14/05/19

NÜREMBERG (Wilhelm Ritter, 1900)

En 1.900, el pintor y grabador nuremburgués Wilhelm Ritter (1860-1948) entregó a su ciudad esta imagen medieval de la misma titulada “Tríptico de Nüremberg”, realizada mediante la técnica de témpera gouache y acuarela sobre papel; la obra le fue encargada para la Exposición Universal de París de aquel mismo año y ahora forma parte de la colección artística del Museo Municipal de la ciudad alemana.

Con poco más de medio millón de habitantes, Nüremberg es la ciudad más grande de Franconia, región del sur de Alemania localizada en el Estado Libre de Baviera, y la segunda más grande después de su capital que es Münich. Situada a orillas de río Pegnitz, está rodeada de preciosos bosques de abetos, pinos y hayas, así como campos de cultivo de hortalizas y de frutales.

En el cuadro central del tríptico contemplamos una vista parcial de la urbe, que parte de un primer plano de la plaza del Mercado principal y culmina con una panorámica del promontorio donde se ubica el complejo del castillo imperial. El primer documento histórico en el que aparece el nombre de “Noremberc” (unión de nuorin, rocoso, y berg, montaña) es un pergamino de piel de 27×27 cm escrito en latín y conocido como el “certificado de Sigena”, expedido el 16 de julio del 1050 por Enrique III el Negro (1017-1056), emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. Hay datos que confirman que, desde el siglo XI hasta el XVI, el castillo de Nüremberg ha sido residencia ocasional de emperadores y sede de algunas Dietas Imperiales; de hecho, en la Bula de Oro (1356) se recoge que allí debía celebrarse la primera del emperador recién elegido.

Las murallas defensivas de la ciudad han sufrido sucesivas ampliaciones, perteneciendo las actuales a la tercera construcción, iniciada hacia 1325 y finalizada en 1452; recorren 5 Km de extensión y conserva 80 torres. Sus modificaciones no solo se han debido al aumento de población sino también a que la ciudad custodiaba –desde 1424 hasta 1796– los símbolos de la corona y las joyas imperiales. Las cuatro torres y puertas principales (Laufer TorFrauen TorSpittlertor y Neutor), junto a fosos y terraplenes del perímetro, protegían la ciudad de intrusiones y asedios enemigos procedentes bien de los bosques cercanos bien del río, que dividía la ciudad en dos barrios conocidos por la iglesia sita en cada uno de ellos: San Sebaldo y San Lorenzo. Como era característico en el medioevo, aparece una calle principal que parte del castillo y que reúne a los edificios más relevantes; pero lo que conforma el aspecto de la ciudad es el trazado irregular creado por calles estrechas de viviendas apiñadas desordenadamente.

El río ha sido perenne ruta de comunicación y de actividades comerciales, pero especialmente del siglo XIII al XV, convirtiendo a Nüremberg en un punto de transacción obligatoria en la ruta que unía Italia con el norte de Alemania (hacia los estados hanseáticos) e incluso para mercados tan lejanos como los de China e India; no debemos olvidar que desde el siglo XIV la ciudad es cuna de instrumentos científicos de alta calidad, muchos de ellos relacionados con la navegación (compases, astrolabios, cuadrantes, cartas náuticas o el primer globo terráqueo sin el continente americano), además de surtir metales, telas, armas y otras artesanías. Numerosos privilegios aduaneros testimonian el florecimiento cultural de Nüremberg y su expansión comercial hasta España, Portugal y sus colonias de ultramar; los siglos XV y XVI fueron la época dorada de una ciudad que llegó a monopolizar el comercio con Oriente, a ser el centro cultural más importante de Alemania y a tener entre sus hijos más ilustres personalidades como Alberto Durero, Martin Behaim, Peter Henlein, Veit Stoss o Hans Sachs.

