BILBAO (Félix Bonales, 2012)

leticia-lopez-vallejo-trabajo-2-power-point

Esta obra del año 2012 es una pintura de 116 x 81 cm realizada al óleo por el pintor realista Félix Bonales. Se trata de una panorámica de la ciudad desde Mallona en la que se aprecia claramente cómo es el Bilbao de hoy en día. Está tomada de la página web del propio artista.

El principal motivo de la ubicación de la ciudad de Bilbao fue la existencia de la ría del Nervión, ya que suponía un punto estratégico para el control de las mercancías provenientes de Durango, Balmaseda o de la misma ría. La fundación de la Villa jurídicamente hablando se remite al año 1300, siendo el artífice de ésta Diego López de Haro V, también llamado “El Intruso”, quien fuese Señor de Vizcaya. Sin embargo, ésta ya existía como núcleo urbano desde el siglo anterior encontrándose a ambos lados de ella, algo antes de su desembocadura en el mar Cantábrico, lo cual permitía un exhaustivo control de las mercancías que iban llegando. En ese año 1300, la Villa recibió el terreno que actualmente se conoce, lo que fue en aquel momento un gran privilegio. Pero se puede hablar de más privilegios por parte del rey Fernando IV, principalmente en lo que ventajas comerciales se refiere. De esta manera, todas las mercancías provenientes de Castilla tenían que pasar obligatoriamente por este territorio, quedando Bermeo totalmente apartado. Estos privilegios aumentaron cuando en 1372 el futuro Juan I de Castilla concentró el embarque del hierro en dicha zona.

Con tan numerosas concesiones, la función mercantil de Bilbao se fue consolidando, terminando por estar conectado directamente con los puertos de Flandes y Gran Bretaña así como los de Francia, Portugal e Italia además de Castilla y Aragón y los puertos de Sevilla y Barcelona. Hay que decir que estas ventajas de las que disponía la Villa no terminaban aquí. Bilbao fue un lugar importante por la concentración no sólo de hierro sino también de lanas provenientes de Burgos, sin tener que pasar por Santander.

Ante tantos privilegios, villas como Portugalete no tardaron en expresar su desacuerdo. Esto tuvo serias consecuencias para la Villa ya que en 1500 su jurisdicción se vio reducida básicamente al entorno de sus murallas, es decir, a no mucho más de las siete calles con las que contaba. Once años más tarde, la reina Juana de Castilla estableció el “Consulado, Casa de Contratación, Juzgado de los hombres de negocios de mar y de tierra y Universidad de Bilbao”. Gracias a esta función mercantil el territorio de Bilbao fue creciendo. Dicho crecimiento se dio en un principio únicamente en el entorno de las tres primeras calles de la Villa, Somera, Artekale y Tendería. Más adelante, a lo largo del siglo XVIII  hubo un mayor crecimiento desde la Iglesia de Santiago, actual catedral, y hacia los arrabales de Atxuri y Ascao, lugares con una activa función artesanal.

La situación dio un giro de 360 grados a finales del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX debido a conflictos, la invasión napoleónica y la Guerra de Independencia, viéndose afectado el comercio tradicional. Tras la primera Guerra Carlista (1833-1839) la actividad económica de Bilbao se hizo más fuerte pudiéndose convertir así en el centro neurálgico del Señorío. A partir de 1870 y con el establecimiento del sistema municipal común, la jurisdicción se vio ampliada por la anteiglesia de Abando, zona que seis años más tarde experimentó un plan de Ensanche, plan que dio lugar a una nueva ciudad.

Leticia López Vallejo
 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *