05/20/18

SEGOVIA (Anton van den Wyngaerde, 1562)


Anton van den Wyngaerde es el autor de esta obra de 1562. Fue un dibujante paisajista flamenco del siglo XVI, que recorrió España a partir de 1561, dibujando una colección de 62 vistas, detalladas y meticulosas, de pueblos y ciudades, por encargo de Felipe II, a cuyo servicio estaba desde 1557. Toda esta colección de vistas esta publicada en el libro Ciudades del siglo de oro. Las vistas españolas de Anton van den Wyngaerde (Kagan, 2008).
En esta pintura se muestra la vista de Segovia desde el suroeste. Esta ciudad se sitúa al sur de la comunidad de Castilla y León, junto a la Sierra de Guadarrama. Se localiza en una roca de una elevación del terreno rodeada por los ríos Eresma y Clamores, dotándola de una extraña forma lo que en su tiempo sirvió como defensa natural contra posibles ataques y en la actualidad delimita el crecimiento de la ciudad, estableciendo sus fronteras.
El enclave en que se asienta la ciudad, la hizo crecer desde el castillo hacia levante y de norte a sur, pero también desarrollar una serie de barrios periféricos, extramuros; por lo que en su estructura cuenta con dos zonas diferenciadas, el interior de la muralla donde se encuentran los principales monumentos artísticos, lo que conocemos como el centro urbano con un trazado irregular con calles estrechas.  Tiene un origen romano, pero también un desarrollo posterior medieval. El exterior de la muralla está conformado por una serie de barrios periféricos, conocidos como arrabales que poseen una morfología poco uniforme, ya que está compuesto por casas humildes, donde vivían las clases trabajadoras puesto que es donde se ubicaban los talleres y fábricas.
La Segovia del siglo XVI era una ciudad viva y rica. En 1561 contaba con 22.000 habitantes, en 1594, 6.000 más, veintitrés parroquias, once monasterios de frailes, siete de monjas y tres hospitales. Era una ciudad de trabajadores, de los cuales la mayoría se dedicaba a la industria textil, puesto que era la más extendida en ese momento en la ciudad. Sus campos, pobres en trigo, servían de pastos para el ganado que producía la materia prima; sus segovias se exportaban por España y las Indias occidentales. Al lado de esta industria se asentaban otras como los molinos de pan, para el propio consumo, o de papel para la exportación, pues en la ciudad había papeleros y pergamineros, pero ni un solo impresor.
En esta pintura encontramos algunos de los elementos más representativos de la ciudad. En primer lugar, el castillo-palacio (El Alcazar), situado como fuerte bastión militar desde el siglo XII y cuya construcción se inició en el siglo XI. Remodelado durante el siglo XIV, había servido como palacio real a los Trastámara y a fin de siglo sería restaurado por Francisco de Mora.
En segundo lugar, la catedral de Santa María trazada por Juan Gil de Hontañón y construida a partir de 1525. Ya que estaba situada en el Barrio de la Almuzara, vieja judería o Barrionuevo, es un terreno que cambio de dueños a partir de 1492, lo que permitió la construcción de nuevas obras, como la nueva catedral. En 1541 se habían terminado y cerrado los cinco tramos del cuerpo de la iglesia, levantado el hastial del cabildo, la librería y trasladado el claustro que Juan Guas había realizado para la catedral vieja. La torre estaba rematada con un cuerpo de ventanas diferente al actual. El mismo año de la visita de Wyngaerde, Rodrigo comenzaba la obra del crucero.
Además de estos monumentos se distingue gran número de iglesias románicas y monasterios y la muralla que se construyó en el reinado de Alfonso VI, también cabe destacar el acueducto romano del siglo I que, aunque no se muestra en esta imagen se encontraría situado a la derecha y que se conserva en la actualidad.
Por último, destacar que Segovia alcanzó en el XVI el siglo más importante de su historia. Pero la peste, la carestía de trigo, la mortandad, el hambre y la quiebra que culminaron en 1599, supusieron un rápido declive para la ciudad textil, transformándose en ganadera y exportadora de lanas. La expulsión de los moriscos significó un nuevo paso en la agonía de Segovia, tan rica en su mano de obra. La ciudad-fábrica se fue transformando en una más de las muchas ciudades-convento.
Elena Valencia Gómez

05/13/12

SEGOVIA (Ángel González, 1850)

Este grabado, realizado por Ángel González, muestra la ciudad de Segovia en el año 1850. Esta ciudad se encuentra situada al sur de la comunidad de Castilla y León, al pie de la Sierra de Guadarrama. Su morfología es irregular, de origen medieval, herencia de su pasado musulmán y cristiano. En cuanto a su estructura, cuenta con dos áreas diferenciadas: una parte romana en la zona en torno a la que se encuentra el acueducto, y otra medieval rodeada por una muralla para proteger a la población.

En el interior del núcleo aparecen entrelazadas calles estrechas y tortuosas, y plazuelas recogidas en sí mismas. Predomina el carácter medieval, encontrándose la mayoría de los monumentos dentro de la muralla. En el punto central de la ciudad se encuentra el acueducto, que sirve de puerta de entrada al casco histórico a través de la plaza del Azoguejo, que desde antiguo tenía la función de mercado. Ya en el siglo XIX, la ciudad empezó a agrandarse traspasando los límites de las murallas, aunque los ensanches son propios del siglo XX.

