31/05/18

ATENAS (Leo von Klenze, 1846)


Esta imagen es una recreación de la acrópolis de Atenas realizada por Leo von Klenze, que fue un importante arquitecto y pintor. Es una obra representativa del neoclasicismo alemán, que imitó los modelos de la arquitectura griega clásica, por ejemplo en el edificio del Walhalla, un templo neoclásico edificado por el propio Von Klenze sobre un montículo en Ratisbona a orillas del Danubio, que es una copia perfecta del Partenón de Atenas.
La pintura se encuentra en la galería Neue Pinakothek en Munich, y es considerada una interpretación bastante fantasiosa, que combina la recuperación de la Antigüedad Clásica con la mitología y el paisaje. El paisaje neoclásico recreaba un tipo de naturaleza idílica, poblada por restos arqueológicos. Estas obras eran bastante idealizadas, y representaban volúmenes de formas geométricas con una luz clara y fría, sin renunciar al claroscuro. Técnicamente eran impecables, dando lugar a un acabado esmaltado, donde difícilmente se apreciaban las pinceladas. Aunque esta representación de Atenas sigue en efecto ese carácter idealizado y muy bello, con ella podemos ejemplificar algunos aspectos del urbanismo griego, y en particular del concepto de ¨acrópolis¨.
La civilización griega tuvo tres grandes etapas: Arcaica, Clásica y Helenística. En la Época Arcaica ya existía un concepto urbano según el cual la ciudad era la capital de un Estado y debía contener todos los edificios y servicios que hacen función al mismo: lugares para el culto, teatros, estadios, altares para venerar deidades, una fortificación que aseguraba la defensa, una gran plaza o ágora que servía de lugar de mercado o de asamblea política, fuentes para suministro de agua, edificaciones para organismos judiciales y administrativos, etc. Aún así resulta curioso que una civilización como la griega, que era esencialmente urbana y racional, tuviera inicialmente un desarrollo urbanístico irregular, con calles estrechas y casas que se construían sin orden, en línea con anteriores caminos e intentando adaptarse al terreno. Este tipo de urbanismo cambia radicalmente a partir del siglo V a.C. En la Época Clásica, la ciudad empezó a organizarse por medio de un trazado urbano ortogonal o en cuadrícula. Además, cobró mayor importancia el ágora, que era la plaza pública, y la acrópolis, que era una especie de ciudadela elevada dedicada a los templos y a edificios emblemáticos como el Aerópago y Pnix, confeccionados como puntos visuales y de encuentro.
Un gran problema en algunas ciudades como Atenas, Esparta, Argos o Tebas es que no estaban construidas junto al mar. Esta característica hubiese sido muy importante para su economía y subsistencia, pero estaban prudentemente separadas del mar por el mal recuerdo de los asaltos piratas de la Edad Oscura (1100-750 a.C.). Lo que en un principio pudiera ser una ventaja acabó siendo una desventaja, porque la deslocalización del puerto supuso un incremento de los costes por el transporte terrestre y la correspondiente incomodidad de tenerlos que llevar a la polis. Además, el puerto debía ser defendido igualmente, y estaba alejado de la propia ciudad, así que acabó siendo un punto débil en la defensa de ciudades como Atenas. Por eso las colonias y las nuevas ciudades fueron emplazadas en zonas de puerto, por ejemplo Mileto o Alejandría. En estas ciudades ya se empleó un plano ortogonal, con un diseño de calles en ángulo recto que creaban manzanas rectangulares. Sin embargo, las ciudades antiguas como Atenas, no pudieron modificar su fisionomía y ello se aprecia en la imagen. Allí, aún con las destrucciones que ocasionaron los persas, los griegos no aprovecharon la oportunidad para rehacer totalmente la ciudad; la reconstrucción solo afectó a la acrópolis y a los nuevos barrios portuarios de El Pireo (450 a.C.), que sí se estructuraron de forma planificada. 
La Acrópolis está colocada en una meseta plana de 300 m. de largo y 150 de ancho, elevada 156 m. sobre el resto de la ciudad. Su función era esencialmente religiosa porque se encuentra plagada de templos. En cierto modo se puede idealizar como la morada de la divinidades y como un gran emblema de la polis. La construcción más emblemática de todas era el Partenón, que se fue diseñado para convertirse en el monumento más bello de la época clásica y para ser contemplado como si fuera una obra escultórica en sus todas dimensiones. En su interior albergaba la estatua de la deidad a la que rendía culto, Atenea Partenos, que fue construida en marfil y oro por Fidias.
Un templo griego no servía realmente para recibir a los fieles como hacemos nosotros en nuestros cultos religiosos, sino para guardar la estatua del dios, como sucede también con el templo de Niké Áptera, de menor tamaño pero de una gran belleza. Fue realizado para conmemorar las victorias sobre los persas en la batalla de Salamina, y albergaba una pequeña estatua de Niké (la Victoria), a la que se le habían quitado las alas (áptera), con la vana esperanza de que no abandonase nunca a Atenas. Los rituales religiosos de la Grecia Clásica se hacían fuera, alrededor del templo y los sacrificios en un altar que estaba al aire libre. Otra de las grandes funciones de estos edificios es deleitar e impresionar al espectador, por su perfecta geometría y su decoración escultórica. Por esta razón se erigían normalmente sobre una grada (estereóbato) en lo más alto de la polis. Todo en las representaciones griegas estaba conformado con absoluta armonía, simetría y proporción, hasta el más mínimo detalle. 
A la acrópolis se accedía por medio de una entrada monumental que se denominaba Propileos. Se construyó enteramente de mármol y de sus dos alas sólo se realizó una, que fue dedicada a pinacoteca; sin embargo, en la imagen de Von Klenze se representan las dos alas, de manera idealizada. La estatua central del cuadro, que en este caso es de Atenea Promacos, “la que lucha en la línea”, ha sido también idealizada por su forma colosal. Se hayaba emplazada en el antiguo templo de Atenea, que fue destruido por los persas. La Atenea Promacos fue realizada por Fidias, con el diezmo del botín de los Medos de Maratón.
La belleza escultórica de la Acrópolis, emplazada en lo más alto de la ciudad con un carácter fuertemente simbólico, nos recuerda a los grandes filósofos griegos, su mitología y su importancia histórica para Occidente. Pero también es interesante desde el punto de vista urbanístico, pues es un antecedente de las ciudadelas o atalayas que se construyeron en otras ciudades posteriores. 
Mónica Calleja Pérez

31/05/18

ÁVILA (Luciano Díaz Castilla, 2012)

Esta pintura representa la ciudad amurallada de Ávila. Se trata de un óleo sobre lienzo realizado en 2012 por el pintor Luciano Díaz-Castilla, nacido el 8 de enero de 1940 en el Soto, anejo de Piedrahita (Ávila). Actualmente reside y tiene su taller en el mismo lugar. Es un paisajista de su tierra y de Castilla en general, que no se define seguidor de ninguna corriente artística. Ha realizado numerosas exposiciones por todo el mundo. El cuadro que aquí contemplamos fue pintado para la exposición “Santa Teresa de Ávila”y se expuso misma ciudad entre el 13 de marzo y el 1 de noviembre de 2013, en la sala de exposiciones Lienzo Norte.

La obra refleja la muralla que rodea a Ávila, así como su confuso entramado urbano. En el cuadro se distinguen perfectamente los edificios y la muralla, dando la impresión cierta de una ciudad antigua fortificada que lleva entre sus piedras muchos siglos de historia. Esta vieja ciudad castellana está situada en un promontorio rocoso que domina las llanuras adyacentes, frente a las estribaciones de la sierra de Gredos. Su clima es continental, con veranos cálidos e inviernos muy fríos. Esto se refleja en el trazado de las calles dentro del recinto amurallado: apiñada, con calles estrechas y sin apenas espacios amplios.

Como corresponde a la época medieval de su construcción, la morfología de Ávila es compacta y cerrada, completamente dirigida a la defensa de la propia ciudad. El trazado urbano es irregular, con calles estrechas y callejones que las unen, con pocos espacios abiertos. Todos los edificios principales de una ciudad medieval, como son la catedral, una decena de iglesias, los palacios de la nobleza local, la plaza del mercado, etc., están dentro de las murallas. Es cierto que también encontramos edificaciones importantes fuera de la muralla como es la iglesia de San Vicente. En la actualidad, la muralla está libre de construcciones adosadas, tanto en su interior como en su exterior, para dar libertad de movimientos y asegurar mejor la defensa. Sin embargo, el ábside de la catedral y algunos palacios nobles sí lograron el privilegio de construirse junto a la muralla.

En la pintura también se distinguen algunos elementos significativos: en la parte más alta, la catedral de estilo gótico, datada entre los siglos XI y XV, diversas iglesias, un campanario medieval en uno de los torreones, palacios medievales y, en la parte central, las viviendas de la población. Lógicamente no son las construcciones originales sino que se han ido renovando paulatinamente a lo largo de los tiempos. Además, se ve claramente una de las líneas de fijación de la ciudad, que es el río Adaja. Este río marca claramente el límite del casco urbano de Ávila y el extrarradio de la ciudad, situado por fuera de la muralla. En esta última zona podemos encontrar la Ermita de San Esteban, la de San Segundo y los Cuatro Postes de Santa Teresa, entre otros monumentos.

En la actualidad, Ávila ha crecido mucho y las modernas industrias y el comercio se localizan en el exterior de la muralla. Pero esta se ha convertido en la seña de identidad de la ciudad y es el principal atractivo turístico que posee. La economía de esta parte de la ciudad es el turismo, cada vez más numeroso, y los pequeños comercios que surten a la población. También en ella están numerosos edificios administrativos y culturales. Después de casi mil años de su construcción, la muralla continúa protegiendo la parte antigua de la ciudad y siendo uno de los principales elementos que evita su despoblación.

María Sánchez Cortés

30/05/18

LOURDES (MacLagan & Cumming, 1954)


Esta ilustración representa un plano antiguo de la ciudad de Lourdes, situada al sureste de Francia, cerca de la frontera con el territorio español. El plano fue publicado en 1954 por la imprenta Mclagan y Cumming. Se trata de la imprenta más famosa de Escocia, la cual fue fundada en 1872. El plano está extraído de la web Antiqua Print Gallery. En el plano se pueden distinguir dos partes de la ciudad separadas por el río Gave de Pau: la zona antigua, que se encuentra situada en torno al castillo de Lourdes, y la zona nueva, perteneciente
a la construcción del santuario religioso.
Con respecto a la morfología urbana, está influida por las características del emplazamiento, el plano, la edificación y los usos del suelo. Lourdes se localiza en una colina del piedemonte pirenaico, perteneciente a las llanuras del Bigorre en el sureste del departamento de Altos Pirineos en la región de Mediodía-Pirineos. Se encuentra bañada por el río Gave de Pau, el cual nace en el Circo de Gavarnie en los Pirineos. Su nombre procede de una ciudad cercana a Lourdes en el suroeste de Francia llamada Pau, atravesada por el mismo río.
La ciudad presenta un plano irregular propio de las ciudades medievales. Las calles no siguen un orden previamente establecido, son sinuosas y estrechas, al igual que sucede en las edificaciones, puesto que se llevaron a cabo sin un orden preestablecido. Los usos del suelo en aquella época estaban ligados a la agricultura, la ganadería y  la actividad silvo-pastoril de la montaña meridional. Entonces, las principales funciones que caracterizaban a la ciudad eran defensiva, agrícola y comercial. Entre todas ellas prevalecía la función defensiva por la construcción del castillo, del siglo XIV, que fue lugar de residencia de los condes de Bigorre y un elemento clave para el dominio de esa zona geográfica. Pero como consecuencia de las peregrinaciones religiosas, las funciones se volvieron turísticas y religiosas. Estas dos últimas prevalecen en la actualidad, constituyendo la base de la economía de la ciudad.
En efecto, la ciudad de Lourdes es conocida hoy por la gran afluencia de personas procedentes de distintos países que acuden al santuario de Lourdes, constituyendo un lugar de gran interés turístico.  Las apariciones de la Virgen María a Bernardette Soubirous en el año 1858 ocasionaron un gran desarrollo de las peregrinaciones católicas y también un importante crecimiento urbanístico. A este respecto, se puede observar una clara evolución, que se plasma en la diferencia entre la zona del castillo, más antigua e irregular, y la conocida como cité mariale, un gran centro ceremonial, que transformó la ville marché en cité de villégiature. 
Los monumentos más representativos de Lourdes son, en primer lugar, el santuario, que destaca por ser el centro de la peregrinación. Se sitúa junto a la gruta de Massabielle, donde se produjo la aparición de la virgen a Bernardette Soubirous. Junto a él se encuentra el Molino de Boly donde nació Bernardette Soubirous, la casa paterna de Bernadette o molino Lacadé, donde vivió la familia a partir de 1863. La Cachot o calabozo, que ejerció la función de cárcel y al ser abandonada fue la residencia de la familia de Bernardette Soubirous. La familia convivía en una habitación que solamente medía 4,40 por 4 metros; en la actualidad es un museo. 
Raquel Sánchez Fernández de Ávila

