ZARAGOZA (Anton van den Wingaerde, 1563)

      

Esta imagen muestra parte de la ciudad de Zaragoza en el siglo XVI. El autor de la misma es Antón van den Wyngaerde y el grabado muestra la antigua entrada a la ciudad a través del puente piedra que cruzaba el río Ebro, así como algunos monumentos de la época.

Zaragoza se halla situada en el centro de la Comunidad Autónoma de Aragón, equidistante unos 300 kilómetros respecto de Madrid, Barcelona, Valencia y Bilbao. Zaragoza es una ciudad que ha crecido en torno al río Ebro desde antes del nacimiento de Cristo hasta la ciudad que conocemos actualmente. Su primer asentamiento data del siglo III a. C. aunque su mayor desarrollo lo experimentó a partir del levantamiento de la Caesaraugusta romana, y luego la Zaragoza musulmana.

La imagen data del año 1563 durante el reinado de Felipe II, época en la que se encontraban unidas Castilla y la Corona de Aragón. Muestra el aspecto que tenía la ciudad al inicio de la Edad Moderna, con su fisionomía todavía medieval y algunas ampliaciones más recientes en el barrio de Morerías, y los arrabales de Tenerías entre otros. Actualmente la ciudad cuenta con unos 700.000 habitantes, y es la quinta ciudad de España, pero durante el siglo XVI su población estaba en torno a los 25.000 habitantes. Su situación privilegiada, alta demografía e historia reciente la convertieron en una ciudad importante durante el reinado de los Austrias.

La imagen muestra claramente una ciudad preindustrial, y la parte que podemos ver pertenece a lo que actualmente se denomina como el casco antiguo de la ciudad moderna. Como en las ciudades de la época, la ciudad se hallaba limitada y protegida por el río en su cara norte (como podemos ver en la foto) y por una muralla, que no se alcanza a ver en la imagen. El núcleo romano de la ciudad sería el que vemos arriba en la imagen, en la vertiente derecha del río. Dicha parte tiene una estructura más o menos ortogonal, como las ciudades romanas de la época. La parte baja de la imagen corresponde al barrio del arrabal, que forma parte de un antiguo suburbio medieval de origen islámico. Dicho arrabal nace de la idea de ampliar la ciudad más allá de las murallas y aprovechar dichas tierras para el cultivo, lo que hacía de esta parte hogar de campesinos. Posteriormente se crearon conventos y edificios militares para la defensa de la ciudad.

En la imagen podemos ver el casco antiguo de la ciudad a orillas del Ebro. Como podemos ver las gentes de la época se bañaban en el rio protegidos por los tajamares del puente de piedra. Aunque ya existía un puente en dicho emplazamiento, durante la época de los romanos era de madera, el actual puente y el que se ve reflejado en la imagen fue alzado en el año 1440. Era utilizado como vía de acceso a la ciudad a través de la puerta del Ángel situada al final del mismo, lo que hacía de dicha construcción una de las más importantes de la ciudad para comunicarse con la vertiente izquierda de la ciudad. Dicha importancia no fue únicamente a nivel regional sino que en el plano nacional resultó ser  un gran avance, ya que históricamente, desde mediados del siglo XV, el puente garantizaba las comunicaciones del cuadrante noreste peninsular.  El puente ha sufrido importantes daños, debido a guerras y riadas, por lo que ha sido reparado y reconstruido en numerosas ocasiones durante su historia.

En la parte baja de la imagen, podemos ver el barrio del arrabal situado al otro lado del río y se puede ver cómo era custodiado por algunos soldados, al verse situado fuera del río y las murallas que protegían el resto de la ciudad. En dicho barrio cabe destacar el convento de San Lázaro, construido y fundado en 1224. Con el paso de los años, el convento se convirtió en y en uno de los más importantes de la ciudad. A finales del siglo XVII Francisco de Neyla hace una descripción del mismo en la que habla de las grandes proporciones del mismo. El convento fue arrasado durante los sitios de Zaragoza en la guerra de la independencia a principios del siglo XIX.

Al otro lado del río, nada más cruzar el puente se halla la lonja de Zaragoza, construida entre los años 1541 -1551. Se trata de un edificio plenamente renacentista con algunos matices de arte mudéjar aragonés, cuyo fin era albergar los intercambios mercantiles de la época. El Ebro ha sido siempre la línea de fijación de la ciudad que ha ido creciendo en torno al mismo. Fuente de riqueza bañando las tierras de sus alrededores, en la época de la imagen también era utilizado como vía de transporte de mercancías y gentes, lo que le daba una suma importancia en el comercio de la época en las tierras de la Corona de Aragón. Por ello se hacía imprescindible levantar un edificio en la orilla del mismo en la ciudad de Zaragoza que sirviera para albergar los intercambios y negociaciones mercantiles de la época.

Por último en este lado del río también podemos divisar la iglesia gótica de la Asunción, popularmente conocida como de Santa María la Mayor. En su interior estaba emplazada la Capilla del Pilar, además de otras muchas importantes obras de carpintería mudéjar. La iglesia de Santa María ocupaba un espacio, mucho más pequeño que la de ahora, y se situaba de una manera diferente con respecto al templo actual.

Posteriormente la ciudad siguió creciendo en torno al río Ebro y a finales del sisglo XIX contaba con 100.000 habitantes, por lo que se fueron creando a través de ensanches nuevos barrios. A principios de dicho siglo la ciudad era conocida como la Florencia de España por la cantidad de monumentos de gran valor que albergaba en su interior. Lamentablemente tras los sitios en la guerra de la independencia la ciudad quedo prácticamente destrozada, de ahí que algunos edificios de los que aparecen en la imagen, ya no existan en la actualidad.

Javier Andrés Yagüe
 

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