que fue pensada para los departamentos privados del rey. Con el tiempo, las obras de Belloto que ofrecen una perspectiva de Varsovia, como esta, fueron utilizadas para la reconstrucción de los edificios de la ciudad dañados por los bombardeos de la II Guerra Mundial.
Varsovia se encuentra en el centro-este de Polonia, concretamente en la región de Mazovia, a las orillas del río Vístula. En ella se pueden encontrar dos formaciones geomorfológicas principales, que son la llanura meseta de morrena y el valle del Vístula con diversos bancales. El rio Vístula divide a la ciudad en dos partes: derecha e izquierda. La parte izquierda se caracteriza por la meseta de morrena y los bancales del río, donde resulta de interés la zona de la Escarpa de Varsovia, situada en el casco antiguo. La parte derecha se corresponde con áreas boscosas de pinos. El río Vístula es uno de los principales ríos de Europa Oriental y se caracteriza por ser el más importante de Polonia; nace a 1220 metros de altitud en la vertiente septentrional de los montes Cárpatos y desemboca en la Bahía de Gdansk (Mar Báltico). Su importancia como arteria de comunicación fluvial permitió el desarrollo económico de la ciudad ya que se convirtió en un camino natural para transportar productos y favorecer el comercio. 
En cuanto a su estructura y representación urbanística, la ciudad presenta un plano irregular, sobre todo en el centro histórico. Allí se encuentra en el barrio viejo, donde converge la calle Krakowskie Przedmiescie con la calle Podwale. Este tipo de plano, como se puede observar, provoca que las calles sean estrechas y la línea recta no es frecuente, lo que suponía un freno importante para el tránsito de vehículos. Además la proximidad entre las casas y los edificios hace que el sol apenas penetre durante el día en las fachadas.
En cuanto al contexto histórico de la obra, en la segunda mitad del siglo XVIII, Varsovia se convirtió en un centro cultural, económico, político y comercial debido a la llegada de la Ilustración. En el ámbito político se desarrollaron ideas, cambios y crecimiento que ejercieron una fuerte influencia en la ciudad. La aparición del sistema bancario, las empresas manufactureras y otras empresas provocaron una base económica firme. Asimismo durante este periodo ilustrativo la población se alteró. El desarrollo de fábricas provocó que el número de trabajadores se incrementase y la clase de los mercaderes, industriales y banqueros se expandiese. Además se produjo una migración rural hacia las ciudades. Todos estos cambios provocaron el desarrollo de la industria de la construcción. A su vez, se produjeron nuevas residencias nobiliarias y la clase media comenzó a construir sus propias casas, que marcaban una diferencia social. Con todo ello, las funciones de la ciudad se configuran en político-administrativas ya que las empresas y los bancos hacen sus gestiones en la ciudad; comercial debido a la repartición de productos entre las diferentes localidades; industrial ya que se empiezan a desarrollar fábricas y cultural y religioso debido a la presencia de multitud de monumentos y centros religiosos.
Por último, en la imagen se aprecian diversos elementos urbanos. El castillo de Lubomirski, también conocido como Palacio Presidencial de Varsovia, es un edificio cuadrilátero con un patio interior rodeado de fortificaciones de piedra, que desde 1643 forma parte de la Ruta Real, utilizada por los reyes para trasladarse de su residencia al Palacio Real. Su construcción original se inició bajo las órdenes del Gran Hetman con el arquitecto Constantino Tencalla. Durante unos años fue la residencia privada de familias aristocráticas y finalmente fue usado como edificio de gobierno.
En cuanto a las iglesias,  la Iglesia de Santa Cruz se construyó a finales del siglo XVII, y es uno de los centros católicos de estilo barroco más significativos, donde se encuentra enterrado el corazón de Frederic Chopin. Por su parte, la Iglesia de las Carmelitas, del mismo estilo que la anterior, fue construida en el siglo XVII y no fue destruida durante la guerra, por lo que conserva elementos originales. A su vez, la Iglesia de San José de los Visitacionistas fue fundada en el siglo XVII durante el reinado de Juan II Casimiro Vasa. También es una de las pocas iglesias que se salvaron de la destrucción durante el levantamiento de Varsovia. Cabe destacar que en su interior se encuentra un órgano que fue testigo de los conciertos que brindó el músico Frederick Chopin. Finalmente la Iglesia de Santa Ana fue construida en el siglo XV y es la iglesia más antigua de Varsovia. En el siglo XVII se le añadió una torre campanario desde donde hoy los turistas pueden observar las vistas de la Ciudad Vieja. Fue destruida y posteriormente reconstruida en diferentes estilos.
Finalmente, el Palacio barroco de Wilanow se sitúa en la parte sudeste de Varsovia y es la estación final de la  Ruta Real. Recibe el nombre de las tierras sobre las que se levantó en el siglo XVII  y que fueron adquiridas por Juan III Sobieski. En sus inicios fue una residencia de la corte o de los habitantes que vivían en el palacio del rey. Actualmente se pueden visitar sus salones con muebles y decoración de diferentes épocas, la Galería del Retrato Polaco así como el extenso parque y los jardines. Por su parte el Palacio Real tuvo origen en el siglo XIV bajo el nombre de Gran Torre. El edificio, consta de tres plantas más el ático y presenta una fachada sobria. Fue concebido como la residencia real oficial, sede del Parlamento y centro cultural y administrativo del país. Fue destruido en dos ocasiones y tras su reconstrucción se abrió al público para su visita. Como curiosidad, cabe destacar que en la imagen, en el muro del Palacio Real se aprecia una escalera con personas, que fue diseñada en 1773 pero nunca llegó a construirse. Además en el centro de la terraza se aprecia una clase de equitación, el cual era el deporte tradicional del lugar.
Laura Díaz-Ufano

