PRAGA (José Luis Suárez, siglo XX)

La ciudad de Praga es la protagonista de este óleo sobre lienzo del pintor malagueño José Luis Suarez. Esta ciudad se encuentra emplazada a la orilla del río Moldava y separa el casco urbano en dos mitades. En uno de sus lados está la Ciudad Vieja y en el otro lado, que es la parte que podemos ver nosotros, se encuentra la Ciudad Pequeña, también llamada Malá Strana.

Praga es un claro ejemplo de ciudad que con el paso del tiempo ha tenido que ir extendiéndose en ambas orillas del río por falta de espacio. En la imagen podemos ver el río Moldava, que ha  jugado un papel muy importante a lo largo de su historia, fundamentalmente en relación al comercio, pues un río navegable es una fuente de riqueza para una ciudad. Desde antiguo, las ciudades se solían asentar cerca de los ríos, igual que sucede en este caso. Por este motivo y por la riqueza que se encuentra asociada al agua, en la Edad Media se utilizó el río Moldava para transportar madera de los bosques del sur. 

El nexo de unión entre ambas ciudades es el puente, conocido como Puente Carlos, ya que fue el rey Carlos IV quien lo mandó construir en 1357. Su obra finalizó en el siglo XV. Este puente mide 516 m de largo y 10 m de ancho y fue realizado con grandes bloques de piedra, que descansan sobre 16 arcos. Sobre sus pilares descansan grandes esculturas que lo decoran durante todo su recorrido. Esta decoración escultórica, y las farolas intercaladas, otorgan al puente un carácter muy monumental. Las esculturas son un total de 30, de temática religiosa. La primera que se colocó fue la de San Juan Nepomuceno, en 1683. Se trata de un puente muy sólido, ya que el río Moldava tiene un importante caudal y sus crecidas son numerosas durante los meses de invierno.            

En la pintura podemos ver cómo la ciudad pequeña de Malá Strana fue emplazada sobre una pequeña colina, posiblemente buscando una situación estratégica, tanto para su defensa como para resaltar en el punto más alto el Castillo de Praga. En este lugar tiene un especial protagonismo la Catedral de San Vito, la mayor muestra de arte gótico de la ciudad, cuya primera piedra fue colocada el 21 de noviembre de 1344. Dentro del complejo del Castillo se aprecian otros edificios significativos, como el Convento de San Jorge, la Basílica de San Jorge y el Palacio Real, todos ellos conectados por diferentes patios y pequeñas calles. Con respecto a la situación privilegiada del castillo podemos deducir el peso y la importancia que tanto la Iglesia como la familia real tuvieron en aquellos momentos, no solo por los edificios, sino por su situación dominante en el punto más alto, desde donde se podía divisar toda la ciudad.  

Contemplando la imgen podemos deducir que el plano urbano es  irregular, rasgo típico medieval. En torno al recinto del castillo fueron creciendo calles asimétricas, que dieron cabida a edificios civiles y otras iglesias de menor tamaño. También destaca la vegetación que se intercala entre las diferentes construcciones.     

Como conclusión, tras analizar la obra, podemos destacar la importancia que ha tenido la ciudad de Praga a lo largo de la historia. Esta pintura es un fiel reflejo es la monumentalidad de sus edificios.

Ramón Quindós Sánchez
 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *