29/05/18

BURGOS (Anton Van Der Wyngaerde, 1565)

La siguiente ilustración es un dibujo de Anton Van den Wyngaerde realizado en el año 1565, que representa a la ciudad de Burgos. Burgos desde sus orígenes ha sido la ciudad más importante del reino de Castilla por ser ser su centro administrativo y por su rico patrimonio histórico y cultural. 

La ciudad fue fundada por el conde Diego Rodríguez Porcelos en el año 884 a petición de Alfonso III con el objetivo de frenar la marcha musulmana, convirtiéndose de esta manera en un castillo amurallado con características militares y destinado a varios fines, entre ellos el defensivo. Desde mediados del siglo XIII, experimentó un destacado ascenso en cuanto a factores sociales, económicos y culturales, contaba con un comercio bastante desarrollado, sobre todo de lana, y llegó a su máxima riqueza a principios del siglo XVI, cuando los Reyes Católicos otorgaron a la ciudad el monopolio para todo el comercio de las lanas castellanas.

Gracias a su excelente ubicación intermedia entre los puertos del norte y los centros productores, y a su relevante situación en del Camino de Santiago, Burgos pasó de ser una ciudad agrícola a convertirse en una potente y rica región potenciando su actividad mercantil en la industria textil, guiada principalmente por la Universidad de Mercaderes y el Consulado del Mar. Su comercio se dirigió de esta forma, a todas las comarcas españolas, al igual que a otras ciudades del extranjero en especial, al condado de Flandes  y a Inglaterra. En La década de los 50 del siglo XVI, la balanza comercial de la lana  tocó su fin, puesto que se abrieron  otros mercados  comerciales con multitud de nuevos productos que provenían del nuevo continente americano y cuyo destino era el puerto de Sevilla. Esto provocó que muchos artistas y mercaderes burgaleses fijaran sus residencias y fondos en la ciudad andaluza.

Burgos está situada a los pies de una fortaleza, que se encuentra en lo alto del cerro de San Miguel, y estaba cercada por una muralla exterior con el fin de preservar el centro. Desde el castillo se observaba el resto de la ciudad y la llanura del río Arlanzón sobre el cual, cruzaban diversos puentes como el de San Pablo, Malatos o Santa María, y que la dividía en dos partes. Las enormes obras realizadas para su ampliación y decoración, entre finales del siglo XV e inicios del XVI otorgaron a la ciudad su aspecto característico. La ciudad estaba acordonada por doce puertas y 93 torres a lo largo de una muralla de gran altura y por dónde se accedía a su interior con la intención de, proteger a la nobleza, el control fiscal y recaudar impuestos.

En relación a, su configuración urbana la población iba dejando libre los cerros para instalarse a orillas del río y usar su pradera como lugar comercial y religioso también, comenzaron a producirse importantes transformaciones en los barrios de la Mezquita, las Canales o Manzanillo, en los cuales se levantaron y rehabilitaron edificios emblemáticos como la Casa del Cordón, Casa Miranda o el palacio de Castilfalé además de, una gran variedad de viviendas y manzanas. En el centro de la misma se hallaban los monumentos de más interés cultural y religioso, como es el caso de La Catedral de Burgos o las iglesias de San Nicolás de Bari y San Lesmes Abad, del mismo modo que las áreas mercantiles más relevantes como el Mercado de las Llanas o las Plazas del Mercado Mayor que tenía forma trapezoidal, a la vez que soportales y Mercado Menor, la cual, aparte de  contar con porches estaba divida en dos sectores: la parte que comunicaba con la anterior y  la zona en dónde se encontraban la mayoría de las residencias nobiliarias separándose así, de las juderías, los barrios humildes y los arrabales formados en los extramuros como el de San Juan o Las Huelgas, los cuales, estaban dotados de enormes huertas por otro lado, su plano urbano era irregular con calles estrechas y trazados sinuosos que dificultaban la conexión entre las distintas áreas de la ciudad lo que originaba una planificación muy desordenada.

En esta época, la ciudad llegó a tener 25.000 habitantes por consiguiente, se  expandió hacia el otro lado del río y las vías, de la misma forma que comenzaron a alzarse y modificarse diversos monasterios y conventos tal es el caso del Convento de la Merced, Santa Clara o el Hospital de la Concepción que fueron configurando este espacio provocando de esta manera, el aislamiento físico y socioeconómico con el resto de la ciudad.

Roberto Bravo Rodríguez

27/05/18

BURGOS (Alfred Guesdon, 1851)


