LIMA (Maunoury & Courret, 1820)

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Este grabado representa la antigua calle Judíos de Lima en 1820, actualmente denominada Jirón Hulluaga. Pertenece a una serie de grabados franceses de los talleres de Maunoury y Courret incluidos en un libro de Manuel Atanasio Fuentes publicado en 1867 y titulado Lima: apuntes históricos, descriptivos, estadísticos y de costumbres. En el siglo XVIII, en plena época de prosperidad económica, se instalaron en Lima diversos fotógrafos franceses y se crearon multitud de talleres de grabado y litografía  donde se representaron imágenes de la época, como ésta.

La ciudad de Lima se emplaza en la orilla sur del río Rímac, a 150 metros sobre el nivel del mar. La elección de su emplazamiento no sólo viene determinada por el suministro suficiente de agua potable procedente del río, sino por su proximidad a las minas de plata y la posibilidad de construir el puerto de El Callao. Su fundación se sitúa en el año 1535 y comienza con la realización de un plano ortogonal de la ciudad, ideado por Pizarro. El lado más largo lo constituía la orilla del río Rímac dividiendo el área en 117 cuadras de 120 metros de longitud en cada lado, que daba a las calles una anchura igual y dibujaba cruces rectangulares. La ciudad tiene una estructura típica de las ciudades coloniales: desnivel entre el centro y la periferia, y una plaza rectangular que se sitúa en el centro donde se asientan las principales instituciones del poder laico y eclesiástico con edificios monumentales (catedral, ayuntamiento, gobierno, juzgado, etc.). Entre el centro y la periferia, se sitúan los principales edificios y residencias de familias de clase alta que destacan por la calidad de las construcciones y determinan la distribución socio-urbana.

En la parte derecha de la fotografía podemos apreciar la Catedral de Lima. Considerada el templo más importante de Perú, comenzó a construirse con la fundación de Lima en 1535 sobre un antiguo tempo Inca y representa el empeño de los conquistadores por significar un lugar de referencia de la evangelización cristiana. Si la historia de Lima está marcada por los terremotos, también así su arquitectura; como consecuencia de ello, la catedral sufre diferentes reconstrucciones y remodelaciones que dan como resultado la desaparición de algunas capillas como San Bartolomé o la Virgen de la Antigua.

La parte que muestra el grabado permite identificar  uno de sus muros laterales donde se representaban escenas del suplicio sufrido por los judíos a manos de la Santa Inquisición. También se apuntaban allí los nombres de los mismos acusados de herejía  y la calle Judíos debe su nombre a este hecho. Los indígenas se encontraban en pleno proceso de evangelización y, tener ascendencia árabe o judía, se consideraba un peligro para instaurar el mensaje cristiano. Las referencias a los judíos en los muros de la catedral servían así como recordatorio de las consecuencias que podría tener para ellos intentar instalarse en la ciudad.

Situada frente a la catedral, podemos ver la Plaza de Armas o Plaza Mayor, a partir de la cual se conformaban las ocho calles más importantes de la ciudad. Se aprecian en la imagen varias de estas calles con un trazado rectilíneo propio del perfecto plano de cuadrícula. Inicialmente había construida en la plaza una picota que fue sustituida por una fuente, momento en que se construyeron portales y balcones de cajón en las fachadas para ennoblecer el lugar; los grandes balcones indicaban que la vivienda pertenecía a una persona aristócrata. Al fondo de la imagen se observa el Portal de Escribanos y la Casa Consistorial, actual ayuntamiento. Igualmente la plaza se va conformando  como un punto de encuentro entre mercaderes, sacristanes o población criolla en general y como espacio de todo tipo de celebraciones (especialmente religiosas por su proximidad a la catedral).  

Como hemos dicho, en el siglo XVIII, eran ocho las calles más importantes de la ciudad, llamadas también cuadras. Entre ellas, perpendicular a la calle Judíos, estaba la calle mercaderes que debe su nombre a la cantidad de comercios que había en ella. Como ya dijimos, la historia de la ciudad viene marcada por los terremotos: los edificios de carácter religioso se levantan bóvedas y torres que posteriormente se irán remodelando con diferentes materiales más resistentes a los movimientos de tierra o desaparecerán fruto de contiendas. Es este el caso de la Iglesia de San Agustín, construida en 1573 y remodelada en diferentes ocasiones por los terremotos y cuya torre fue destruida en 1895. Podemos comprobar que el grabado de Maunoury y Courret es anterior a esta fecha porque se aprecia en último término la torre de dicha iglesia. Por otro lado, se trata de un templo en el que destaca su gran fachada de estilo barroco recargada de adornos y labrada en piedra que consta de tres cuerpos y una cornisa de arco vertical, característica de la arquitectura de Perú.

Por último, cabe destacar la gran cantidad de población española y criolla que poblaban el centro de la ciudad. Se trataba de una inmigración aristócrata y comerciantes que se habían enriquecido fruto de la actividad económica floreciente de la primera mitad del siglo XVIII donde el puerto de Lima se consolidó como uno de las puertas del comercio entre el Viejo y el Nuevo Mundo. Lima se pobló a partir de la inmigración y las gentes venían de otros lugares atraídos por conseguir cargos administrativos, grandes posibilidades a los comerciantes y ventajas militares y sanitarias. Una parte de la inmigración era  voluntaria, procedente de los valles vecinos, españoles peninsulares (llamados en Perú “chapetones”) y autoridades civiles y eclesiásticas que constituían el grupo  de inmigrantes más influyente (más tarde este grupo se redujo debido a la toma de puesto de poder por parte de los criollos). Otra parte importante de la población eran los inmigrantes forzosos: indígenas de servicio y esclavos de raza negra. Estos últimos llegaron a América en los principios de la colonización pero no existen datos del número total que se estableció en Lima. En cuanto a los indígenas de servicio, eran naturales de Perú que y se fueron instalando en las cuadras vacías por edificar que quedaban en Lima y en el valle del río Rímac.

Laura De Miguel

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