AVILÉS (Cástor González Álvarez, Siglo XIX)

Puerto antiguo de Avilés

Esta imagen es una obra de Cástor González Álvarez, artista avilesino que nació en 1913 y fue pintor, dibujante, ilustrador, intérprete y compositor de música y hasta librero. En ella representa el puerto asturiano de Avilés en el siglo XIX, considerado un punto estratégico por ser parada de rutas comerciales en barco. También se aprecia parte de la ciudad, y en particular uno de sus edificios más importantes, la Casa de la familia de Las Alas.

En primer término podemos observar el puerto de Avilés, con varios barcos pesqueros y un velero mercantes. El comercio fue muy importante para sostener el crecimiento industrial de la ciudad en el siglo XIX, así como un factor fundamental por el que Avilés se convirtió en punto estratégico en las rutas comerciales con Europa.

Junto al muelle se encuentra la Casa de Las Alas, construida en la Edad Media como una casa fortaleza que se convirtió más tarde en palacio residencial. Esta familia poseía como patrimonio cerca de un tercio del asentamiento urbano llegando a ostentar el gobierno de la ciudad. En el siglo XIV construyeron una capilla funeraria junto al palacio familiar como forma de ostentación de poder. Esta capilla está representada en la imagen de Cástor a la izquierda del Palacio de las Alas, que es el edificio que se observa a la derecha con muchos arcos.

A la izquierda se distinguen también dos puentes que comunicaban la ciudad con la zona exterior de la misma. Antiguamente la ciudad estaba rodeada por una muralla de trazado circular, con un perímetro de 670 metros de piedra, que fue derribada en el siglo XIX para permitir la expansión urbana de la ciudad hacia el extrarradio. La ciudad tuvo cierto crecimiento antes de que la muralla fuese derrumbada por completo, como sucedió con los arrabales de Rivero y Galiana que se desarrollaron en dirección suroeste en el siglo XVIII, y el arrabal de marineros y pescadores de Sabugo que se expandió al norte.

Si nos fijamos en las edificaciones de la ciudad nos damos cuenta de que la estructura más alta existente en la ciudad es la Casa de la familia de Las Alas, lo cual denota su poder por no permitir que se construyeran edificios más altos. También se observan barcos de pequeño tamaño junto a una casa (abajo a la izquierda) menos señorial, que da a entender que Avilés también era una ciudad de pescadores, comerciantes y también religiosos por las ermitas e iglesias que se construyeron en la ciudad con el paso de los años.

Otros elementos urbanos característicos son la ría que comunica la ciudad con el mar Cantábrico, la iglesia de San Nicolás de Bari (actualmente llamada Iglesia de los Padres Franciscanos), y el puente de San Sebastián (al fondo de la imagen) que ha cambiado de nombre a lo largo de la historia y sirvió de comunicación de la ciudad con los barrios del extrarradio, y que fue remodelado con el paso de los años hasta ser el puente de hierro actual.

Respecto a la morfología de la ciudad destacar que posee una estructura radiocéntrica con un plano irregular. La zona central es el núcleo de la actividad civil, comercial y de ocio, y es donde se encuentra ubicado el ayuntamiento. A medida que llega la industrialización a la ciudad, esta sufre una expansión hacia el extrarradio creándose barrios obreros dedicados exclusivamente a vivienda para los trabajadores de la industria metalurgia (ENSIDESA). Las posibilidades que el puerto ofreció a las empresas del carbón y las plantas de siderurgia creadas al margen del rio favorecieron la industrialización, que se convirtió en uno de los ejes del crecimiento económico en el siglo XIX y sirvió como factor determinante del desarrollo en otros aspectos: transporte (terrestre y marítimo) y comercio, entre otros.

Algunos hechos históricos destacables son los siguientes. En tiempos de Felipe II vivió Pedro Menéndez de Avilés, quien fue encargado de viajar hasta América y fundó allí la que hoy es la ciudad más antigua del país: Florida, en 1565. Durante el siglo XVI la llegada de numerosos nobles a la ciudad le dio cierto prestigio a la ciudad pero también dio comienzo una etapa de decadencia que fue salvado por el comercio de bienes con América y la llegada del ferrocarril (algo que, al igual que el puerto, ayudo a la industrialización).

Raúl Quijada Liébana
 

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