27/05/18

BELMONTE (Anton Van Der Wyngaerde, 1563)


El dibujo escogido es de Anton Van Der Wyngaerde, del año 1563, y representa una vista panorámica de Belmonte, (rubricado en lo alto por el topónimo «Belmont»), que es un pueblo español de la provincia de Cuenca. Se trata de un esbozo realizado pluma y tinta sepia, de 21,1 x 30,1 cm., que se conserva en el Victoria and Albert Museum de Londres, en el álbum nº 8455, f. 26 v.
Anton Van Der Wyngaerde (Amberes, 1525 – Madrid, 1571) conocido en España como Antonio de las Viñas, fue un paisajista flamenco que representó en sus dibujos vistas panorámicas de varias ciudades de Italia, Francia, Países Bajos, Inglaterra y España. Destacó por su meticulosidad al resaltar los detalles. Estuvo al servicio del rey Felipe II desde 1557, quien le encargó recorrer España entre 1561 y 1570 para realizar una colección de 62 vistas de diferentes poblaciones.
La topografía de Belmonte en el siglo XVI es la de una típica villa medieval, rodeada por un recinto amurallado y protegida por un alcázar. El artista se sitúa al oeste, sobre la llanura manchega, en el camino que conducía a Monreal del Llano y los Hinojosos, donde aparecen varios viandantes y un caballero. En el relieve del paisaje se aprecian cuatro cerros, de izquierda a derecha: en el primero se localizan seis molinos de viento, en el siguiente las edificaciones de la villa, en el de San Cristóbal destaca el castillo y, en el último, hay un único molino. No se representan ríos ni arboledas, aunque había pinos y encinas. La llanura es de tipo cerealista, lo que se justifica por la representación de siete molinos de viento, de los que en la actualidad solo se conservan tres.
En este boceto panorámico, la morfología irregular de Belmonte no permite identificar con claridad su estructura urbana. Pero podemos explicar que la villa manchega estaba organizada en tres barrios: el cristiano, intramuros; el arrabal musulmán, extramuros, detrás del arco de Chinchilla; y el judío a espaldas de la puerta de Toledo. Sus calles eran estrechas y de trazado curvilíneo, con edificaciones bajas o de una planta, salvo los de la nobleza y los religiosos, de mayor calidad y porte arquitectónico.
Wyngaerde representa un edificio cuadrangular a la izquierda de la población, que el pintor identifica como “caça dol sor” (casa del señor) y que corresponde al palacio del Infante Don Juan Manuel, señor de Belmonte, que lo construyó como alcázar en el primer tercio del siglo XIV. Sin embargo, en 1563 era un convento de dominicas. De sus elementos arquitectónicos destaca el salón regio, utilizado como iglesia conventual y el patio plateresco, de doble arcada. El siguiente edificio, situado en el centro del pueblo, es “la glesia magior” que actualmente es la colegiata de San Bartolomé Apóstol. Fue mandada construir por Juan Pacheco en 1459, sobre la antigua iglesia de Belmonte. De factura gótica, conserva la pila bautismal de Fray Luis de León. El castillo también fue patrocinado por Juan Pacheco, en 1456, en el cercano cerro de San Cristóbal, sobre una fortaleza del siglo anterior. Es el emblema de Belmonte. Arquitectura militar de estilo gótico-mudéjar, de planta entre pentagonal y estrellada, y con torreones cilíndricos. Dispone de un gran salón de gobierno, cubierto por una magnífica armadura mudéjar de lacería y estrellas. Está contigua la capilla del palacio, con otra espléndida techumbre mudéjar ochavada sobre trompas.
El recinto amurallado bajomedieval partía desde el castillo y disponía de nueve torreones y cinco puertas: al norte la puerta de San Juan, al sur la de Chinchilla, y al oeste la Nueva, la de Toledo o Monreal (la única representada en el dibujo) y la del Almudí o del Rollo. Hay dos grandes lienzos de tipo cremallera o en zig-zag. Esta defensa de la villa fue construida en 1456 a partir de un acuerdo entre el marqués Juan Pacheco y el concejo Belmonteño. 
La base económica de Belmonte ha sido siempre la agricultura. Su importancia política y patrimonial se originó en los siglos XV y XVI, gracias a la nobleza local, la familia Pacheco. Destacó Juan Pacheco, tercer señor de la villa y primer marqués de Villena, valido del rey Enrique IV de Castilla, dotándola de nobles construcciones militares, civiles y religiosas. Culturalmente, hasta el siglo XVI convivieron los cristianos, judíos y musulmanes. Pero tras la expulsión de estos dos últimos grupos religiosos, proliferaron numerosos conventos de diversas órdenes religiosas: concepcionistas, dominicos, franciscanos, jesuitas, trinitarios y ursulinas. Además, la villa contó con un corral de comedias. En conclusión, Belmonte era en 1563 una pujante villa agrícola que destacó política y patrimonialmente, gracias a la protección de la familia Pacheco.
Alba Pastor López

27/05/18

BURGOS (Alfred Guesdon, 1851)


Esta obra, que pertenece a una serie de vistas aéreas de ciudades europeas realizadas por Alfred Guesdon en el siglo XIX, representa la ciudad de Burgos hacia 1851. Guesdon fue un litógrafo, viajero y arquitecto francés, que sobrevolaba ciudades con un globo aerostático y las retrataba a vista de pájaro. La imagen fue publicada en la revista parisina La Illustration Journal Universel de París.
En la imagen se muestra con detalle una vista global de la ciudad de Burgos, la cual estaba rodeada por una muralla con una altura de doce metros, construida entre los siglos XIII y XIV. La ciudad se encuentra dividida en dos por el río Alarzón, que nace en la Sierra de la Demanda y es un afluente del río Arlanza, perteneciente a la Cuenca del Duero. Para cruzar de un lado de la ciudad a otro se usaba el Puente de San Pablo o el Puente de Santa María. En la parte derecha de la imagen se puede observar el centro histórico de la ciudad, cuyo trazado es irregular y poco planificado, característico de la época medieval. En la esquina superior izquierda se pueden observar los cultivos y algunas viviendas dispersas situadas a las afueras de la ciudad; esta zona se correspondía en la época con la periferia urbana. Toda ella estaba rodeada de campos dedicados a la agricultura, además del cerro de San Miguel. A partir del siglo XIX ,la ciudad creció considerablemente y tuvo lugar la creación de ensanches.
Entre los elementos urbanos más importantes destaca el castillo, una fortaleza estratégica situada en el cerro de San Miguel. Fue construido por el conde Diego Rodríguez Porcelos en el año 884 durante la Reconquista y su finalidad era detener el avance musulmán sobre Castilla. La ciudad, por tanto, creció a los pies del castillo. Pero la edificación más significativa es la Catedral de Santa María, cuya construcción comenzó en 1221 aunque sufrió modificaciones en los siglos XV y XVII. Es de estilo gótico francés y fue mandada construir por Fernando III el Santo. Durante su reinado la ciudad transformó su función defensiva en función comercial y proliferaron los monasterios religiosos y las iglesias. Entre los monasterios destaca sin duda el de Santa María la Real de las Huelgas, más conocido como Las Huelgas, que fue fundado en 1187 por Alfonso VII. En su interior se hallan obras de gran valor y algunas de las vidrieras más antiguas de España. Recibe este nombre puesto que está situado en un terreno de cultivo no trabajado y dedicado a pastos, el cual recibía el nombre de huelgas. También destaca el monasterio de San Pedro de Cardeña, una abadía trapense fundada en 899 y situada a las afueras de la ciudad, aunque fue destruida por los árabes en 953 y reconstruida en el siglo XII. 
La cumbre de la riqueza de la ciudad se alcanzó durante el reinado de los Reyes Católicos. En dicha época Burgos tenía el control sobre el comercio lanero, pero su decadencia llegó con la ruina de las exportaciones de lana en torno al año 1600. Tras un periodo de decadencia, en el siglo XIX Burgos era el centro de comercio agrícola, en él se desarrolló el cultivo cerealístico del trigo y las granjas que producían leches y huevos. En cuanto al sector secundario no fue hasta mediados del siglo XX cuando la ciudad fue declarada Polo de Promoción industrial y actualmente cuenta con una gran superficie dedicada a la industria.
Como curiosidad, la ciudad de Burgos contó con diferentes barrios como la judería, el barrio mudéjar, el distrito comercial o la zona de artesanos, los cuales, aunque no mantienen exactamente su estructura inicial, son lugares que todavía se pueden visitar. En los extramuros de la ciudad se podían encontrar arrabales como el de San Pedro y la Villa de Gamonal.
María Martín Lozano

26/05/18

SION (Sebastian Münster, siglo XVI)

La imagen con la que vamos a trabajar es una ilustración del cosmógrafo Sebastian Münster, perteneciente a su obra Cosmographia, que es la primera descripción del mundo en alemán y en uno de los libros de Geografía más importantes del siglo XVI. Münster nació en Alemania en 1488 y falleció en Suiza en 1552. A lo largo de su vida destacó por ser profesor de hebreo en la Universidad de Basilea (1527), así como por traducir la Biblia al latín y publicar numerosos textos en diversas lenguas. Como hemos mencionado anteriormente su gran obra es Cosmographia, cuya primera edición en alemán apareció en 1544 y posteriormente se han ido publicando alrededor de 40 ediciones en otros idiomas.

