05/05/20

GUADALAJARA (Agustín Bancalari, 1896)

El plano pertenece a la ciudad de Guadalajara, Jalisco, la cual formaba parte de la denominada provincia de Nueva Galicia en México. Fue trazado por el Ingeniero Agrimensor, Agustín Bancalari en el año 1896. Este plano fue empleado como referencia histórica del primer gran crecimiento de la ciudad de Guadalajara a finales el siglo XIX y se encuentra en el archivo histórico de la PRODEUR (Procuraduría de Desarrollo Urbano) de Jalisco. Dentro de las aportaciones más importantes de Bancalari se encuentran los trazos de la ruta de los ferrocarriles de Guadalajara con destino a distintos pueblos colindantes.

Guadalajara fue fundada el 14 de febrero de 1542. Su emplazamiento fue en una tierra en la que su principal característica era ser plana, era una gran llanura, lo cual facilitaba el asentamiento y el desarrollo, no solamente por las condiciones del terreno, sino también por el clima semiseco, con inviernos y primaveras secos, y semicálidos, sin estación invernal definida. Además, su situación central en el occidente de México, funcionaba como parada estratégica para todos los viajeros y comerciantes; también era punto de partida de una ruta hacia Estados Unidos por caminos que bordeaban la montaña y el océano pacífico. La llanura era dividida por el río San Juan de Dios, su cauce nacía en el manantial de Agua Azul y tenía un recorrido de aproximadamente 10.000 metros hacia el norte, lo cual permitía abastecer de agua a la ciudad.

Así como la mayoría de colonias hispanoamericanas, la configuración de la ciudad fue diseñada bajo el marco de las Leyes de Indias, adoptando la retícula y el trazo ortogonal como modelo de organización, estableciendo una plaza pública al centro, rodeada por las sedes gubernamentales, civiles y religiosas. En el plano, esta plaza central se encuentra entre la catedral y el palacio de gobierno.

Originalmente la ciudad estaba conformada por unas cuantas manzanas rodeada de 3 poblados de gente local y otros indígenas traídos por los españoles, estos pueblos eran: Analco, Mexicaltzingo y Mezquitán. Analco se encontraba al sureste de Guadalajara, al lado este del río San Juan de Dios y sus habitantes desempeñaban, sobre todo, trabajos artesanales. Mexicaltzingo se encontraba al sur de Guadalajara, cerca de Analco al lado opuesto del río, este poblado creció de manera exponencial cuando se fundó Guadalajara, ya que los españoles trajeron indígenas del Valle de México como auxiliares de sus tropas; los habitantes de Mexicaltzingo se dedicaban al sacrificio del ganado para abastecer a Guadalajara. Por otro lado, Mezquitán era el poblado más alejado, situado al noroeste de Guadalajara, a comparación de la importancia socio-económica de los otros dos pueblos, la influencia de Mezquitán era nula; con el tiempo sus actividades económicas evolucionaron y se dedicaron al cultivo de la tierra y la crianza de ganado. Estos tres pueblos pasaron a formar parte de Guadalajara en el siglo XIX, cuando la ciudad experimentó su primer crecimiento considerable.

Guadalajara destacó sobre el resto de poblaciones por su crecimiento y en el año 1824 fue declarada capital del estado soberano de Jalisco, de ésta manera la ciudad se consolida como centro político, religioso y económico y se le da importancia a la construcción de infraestructura. En este marco se construyeron edificios representativos de la ciudad indicados en el plano como los siguientes: el Hospital y Panteón de Belén, este hospital se construyó con la idea de ser uno de los hospitales más importantes de la ciudad, sin embargo las malas gestiones administrativas del recinto y las guerras no permitieron que lo fuera, a finales del siglo XIX era utilizado como escuela de medicina. El Teatro Degollado, construido debido a la idea del gobernador Santos Degollado de darle a los ciudadanos un teatro digno, correspondiente a la importancia que la ciudad había cobrado. La plaza de toros El Progreso, inaugurada en 1856, muestra de la gran influencia española en la cultura mexicana, ya que hicieron de las corridas de toros un estilo de vida que perdura en el tiempo. Por último, el mercado de San Juan de Dios, el cual se encontraba a escasos metros hacia el sur de la plaza de toros, en este mercado se concentraban los viajeros y visitantes y se distribuían artículos agropecuarios y artesanales, con el tiempo el mercado fue cobrando importancia y se llevaron a cabo varias obras para convertirlo en uno de los mercados más grandes de todo México. Además se llevaron a cabo importantes obras comola introducción del ferrocarril a la ciudad (1888), la luz eléctrica y los tranvías.