29/05/18

CEUTA (Frans Hogenberg, 1579)


La imagen es un grabado Coloreado de Frans Hogenberg del año 1579, publicado en Colonia en el “Civitatis Orbis Terrarum” de George Braun y Frans Hogenberg, (1618) compuesto de 6 volúmenes y para muchos considerado como el primer Atlas de Ciudades del Mundo. También existe copia realizada en tinta negra que utilizaremos para el estudio. El autor de la imagen recorrió las costas africanas, en las que realizó una serie de grabados para el primer volumen de su atlas, en el que también incluye otras ciudades costeras como Tanger, Safi, Asilah, etc. El tamaño del grabado es muy pequeño, apenas de 17 x 15 cms.
Septa o Ceuta, era una pequeña ciudad comercial situada en el pico norte del continente africano, de cara al estrecho de Gibraltar y por tanto al continente Europeo. Situada en la península de la Almina queda totalmente rodeada por una muralla y con un emplazamiento donde se desarrolla una pequeña ciudad preindustrial con núcleo urbano concentrado, a su vez amurallado y con un foso natural, y que además protege el acceso a esta península. Todo el casco urbano está rodeado por otra línea de murallas como una segunda línea de protección. Estas murallas salvaguardan diferentes construcciones realizadas entre la ciudadela y el Castillo del Hacho, lugar predominante para la observación y defensa. Las murallas muestran huellas de haber sido atacadas numerosas veces.
Por lo tanto se observa como la ciudad es construida con dos ejes de defensa, uno en la estribación más al norte, el monte hacho, para el control y defensa de lo procedente del mar y otra en el parte sur, con las murallas reales y su foso y las murallas Meriníes, para la defensa de los ataques procedentes de la parte africana. Entre la ciudad y las murallas Meriníes, se pueden observar una serie de edificaciones tipo castilletes, típicos de la época, para dejar pequeñas guarniciones de vigilancia y alerta ante posibles ataques. De 10-12 metros de altura y 1,60 metros de grosor fabricados a base de mortero de barro y cal sin cimentación, destacan sus airosas siete torres almenadas de 16 metros de altura y los restos de la monumental Puerta de Fez.
No está claro cuándo, pero se señala la fecha de 21 de Agosto de 1415 cuando Juan de Almeida en nombre de Juan I Rey de Portugal se hace dueño de lo que queda de la ciudad, que había sido casi totalmente destruida en el siglo anterior. En el año 1303, el rey de granada Mohamet Ibiui, cansado de los saqueos a las costas de su reino por piratas norteafricanos, manda sus naves, aprovechando la guerra civil en la que se encuentra el reino de Fez, y arrasa Septa (Ceuta), llevándose a todos sus moradores y dejándola completamente despoblada. Ceuta permaneció bajo dominio portugués hasta el año 1640 en el reinado de Felipe IV, cuando se produce la secesión de Portugal de España. Los propios habitantes de Ceuta solicitan incorporarse a la Corona de Castilla. Por tanto vemos que el grabado se produce cuando esta ciudad aún está bajo dominio portugués; es por ello que entre las edificaciones que se observan en la ciudadela del intramuros, pueden verse campanarios de iglesias y construcciones de ciudades típicamente europeas de entonces.
La ciudad disponía también de una pequeña red viaria protegida por las murallas que rodeaban la península, donde algunas granjas realizaban labores agrícolas bajo la protección de la ciudadela y la fortificación del monte Hacho. Entre la ciudadela y las murallas Meriníes, existía poca labor agraria, debido a la peligrosidad permanente por los conflictos con las tribus norteafricanas. Hoy en día a esa zona se le sigue llamando “Las puertas del campo”.
El foco urbano se encuentra en el centro de la imagen, en la zona de mayor protección y aunque toda la península está rodeada por murallas, es justamente en la zona sur, donde se destacan la zona de amurallado más grande (Murallas Reales). Estas muestran las defensas cara al continente Africano, posiblemente la parte más conflictiva y difícil de defender dado que el resto, al estar rodeado de agua suponía para la época una dificultad añadida para poder atacar a la ciudad.
Interesante son los barcos dibujados en la lámina. Se observan barcos a vela propios del siglo XVI, pero también se ven galeras movidas por remos, posiblemente galeotes esclavos, propios de los reinos musulmanes de Argel y Túnez. También se observa como no hay construido un puerto en la ciudad y es la zona sur de la lámina, la que en esa bahía del mediterráneo, sirve de refugio natural para los buques, por ello todos los barcos allí parecen estar detenidos y descansando. En otras laminas un poco posteriores, como esta otra del álbum “Recuerdos de áfrica”, también se observa la zona mediterránea con mayor abundancia de buques.
La ciudad de Ceuta, desde su conquista por los portugueses y posterior adhesión a Castilla, sirvió de puerto y refugio natural para todo el tráfico, cada vez mayor, entre Europa, África y la recién descubierta por entonces, América. Su población ha estado formada por los familiares de los diversos contingentes que protegían la plaza fuerte y por lo tanto no se arraigan con un determinado origen de la península, si no con todos, de ahí que en su himno se lea:
Avanzada en el Estrecho
Frente al África temido
No existe región de España
Que en ti no ponga su nido…
 
Cristina Pérez Domínguez

29/05/18

CRACOVIA (Józef Mehoffer, 1903)


Esta obra, expuesta en el Museo Nacional de Cracovia, pertenece al pintor y artista decorativo polaco Józef  Mehoffer (19 de marzo de 1869 – 8 de julio de 1946) y representa la Plaza del Mercado de Cracovia. Es un cuadro impresionista cuyo género artístico es el paisaje urbano. Retrata la vida social y urbana en la Cracovia de principios del siglo XX, se cree que fue realizado en 1903, aunque dicha fecha está sin confirmar. Józef Mehoffer fue uno de los principales artistas del movimiento de la Joven Polonia y uno de los más venerados de su tiempo.
En la imagen se muestra una parte de la Plaza del Mercado de Cracovia. Esta plaza, trazada en 1257, es el lugar más importante de la ciudad y se la considera la plaza medieval más amplia de toda Europa (40.000 metros cuadrados). Está rodeada de casas antiguas e históricas, palacios e iglesias, constituye el centro de la ciudad, el principal punto de reunión de los ciudadanos y cuenta con un importante significado histórico, cultural y social. El centro de la plaza está dominado por el Sukiennice (la Lonja de los Paños); a un lado de este impresionante edificio de estilo renacentista está la Torre del Ayuntamiento y en el otro lado se localiza la pequeña iglesia de San Adalberto del siglo X, el monumento a Adam Mickiewicz, uno de los más grandes poetas polacos de la historia, y las torres góticas de la Basílica de Santa María que miran al este.
La imagen de la Plaza del Mercado representada en el cuadro es vista desde la calle San Juan y entre los elementos urbanos más importantes destaca la Torre del Antiguo Ayuntamiento y el Sukiennice. Urbanísticamente, el perfil de la plaza es rectangular, rodeada por casas burguesas y palacios de origen medieval. En la imagen también aparecen las siluetas de distintos grupos de personas e hileras de árboles sin hojas y farolas que destacan sobre el suelo nevado. La impresionante figura del Sukiennice parece querer desaparecer en el ambiente vibrante de la caída de la tarde, transmitido a través de un uso dinámico del carbono, y de los fuertes contrastes de luz y sombra, aportando a la estampa un toque dramático.
La función principal de la plaza del mercado era el comercio. Después de que la ciudad fuese destruida por la invasión de los mongoles en 1241, la Plaza de Armas (actualmente Plaza del Mercado) fue reconstruida en 1257 y fue diseñada en su estado actual, con cada lado repitiendo un patrón de tres espacios uniformes y calles en ángulo recto hacia la plaza. La excepción es la calle Grodzka que es mucho más antigua y se conecta con la Plaza de Armas del Castillo de Wawel. Originalmente, la plaza estaba llena de puestos de mercado y fue el rey Casimiro III el Grande (siglo XIV), quién construyó el Sukiennice original de estilo gótico y el Ayuntamiento, que ocupó casi una cuarta parte de la plaza y del cual hoy sólo se conserva la Torre.
El centro histórico de Cracovia, declarado Patrimonio de la Humanidad en 1978, está dividido en tres zonas diferenciadas: la colina de Wawel (en donde se encuentra el castillo Real de Wawel y la Catedral de San Wenceslao y San Estanislao), la ciudad medieval de Cracovia y el núcleo medieval de Kazimierz (centro histórico de los judíos de Cracovia, fundado en el siglo XIV y que se caracteriza por sus murallas y por sus casas apiñadas). Allí se encuentra también la Barbacana, una torre de defensa que formaba parte de la red de fortificaciones que circundaban la  ciudad. Actualmente las antiguas murallas ya no existen y en su lugar hay un bello parque que rodea la antigua ciudad medieval. La ciudad amurallada de Cracovia (Stare Miasto) tiene una arquitectura muy rica, con bellos ejemplos de estilos renacentista, barroco y gótico. Las altas fortificaciones que la rodean fueron edificadas entre los siglos XII y XIV.
Cracovia fue la capital del Reino de Polonia y miembro de la Liga Hanseática y la ciudad floreció como una metrópoli europea importante. Tradicionalmente ha sido uno de los centros económicos, científicos, culturales y artísticos del país. Durante gran parte de la historia polaca fue también la capital. Por eso, todavía es el corazón de Polonia para muchos polacos. Cracovia está ubicada a orillas del río Vístula, el río más largo de Polonia. Actualmente, Cracovia es un centro muy importante del turismo local e internacional, con más de ocho millones de turistas al año. Las iglesias y los palacios de Cracovia muestran una riqueza de color con detalles arquitectónicos como vidrieras, pinturas y esculturas. y la basílica de la Asunción de Nuestra Señora, con tres naves y portada con dos torres, cuya construcción se inició en 1360 y que es un magnífico ejemplo del estilo gótico polaco.
A lo largo de los siglos, la Plaza del Mercado ha sido el lugar elegido por los comerciantes y un impasible testigo de numerosos acontecimientos, tales como ceremonias, celebraciones y ejecuciones públicas, llegando incluso a adoptar el nombre de Adolf Hitler Platz durante la ocupación nazi.
Iván Martínez

29/05/18

LUXEMBURGO (Nicolas Liez, 1870)


