VIENA (Bernardo Bellotto, 1760)

Esta obra, que en la actualidad se encuentra en el Kunsthistorisches Museum de Viena, se titula Vista de Viena desde el Belvedere y fue realizado hacia 1760 por Bernardo Bellotto para la emperatriz María Teresa. Es un óleo sobre lienzo de 135 x 213 cm que se enmarca dentro del género denominado vedutismo (del vocablo italiano “veduta”, que significa “vista”). Se trata de imágenes de carácter paisajístico urbano que reproducen con gran minuciosidad los detalles y hacen un uso cuidado de la luz y los colores. Este género es típico del Settecento italiano (siglo XVIII), aunque se dió por toda Europa. El cuadro fue un encargo de Eugenio de Saboya para la emperatriz Maria Teresa.

El autor, Bernardo Bellotto (Venecia 1721- Varsovia 1780), aprendió el oficio de pintor con su tío -a la sazón, uno de los mayores exponentes del vedutismo– Giovanni Antonio Canal “Canaletto” (1697-1768). Tras residir y trabajar en diversas ciudades italianas, hacia 1750 comenzó a ser considerado como uno de los mejores paisajistas del siglo XVIII. Las vistas de capitales europeas que realizó, entre las que se encuentra la obra analizada, constituyen una importante fuente de información histórica, debido sobre todo a la fidelidad y minuciosidad con que Bellotto retrataba los paisajes y edificios.

La perspectiva  que nos proporciona el cuadro, cercana a la horizontal del suelo, nos permite comprobar cómo la ciudad se asienta en una zona sin grandes desniveles. En este caso, la imagen parece haber sido realizada desde el palacio Alto Belvedere. La construcción del barroco conjunto del Belvedere entre los años 1714 y 1723, así como otras obras arquitectónicas de la importancia de la iglesia de San Carlos Borromeo, o la de las monjas Salesas -también llamadas Visitandinas-, cambiaron parcialmente la fisionomía de la ciudad, gracias al impulso que Eugenio de Saboya proporcionó a la misma. En aquella época, se encontraba allí la residencia del emperador, y eso se tradujo en un florecimiento artístico de Viena.

En 1781, el palacio Alto Belvedere sufrió un cambio de uso. Gracias al interés de la emperatriz María Teresa por el Absolutismo Ilustrado, que buscaba poner el arte a disposición del público para incrementar su nivel cultural, el palacio pasó a convertirse en uno de los primeros museos de libre acceso en del mundo, albergando lo que se vino a llamar la Colección Imperial.

La perspectiva no permite contemplar las murallas de la ciudad, que fueron construidas en 1237 y permanecieron en pie hasta 1857. Los constantes refuerzos de las mismas permitieron a la capital austriaca salir airosa de numerosos asedios a lo largo de los siglos. Las pequeñas poblaciones que se situaban alrededor de la muralla, en cambio, sí cayeron ante los ataques enemigos. Tras la destrucción de estas poblaciones, a finales del siglo XVII comenzaron a construirse palacios con jardines en los terrenos extramuros que habían quedado desocupados, y fue precisamente allí donde se construyó el Belvedere, que ha permanecido en perfectas condiciones hasta nuestros días, y que constituye hoy una de las principales atracciones turísticas de Viena.

En sus orígenes, Viena fue una villa romana que se estableció a orillas del río Danubio. El desarrollo de la ciudad viene marcado por dicho río, que se encuentra al Este de la misma, y por las murallas, que propiciaron que existan dos zonas diferenciadas. En el interior, nos encontramos con  avenidas barrocas de trazado regular y gran cantidad de edificios importantes, mientras que en la parte exterior de lo que fueron las murallas, ahora una gran avenida denominada Ringstrasse, la ciudad parece desarrollarse en forma radial con respecto a dicha avenida.

Loli Casco Bris

 

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