POITIERS (Thomas Allom,1845)

Esta imagen es un grabado del año 1845, realizado por Thomas Allom, en el que aparece principalmente la iglesia de Notre-Dame de Poitiers, en Francia. Allom era un arquitecto artista e ilustrador topográfico nacido en Inglaterra el año 1804.

Fundada por los celtas, Poitiers es la principal ciudad de la región de Poitou, y alcanzó notoriedad bajo la dominación romana. Históricamente tuvo un papel muy importante porque fue allí donde los francos lograron detener el avance de los árabes en el año 732. Se halla entre el Macizo Armoricano y el Macizo Central, en un punto de fácil comunicación entre la Cuenca parisina y la Cuenca Aquitana. Es un lugar privilegiado tanto en el ámbito comercial como militar. En la Edad Media se vio muy beneficiada por su  relativa lejanía del poder real, lo que permitió a sus habitantes una cierta autonomía. Durante este periodo muchas aldeas se asentaron alrededor de la villa a modo de arrabales. Socialmente se diferenciaron los burgueses, ciudadanos habitantes de la ciudad fortificada, de los aldeanos y campesinos, que eran los vivían extramuros.

La imagen muestra cómo era la ciudad en el siglo XIX, cuando apenas había cambiado respecto a la época medieval. La iglesia es uno de los mayores ejemplos del arte románico, construida en el año 1140, siguiendo el modelo de la vecina catedral de Angulema. Es de una belleza extraordinaria. Su portada recoge representaciones en piedra de varias escenas bíblicas. Delante de la fachada de la iglesia, ocasionalmente se escuchaban sermones al aire libre en vez de escucharlos en el interior iglesia y también se veían pasar procesiones.

Lo más representativo de la imagen es el mercado que rodea la fachada de la iglesia, ya que el verdadero motivo que dio curso al desarollo de la ciudad medieval es el comercio, porque tenía una gran importancia tanto económica como social. Esto despertó en la sociedad una auténtica energía y un gran optimismo en todos los campos. Hay dos tipos de mercado que son muy comunes. El primero, es aquel en que el mercado ocupa una plaza destinada a este único fin, situada normalmente en el centro urbano o en sus inmediaciones, y el segundo, el que se sitúa en una ampliación de las calles principales. El mercado era muy valorado en esta época, ya que gracias al mismo comenzó el surgimiento de nuevas clases sociales.

Esta ciudad, como casi todas las ciudades medievales, por necesidades de defensa y abastecimiento se sitúa en las inmediaciones de un río. Las partes de las que se compone esta ciudad medieval es de una muralla con sus torres y sus puertas, las calles y los espacios afines destinados a la circulación de toda la ciudad. Respecto a las calles, son irregulares por la topografía de la ciudad y el trazado de las calles tenía que acomodarse a las dificultades del terreno. Las calles más importantes partían del centro, donde está la catedral, y se extendían radialmente, siendo cortadas por calles secundarias que forman una especie de círculo en torno al centro. Por lo tanto el perímetro de esta ciudad era sensiblemente elíptico. La ciudad no fue el producto de ningún proyecto previo, sino que su estructura es el resultado de un crecimiento natural y orgánico.

Diana Banach 

 

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