Luxemburgo, la capital del Gran Ducado de Luxemburgo, es conocida como la Gibraltar del Norte. Su fortificación conserva el casco histórico y el recinto amurallado, que ha hecho posible que la ciudad se encuentre entre la lista de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. El nombre de Luxemburgo proviene de una antigua fortaleza llamada Lucilinburhuc que se ubicaba allí en la época carolingia, a mediados del siglo X.
Se trata de una ciudad con grandes diferencias de altura. Está atravesada por los ríos Alzette y Pétrusse, por lo que se ve repartida en dos partes, un alta entre acantilados, y otra baja en torno al valle que los ríos crean. Son necesarios numerosos puentes y viaductos para unir las diferentes partes de la ciudad. La estructura de las calles y edificaciones se ve influenciada por las instalaciones militares del pasado, que aún se conservan: bastiones, torres, cuarteles… El casco histórico se encuentra entre las dos corrientes fluviales, e históricamente su crecimiento se vio limitado también por la muralla, pero tras su derribo la ciudad pudo seguir creciendo.
Debido a su posición estratégica, su pasado fue muy convulso. Tras la extinción de la poderosa Casa de Luxemburgo (1247 – 1437), fue gobernada por el Ducado de Borgoña, posteriormente pasó a manos de los Habsburgo (1477), y formó parte de los Países Bajos españoles a partir de 1556. Tras el tratado de Utrech fue cedido a la línea austriaca de los Habsburgo (1713); y después de la ocupación por parte de Francia (1815), el Tratado de París transformó la ciudad en un Gran Ducado. Luxemburgo fue ocupada por Alemania desde 1914 hasta 1918. Desde la Segunda Guerra Mundial se ha convertido en uno de los países más ricos, impulsado por un gran crecimiento en el sector de los servicios financieros, la estabilidad política, y la integración europea.
En el cuadro  podemos observar la ciudad de Luxemburgo desde Fetschenhof hacia el valle, el puente (Eisebunnsbreck), y el río (Alzette). Esta pintura de Nicolas Liez fue considerada la más importante en 1870, ya que muestra el comienzo del desmantelamiento de la fortaleza decidido después del Congreso de Londres de 1867. La altura de las rocas y el puente de la carretera de hierro se enfatiza para resaltar la importancia de la fortaleza
En la zona inferior derecha de la imagen podemos observar el Fort Thüngen, la fortificación histórica de la ciudad. Fue construido en 1732 sobre la Redoute du parc, un fuerte levantado cincuenta años antes. Se amplió en 1836, y fue reforzado en 1860. A pesar de ello, la mayor parte de la fortaleza fue derruida tras el tratado de Londres de 1867. Solo quedaron las tres torres y los cimientos. Actualmente ha sido reconstruido, y en el podemos encontrar el Museo Dräi Eechelen (Museo de las Tres Bellotas).
Las aguas que vemos bañando la ciudad son las del anteriormente mencionado río Alzette, que nace en Francia y recorre 73 kilómetros. Se ve como transcurre bajo el puente Eisebunnsbreck. Al encontrarnos ante una ciudad tan protegida por el entorno, los puentes son necesarios para poder acceder a ella. Cabe destacar el Puente Adolfo o Puente Nuevo (1900), que fue símbolo de la independencia de Luxemburgo; la Passerelle o Puente Antiguo, viaducto en arco construido entre 1859 y 1861 para sustituir a una pasarela de madera; el Puente Gran Duquesa Charlotte (1962-1965); y el Puente Victor Bodson (1993).
Tras este gran puente encontramos un edificio, la antigua abadía de Neumünster. Es un monasterio de monjes benedictinos del siglo XVII que ha sido reconstruido varias veces. Los edificios han sido utilizados para diversos servicios durante el siglo XIX, convirtiéndose en el Centro Cultural de Reencuentro de la Abadía de Neumünster (CCRN) desde 1977, un lugar de encuentro público y actividades culturales. A la izquierda, en una posición elevada, encontramos una zona fortificada. Parece corresponderse con la Ciudadela del Espíritu Santo. El convento del Espíritu Santo fue fundado en 1234. Aquí está actualmente la nueva “Ciudad Judicial”, el centro del sistema de justicia de Luxemburgo.
A pesar de no poder verlos en el cuadro, Luxemburgo cuenta con una serie de túneles construidos en 1644 durante la dominación española, y ampliados en ocasiones posteriores por los franceses y los austriacos. Las galerías eran de 23 kilómetros de largo, y se colocaron a diferentes niveles a modo defensivo (en español son denominados como “casamatas”, un término militar para hacer referencia a los espacios que albergan armas defensivas). Tras el desmantelamiento de 1867 se mantuvieron 17 kilómetros. Las casamatas de Bock son visitables desde 1933, y en 1994 fueron incluidas en la lista de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
A continuación, podemos observar la ciudad, amurallada y protegida, en la que podemos distinguir algunos edificios que destacan en su horizonte. Comparando este cuadro con otras producciones artísticas antiguas (Joan Blaeu: Luxembourg City ,1649; Georg Braun, Franz Hogenberg: Luxembourg City ,1598), y con los mapas actuales de la ciudad, podemos hablar de una serie de edificios relevantes de izquierda a derecha: la Catedral de Santa María, la Iglesia de San Miguel y el Palacio Gran Ducal. La Catedral de Santa María o Catedral de Nuestra Señora, cuya primera piedra fue colocada en 1613. Estuvo dedicada a San Nicolás y Santa Teresa, posteriormente a San Pedro y finalmente a la virgen. En su interior se encuentra la cripta y la capilla mortuoria de la familia del Gran Ducado. El sitio religioso más antiguo de la ciudad es la Iglesia de San Miguel. En el 987 se construyó la primera iglesia en este lugar como capilla del castillo para el conde de Luxemburgo. El edificio fue destruido y reconstruido varias veces; y su aspecto actual es del de 1688. El Palacio Gran Ducal es la actual residencia del Gran Duque. En un principio fue el Ayuntamiento de Luxemburgo (1572-1795); y durante la ocupación nazi fue utilizado como sala de conciertos y taberna, resultando gravemente dañado.
María Amparo Sueiro Ramos

29/05/18

BURGOS (Anton Van Der Wyngaerde, 1565)

La siguiente ilustración es un dibujo de Anton Van den Wyngaerde realizado en el año 1565, que representa a la ciudad de Burgos. Burgos desde sus orígenes ha sido la ciudad más importante del reino de Castilla por ser ser su centro administrativo y por su rico patrimonio histórico y cultural. 

La ciudad fue fundada por el conde Diego Rodríguez Porcelos en el año 884 a petición de Alfonso III con el objetivo de frenar la marcha musulmana, convirtiéndose de esta manera en un castillo amurallado con características militares y destinado a varios fines, entre ellos el defensivo. Desde mediados del siglo XIII, experimentó un destacado ascenso en cuanto a factores sociales, económicos y culturales, contaba con un comercio bastante desarrollado, sobre todo de lana, y llegó a su máxima riqueza a principios del siglo XVI, cuando los Reyes Católicos otorgaron a la ciudad el monopolio para todo el comercio de las lanas castellanas.

Gracias a su excelente ubicación intermedia entre los puertos del norte y los centros productores, y a su relevante situación en del Camino de Santiago, Burgos pasó de ser una ciudad agrícola a convertirse en una potente y rica región potenciando su actividad mercantil en la industria textil, guiada principalmente por la Universidad de Mercaderes y el Consulado del Mar. Su comercio se dirigió de esta forma, a todas las comarcas españolas, al igual que a otras ciudades del extranjero en especial, al condado de Flandes  y a Inglaterra. En La década de los 50 del siglo XVI, la balanza comercial de la lana  tocó su fin, puesto que se abrieron  otros mercados  comerciales con multitud de nuevos productos que provenían del nuevo continente americano y cuyo destino era el puerto de Sevilla. Esto provocó que muchos artistas y mercaderes burgaleses fijaran sus residencias y fondos en la ciudad andaluza.

Burgos está situada a los pies de una fortaleza, que se encuentra en lo alto del cerro de San Miguel, y estaba cercada por una muralla exterior con el fin de preservar el centro. Desde el castillo se observaba el resto de la ciudad y la llanura del río Arlanzón sobre el cual, cruzaban diversos puentes como el de San Pablo, Malatos o Santa María, y que la dividía en dos partes. Las enormes obras realizadas para su ampliación y decoración, entre finales del siglo XV e inicios del XVI otorgaron a la ciudad su aspecto característico. La ciudad estaba acordonada por doce puertas y 93 torres a lo largo de una muralla de gran altura y por dónde se accedía a su interior con la intención de, proteger a la nobleza, el control fiscal y recaudar impuestos.

En relación a, su configuración urbana la población iba dejando libre los cerros para instalarse a orillas del río y usar su pradera como lugar comercial y religioso también, comenzaron a producirse importantes transformaciones en los barrios de la Mezquita, las Canales o Manzanillo, en los cuales se levantaron y rehabilitaron edificios emblemáticos como la Casa del Cordón, Casa Miranda o el palacio de Castilfalé además de, una gran variedad de viviendas y manzanas. En el centro de la misma se hallaban los monumentos de más interés cultural y religioso, como es el caso de La Catedral de Burgos o las iglesias de San Nicolás de Bari y San Lesmes Abad, del mismo modo que las áreas mercantiles más relevantes como el Mercado de las Llanas o las Plazas del Mercado Mayor que tenía forma trapezoidal, a la vez que soportales y Mercado Menor, la cual, aparte de  contar con porches estaba divida en dos sectores: la parte que comunicaba con la anterior y  la zona en dónde se encontraban la mayoría de las residencias nobiliarias separándose así, de las juderías, los barrios humildes y los arrabales formados en los extramuros como el de San Juan o Las Huelgas, los cuales, estaban dotados de enormes huertas por otro lado, su plano urbano era irregular con calles estrechas y trazados sinuosos que dificultaban la conexión entre las distintas áreas de la ciudad lo que originaba una planificación muy desordenada.

En esta época, la ciudad llegó a tener 25.000 habitantes por consiguiente, se  expandió hacia el otro lado del río y las vías, de la misma forma que comenzaron a alzarse y modificarse diversos monasterios y conventos tal es el caso del Convento de la Merced, Santa Clara o el Hospital de la Concepción que fueron configurando este espacio provocando de esta manera, el aislamiento físico y socioeconómico con el resto de la ciudad.

Roberto Bravo Rodríguez

29/05/18

ZARAGOZA (Dionisio Casañal y Zapatero, Siglo XIX)


El plano elegido para su análisis es de finales del Siglo XIX, entre los años 1885 y 1891, dibujado y coordinado por Dioniosio Casañal. Dionisio Casañal y Zapatero (Zaragoza,1846-1913) fue un destacado topógrafo que desarrolló una notable actividad como empresario cartógrafo, un geómetra que llegó a tener una cierta proyección internacional, y también un ciudadano que tuvo una activa presencia en las esferas política y social de Zaragoza.
Zaragoza es la capital de la Comunidad Autónoma de Aragón y de la provincia, aparece como la quinta ciudad más grande de España, y se ha convertido en el principal centro de comunicaciones de la Comunidad Autónoma. Caesaraugusta o Caesar Augusta fue el nombre de la ciudad romana de Zaragoza, fundada como colonia protegida de Roma en el año 14 a. C., posiblemente el 23 de diciembre,​ sobre una ciudad ibérica intensamente romanizada. Su fundación tuvo lugar en el marco de la reorganización de las provincias de Hispania por César Augusto tras su victoria en las guerras astur-cántabras. Zaragoza contaba con el estatus de colonia libre, que le otorgaba determinados privilegios.
La situación y emplazamiento depende de la topografía o del medio físico, y de la función para la que se creó dicha ciudad. La colonia romana de Cesaraugusta se ubicó en la margen derecha del poderoso río Ebro, cerca de la desembocadura de otros dos cauces fluviales, el Gállego, el Huerva los cuales atraviesan la ciudad y el Canal Imperial de Aragón en el centro de un amplio valle. Su privilegiada situación geográfica la convierte en un importante espacio estratégico por lo que comunica con otras ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao y Toulouse. El emplazamiento de Zaragoza fue establecido entre la desembocadura del Jalón y la del Gállego, a la derecha del río Ebro. La dificultad para atravesar el caudaloso Ebro propició que el crecimiento de la ciudad se realizara de una forma natural hacia el sur, olvidando la margen izquierda del río. En la ribera y en el área urbana, el terreno es llano por lo general, sobre todo en la parte N de la ciudad asentada en la margen derecha de la desembocadura del río Gállego, mientras que la S tiene una inclinación más pronunciada conforme se aleja del Ebro. La ribera está rodeada de escarpes, cornisas o cárcavas dando lugar a relieves abruptos, en ocasiones con fuertes desniveles. 
La morfología urbana de Zaragoza está formada por un plano irregular en el centro de la ciudad, al sur del Ebro. Se sabe que es un plano irregular porque presenta calles estrechas y plazas sin formas definidas. En esta zona la trama es cerrada debido a que la disposición de los edificios muestra que se sitúan muy cerca los unos de los otros. El resto de las partes del plano que parten a raíz del centro de éste, constituyen un plano hipodámico-reticular sobre todo se aprecia en la parte sur del plano tanto a su derecha como a su izquierda debido a que sus calles se cortan en ángulo recto. Al otro lado del río Ebro en zona superior a la izquierda aparece por esa un tipo de plano regular debido a que se observa que la distribución de los edificios está planificada, y en la parte de la derecha de esa misma se observan naves industriales. Las tramas cerradas se establecen en el centro de la ciudad del plano irregular al sur del Ebro, en donde se encuentra el casco histórico y en la mayor parte inferior de la imagen a ambos lados. En las tramas cerradas los edificios se establecen muy cerca los unos de los otros, por el contrario, en las tramas abiertas los edificios se sitúan espaciados entre sí. 
Por consiguiente, el casco histórico de Zaragoza tiene orígenes romanos y estuvo rodeado por murallas. La función que éstas tenían era de carácter defensivo, y además delimitaban a la ciudad. En la actualidad, todavía se conserva parte ellas. Dentro del recinto amurallado podemos apreciar una organización a partir de dos calles que todavía permanecen visibles en la actualidad: el Cardo que está en posición perpendicular, y el Decumano que se dispone horizontalmente hacia la zona del río un poco desplazada hacia el norte. Ambas forman una especie de cruz en cuyo centro se situaba el foro, que era la parte más importante de la ciudad puesto que en él se llevaban a cabo las actividades de intercambio económico, cultural, social, político y comercial.
En el plano también podemos diferencias dos tipos de ensanches urbanos. Tomando como referencia el centro de la ciudad, en la parte inferior predominan los ensanches obreros, en los que las edificaciones presentan una cierta desorganización y una trama bastante cerrada ya que, entre dichos edificios, apenas se aprecia espacio alguno. En cambio, el tipo de ensanche burgués se sitúa justo en la parte superior, ya que de modo generalizado la edificación presenta edificios bastante separados los unos de los otros, bien planificados y con amplias calles, desarrollando una trama abierta. El ensanche burgués se establece en función al crecimiento urbano del siglo XIX, que plasma sus ideas de orden, higiene y beneficio económico. Los edificios son manzanas cuadriculadas que se disponen de forma simultánea entre calles emplazadas principalmente de forma paralela o perpendicular, favoreciendo la accesibilidad, la comunicación y los espacios verdes abiertos en los tramos donde se extiende el ensanche burgués, siguiendo siempre una corriente ideológica humanista.
Como conclusión, a partir del análisis del plano urbano que representa la ciudad Zaragoza en los años 1885-1891, he desarrollado varios elementos significativos tales como: las murallas romanas y la ciudad medieval que creció en torno a la romana; las dos calles principales en forma de cruz, el Decumanus y el Cardus; el puerto fluvial a la orilla del río Ebro, que se consideró uno de los tres puertos más importante de Hispania; el foro romano como centro principal de la vida pública, generalmente situado en el centro de la ciudad, pero en el caso concreto de Zaragoza junto al río Ebro; el teatro como lugar de entretenimiento y cultura, y las termas públicas como dato curioso.
Todos estos elementos formaban parte la colonia romana Ceraraugusta que nació a la derecha del Ebro. La visión de futuro de la ciudad se espera que por medio de la evolución de su casco histórico se mejore el espacio urbanístico de la ciudad para establecer en ella nuevas actividades económicas, turísticas y residenciales, proyectar la ciudad en un ámbito nacional e internacional, y que se convierta en un valioso recurso cultural para la historia e identidad de dicha ciudad. Esto ya lo decía Ortega, la ciudad por excelencia es la más clásica y mediterránea donde el elemento fundamental es la Plaza. “La urbe es ante todo, esto: plazuela, ágora, lugar para la conversación, la disputa y la elocuencia, la política”.
En definitiva, el gran desarrollo de las ciudades y de las formas de vida urbana es uno de los fenómenos que mejor caracterizan nuestra civilización. Los estudios demuestran cómo cada época deja huella y está grabado en los muros, en recientes descubrimientos y en la actividad humana. En este sentido, Europa se caracteriza por ser uno de los continentes más urbanizados. Zaragoza conserva un tesoro histórico, pero con el tiempo se ha convertido en una de las ciudades más influyentes de España.
Silvia Elena Arboleda Lopera

