LYON (Alfred Guesdon, 1848)


La imagen elegida es una litografía de Alfred Guesdon, que representa una vista de la ciudad de Lyon desde Croix Rousse, una colina emplazada al norte de la misma. Lyon está situada al este de Francia, en la confluencia de los ríos Ródano y Saona, los cuales se aprecian con claridad en la imagen. La ciudad se encuentra entre los macizos montañosos de los Alpes al este y el Macizo Central al oeste, y constituye la villa central de la Metrópoli de Lyon o Grand Lyon. Esta planilla, junto con otras 43 de 37 villas diferentes, fue publicada en París hacia 1848 en la serie L´France a vol d´odiseau del autor ya mencionado.
Es importante comentar que en aquella época Lyon cumplía sobre todo funciones comerciales, como ya veremos más adelante. Estas circunstancias condicionan la morfología y la estructura de la ciudad. Estructuralmente, en primer lugar  resaltan las dos colinas que representan el casco histórico de la ciudad, la de la ciudad vieja medieval y renacentista de la Fourvière al oeste en la orilla derecha del Saona y la de Croix Rousse al norte de la península (que se encuentra en el lugar desde donde se realiza la litografía). Esta zona era la industriosa, en la que los obreros de la seda, los canuts, tejían casullas de seda y oro para los grandes de la iglesia, como dice canción, y se rebelaron repetidas veces dadas sus durísimas condiciones de vida como se podrá apreciar más detalladamente hacia el final del escrito.
Pero lo primero que llama la atención al ver la imagen son los dos ríos que confluyen al sur de Lyon. La urbanización de la península intermedia, llamada la ciudad moderna (poseedora de cuatro muelles), se demoró hasta la segunda mitad del siglo XX. Esta ciudad moderna constituye el ensanche contemporáneo, que gracias a su emplazamiento geográfico único, en la confluencia del Rodano y el Saona, permitió el desarrollo de la ciudad.
Efectivamente, los ríos han sido un gran recurso para el crecimiento económico e industrial de la ciudad. Rutas comerciales utilizadas desde la antigüedad que permitieron a Lyon convertirse en un lugar importante en el comercio europeo de la época. Así como son fuentes de crecimiento y riqueza, también suponen un obstáculo para el desarrollo urbano de la ciudad. Las inundaciones acentúan la historia de Lyon desde la Edad Media (la primera inundación es mencionada por el historiador Gregory de Tours en el 580). Traen consigo la destrucción y la muerte, paralizándola. Circunstancias que marcan el desarrollo urbano, desde los muelles hasta los puertos y las presas, según el cual la ciudad va ganando terreno a  los ríos.
A la izquierda de la imagen, en la orilla este del rio Ródano, podemos apreciar lo que sería en 1848 el inicio de la periferia de la ciudad que actualmente sería mucho más extensa. En la zona del casco urbano, próxima a las dos colinas que ya se han mencionado, se aprecia un plano irregular propio de ciudades medievales con numerosas callejuelas que entrecruzan caprichosamente, pasadizos, patios y traboules. Parece que la palabra viene de transambulare, es decir más transambular que deambular. En definitiva, son pasadizos que permiten atajar de una calle a otra pasando por el interior de uno o varios edificios. Sin embargo, el crecimiento de la ciudad hacia ensanche y periferia evolucionó siguiendo el tipo de plano ortogonal, más estructurado y con mayores facilidades para el comercio y el turismo.
Precisamente en la colina norte (Croix Rousse) vivía la población obrera, donde resalta la verticalidad de las fachadas. Casas altas y calles mínimas donde apenas pasa la luz, por no hablar de la clara pendiente. Por lo tanto, es fácil intuir que esta zona era bastante insalubre en la época industrial. El hecho de que, poco a poco, se haya ido saneando, conservando y reduciendo la densidad del barrio de Croix Rousse se debe a la posibilidad de disponer de suelo en la península (La Presqu’île). Entre la colina de Fourvière y el Saona (a la derecha de la imagen) se sitúa un barrio largo y estrecho, el Vieux Lyon, que forma la parte medieval y renacentista de Lyon. Está dividido en tres partes: Saint-Georges, Saint-Jean y Saint-Paul.
Fourvière, es el resultado de la unión de Four-Vière o foro viejo, pues en el espacio que actualmente ocupa la Basílica de Notre Dame se encontraba en época romana el foro primitivo de la ciudad. Lugar elevado y panorámico, pero también céntrico. En 1848 en ese espacio apreciamos una modesta iglesia, dedicada a la Virgen María y al recientemente canonizado Tomás de Canterbury, que fue destruida en el siglo XVI y reconstruida en el XVII. En el siglo XIX la iglesia se encontraba en un estado ruinoso, así que en 1830 se demolió la torre y diez años después fue sustituida la estatua renacentista de madera policromada de la Virgen María por una escultura bañada en pan de oro de Jose Fabisch, que contaba con 5 metros de altura y 3 toneladas de peso.
En el año que se publica esta litografía, el 24 de febrero para ser exactos, se proclama la Segunda República Francesa, después de la abdicación de Luis Felipe. Enamorados del progreso social, los “Voraces”, un grupo de canuts (trabajadores de la seda en Lyon), se sublevan y se apoderan del Ayuntamiento, la Prefectura y los fuertes de Croix-Rousse. A pesar de la brevedad de esta mini-revolución, marcará permanentemente a los espíritus, y las simpatías profrancesas saldrán más fuertes.
Paula Santamaría Delgado

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