La ciudad que aparece representada en la ilustración es Sion, perteneciente al condado de Valais, es una de las ciudades más antiguas de Suiza. Los primeros habitantes de esta ciudad se remontan al periodo del Neolítico, hace unos 7.000-5.000 años a.C. El nombre actual de Sion, deriva del latín “Sedunum” que a su vez desciende de la tribu celta de los Sédunes, lo cuales se asentaron en la región fundando un poblado estable. Tras los celtas, fue ocupada por los romanos, los señores de Borgoña, los de Saboya y Napoleón, hasta que en 1815 Valais acabo uniéndose a la Confederación Helvética.
La ciudad de Sion se encuentra situada en el valle del río Ródano, rodeada por los Alpes berneses al norte y los Alpes valesanos al sur. Como podemos observar en la imagen, estaba protegida por tres murallas, de las cuales hoy sólo quedan algunos restos. Debido a la topografía de esta zona geográfica, podemos observar que en la cima de los montes se situaban los dos castillos de la ciudad, con el fin de facilitar la defensa ante posibles adversarios. En la zona más baja de este paisaje, se localizaba el resto de la ciudad con un centro histórico medieval estructurado en pequeñas calles, estrechas y sinuosas, entre las cuales podíamos encontrar numerosas iglesias, monumentos importantes, así como las casas más humildes de la población. Desde el siglo VI, Sion se convirtió en sede episcopal. La actividad económica de esta ciudad se basaba en la agricultura, el comercio y el arte.
Entre los elementos más destacados de esta imagen podemos citar el castillo de Tourbillon (izquierda) y el castillo y la catedral de la Valère (derecha), ambos situados en lo alto de las dos colinas. El castillo de Tourbillon fue construido entre los años 1290 y 1308, ocupando una posición defensiva en lo alto de una de las colinas. A lo largo de la historia, este castillo ha desempeñado un papel muy importante en la ciudad. A pesar de los numerosos ataques, el castillo de Torubillon ha sufrido una serie de reconstrucciones que le llevaron a convertirse en la residencia de verano de los obispos de la época. Pero en 1788, se produjo un gran incendio del cual no se llegó a recuperar, por lo que hoy en día quedan las ruinas.
En cuanto al castillo de la Valère, fue construido en 1049 como residencia para los nobles de Sion. Unos años más tarde, en lo alto del complejo, se construyó la basílica de la Valère, dedicada, un edificio de carácter fortificado que cuenta con elementos románicos y góticos. A pesar de haber sobrevivido a tiempos difíciles a lo largo de la historia, este castillo quedó abandonado tras la revolución Helvética en 1798. Cien años más tarde, el cantón del Valais se hizo cargo de la conservación del castillo y la basílica, convirtiéndolos en un museo que prevalece hasta nuestros días.
Otros elementos a destacar de la ciudad serían la catedral de Sion, dedicada a la virgen de Notre Dame du Glarier, que fue construida en el siglo XIII sobre un antiguo templo románico y se caracterizaba por su cripta y campanario. También, cabe señalar la Torre de los Hechiceros, una prisión construida en el siglo XIV donde se encerraban y torturaban a todas aquellas personas acusadas de brujería.
Pese a los numerosos ataques y saqueos que ha sufrido la ciudad a lo largo de la historia, Sion ha sabido recuperarse. Hoy en día se ha convertido en una de las ciudades más turísticas y visitadas de Suiza, tanto por su casco histórico y barrio comercial, como por la zona vinícola en la que se encuentra. Además, cabe destacar el atractivo que ofrecen los deportes de invierno por su proximidad a los Alpes. En la actualidad, Sion es el centro económico del condado de Valais y un importante nudo comunicaciones.
Claudia Martínez López

24/05/18

CÓRDOBA (Pieter Van der Aa,1715)


Esta imagen muestra la ciudad de Córdoba en el siglo XVIII, exactamente en 1715. Se trata de un grabado del editor y geógrafo holandés Pieter Van der Aa que aparece en la obra editada por el autor conocida como Les delices de L’Espagne et du Portugal, la cual fue publicada en la ciudad de Leiden en 1715. En dicho texto se relatan la vida y las costumbres españolas y portuguesas, y además se describen diferentes monumentos y obras artísticas.
La ciudad de Córdoba está emplazada a orillas del río Guadalquivir y al pie de Sierra Morena. El valle del Guadalquivir le proporciona una extensa campiña, espacio idóneo para la producción agrícola, y la sierra incide en el clima de la ciudad, al arroparla de los vientos de influencia norte. El clima de Córdoba, mediterráneo continental, se caracteriza por presentar temperaturas suaves durante todo el año con escasas precipitaciones y una incidencia solar alta especialmente en los meses de verano, que condiciona hasta un extremo importante la vida de los lugareños, dado que a lo largo del día en verano se alcanzan temperaturas de hasta cuarenta grados.
En la imagen, la ciudad aparece dividida por el río Guadalquivir en dos zonas. En la zona sur se observa el Campo de la Verdad con casas bajas y personas con animales dedicándose a las labores del campo. En la zona norte, se halla el casco antiguo, donde se localizan edificios con notable valor histórico-artístico, como por ejemplo, la Mezquita-Catedral. Además, en el grabado también se aprecia la periferia urbana, que se distribuye por las zonas próximas a Sierra Morena. Hay murallas que rodean la ciudad, de imponente porte, orientadas básicamente al oeste, en dirección Sevilla, de donde solían venir las principales amenazas. A través de un plano de la época se ha comprobado que la morfología de la ciudad es irregular, las calles son estrechas, no siguen un orden previo y se presentan desordenadas. Esta trama urbanística está condicionada tanto por las diversas civilizaciones que tuvieron presencia en la zona como por el clima al que se ha hecho antes alusión, dado que la estrechez de las calles garantizan un mínimo de sombra para poder caminar por ellas.
Los elementos urbanos más significativos de Córdoba son los siguientes. A la izquierda se encuentra el Alcázar de los Reyes Cristianos, construido en el año 1328 durante el reinado de Alfonso XI el Justiciero, bisnieto de Alfonso X el Sabio, y representa una de las obras más importantes de la arquitectura militar de la época. Al lado se sitúa la Mezquita de Córdoba, considerada como una de las mayores del mundo islámico con 24.000 ?2 de superficie. Se comenzó su construcción en el año 786 d.C. sobre la planta de la basílica visigoda de San Vicente, bajo el gobierno de Abd al-Rahman I, y fue objeto de tres ampliaciones sucesivas. También se observa el Puente Romano, seguramente obra del Emperador Augusto, construido en el siglo I a.C. sobre el río Guadalquivir; fue el único puente de la ciudad hasta la construcción del Puente de San Rafael a mitad del siglo XX. Aunque en el grabado no se aprecia, hay que destacar también la Plaza de la Corredera, un gran espacio rectangular soportolado que funcionó como mercado principal de la ciudad hasta el año 1946.
Desde el siglo XVI hasta finales del XVII Córdoba vivió una gran crisis demográfica debida, principalmente, a las hambrunas, epidemias y decadencia económica, por lo que en el siglo XVIII había un total de 40.000 habitantes. La sociedad cordobesa se dividía en estamentos: nobleza, clero y campesinos. La nobleza y el clero (secular y regular) eran los estamentos privilegiados. La nobleza poseía la función guerrera para conseguir prestigio y poder, y la iglesia se consideraba una de las más ricas y poderosas de la monarquía hispánica. Pero la mayoría de la sociedad cordobesa estaba constituida por el tercer estado (los no privilegiados): en el escalafón superior se encontraban los mercaderes, ricos comerciantes, propietarios agrícolas y los miembros de cualificadas profesiones; en la parte inferior se distinguían a los artesanos, agricultores, ganaderos, campesinos y obreros. A partir siglo XVIII, con los Borbones en el poder, en Andalucía se produjo una etapa de cierta recuperación económica, principalmente en la industria y en la artesanía textil, pero no así en la agricultura. Además, se construyeron edificios barrocos de gran calidad y riqueza.
Las actividades económicas que se aprecian en la imagen son propias del sector primario (agricultura y ganadería). En cuanto a los aspectos de tipo cultural, durante el siglo XVIII en Córdoba permanecen las influencias culturales recibidas a lo largo de la historia por los cartagineses, romanos, bárbaros, visigodos, árabes, judíos y cristianos. Por ello, Córdoba es un crisol de culturas cuya importancia ha estado ligada al devenir de la Historia de España. Su importancia política, religiosa, económica, militar y cultural ha estado sujeta a la de sus gobernantes, y quizás su máximo apogeo y esplendor coincidiera con el período en que fue capital del Califato Omeya de Córdoba o Califato de Occidente.
Ester Arenas Lora.

21/05/18

ISFAHAN (Eugène Feudin & Pascal Coste, 1839)

La imagen que elegí me gustó por su exotismo. Se trata de una representación de la Plaza de Naqsh-E Jahan de Isfahan (Irán), de aproximadamente 1830, realizada por Eugène Flaudin, orientalista, pintor, arqueólogo y político francés (1809-1889), nacido en Nápoles, y Pascal Coste, renombrado arquitecto francés (1787-1879), nacido en Marsella. Entre los dos hicieron una colección de más de 200 imágenes (130 pinturas de Flaudin y 70 mapas de Coste), que fueron publicadas en dos libros: Viajes a Persia y Monumentos modernos de Persia, dedicados a la arquitectura musulmana y la política de este territorio a mediados del siglo XIX. La imagen escogida representa uno de los sitios más importantes de la ciudad; en ella se pueden observar algunos de los edificios más imponentes del mundo musulmán del siglo XVII.