29/05/18

GIJÓN (1929)


La imagen elegida corresponde a un plano de Gijón extraído de una guía publicada en 1929 por la oficina de turismo de esta ciudad, donde se exponen los diferentes puntos de interés que visitar y las actividades desarrolladas ese verano en la ciudad. Para los interesados dejo el link de la página: http://gijonenelrecuerdo.elcomercio.es/category/planos
Gijón, se sitúa en el centro de la costa asturiana y es una de las ciudades más grandes del Principado de Asturias. Se extiende sobre una cuenca abierta al mar Cantábrico, de escasa altitud y suave topografía. La ciudad se levanta sobre un peñasco situado en la parte colindante con el mar Cantábrico, antiguamente unido a tierra por una lengua arenosa. El interés principal en esta zona para los primeros pobladores, el pueblo romano, era la riqueza en metales y minerales de las tierras del norte de España y el fácil dominio y control que este tómbolo presentaba de forma natural, para la creación de un asentamiento. Estaba unido con el resto del territorio a través de un camino llamado la ruta de la Plata.
Se construye a finales del siglo III y principios del IV d.C. una muralla de unos 850 metros de largo y 4,60 metros de ancho para una mejor defensa y protección de la ciudad. Esta fortificación se hallaba franqueada por varias torres semicirculares de 4 ó 5 metros de diámetro, situadas a intervalos de 18 metros. Solo existía una puerta principal formada por dos torres cuadrangulares de 5,40 metros de lado, separadas por un intervalo de 50 metros. La villa crecerá y se desarrollará dentro de la muralla con un trazado irregular, quedando algunos restos de esta muralla actualmente en la zona. También se puede observar el paso romano gracias a la excavación de las termas de la Campa Torres.
La ciudad crece formando un modelo concentrado e irregular, de calles estrechas y empinadas, con casas solapadas unas sobre otras a lo largo del terreno abrupto. Se desconoce a ciencia cierta el punto central alrededor sobre el que creció la ciudad, debido a sus límites naturales, al norte el cerro y al este y el oeste el mar. Esto no la permitió crecer con una forma radio-céntrica clara, sino más bien irregular, aunque se sospecha que el centro podría corresponder a la Plaza del Marqués, en el barrio de Cimadevilla. Podríamos situarla en uno de los extremos izquierdos de la antigua muralla, rozando la zona del puerto.
Entre los siglos VIII y XI, la ciudad quedó prácticamente abandonada, resurgiendo gracias al poder del intercambio comercial y la pesca de bajura. La zona más alta del emplazamiento, lo que se conoce actualmente como el Cerro de Santa Catalina, quedó sin edificar debido a los fuertes vientos que azotan de forma constante la zona. Más adelante se levantarán dos construcciones, el Elogio al horizonte y el faro. El segundo ya desaparecido. El faro fue construido alrededor del año 1867, desapareciendo alrededor de 1898 para la construcción de una zona de defensa con cañones situados en diferentes puntos estratégicos. El Elogio es una estructura de hormigón realizada por el escultor vasco Eduardo Chillida en el año 1990.
El Cerro divide la ciudad en dos partes, extendiéndose a lo largo de dos franjas costeras y los alrededores del río Piles, que desemboca en la playa de San Lorenzo. La forma de la ciudad cambia, pasando adquirir una estructura lineal, por la necesidad del pueblo de desarrollar alguna actividad económica para su supervivencia, que se basa en la pesca de bajura y el pequeño comercio. Se forma así el primer puerto de Gijón en 1840, el Puerto Deportivo, en torno a un conjunto arenoso, los arenales del Natahoyo, formado por una pequeña dársena donde se apiñaban un conjunto de barcazas pesqueras. La situación económica de Gijón era por tanto de baja sostenibilidad difícil de mantener solo con la venta de pescado entre los propios gijoneses.
En 1858, se encarga al arquitecto Andrés Coello, el diseño de una Plaza Porticada, donde se levantará la nueva Casa Consistorial, situada en la zona de Cimadevilla, dejando el mar y la playa de San Lorenzo al noreste y el casco antiguo de la ciudad junto con el cerro de Santa Catalina al noroeste. Con el objetivo de unir ambas zonas de la ciudad, la antigua y la nueva.
A mediados del siglo XIX, crece el interés por las explotaciones de carbón. Esto produce el aumento de la iniciativa industrial de la zona y un incremento en el flujo de tráfico marítimo, para el transporte de dichas mercancías, lo que supuso un leve repunte la actividad económica de la ciudad. En 1852, se cambia la ubicación del puerto a otra zona conocida como el Musel. El Puerto deportivo,mantiene su primacía sobre el cabotaje de carbón durante un tiempo. Numerosas embarcaciones de pesca siguen atracando allí. En 1907 el Musel empieza su mayor movimiento comercial, principalmente con la explotación de mineral de hierro y carbón. A mediados del siglo XX, es gracias al buen funcionamiento del Puerto, que la economía asturiana aumenta, con el traslado a granel de carbón y del mineral de hierro,usando para su transporte el ferrocarril. 
Hacia el año 1980 sufre un importante deterioro y su actividad se ve reducida a pequeñas actividades pesqueras y pequeños talleres de reparación. En 2006 sufre su última gran remodelación, equipando el puerto con nuevas y mejoradas instalaciones con el fin de acoger embarcaciones deportivas. Actualmente se ofrecen múltiples actividades lúdicas. Hoy el Puerto del Musel, cuenta con una de las instalaciones portuarias más importantes de España, y abarca actividades comerciales, náutico deportivas, turísticas, pesqueras y astilleros, siendo el principal puerto granelero de España.
La parte oriental de la ciudad crece también de forma lineal a lo largo de la playa de San Lorenzo y en torno al río Piles que desemboca en dicha playa. A finales del siglo XIX, el comercio y el turismo nacional aumenta gracias a la Plaza de Toros y a la Feria de Muestras de Gijón. Se produce así una inflación en la economía gijonesa que propicia el crecimiento urbanístico y demográfico, las nuevas zonas urbanas empiezan a tener una forma ortogonal, sus calles son rectas y regulares, basadas en perpendiculares y paralelas, tomando como punto central estas dos estructuras mencionadas anteriormente.
Gijón ha sufrido muchos cambios a lo largo del tiempo, debido principalmente al factor económico. Nace como una villa romana de valor estratégico militar. Durante la edad media, desaparece durante un tiempo, reapareciendo gracias al poder comercial. Con la revolución industrial, el tamaño de la ciudad y poder adquisitivo de los gijoneses aumenta promoviendo el traslado de mercancías a nivel nacional. Finalmente, el turismo junto con el transporte de mercancías se convierte en elemento clave de la economía de esta. Por todo ello, se puede concluir, que Gijón, por un lado, es una ciudad cuya importancia recae como destino turístico y por otro lado eje básico del abastecimiento de materias primas a nivel nacional.
Raquel Ortega Galán

