ZARAGOZA (Martínez del Mazo, 1647)

 

Esta obra representa cómo era la ciudad de Zaragoza en el año 1647, y está pintada por el autor barroco Juan Bautista Martínez del Mazo, que fue discípulo y yerno de Velázquez. Se trata de un cuadro urbano que nos muestra cómo era España en el siglo XVII, y cómo una de sus ciudades más importantes alcanzó su máximo apogeo, tanto cultural como económico. En el fondo se distingue el perfil de la ciudad aragonesa con sus principales edificios, y en el primer plano del cuadro podemos observar las diferentes actividades humanas que entonces se desarrollaban en la ciudad, como el mercado, las lavanderas y otras actividades relacionadas con la pesca.

Existe una doble teoría en lo referente al hecho histórico con que se relaciona esta obra. Una primera teoría dice que este cuadro representa la llegada de la corte desde Madrid para asistir a la jura del príncipe como heredero de la Corona de Aragón. La segunda teoría cree que muestra el momento de la salida de la comitiva real de Zaragoza, tras la muerte del príncipe heredero, con el fin de trasladarlo al Monasterio de El Escorial para enterrarlo.

En la imagen no se aprecia el trazado urbano de Zaragoza. Su origen es romano y estaba organizado en torno a dos calles principales llamadas Cardo y Decumanus. Durante la Edad Media fue amurallada y muchas de sus calles fueron modificadas con una trama irregular. Entre los elementos de comunicación de la ciudad con su entorno destacan los dos grandes puentes que cruzan el río Ebro. Uno era el Puente de Piedra, que sufrió el derrumbamiento de dos de sus arcos a consecuencia de una enorme riada que ocurrió en el año 1643, y luego fue reparado en 1649. El otro es el que se conocía como Puente de Tablas, que hoy se corresponde con el puente del Pilar. Los dos puentes son elementos claves de la fisionomía de la ciudad, ya que la comunican con los arrabales y otras posblaciones.

En cuanto a las edificaciones que aparecen en el cuadro, podemos mencionar que la mayoría son de carácter religioso y comercial. el más conocido es la Basílica del Pilar, monumento que es considerado el símbolo de la ciudad. Comparando su representación en este cuadro con su realidad actual se puede observar la gran transformación que ha experimentado, puesto que en hoy es mucho más grande y tanto su composición como su estilo artístico es diferente. Otros dos edificios fáciles de identificar en el cuadro son la Lonja de los mercaderes, edificio que se utilizaba para que los comerciantes pudieran realizar sus negocios, y la Seo, del que se distingue su torre mudéjar. Por el contrario, también aparecen otros monumentos que, por unos motivos u otros, ya no existen, como es el caso de la Torre Nueva, que servía tanto para dar las horas con sus campanas, como para vigilar la entrada de enemigos, y que fue uno de los edificios más altos de la ciudad.

Cristina Reina García

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