Esta obra, que pertenece a una serie de vistas aéreas de ciudades europeas realizadas por Alfred Guesdon en el siglo XIX, representa la ciudad de Burgos hacia 1851. Guesdon fue un litógrafo, viajero y arquitecto francés, que sobrevolaba ciudades con un globo aerostático y las retrataba a vista de pájaro. La imagen fue publicada en la revista parisina La Illustration Journal Universel de París.
En la imagen se muestra con detalle una vista global de la ciudad de Burgos, la cual estaba rodeada por una muralla con una altura de doce metros, construida entre los siglos XIII y XIV. La ciudad se encuentra dividida en dos por el río Alarzón, que nace en la Sierra de la Demanda y es un afluente del río Arlanza, perteneciente a la Cuenca del Duero. Para cruzar de un lado de la ciudad a otro se usaba el Puente de San Pablo o el Puente de Santa María. En la parte derecha de la imagen se puede observar el centro histórico de la ciudad, cuyo trazado es irregular y poco planificado, característico de la época medieval. En la esquina superior izquierda se pueden observar los cultivos y algunas viviendas dispersas situadas a las afueras de la ciudad; esta zona se correspondía en la época con la periferia urbana. Toda ella estaba rodeada de campos dedicados a la agricultura, además del cerro de San Miguel. A partir del siglo XIX ,la ciudad creció considerablemente y tuvo lugar la creación de ensanches.
Entre los elementos urbanos más importantes destaca el castillo, una fortaleza estratégica situada en el cerro de San Miguel. Fue construido por el conde Diego Rodríguez Porcelos en el año 884 durante la Reconquista y su finalidad era detener el avance musulmán sobre Castilla. La ciudad, por tanto, creció a los pies del castillo. Pero la edificación más significativa es la Catedral de Santa María, cuya construcción comenzó en 1221 aunque sufrió modificaciones en los siglos XV y XVII. Es de estilo gótico francés y fue mandada construir por Fernando III el Santo. Durante su reinado la ciudad transformó su función defensiva en función comercial y proliferaron los monasterios religiosos y las iglesias. Entre los monasterios destaca sin duda el de Santa María la Real de las Huelgas, más conocido como Las Huelgas, que fue fundado en 1187 por Alfonso VII. En su interior se hallan obras de gran valor y algunas de las vidrieras más antiguas de España. Recibe este nombre puesto que está situado en un terreno de cultivo no trabajado y dedicado a pastos, el cual recibía el nombre de huelgas. También destaca el monasterio de San Pedro de Cardeña, una abadía trapense fundada en 899 y situada a las afueras de la ciudad, aunque fue destruida por los árabes en 953 y reconstruida en el siglo XII. 
La cumbre de la riqueza de la ciudad se alcanzó durante el reinado de los Reyes Católicos. En dicha época Burgos tenía el control sobre el comercio lanero, pero su decadencia llegó con la ruina de las exportaciones de lana en torno al año 1600. Tras un periodo de decadencia, en el siglo XIX Burgos era el centro de comercio agrícola, en él se desarrolló el cultivo cerealístico del trigo y las granjas que producían leches y huevos. En cuanto al sector secundario no fue hasta mediados del siglo XX cuando la ciudad fue declarada Polo de Promoción industrial y actualmente cuenta con una gran superficie dedicada a la industria.
Como curiosidad, la ciudad de Burgos contó con diferentes barrios como la judería, el barrio mudéjar, el distrito comercial o la zona de artesanos, los cuales, aunque no mantienen exactamente su estructura inicial, son lugares que todavía se pueden visitar. En los extramuros de la ciudad se podían encontrar arrabales como el de San Pedro y la Villa de Gamonal.
María Martín Lozano

12/05/12

BURGOS (Abraham Saur, 1610)

 
La imagen es una xilografía de Burgos, perteneciente a un atlas de ciudades de Europa titulado Theatrum Urbium, que fue publicado en el año 1610 por Abraham Saur.  

Burgos debe su origen a la decisión del rey Alfonso III de construir una fortaleza a orillas del río Arlanzón, con el fin de detener el avance musulmán sobre Castilla. El conde Diego Rodríguez Porcelos cumplió esta orden en el año 884 y, convirtiendo la fortaleza en un sitio de gran importancia estratégica. Tal es así que en 1038 Fernando I hizo de Burgos la capital del reino de Castilla y la otorgó el rango de sede episcopal.

Burgos pasó de ser una ciudad meramente militar a comienzos de la Reconquista a ser un importante foco de mercado, debido a su situación en un punto que une la meseta castellana con los puertos marítimos del Cantábrico y con las tierras reconquista del sur. Además es paso obligado de la Ruta Jacobea, por el que pasaban miles de peregrinos de toda Europa en dirección a Santiago de Compostela. Por esta razón, la ciudad fue transformando su función defensiva original por la de centro comercial con un fuerte carácter religioso, manifestado en la proliferación de iglesias, monasterios y hospitales de las principales órdenes de la época.

En cuanto a su estructura, la ciudad de Burgos creció a los pies del castillo emplazado en el cerro de San Miguel, y estaba rodeada por una muralla de 12 m de altura. Para poder acceder al interior había que cruzar una serie de puertas fortificadas, que eran diferentes según los estamentos y funciones sociales. Por ejemplo, por la Puerta de San Martín cruzaban los reyes y monarcas que visitaban la ciudad; por la Puerta de San Esteban y la de San Pablo, los comerciantes que venían al mercado; por la Puerta de la Judería, que era un postigo pequeño, se daba acceso directo a la judería; y por la Puerta de San Juan entraban los peregrinos que recorrían el Camino de Santiago. La Puerta de Santa María era la más grande, estaba especialmente fortificada y daba cabida la sala de juntas de los ediles de la ciudad; la Puerta de San Gil ejercía la doble función de torre defensiva y de prisión; y por último, la Puerta de Santa Gadea daba lugar la zona de la ciudad ocupada por la burguesía. Dentro de las murallas la ciudad estaba divida en barrios, entre los que encontramos la judería, el barrio mudéjar, la zona de los artesanos y el distrito comercial. El trazado urbano era irregular y poco planificado, característico de la época medieval.

Extramuros se formaron diversos arrabales, como el de San Pedro, el de San Juan, el de San Esteban y la Villa de Gamonal. Además se fundaron varios monasterios, como el de las Huelgas, que servía de panteón real, el de San Pedro de Cardeña, también llamado del Cid, y la Cartuja de Miraflores. El hospital del Rey, situado cerca del monasterio de Las Huelgas, fue fundado por Alfonso VIII con el fin de hospedar a los peregrinos jacobeos.

Sergio Pernía Fernández