Además de los elementos urbanos construidos en el siglo XIX, en el plano encontramos otros elementos que tuvieron gran relevancia siglos atrás. En el centro se encuentra la Catedral de Guadalajara, construida por orden de Felipe II de España en 1561 y su construcción demoró cerca de 50 años, en el año 1716 fue consagrada como Catedral de Guadalajara con la intención de llevar en alto el nombre de la religión católica. Detrás de la catedral encontramos el Palacio de Gobierno, edificación desde donde se realizaban los correspondientes cobros de impuestos para la Corona Española y se desempeñaban todas las funciones propias del Ayuntamiento. El hecho más importante ocurrido en este recinto fue el decreto, por parte de Miguel Hidalgo, de la abolición de la esclavitud. A la misma altura de estas dos edificaciones pero cruzando el río nos encontramos con el Hospicio Cabañas, declarado Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, en este edifico se les daba alimento, vestido y educación a los niños abandonados, con la intención de que estos niños se asegurarán un futuro cuándo llegarán a la vida adulta, se le denominó como casa de misericordia, ya que también daban asilo a los ancianos, viudas y huérfanos.

En el lado oeste del plano se encontraba el Ex Colegio Jesuita de Santo Tomás, primer centro educativo donde se impartían altos estudios, sin embargo en 1767, el rey de España, Don Carlos III de Borbón ordena la expulsión de los jesuitas de sus dominios, por lo que el edificio queda vacío. Años más tarde y por la labor de Fray Antonio Alcalde se crea la Real y Literaria Universidad de Guadalajara, siendo su sede el ex Colegio de Santo Tomás. Actualmente es una de las Bibliotecas más importantes de la ciudad, lleva por nombre el Premio Nobel de literatura, Octavio Paz.  Unas manzanas hacia el este se encuentra el Convento El Carmen, anexo a la Iglesia de El Carmen, siendo este uno de los conventos más importantes de Guadalajara, en poco tiempo, la iglesia se convirtió en la más solicitada por la gente rica de la ciudad para celebrar actividades religiosas, actualmente es un centro cultural que funciona como galería de arte, entre otras cosas.

Como se puede observar en el plano, aunque la ciudad vivió su mayor crecimiento durante el siglo XIX, éste fue más notorio hacia el oeste del río San Juan de Dios que hacia el este. Esta división geográfica se fue transformando en una división social, la cual es vigente en la actualidad, hacia el oeste del río se encontraba la clase rica y acomodada y hacia el este del río la clase obrera e indígena. Todo esto fue debido a que el río generaba una problemática en la forma de construcción y crecimiento controlado configurado por los españoles, sin embargo, aun siendo un territorio independiente, no será hasta el siglo XX cuando se hace consciente de actualizar su planificación urbanística, lo cual generará la aparición de nuevos planos que combinen trazos ortogonales e irregulares. 

Marta Valmaña Caballero

04/05/13

GUADALAJARA (1849)


La imagen corresponde a Guadalajara en el año 1849 y representa un plano histórico de la ciudad de Guadalajara y sus Arrabales. Nos la podemos encontrar en el Archivo Municipal de Guadalajara y su autor fue el ingeniero general del Cuerpo de Ingenieros de la Brigada Topográfica. El destinatario de este documento fue el Ayuntamiento, donde se utilizó para ubicar o tener una visión global de la ciudad. Posee una escala de 1:2.000 y presenta una breve “Esplicación” a modo de leyenda en los bordes. En el plano se localizan los principales edificios, iglesias, conventos o puertas más representativas que de la época, así como la localización de los arrabales y el nombre de algunas calles y plazoletas. Por su interés urbanístico ya ha sido publicada en varias ocasiones, como en el manual de García Ballesteros, A. (1978) Geografía Urbana de Guadalajara. Madrid: Fundación Universitaria Española.

La ciudad de Guadalajara se encuentra situada en la comunidad autónoma de Castilla- La Mancha, en el valle del río Henares, entre dos barrancos. El plano muestra la morfología urbana, es decir, el aspecto externo que presenta la ciudad influida por el emplazamiento y la situación. Posee una localización estratégica para las redes de comunicación por su situación central en la Península Ibérica y su proximidad a la capital de España, Madrid, favoreciendo las relaciones comerciales.

Se trata de un entramado de calles estrechas y cortas, de trazado irregular y con gran variedad de plazoletas. El caso del casco urbano posee una fisionomía característica de una ciudad andalusí, de origen árabe con influencia de arte mudéjar, renacentista y barroco, como se puede apreciar en sus principales monumentos. A las afueras de la ciudad nos encontramos con sus arrabales que representan el ensanche de la ciudad por motivos de escasez del territorio, ya que la zona que delimitaba muralla resultará insuficiente para el crecimiento de la ciudad.

La muralla original de la ciudad fue construida por los árabes y tiene un carácter defensivo. Ha sido respetada como componente arquitectónico característico de la ciudad hasta el siglo XIX, cuando fue derruida en su mayor parte por la necesidad de expansión y la pérdida de su utilidad práctica, manteniéndose en la actualidad muy pocos restos (los barrancos del Alamín como el Alcázar Real y San Antonio, los torreones del Alamín y de Alvar Fañez y  la puerta de Bejanque).

Algunos de los monumentos más representativos de la ciudad son la Concatedral de Santa María la Mayor, construida sobre la antigua mezquita musulmana en el siglo XIV con claras influencias mudéjar, renacentista y barroca. Constituye una de las sedes episcopales de la Diócesis de Sigüenza, y actualmente funciona como parroquia. La actividad religiosa fue clave en el siglo XVII para la ciudad de Guadalajara, presentando una decadencia a partir de la desamortización. Por ello, en 1842, el Ayuntamiento ordenó la venta de todos los conventos y la reducción de las cinco parroquias a sólo Santa María y San Nicolás.

Entre los monumentos, destacan el Palacio Antonio de Mendoza y Antiguo Convento de la Piedad del siglo XVI, caracterizados por su estilo renacentista y elementos neoclásicos. Algunas de sus funciones han sido convento, diputación provincial de Guadalajara o cárcel, actualmente es un Instituto de educación secundaria. El palacio del Infantado, ocupado en el siglo XIV por los Mendoza, que proporcionaron a la ciudad historia del arte español y occidental. Controlaban la vida política de la ciudad, ya que de ellos dependían las actividades comerciales que se llevaban a cabo como talleres artesanales, y comerciales. En la actualidad es un lugar turístico utilizado hasta hace poco, como biblioteca y archivo.

Durante el siglo XVIII se produce un aumento de la superficie cultivada, propiciado por un crecimiento demográfico y la subida de precios de los productos. Esto promovió la aparición de huertas en la periferia que aprovechaban el agua del río Henares para riego, lo que dio lugar a la aparición de barrios, situándose en la periferia las familias con menos poder adquisitivo, y por el contrario en el casco antiguo los eclesiásticos en conventos y parroquias.

La función primordial que tenía la ciudad era el político- administrativo al haber sido proclamada en el siglo XVIII capital con independencia. Industrialmente, en la ciudad únicamente se encontraba la Real Fábrica de paños que estuvo en funcionamiento hasta principios del siglo XIX, por tanto, había un predominio de la agricultura. Actualmente las zonas de los arrabales se han urbanizado, con la creación de polígonos industriales (Henares o Balconcillo) como consecuencia del aumento desmesurado de la población que ha modificado notablemente la estructura de la ciudad dejando el casco urbano, que antes era el centro de la ciudad, desplazado. Por lo que se prevé que el centro de Guadalajara que actualmente es el Ayuntamiento, pase a ser la plaza de Santo Domingo. La imagen subjetiva del espacio percibido que posee la ciudad hace que se pensara en ella como una ciudad defensiva y, actualmente, como una ciudad dormitorio o residencia de estudiantes.

Alba Blázquez

07/05/12

GUADALAJARA (Anton Van Der Wyngaerde, 1565)

 

Guadalajara se localiza en el centro de la Península Ibérica en el valle que forma el río Henares. Desde su fundación ha tenido una posición privilegiada en la orilla izquierda del río. Su emplazamiento entre dos barrancos en la parte más elevada de la meseta castellana le ha permitido gozar durante siglos de un importante valor estratégico, ya que es una zona de paso en las redes de comunicaciones entre el norte y el sur de la península.

Es una ciudad de origen medieval, como podemos advertir rápidamente en la imagen al visualizar la muralla que bordea la ciudad, las calles de trazado irregular y la poca altura de los edificios, exceptuando los religiosos y los restos del dominio árabe. Esta mofología suele identificarse con el casco histórico actual de las ciudades,  cosa que también sucede en Guadalajara.

La muralla fue construida por los árabes antes del siglo X. Formando parte de este recinto amurallado están el Alcázar Real y los torreones de El Alamín y Alvarfañez. Los tres tenían un carácter defensivo. Al Alcazar, también de origen árabe, se le atribuye una función militar y de centro de operaciones para la lucha contra los pueblos cristianos durante la Edad Media.

Tras la reconquista cristiana, la mezquita fue destruida y se construyó encima la actual Concatedral de Santa María, por aquel entonces llamada iglesia de Nuestra Señora de la Fuente. Desde entonces ha ejercido de núcleo religioso de la ciudad junto con las iglesias de la Merced, San Gil (hoy destruida) y San Esteban.

Entre los hitos urbanos que marcan la estructura de la ciudad destaca por último el puente que atraviesa el río Henares. Se considera la construcción más antigua que se conserva hoy en la ciudad, datándose entre los siglos X y XI, a pesar de que hasta fechas bien recientes se pensó que su origen era romano. En el dibujo de Wyngaerde aun se conserva la torre de cobro de impuestos en mitad del puente. A este tipo de impuesto se le conoce como impuesto de pontazgo y era habitual en la Edad Media. Los comerciantes pagaban un impuesto por entrar a la ciudad y vender sus productos. Solo estaban exentos de pagar el mismo los habitantes de la villa.

Las actividades de Guadalajara eran las propias de un burgo medieval, es decir, mayoritariamente comerciales y artesanales, pero también agrícolas. Las plantaciones que bordean la ciudad eran generalmente para el autoabastecimiento aunque también comerciales, ya que Guadalajara se sitúa en la Gran Vía Augusta que comunicaba Mérida con Zaragoza y siempre ha tenido una gran importancia en estas rutas comerciales y con el resto de municipios cercanos, como por ejemplo para el abastecimiento de la ciudad de Madrid.

La vida política de la ciudad era controlada por los duques del Infantado (de la familia Mendoza) y de ellos dependía la mayor parte de las actividades económicas que se desempeñaban en la época. Estos hicieron que la ciudad tomara un nuevo motor económico guiado por sus expectativas durante el siglo XVI. Se alojaban en el Palacio del Infantado, edificio que alcanzó tal esplendor que en 1560 acogió la boda del rey Felipe II con su tercera mujer. Al final de este siglo la ciudad vivió su mayor prosperidad, llegando a tener una población de 9.500 habitantes.

En la actualidad la ciudad se ha expandido y las tierras que en la parte inferior del paisaje están siendo cultivadas por los campesinos, se corresponden hoy con la estación de tren de cercanías.

Sergio Álvarez García