29/05/18

GANDÍA (Juan Fernández Palomino 1765).


Se trata de un grabado antiguo que muestra una panorámica de Gandía, realizada por Juan Fernández Palomino en 1765. El autor ve Gandía desde al sur, por lo que la imagen representada corresponde a la zona meridional de la ciudad. El mar, que no se ve, quedaría a la derecha del dibujante y a su izquierda el macizo del Mondúver y la Marxuquera. Es una localización amurallada, en cuyo interior destacan una serie de edificios, civiles y religiosos y el resto de las edificaciones populares. Está ubicada en la llanura costera del sureste de la provincia de Valencia. Se caracteriza por un relieve plano, rodeada al noreste por el río Serpis, al este por el mar Mediterráneo, al sur el término de Oliva y es la capital de la comarca de la Safor.
En la segunda mitad del siglo XVIII la situación política se caracteriza por el abandono de la ciudad por parte de los duques de Gandía, y su macha a Madrid. Los Borbones triunfan en la guerra de Sucesión y el señorío pasa al duque de Benavente y luego al duque de Osuna. En el ducado de Gandía el señor mantenía grandes privilegios. El sector agrícola seguía siendo prioritario frente a un reducido número de personas dedicadas a la artesanía y por tanto el poder gremial era reducido. En Gandía existieron 19 agrupaciones gremiales; tres de ellos relacionados con la industria de la seda y el resto con actividades de la vida cotidiana (panaderos, carpinteros, carniceros, sastres, curtidores, etc.). Pero estos gremios no tuvieron mucho poder puesto que no se podía abrir ningún nuevo negocio sin la autorización del señor y además eran sectores muy cerrados para proteger sus propios privilegios. 
En el reinado de Carlos III se diversificó la economía y se inició una tímida industrialización. En esta época se produjo un notable aumento de la población debido al desarrollo agrícola por el aumento y mejora de los regadíos y la variedad de los cultivos, a saber, frutales, verduras, hortalizas, moreras para la crianza del gusano de seda y todavía partes de secano (cereales principalmente). Esta riqueza en la agricultura, produjo unos excedentes que servían para ser comercializados y muchos agricultores dedicaron parte de su tiempo a oficios artesanales como parte complementaria de sus ingresos.
A pesar del auge de la ciudad, su morfología se mantuvo irregular, ya que los edificios más importantes se levantaban en el centro de la ciudad e incluso a veces se aprovechaban bases para remodelar los ya existentes. Así se formaban travesías secundarias a partir de los ejes principales de la ciudad, que en este caso eran la calle Mayor principal y comercial, la Calle del Río y la Plaza del Santo Duque o Plaza Mayor. Durante la época de los Borgia, la ciudad se mantuvo constreñida al interior de la muralla, con diversas puertas de acceso quedando los límites completamente cerrados, teniendo carácter defensivo y fiscal
Posteriormente, se destruyeron y superaron las murallas siendo la evolución de Gandía muy notable. A partir las cortes de Cádiz (1812), que acabaron con el régimen feudal, se aceleró el desarrollo de la ciudad, favoreciendo mejoras como la inauguración del puerto marítimo en 1886, que era y es todavía hoy un elemento clave de exportación de cítricos y hortalizas, tanto de la ciudad como de comarcas próximas, y otras manufacturas. Finalmente el paso del ferrocarril Gandía-Alcoi en 1892, le dio mucha más actividad comercial y permitió fundar el primer periódico local conocido como El Litoral.
En 1900, comienza la explotación de los cítricos, la industria, el comercio y 60 años después se produce el fenómeno de turismo de sol y playa. En consecuencia, hubo un importante aumento demográfico que tuvo que buscar residencia en nuevas expansiones de la localidad. Aparecieron barrios anexos de carácter octogonal situados al norte y al oeste de la ciudad antigua. Después se mejoró la comunicación rodada entre el pueblo y el pequeño barrio del puerto. Esta vía, muchos años después fue el eje de una urbanización lineal moderna. A su vez, el barrio del puerto también creció debido al incremento de la actividad portuaria y del ferrocarril. Al norte del puerto, se construyó un paseo marítimo paralelo a la costa donde se ubica una urbanización paralela al mar de 7 kilómetros, que hace que en la actualidad se cuadruplique la población en verano.
La capital de la comarca de la Safor, evolucionó tanto que el 21 de Mayo de 2010, entró en un nuevo estatus: el reconocimiento como Gran Ciudad. Esto supone un régimen de gestión especial debido a que viven más de 75.000 habitantes en invierno, en verano hasta 250.000. Como conclusión, Gandía es una ciudad que evolucionó desde la Reconquista por Jaime I en que la economía se basaba en la agricultura y el comercio de la seda a ser hoy en día una urbe en que predominan el turismo y los servicios. Pasando a un segundo plano la agricultura y la industria. Toda esta nueva población ha tenido como consecuencia la expansión de la ciudad por fuera de las antiguas murallas gracias a barrios octogonales y lineales y el importante esparcimiento de la urbanización a lo largo de la playa.
Elisa Ostalé Estévez