31/05/18

ATENAS (Leo von Klenze, 1846)


Esta imagen es una recreación de la acrópolis de Atenas realizada por Leo von Klenze, que fue un importante arquitecto y pintor. Es una obra representativa del neoclasicismo alemán, que imitó los modelos de la arquitectura griega clásica, por ejemplo en el edificio del Walhalla, un templo neoclásico edificado por el propio Von Klenze sobre un montículo en Ratisbona a orillas del Danubio, que es una copia perfecta del Partenón de Atenas.
La pintura se encuentra en la galería Neue Pinakothek en Munich, y es considerada una interpretación bastante fantasiosa, que combina la recuperación de la Antigüedad Clásica con la mitología y el paisaje. El paisaje neoclásico recreaba un tipo de naturaleza idílica, poblada por restos arqueológicos. Estas obras eran bastante idealizadas, y representaban volúmenes de formas geométricas con una luz clara y fría, sin renunciar al claroscuro. Técnicamente eran impecables, dando lugar a un acabado esmaltado, donde difícilmente se apreciaban las pinceladas. Aunque esta representación de Atenas sigue en efecto ese carácter idealizado y muy bello, con ella podemos ejemplificar algunos aspectos del urbanismo griego, y en particular del concepto de ¨acrópolis¨.
La civilización griega tuvo tres grandes etapas: Arcaica, Clásica y Helenística. En la Época Arcaica ya existía un concepto urbano según el cual la ciudad era la capital de un Estado y debía contener todos los edificios y servicios que hacen función al mismo: lugares para el culto, teatros, estadios, altares para venerar deidades, una fortificación que aseguraba la defensa, una gran plaza o ágora que servía de lugar de mercado o de asamblea política, fuentes para suministro de agua, edificaciones para organismos judiciales y administrativos, etc. Aún así resulta curioso que una civilización como la griega, que era esencialmente urbana y racional, tuviera inicialmente un desarrollo urbanístico irregular, con calles estrechas y casas que se construían sin orden, en línea con anteriores caminos e intentando adaptarse al terreno. Este tipo de urbanismo cambia radicalmente a partir del siglo V a.C. En la Época Clásica, la ciudad empezó a organizarse por medio de un trazado urbano ortogonal o en cuadrícula. Además, cobró mayor importancia el ágora, que era la plaza pública, y la acrópolis, que era una especie de ciudadela elevada dedicada a los templos y a edificios emblemáticos como el Aerópago y Pnix, confeccionados como puntos visuales y de encuentro.
Un gran problema en algunas ciudades como Atenas, Esparta, Argos o Tebas es que no estaban construidas junto al mar. Esta característica hubiese sido muy importante para su economía y subsistencia, pero estaban prudentemente separadas del mar por el mal recuerdo de los asaltos piratas de la Edad Oscura (1100-750 a.C.). Lo que en un principio pudiera ser una ventaja acabó siendo una desventaja, porque la deslocalización del puerto supuso un incremento de los costes por el transporte terrestre y la correspondiente incomodidad de tenerlos que llevar a la polis. Además, el puerto debía ser defendido igualmente, y estaba alejado de la propia ciudad, así que acabó siendo un punto débil en la defensa de ciudades como Atenas. Por eso las colonias y las nuevas ciudades fueron emplazadas en zonas de puerto, por ejemplo Mileto o Alejandría. En estas ciudades ya se empleó un plano ortogonal, con un diseño de calles en ángulo recto que creaban manzanas rectangulares. Sin embargo, las ciudades antiguas como Atenas, no pudieron modificar su fisionomía y ello se aprecia en la imagen. Allí, aún con las destrucciones que ocasionaron los persas, los griegos no aprovecharon la oportunidad para rehacer totalmente la ciudad; la reconstrucción solo afectó a la acrópolis y a los nuevos barrios portuarios de El Pireo (450 a.C.), que sí se estructuraron de forma planificada. 
La Acrópolis está colocada en una meseta plana de 300 m. de largo y 150 de ancho, elevada 156 m. sobre el resto de la ciudad. Su función era esencialmente religiosa porque se encuentra plagada de templos. En cierto modo se puede idealizar como la morada de la divinidades y como un gran emblema de la polis. La construcción más emblemática de todas era el Partenón, que se fue diseñado para convertirse en el monumento más bello de la época clásica y para ser contemplado como si fuera una obra escultórica en sus todas dimensiones. En su interior albergaba la estatua de la deidad a la que rendía culto, Atenea Partenos, que fue construida en marfil y oro por Fidias.
Un templo griego no servía realmente para recibir a los fieles como hacemos nosotros en nuestros cultos religiosos, sino para guardar la estatua del dios, como sucede también con el templo de Niké Áptera, de menor tamaño pero de una gran belleza. Fue realizado para conmemorar las victorias sobre los persas en la batalla de Salamina, y albergaba una pequeña estatua de Niké (la Victoria), a la que se le habían quitado las alas (áptera), con la vana esperanza de que no abandonase nunca a Atenas. Los rituales religiosos de la Grecia Clásica se hacían fuera, alrededor del templo y los sacrificios en un altar que estaba al aire libre. Otra de las grandes funciones de estos edificios es deleitar e impresionar al espectador, por su perfecta geometría y su decoración escultórica. Por esta razón se erigían normalmente sobre una grada (estereóbato) en lo más alto de la polis. Todo en las representaciones griegas estaba conformado con absoluta armonía, simetría y proporción, hasta el más mínimo detalle. 
A la acrópolis se accedía por medio de una entrada monumental que se denominaba Propileos. Se construyó enteramente de mármol y de sus dos alas sólo se realizó una, que fue dedicada a pinacoteca; sin embargo, en la imagen de Von Klenze se representan las dos alas, de manera idealizada. La estatua central del cuadro, que en este caso es de Atenea Promacos, “la que lucha en la línea”, ha sido también idealizada por su forma colosal. Se hayaba emplazada en el antiguo templo de Atenea, que fue destruido por los persas. La Atenea Promacos fue realizada por Fidias, con el diezmo del botín de los Medos de Maratón.
La belleza escultórica de la Acrópolis, emplazada en lo más alto de la ciudad con un carácter fuertemente simbólico, nos recuerda a los grandes filósofos griegos, su mitología y su importancia histórica para Occidente. Pero también es interesante desde el punto de vista urbanístico, pues es un antecedente de las ciudadelas o atalayas que se construyeron en otras ciudades posteriores. 
Mónica Calleja Pérez

29/04/15

ATHENS (Michel Delacroix, 1994)

ATHENS

This work of art represents the arrival of the US Olympic team for the 1896 Summer Olympics celebrated in Athens and it was painted by Michel Delacroix in 1994. The author was commissioned to create a series of paintings that commemorate the 100th Anniversary of the Modern Games by the Atlanta’96 Olympic committee. “Athens 1896 Olympics” can be visited at the Olympic Museum in Lausanne, Switzerland. This picture is an example of landscape painting that characterizes the Naïf style of Delacroix and his particular vision of urban life.

The city of Athens is the capital of Greece, a country placed in Europe’s southeast. It is placed in the south of Attica region and borders in the southern part of the Saronic Gulf. The rest of the city is limited by the Mounts Aegaleo, Parnitha, Penteli and Hymettus; placed respectively in the west, northwest, northeast and east. The foundation of the city dates back to 7000 B.C. and it had its major expansion during the 20th Century. Nowadays, the tourism in its six archipelagos and the archaeological deposits constitutes the economic engine of the country. In the picture we can observe a great variety of arboreal species as cypresses and palm trees, which correspond to the Mediterranean dry climate of the Hellenic country.

The image focuses on the Panathenaic Stadium aid of a large central Avenue (inspired by Vassileos Konstandinou Avenue) that leads the eye to it. It was originally a natural hollow part of the ground between the two hills of Agra and Ardettos, over the Ilissos River, in the current Pangrati neighbourhood. It was transformed into a stadium by Lykourgos in 330-329 BC for the athletic competitions of the Great Panathinaea Festivities.  In 1895, the Stadium was refurbished based on designs by the architects Anastasios Metaxas and Ernst Ziller. The focus in the Stadium is reinforced by the uniformity of colours and structures in urban construction. This is one of the licenses that the author is taken in its representation of Athens 1896. It is common in all the work of Delacroix that his cities present an orthogonal planning regardless of the reality of the city or the time. The real planning of Athens is very irregular and chaotic in this old city area. This irregularity is interrupted only by the large quadrangular Syntagma Square where the Parliament is located. In the picture, though an unreal placement, we can identify the neoclassical building of the Hellenic Parliament (built between 1836 and 1843) and Syntagma Square in the right margin.

The Olympic Stadium with its characteristic forked form and crowned by the flags of the participating countries listed in an environment that is not fully correspond to reality. With this perspective of the Stadium, the Acropolis should be observed laterally (on the left) and not relative centred. Also, the artist depicts the famous front view of the Parthenon and the Propylaia (both built during the 5th Century BC) in one more trick to unite the most representative images of Athens with Olympic theme.

Likewise, we find public waiting over the American athletes in a festive atmosphere. We want to highlight the representation of three people at the bottom of the painting that define some of the most important Greek social characteristics: the Presidential Guard and their characteristic uniforms, a priest of the Orthodox Church and couples on the terrace of a bar drinking coffee (one of the great rituals in Greece). This restaurant is surrounded by other commercial buildings. We can also see people participating at the windows from their private homes (appears hanging clothes).

To conclude, we want to emphasize the relevancy of the city of Athens and the Hellenic culture for two factors: for being the cradle of the democracy and the origin of the Olympic Games. The Greek civilization is at the origin of the Europe through that we live at present and the Olympics have turned into the major one and more out-standing sports event worldwide. Our country could enjoy the honour of organizing the Games in the year 1992, in Barcelona.

Irene Alquézar Pacheco