MADRID (Ruiz, 1864)

El grabado muestra la Puerta del Sol de Madrid en 1864. En el siglo XIX la ciudad de Madrid experimentaría una gran cantidad de cambios que afectarían a su fisonomía. Probablemente el mayor cambio se produjo debido a una serie de desamortizaciones realizadas por Mendizábal, Espartero y Madoz, mediante las cuales se demolieron recintos religiosos y se edificaron en su lugar viviendas y hoteles. El mejor ejemplo de ello fue la construcción del Gran hotel de Paris donde antes estaba la iglesia del Buen Suceso.

El Ministerio de la Gobernación, cuya sede se encontraba en la casa de correos desde 1847, usó el proceso de desamortizaciones como excusa para hacer una serie de reformas en la Puerta del Sol. Esta decisión se tomó para dar mayor amplitud a la plaza y aligerar así el tráfico cada vez mayor de los madrileños que pasaban cada día por ella. La Puerta del Sol paso así de ser una calle rectangular a una gran plaza de forma elíptica. A todas estas reformas hay que añadir el asfaltado de la plaza, iniciado en 1848. Las obras fueron emprendidas por el Ministerio de la Gobernación pero en 1857 su competencia pasó al Ministerio de Fomento, lo que generó un pequeño conflicto entre ambas instituciones por saber dónde debía situarse el kilómetro O. Finalmente el gobierno decidió situarlo enfrente del edificio de la Casa de Correos.

A mediados de siglo, Madrid llegó a alcanzar los 400.000 habitantes. Para albergar a los ciudadanos recién llegados, se hizo necesario crear nuevos barrios residenciales donde la creciente población de la capital pudiera hospedarse. Con ese fin se creo el ensanche de Madrid. El ensanche comenzó a construirse en la zona norte a partir de 1860, con el nombre de “Plan Castro” en honor a Carlos Maria de Castro, arquitecto que lo diseñó.

Con la creación del ensanche y su ocupación por los nuevos habitantes, también se hizo imprescindible mejorar el abastecimiento del agua para toda la población. Para ello la reina Isabel II ordenó la construcción de un canal para llevar agua del rió de Lozoya a la capital. Las obras se iniciaron en 1851 y terminaron en 1858. Una de las consecuencias más curiosas de la construcción del canal fue la inauguración de la fuente del chorro en la Puerta del Sol. Dicha fuente tenia 18 metros de diámetro y su chorro de agua alcanzaba los 30 metros de alto. Actualmente la fuente se encuentra en el Parque del Retiro, justo enfrente del Palacio de Cristal.

Todas estas reformas son un buen ejemplo de los cambios que se produjeron, no solo en la plaza sino en toda la capital en el contexto de la industrizalización y las reformas urbanísticas del siglo XIX. Otro avance significativo fue la llegada de nuevos medios de transporte como el tranvía y el metro, con los que se pretendió conectar el centro de la capital con los barrios del extrarradio.

Álvaro Roche Luengo

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