24/05/18

CÓRDOBA (Pieter Van der Aa,1715)


Esta imagen muestra la ciudad de Córdoba en el siglo XVIII, exactamente en 1715. Se trata de un grabado del editor y geógrafo holandés Pieter Van der Aa que aparece en la obra editada por el autor conocida como Les delices de L’Espagne et du Portugal, la cual fue publicada en la ciudad de Leiden en 1715. En dicho texto se relatan la vida y las costumbres españolas y portuguesas, y además se describen diferentes monumentos y obras artísticas.
La ciudad de Córdoba está emplazada a orillas del río Guadalquivir y al pie de Sierra Morena. El valle del Guadalquivir le proporciona una extensa campiña, espacio idóneo para la producción agrícola, y la sierra incide en el clima de la ciudad, al arroparla de los vientos de influencia norte. El clima de Córdoba, mediterráneo continental, se caracteriza por presentar temperaturas suaves durante todo el año con escasas precipitaciones y una incidencia solar alta especialmente en los meses de verano, que condiciona hasta un extremo importante la vida de los lugareños, dado que a lo largo del día en verano se alcanzan temperaturas de hasta cuarenta grados.
En la imagen, la ciudad aparece dividida por el río Guadalquivir en dos zonas. En la zona sur se observa el Campo de la Verdad con casas bajas y personas con animales dedicándose a las labores del campo. En la zona norte, se halla el casco antiguo, donde se localizan edificios con notable valor histórico-artístico, como por ejemplo, la Mezquita-Catedral. Además, en el grabado también se aprecia la periferia urbana, que se distribuye por las zonas próximas a Sierra Morena. Hay murallas que rodean la ciudad, de imponente porte, orientadas básicamente al oeste, en dirección Sevilla, de donde solían venir las principales amenazas. A través de un plano de la época se ha comprobado que la morfología de la ciudad es irregular, las calles son estrechas, no siguen un orden previo y se presentan desordenadas. Esta trama urbanística está condicionada tanto por las diversas civilizaciones que tuvieron presencia en la zona como por el clima al que se ha hecho antes alusión, dado que la estrechez de las calles garantizan un mínimo de sombra para poder caminar por ellas.
Los elementos urbanos más significativos de Córdoba son los siguientes. A la izquierda se encuentra el Alcázar de los Reyes Cristianos, construido en el año 1328 durante el reinado de Alfonso XI el Justiciero, bisnieto de Alfonso X el Sabio, y representa una de las obras más importantes de la arquitectura militar de la época. Al lado se sitúa la Mezquita de Córdoba, considerada como una de las mayores del mundo islámico con 24.000 ?2 de superficie. Se comenzó su construcción en el año 786 d.C. sobre la planta de la basílica visigoda de San Vicente, bajo el gobierno de Abd al-Rahman I, y fue objeto de tres ampliaciones sucesivas. También se observa el Puente Romano, seguramente obra del Emperador Augusto, construido en el siglo I a.C. sobre el río Guadalquivir; fue el único puente de la ciudad hasta la construcción del Puente de San Rafael a mitad del siglo XX. Aunque en el grabado no se aprecia, hay que destacar también la Plaza de la Corredera, un gran espacio rectangular soportolado que funcionó como mercado principal de la ciudad hasta el año 1946.
Desde el siglo XVI hasta finales del XVII Córdoba vivió una gran crisis demográfica debida, principalmente, a las hambrunas, epidemias y decadencia económica, por lo que en el siglo XVIII había un total de 40.000 habitantes. La sociedad cordobesa se dividía en estamentos: nobleza, clero y campesinos. La nobleza y el clero (secular y regular) eran los estamentos privilegiados. La nobleza poseía la función guerrera para conseguir prestigio y poder, y la iglesia se consideraba una de las más ricas y poderosas de la monarquía hispánica. Pero la mayoría de la sociedad cordobesa estaba constituida por el tercer estado (los no privilegiados): en el escalafón superior se encontraban los mercaderes, ricos comerciantes, propietarios agrícolas y los miembros de cualificadas profesiones; en la parte inferior se distinguían a los artesanos, agricultores, ganaderos, campesinos y obreros. A partir siglo XVIII, con los Borbones en el poder, en Andalucía se produjo una etapa de cierta recuperación económica, principalmente en la industria y en la artesanía textil, pero no así en la agricultura. Además, se construyeron edificios barrocos de gran calidad y riqueza.
Las actividades económicas que se aprecian en la imagen son propias del sector primario (agricultura y ganadería). En cuanto a los aspectos de tipo cultural, durante el siglo XVIII en Córdoba permanecen las influencias culturales recibidas a lo largo de la historia por los cartagineses, romanos, bárbaros, visigodos, árabes, judíos y cristianos. Por ello, Córdoba es un crisol de culturas cuya importancia ha estado ligada al devenir de la Historia de España. Su importancia política, religiosa, económica, militar y cultural ha estado sujeta a la de sus gobernantes, y quizás su máximo apogeo y esplendor coincidiera con el período en que fue capital del Califato Omeya de Córdoba o Califato de Occidente.
Ester Arenas Lora.

23/04/18

CORDOBA (Anton van den Wyngaerde, 1567)

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This image was made in 1567 and portrays a panoramic view of Cordoba and the Guadalquivir river from the point of view of the Calahorra Tower. The painter is Anton van den Wyngaerde, who was born in Belgium, and used different techniques and materials like pen, brown ink, watercolour and thick framing lines in black ink. Now it belongs to the Victoria and Albert Museum of London, but it was formerly included in an album of 31 other views of Spanish cities. 

There is a great amount of details in the representation of the houses and social activities of that time. Thanks to the river Guadalquivir, Cordoba had a good communication system with other places and its comercial power was very important during the Golden Age. The 16th century in Cordoba was characterized by being a period of economic expansion with respect to the Middle Ages after the conquest of Cordoba by Fernando III El Santo. But there is a decline at the end of the century in regards to the population, mainly due to epidemics, poor harvests and famine.

In the background it is possible to admire the mountains of Sierra Morena, so the view is incredible and represents an interesting balance between city and nature. In the foreground we can see people doing common activities. There are some peasants shepherding cows and donkeys near the bridge because the most common occupation in that period was farming.

The urban layout is irregular and the housing is enclosed by a city wall, which is typical in medieval towns. There are some buildings out of the city wall, to the other shore of the river, that can be considered the starting point for a suburban area or “arrabal”. So the urban structure is divided in two sides by the Guadalquivir; on the one hand we have the city centre and the main monuments, and on the other hand there are cropfields, farms and lodges. Near of the Calahorra Tower is placed the Roman bridge over the Gudalquivir, and after crossing it, we will find the cathedral-mosque of Cordoba, which is the most important monument of the city and one of the most important in Spain. 

Mario Parrilla

24/11/12

CÓRDOBA (Alfred Guesdon, 1860)

Este grabado es una imagen de Córdoba en 1860, tomada “a vuelo de pájaro”, que pertenece al arquitecto, litógrafo y viajero francés Alfred Guesdon. Forma parte de una serie de vistas aéreas de 16 ciudades de España, que realizó el autor gracias a un globo aerostático y un fotógrafo. La imagen está publicada en la exposición permanente “Los molinos del río”, que se encuentra ubicada en Córdoba desde el pasado mes de marzo.

Córdoba está emplazada a orillas del río Guadalquivir, rodeada al norte por Sierra Morena y al sur por la campiña. La situación privilegiada en la que se encuentra ha hecho que esta ciudad haya acogido a numerosos pueblos y culturas desde la Edad de los Metales.

La imagen que ofrece la ciudad a mitad siglo XIX es la de una urbe en  plena decadencia, encerrada dentro de su recinto amurallado (como se aprecia en la imagen) y sin apenas expansión urbana fuera del mismo, debido al estancamiento demográfico existente desde finales del siglo XVI. Tan sólo existía un arrabal, de carácter residencial, fuera de las murallas, el Campo de la Verdad, que se distingue a la derecha de la imagen.

La población era mayoritariamente agrícola, con una fuerte implantación artesanal, una débil industria moderna, escaso comercio y un alto porcentaje de sirvientes. El limitado comercio que existía se encontraba situado en las inmediaciones de la plaza de la Corredera (a la derecha del grabado). Esta plaza ha sido utilizada durante el paso del tiempo para numerosos fines, entre los que destacan las corridas de toros, hasta que en 1846 se construyó la plaza de toros de los Tejares.

El casco histórico que vemos reflejado comenzó a configurarse durante los siglos XIII-XV, a partir de la reconquista de la ciudad llevada a cabo por el rey Fernando III, cuando los cristianos adaptaron la herencia urbana recibida de época islámica. Se puede apreciar un  trazado viario irregular, puramente morisco, caracterizado por calles sinuosas y angostas y fachadas encaladas.

La huella romana está igualmente presente: la muralla que delimita toda la urbe y el Puente Romano es parte del legado que dejaron en los primeros siglos de nuestra era. Este puente fue un importante medio de transporte y comunicación con el exterior desde la zona sur de la península Ibérica. Asimismo, en la imagen podemos advertir algunas puertas (de las trece construidas), como la puerta del Puente, al extremo norte del puente, y la puerta del Colodro, al fondo de la imagen. Este grabado uno de los pocos testimonios gráficos en los que aparece este último monumento.

Durante el esplendor de la Córdoba islámica la ciudad llegó a alcanzar el medio millón de habitantes y fue cuando se construyó el monumento más significativo de la ciudad. Destaca en la imagen por su belleza arquitectónica y su trascendente historia la Mezquita cordobesa, actual Catedral cristiana. Es el monumento islámico más importante de Occidente. Otra muestra de esta época de apogeo la encontramos a lo largo del cauce del río Guadalquivir: son los molinos hidráulicos, de los que aún hoy en día quedan restos. A la orilla derecha del Guadalquivir aparece la torre de la Calahorra, una construcción también de origen islámico, construida para proteger el Puente Romano.

En la parte inferior izquierda se distingue el Alcázar de los Reyes Cristianos, un edificio de carácter militar erigido sobre restos romanos y visigodos, que sirvió de residencia a los Reyes Católicos durante ocho años. Junto al Alcázar destaca el emblemático edificio de las Caballerizas Reales, construido para albergar una nueva raza de caballos.

Durante la Reconquista cristiana se crearon 14 parroquias, entre la que destaca la de San Nicolás (detrás de la Mezquita-Catedral) por su alta torre de aspecto militar. Las parroquias no sólo dirigían la vida espiritual de sus feligreses, sino que eran los centros vertebradores de la vida de la ciudad. Posteriomente, a finales del siglo XVIII se construyó la iglesia del colegio Santa Victoria, un edificio de grandes dimensiones que aparece en la imagen entre la Mezquita-Catedral y la plaza de la Corredera.

En pleno siglo XIX la vida de la ciudad estaba marcada por las diferencias y tensiones propias de una sociedad fuertemente estratificada. La falta de dinamismo hizo de Córdoba una ciudad sin crecimiento extramuros hasta la llegada del ferrocarril en 1859, que impulsó el derribo de las murallas para satisfacer las comunicaciones y una cierta demanda de suelo fabril, dando paso de esta forma a una nueva ciudad industrial.

María Dolores Merino Serrano