La plaza del mercado –amplio espacio rectangular abierto en medio de una trama medieval de calles irregulares– era el centro neurálgico de la ciudad tanto por su mercado diario como por las ferias en las que comerciantes, labradores y artesanos ofrecían sus productos, además de aquellos procedentes del comercio a larga distancia. Este espacio público estaba rodeado de edificios importantes como la iglesia, el ayuntamiento y algunos palacios urbanos donde residían los grandes mercaderes; en ocasiones, el mercado era también lugar de fiesta con actuaciones de comediantes, juglares y otros artistas que pasaran por la ciudad.

El panel lateral izquierdo del tríptico muestra un detalle de la ciudad con el patio de la posada el “Ganso de oro”, donde apreciamos la estructura de estas casas altas, normalmente de tres pisos: el primero de piedra, donde se ubica el taller o tienda, y los siguientes destinados a vivienda; al ser construcciones en las que predomina el entramado de madera y que generalmente suelen estar muy próximas, los incendios se propagaban entre ellas con facilidad.

En el lateral derecho vemos cómo el río también servía para el abastecimiento diario de agua, o como lugar para hacer la colada e incluso espacio donde verter los desechos; en las ciudades medievales era patente la escasa higiene de las vías públicas, donde proliferaban pulgas y ratas atraídas por los desperdicios que se iban acumulando y que las iban convirtiendo en focos de enfermedades letales como cólera, tifus o peste.

La torre cuadrada que vemos en la orilla norte del río formaba parte de la primera fortificación de la ciudad, pero con la expansión de las murallas perdió su función y fue transformada en prisión; un puente cubierto –que también era la vivienda del verdugo de la ciudad– la une con la torre del verdugo, donde eran torturados y ajusticiados los condenados.

Es importante señalar que casi el 90% de la ciudad antigua de Nüremberg fue destruida durante la Segunda Guerra Mundial, pero la mayor parte de sus edificios históricos han podido ser reconstruidos con los restos recuperados y siguiendo los planos originales que se conservaban.

Pedro Castañón López

12/05/15

NUREMBERG (William Bell Scott, 1845)

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Esta pintura es un óleo sobre lienzo realizado por el artista escocés William Bell Scott, y se encuentra en la National Gallery de Escocia, en Edimburgo. En ella se puede ver al pintor alemán Alberto Durero en primer plano, observando la actividad de la plaza desde el balcón de su casa, de ahí el nombre del cuadro: Albrecht Dürer on the Balcony of his House. La presencia de Durero en el cuadro es imponente, enfrentándose casi a la misma altura al monumento más antiguo de la ciudad de Núremberg, la Fortaleza Imperial, dando así una gran importancia al pintor más relevante del Renacimiento Alemán, que nació, vivió y murió en esta ciudad. El cuadro es de 1854, pero recrea los años en los que Durero vivió en esa casa, por lo tanto la imagen representa lo que sería la ciudad, según Bell Scott, a principios del siglo XVI. Se puede ver que el casco antiguo ya está tal y como lo encontramos hoy en día, si bien la parte alta de la Torre Redonda, al datar de 1560, es un anacronismo, ya que Durero murió en 1528.

Núremberg fue fundada en 1050 por Heinrich III, y desde entonces los emperadores la tuvieron como una de sus residencias, celebrando en ella las Dietas Imperiales. En enclave de Núremberg, sobre una colina rocosa (de ahí la elevación a la que se encuentra la Fortaleza Imperial en el cuadro) a orillas del río Pegniz, garantizaba la protección de la ciudad. De hecho así fue durante años, ya que resistió a diversos ataques, con la ayuda también de su masiva muralla medieval y el pozo profundo de agua de la fortaleza que proveía en caso de no poder llegar al río. A pesar de, o justamente a causa de, sus suelos poco adecuados para la agricultura, y gracias al empeño de sus habitantes y su habilidad para los negocios, Núremberg se convirtió ya en la Edad Media en una de las ciudades más importantes de Alemania, y lo siguió siendo a lo largo de los siglos.

Núremberg es conocida como el «centro mundial del juguete», debido a los artesanos que se dedicaban -y dedican- a ello, con el objeto, por ejemplo, de regalar juguetes para los niños en Navidad; quizá de ahí venga la marioneta dibujada en el espectáculo callejero que observa Durero desde su casa en el cuadro. Además, desde el siglo XVII se organiza en Núremberg el mercado navideño más antiguo de Alemania, lo que da una idea del carácter comercial de la ciudad a lo largo de la historia. En el siglo XIX Núremberg se convierte en una ciudad industrial, aunque no pierde su espíritu comerciante, aprovechando la construcción del canal Ludwig-Donau-Main, que pasa por la ciudad, y tiene 177 km de recorrido.

Durante el Tercer Reich, Hitler determinó que los congresos del partido nazi se harían en esta ciudad, y los gobernantes mostraron su apoyo al Führer con leyes y publicaciones antisemitas. Se mandaron construir el «Estadio Alemán» y el «Nuevo Pabellón de Congresos», pero no se terminaron. Quizá por ello, la ciudad fue arrasada durante la Segunda Guerra Mundial, con 90% del casco antiguo destrozado (aunque posteriormente reconstruido). La Casa de Durero, desde donde observa el artista en el cuadro, fue uno de los pocos edificios que permanecieron intactos.

Hoy en día la plaza representada en el cuadro, que resulta de la confluencia de las calles Albrecht-Dürer-Strasse y Obere Schmiedgasse, está dominada por turistas y restaurantes y la casa del pintor se ha establecido como museo.

Laura Barragán Rodríguez

12/04/14

NUREMBERG (Wolgemut & Pleydenwurff, 1493)

Nuremberg-Ramón Matamoros San Vicente

This work of art is a wood engraving belonging to The Chronicles of Nuremberg. This is a book that tells about the history of humanity based on the Holy Bible. It also has several handmade pictures of the cities of the age. It is one of the first printed books by the printing press of Johannes Gutenberg and there are several copies around the world. This book is a compilation made by Hartmann Schedel from other literary sources of that age. The pictures were made by the artists Michael Wolgemut and Wilhelm Pleydenwurff.

The picture represents specifically the german city of Nuremberg at the end of the XV century, which is located in the south of Germany, in the state of Bavaria. This is the biggest state of Germany. As we can see in the image, the city is placed in a river, possibly for water supply. At the left side, in the background, we notice that there is a little forest. This provides some natural resources such as wood to the town. The city is surrounded by a city wall and a moat. Furthermore, at the left bottom we notice that to get into the city was necessary to use a drawbridge and cross the moat. In the foreground we can see the Pegnitz River, which crosses the whole city and splits it in two halves. That is why some streets have bridges, remembering us the canals of Venice. The houses are placed in a disordered way, which means that the urban layout is irregular, something typical in medieval cities. This causes that the streets are narrow. In the background we can observe the Imperial Castle, where the German emperor had to hold the first Imperial Diet of his rule. This castle was built on the highest point of the city, from where you can have an incredible view.

As we said before, the town is divided by the river into two districts: St. Lawrence and St. Sebaldus. These are the names of the two most important churches in the city. The church of St. Sebaldus stands out next to the Imperial Castle, and it is situated to the north of the river. On the left side of St. Sebaldus we can distinguish the church of St. Lawrence, which is the most important religious center in the city. We should mention that these churches are protestant but they have religious effigies, which is something not very common in a protestant church. The peasant houses are near the city wall, forming the suburbs and near fields. On the contrary, the rich houses are located around the Imperial Palace, near the power. In the middle of the picture, we can see another small church, called Frauenkirchen church.

To conclude, it is important to say that the main economic activity of Nuremberg (and also Bavaria) in the XVI century was farming, as it can be seen in the left margin of the xilograph, where there are several green crops. Moreover, we want to highlight the importance of Nuremberg in that era, because it was here where the first Imperial Diet was held. That Diet was a meeting where all the noble people came to advise the emperor about several issues of the empire’s administration. As another remarkable fact, it was here where the famous painter of the Renaissance Albrecht Dürer was born, who was also the apprentice of Wolgemut, one of the authors of this wood engraving.

Ramón Matamoros San Vicente