CÁDIZ (siglos XVII-XVIII)

En la imagen observamos un grabado de la ciudad de Cádiz, que data de finales del siglo XVII o principios  del siglo XVIII.  La ciudad de Cádiz se encuentra situada al sur de la Península Ibérica.  Está bordeada al suroeste por el Océano Atlántico y al sureste por el Mar Mediterráneo, lo que ofrece a dicha ciudad una posición estratégica significativa tanto para el comercio naval como para la defensa militar. Asimismo, se encuentra unida a la isla de León por un istmo, una porción de tierra que comunica una ciudad con otra. Por otra parte, Cádiz limita al norte con las provincias de Huelva y Sevilla, al este con Málaga y al sur con el estrecho de Gibraltar.

El aspecto de la ciudad es heredera de las estructuras romana, medieval e islámica. Formaba históricamente un cuadrilátero y se encontraba entre dos barrancos, rodeada por una muralla almenada que los protegía de asaltos desde el mar.  Por otro lado, se podía entrar a la ciudad a través de tres puertas: la Puerta del Mar, la Puerta de Tierra y la Puerta de la Rosa.

En el norte estaba situada la Puerta del Marque es la principal por la que se accedía a la zona portuaria, y estaba flanqueada por dos cubos. A principios del siglo XVII se construyó ante ella la capilla de Nuestra Señora del Pópulo, dándole el efecto de pasadizo en la actualidad. En el flanco oriental de la ciudad se hallaba la Puerta de Tierra, que fue el único acceso a Cádiz por tierra. Separaba el casco histórico de la zona más moderna de la ciudad construida posteriormente. La última puerta es la  Puerta de la Rosa, situada en la parte oeste de la ciudad, emplazada al lado de la explanada que en el futuro se convertiría en la Catedral de la ciudad. Asimismo, también debemos comentar que la parte sur no se amuralló debido a que se consideró imposible el acceso a la ciudad debido a los arrecifes.

Los factores que han influido en la morfología urbana del casco histórico y que han dejado huella en el plano son las condiciones derivadas de la insularidad, las variaciones de nivel del mar provocadas por las mareas y la disposición de las defensas construidas para asegurar la supervivencia de los gaditanos. En el interior del casco hay muchas calles de trazado rectilíneo y uniforme que delimitan manzanas de gran tamaño con forma de polígono irregular. A finales del siglo XVII, la población gaditana había alcanzado los cuarenta mil habitantes y demandaba nuevos espacios donde construir alojamientos.

La actividad económica de este siglo se basó en el comercio marítimo, algo que incidió en el urbanismo de la ciudad. En la imagen vemos cómo los barcos son una parte importante de este tipo de relaciones comerciales, ya que aparecen en abundancia. Por esta razón, Cádiz estuvo vinculada desde antiguo a Italia, al Norte de África y, más tarde, con Canarias y América desde la edad Moderna.

Su auge se produjo con la incorporación de nuevas regiones a la corona hispánica, que favoreció que el comercio se trasladase a la ciudad de Cádiz. De esta forma la población aumentó considerablemente y, con ello, sus riquezas. De hecho, la importancia de Cádiz en el comercio americano fue tal que consiguió arrebatar el monopolio que disfrutaba Sevilla, con el traslado de la Casa de Contratación en el año 1717.

En  Cádiz, por todo lo comentando, se logrará combinar tanto lo militar como lo comercial de manera magnífica, sin apenas problemas, complementándose entre sí. Está relación fue decisiva en la Guerra de Independencia del siglo XIX, cuando la ciudad gaditana se convirtió en la cuna del liberalismo nacional y centro político donde se promulgó la constitución española

Para finalizar, comparando esta imagen con una actual, podemos observar que Cádiz ha tenido un gran crecimiento demográfico importante. Los cambios producidos en las últimas décadas han favorecido que la ciudad sea en la actualidad uno de los principales focos de atracción turística de la región. 

Tania Gómez
 

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