Geográficamente, Isfahan se sitúa en el borde oriental de los Montes Zagros y en el centro de Irán, a 1500 m sobre el nivel del mar. Urbanísticamente, parte de la Plaza Naqsh-E Jahan, de forma rectangular; por sus medidas y los grandes monumentos que la rodean, es de las plazas más hermosas y grandes del mundo, y el centro en el que confluye un conglomerado de calles de forma concéntrica, que conectan con numerosas plazas y amplias avenidas. La ciudad está dividida por diferentes distritos o barrios y es atravesada por el río Zayandeh, un sistema de canales que distribuía el agua por toda la ciudad durante la dinastía Safávida. Este río está atravesado por infinidad de puentes de gran belleza pertenecientes a esa dinastía, destacando el puente Khaju por su arquitectura y grandes arcadas.

Al mirar la pintura podemos contemplar algunos monumentos significativos de la época Safávida. En el centro de la imagen se encuentra la gran Mezquita de Sha, que fue construida para el soberano de la dinastía Safávida, el Sha Abbas I, entre 1612-1638. Esta Mezquita está construida en el lado sur de la plaza. Sus dimensiones son de unos 100 metros de largo por 130 metro de ancho; destaca por su color azul, presente tanto por fuera como por dentro, conseguido gracias a un delicado trabajo de azulejos, así como infinidad de elementos decorativos en su interior. 

A la derecha de la imagen se observa el palacio de Ali-Qapu, que al igual que todo el contorno de la plaza fue construido por el Sha Abbas I. En sus numerosas habitaciones, el Sha acostumbraba a recibir a nobles, embajadores y forasteros con grandes celebraciones y fiestas. También era famosa por su acústica la gran sala de música. Desde la terraza que coronaba el palacio con sus grandes columnas de madera, el rey y sus invitados presenciaban diferentes juegos que se llevaban a cabo en la explanada de la gran plaza, desde el juego de Polo, demostraciones de tiro, luchas de animales salvajes y carreras de caballos. En los sótanos del palacio se abría un túnel que atravesaba la gran plaza hasta la mezquita privada del Sha, la mezquita Shaeikh Lotfollah, que se encuentra en el lado oriental de la plaza,. Su nombre está dedicado al famoso Iman de la Corte Real, que atendía el culto religioso. Por su fama, el nombre se encuentra en inscripciones Coránicas dentro de la mezquita, que es rica por sus adornos y caligrafías.

Estos son tres de los monumentos que dominaban el perímetro de la plaza y que están representados en la pintura, todos ellos están coronados por un gran Bazar en la parte norte de la Plaza, donde los mercaderes llegaban a la ciudad para comerciar después de un largo viaje por el desierto, en plena Ruta de la Sada en el siglo XVII. El gran Bazar es el más grande del mundo musulmán, con 30 hectáreas de calles que configuran un laberinto de más de 4 km de largo que desembocan en la gran Plaza Naqsh-E Jahan. La elegancia de todo el conjunto hizo de la plaza una obra maestra de la arquitectura persa y el corazón de la ciudad de Isfahan. 

Isfahan se convirtió en el centro cultural de Persia tras su conversión al Islam. Fue designada la capital del Estado Safávida desde el año 1598. Durante los siglos XVI-XVII favoreció el desarrollo de la cultura y el arte, haciendo de la ciudad una de las más populosas y bellas de su tiempo, y con frecuencia se la describe como un lugar paradisiaco y próspero tanto en lo cultural como en lo político. Su historia es rica y larga. Tras cruentas guerras entre Persia y el Imperio Otomano (1603-1605), la ciudad se convirtió en refugio de los cristianos armenios que huían de las persecuciones Otomanas. El rey Safávisa Sha Abbas I, les dio acogida cediéndoles terrenos, donde construyeron iglesias y monasterios. Desgraciadamente durante el siglo XVII, la decadencia de la dinastía Safávida llevó a la ruina la ciudad, que, después de ser invadida, quedó casi destruida.

Como curiosidad, la Plaza Naqsh-E Jahan es hoy completamente diferente a como aparece representada en la pintura, porque tiene grandes zonas verdes y un hermoso estanque en el centro. En cualquier caso, por sus monumentos y su belleza ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad en el año 1979.

Cristina Lechón Fernández