La imagen muestra la decadencia de Segovia en el siglo XIX, como consecuencia de la Guerra de la Independencia, las Guerras Carlistas y la inestabilidad social característica del siglo XIX. La Desamortización y el auge de la burguesía llevaron a que tanto el clero como la nobleza perdieran importancia y abandonasen la ciudad. Las actividades económicas más relevantes entonces eran, por un lado, la agricultura, la ganadería y la explotación forestal desarrollada la vecina Sierra de Guadarrama, y por otro, una incipiente industria ligada a estos sectores, quetenía lugar en la llanura más próxima a la ciudad. En cualquier caso, la economía de este siglo estuvo bastante desolada y gran parte de la población vivían en pésimas condiciones, sin poder acceder apenas a puestos de trabajo.

Los monumentos más representativos de Segovia, que aparecen en la imagen, son los siguientes. Primero, el Acueducto, que es un símbolo emblemático de la ciudad, edificado en el siglo I d. C con la función la de transportar agua para la población. Segundo, el Alcázar, que es un castillo-palacio cuya construcción se inició en el siglo XI, y en el que han vivido muchos reyes españoles; doce años después de ser pintada esta imagen, este monumento fue devastado por el fuego. Y finalmente la catedral de Santa María, conocida como la Dama de las Catedrales, construida en estilo gótico tardío a partir del año 1525, bajo el reinado de Carlos V. Además de estos tres monumentos se distingue también la Plaza Mayor, y un gran número de iglesias románicas y monasterios, que justifican la declaración de Patrimonio de la Humanidad que le fue otorgada por la UNESCO en 1985.

Lorena García Calderón
 

05/12/12

SEGOVIA (Alfred Guesdon, siglo XIX)

Alfred Guesdon, arquitecto, dibujante y grabador francés, realizó esta litografía  de la ciudad de Segovia a mediados del siglo XIX.

Segovia nació como un asentamiento celta que fue posteriormente ocupado por romanos, visigodos, musulmanes y cristianos. La ciudad está situada en la meseta castellana, junto a la Sierra de Guadarrama, emplazada en una roca en torno al cauce de dos ríos, el Eresma y el Clamores. Esto establece las fronteras naturales en la ciudad y dificulta los posibles ataques.

El plano de la ciudad presenta un trazado irregular compuesto por calles estrechas y sin empedrar, muy habitual en las ciudades medievales. Entre sus principales elementos urbanos se encuentra un acueducto romano formado por 128 arcos, un castillo o Alcázar y la catedral de estilo gótico. También cuenta con iglesias románicas, edificios mudéjares y una muralla.

En primer lugar se encuentra el Alcázar, edificio que aparece documentado por primera vez en el año 1122. Fue residencia de varios monarcas, como los Reyes Católicos, Alfonso X el Sabio y Enrique IV. Se construye en la transición del románico al gótico, y muestra una decoración mudéjar predominante en los techos. El edificio se compone de dos patios y cuenta con dos torres, la de Juan II y la del Homenaje. Sufrió grandes daños durante un incendio producido en el año 1862. El Alcázar, además de residencia real, sirvió como prisión, y posteriormente como Academia de Artillería.

La muralla se construyó en el reinado de Alfonso VI, tras la conquista de la ciudad por parte de los cristianos para expulsar a los musulmanes. Contaba con cinco puertas, aunque en la actualidad se conservan sólo dos de ellas, una situada al sur y otra al norte de la ciudad. Dicha muralla comienza y termina en el Alcázar, rodeando la ciudad para defenderla y evitar posibles ataques. También delimita la ciudad, dejando fuera de ella los arrabales, destinados principalmente al cultivo de huertas y agricultura.

Otro elemento representativo de la ciudad es la Catedral de Santa María. Es característica por ser la última catedral gótica que se construyó en España, y cuenta con algunos detalles renacentistas. Esta catedral se empezó a construir en el año 1525 por orden del monarca Carlos I. La estructura de este edifico cuenta con una planta de cruz latina con tres naves.

Por último, aunque no aparece en la imagen, cabe destacar el acueducto romano del siglo I, que aún se conserva en la actualidad. Además se conservan dos calzadas. A partir de estos elementos se puede deducir que fue una ciudad importante. Sus principales funciones históricas fueron comerciales y artesanales, dando lugar a una importante industria de paños desde finales de la Edad Media, y también política, por ser residencia de los monarcas de Castilla.

En conclusión, Segovia es una ciudad que toma contacto con varias culturas, como la romana y la musulmana. A pesar de ello, es la ciudad cristiana medieval la que tiene más protagonismo, y de la que se conservan más elementos en la actualidad, ya que conserva el plano irregular, así como muchos ítems que la componían. Esta ciudad alcanzó su esplendor en siglo XVI, convirtiéndose en la tercera ciudad de Castilla, tras Salamanca y Valladolid. Aunque no siempre fue así, ya que con la llegada del siglo XVII este esplendor se ve ensombrecido por la peste, que hizo disminuir la población y provocó una caída en la industria textil de la ciudad.

Beatriz Barrientos González