GANDÍA (Juan Fernández Palomino 1765).


Se trata de un grabado antiguo que muestra una panorámica de Gandía, realizada por Juan Fernández Palomino en 1765. El autor ve Gandía desde al sur, por lo que la imagen representada corresponde a la zona meridional de la ciudad. El mar, que no se ve, quedaría a la derecha del dibujante y a su izquierda el macizo del Mondúver y la Marxuquera. Es una localización amurallada, en cuyo interior destacan una serie de edificios, civiles y religiosos y el resto de las edificaciones populares. Está ubicada en la llanura costera del sureste de la provincia de Valencia. Se caracteriza por un relieve plano, rodeada al noreste por el río Serpis, al este por el mar Mediterráneo, al sur el término de Oliva y es la capital de la comarca de la Safor.
En la segunda mitad del siglo XVIII la situación política se caracteriza por el abandono de la ciudad por parte de los duques de Gandía, y su macha a Madrid. Los Borbones triunfan en la guerra de Sucesión y el señorío pasa al duque de Benavente y luego al duque de Osuna. En el ducado de Gandía el señor mantenía grandes privilegios. El sector agrícola seguía siendo prioritario frente a un reducido número de personas dedicadas a la artesanía y por tanto el poder gremial era reducido. En Gandía existieron 19 agrupaciones gremiales; tres de ellos relacionados con la industria de la seda y el resto con actividades de la vida cotidiana (panaderos, carpinteros, carniceros, sastres, curtidores, etc.). Pero estos gremios no tuvieron mucho poder puesto que no se podía abrir ningún nuevo negocio sin la autorización del señor y además eran sectores muy cerrados para proteger sus propios privilegios. 
En el reinado de Carlos III se diversificó la economía y se inició una tímida industrialización. En esta época se produjo un notable aumento de la población debido al desarrollo agrícola por el aumento y mejora de los regadíos y la variedad de los cultivos, a saber, frutales, verduras, hortalizas, moreras para la crianza del gusano de seda y todavía partes de secano (cereales principalmente). Esta riqueza en la agricultura, produjo unos excedentes que servían para ser comercializados y muchos agricultores dedicaron parte de su tiempo a oficios artesanales como parte complementaria de sus ingresos.
A pesar del auge de la ciudad, su morfología se mantuvo irregular, ya que los edificios más importantes se levantaban en el centro de la ciudad e incluso a veces se aprovechaban bases para remodelar los ya existentes. Así se formaban travesías secundarias a partir de los ejes principales de la ciudad, que en este caso eran la calle Mayor principal y comercial, la Calle del Río y la Plaza del Santo Duque o Plaza Mayor. Durante la época de los Borgia, la ciudad se mantuvo constreñida al interior de la muralla, con diversas puertas de acceso quedando los límites completamente cerrados, teniendo carácter defensivo y fiscal
Posteriormente, se destruyeron y superaron las murallas siendo la evolución de Gandía muy notable. A partir las cortes de Cádiz (1812), que acabaron con el régimen feudal, se aceleró el desarrollo de la ciudad, favoreciendo mejoras como la inauguración del puerto marítimo en 1886, que era y es todavía hoy un elemento clave de exportación de cítricos y hortalizas, tanto de la ciudad como de comarcas próximas, y otras manufacturas. Finalmente el paso del ferrocarril Gandía-Alcoi en 1892, le dio mucha más actividad comercial y permitió fundar el primer periódico local conocido como El Litoral.
En 1900, comienza la explotación de los cítricos, la industria, el comercio y 60 años después se produce el fenómeno de turismo de sol y playa. En consecuencia, hubo un importante aumento demográfico que tuvo que buscar residencia en nuevas expansiones de la localidad. Aparecieron barrios anexos de carácter octogonal situados al norte y al oeste de la ciudad antigua. Después se mejoró la comunicación rodada entre el pueblo y el pequeño barrio del puerto. Esta vía, muchos años después fue el eje de una urbanización lineal moderna. A su vez, el barrio del puerto también creció debido al incremento de la actividad portuaria y del ferrocarril. Al norte del puerto, se construyó un paseo marítimo paralelo a la costa donde se ubica una urbanización paralela al mar de 7 kilómetros, que hace que en la actualidad se cuadruplique la población en verano.
La capital de la comarca de la Safor, evolucionó tanto que el 21 de Mayo de 2010, entró en un nuevo estatus: el reconocimiento como Gran Ciudad. Esto supone un régimen de gestión especial debido a que viven más de 75.000 habitantes en invierno, en verano hasta 250.000. Como conclusión, Gandía es una ciudad que evolucionó desde la Reconquista por Jaime I en que la economía se basaba en la agricultura y el comercio de la seda a ser hoy en día una urbe en que predominan el turismo y los servicios. Pasando a un segundo plano la agricultura y la industria. Toda esta nueva población ha tenido como consecuencia la expansión de la ciudad por fuera de las antiguas murallas gracias a barrios octogonales y lineales y el importante esparcimiento de la urbanización a lo largo de la playa.
Elisa Ostalé Estévez

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