CHICAGO (Richard Estes, 1974)

Esta pintura hiperrealista es obra de Richard Estes y representa con gran nivel de detallismo una avenida de Chicago en la década de 1970. Chicago es una metrópoli norteamericana situada a orillas del Lago Michigan, en el estado de Illinois. Es la tercera ciudad más poblada de Estados Unidos, por detrás de Nueva York y Los Ángeles.

El 10 de octubre de 1871, el Gran Incendio de Chicago arrasó la mayor parte de su núcleo central. Después del incendio, la ciudad se reconstruyó sin tener en cuenta ningún antecedente histórico. La reconstrucción duró casi medio siglo, siguiendo un plano ortogonal o en cuadrícula y dio lugar a una ciudad mucho más grande y organizada que la anterior. Este modelo de urbanismo se muestra claramente en la imagen, en la que se ve una avenida ancha, larga y recta, con amplias aceras, en torno a la cuale se construyen altos rascacielos que no guardan una estética común, sino que tienen una gran variedad en cuanto a su forma y estructura.

La introducción del alcantarillado, que podemos observar en la esquina inferior izquierda, hizo que la ciudad se elevase para recoger las aguas residuales y el agua de lluvia. Los semáforos controlan el abundante tráfico de los coches, que se distinguen al final de la perspectiva. También podemos ver en la parte derecha de la imagen unas macetas, las cuales dan un efecto artificial a la ciudad. Otro elemento artificial, muy característico de las grandes ciudades, son los paneles publicitarios, muy visibles en la imagen. Estos paneles forman parte del paisaje urbano y son especialmente interesantes para la corriente artística del Pop-Art, que pretendía mostrar la cultura popular de los años 1950-1970. En relación con esta cultura pop se distingue también un cine en la parte izquierda de la imagen. Constituye un componente muy importante del ocio de masas en esta ciudad, y nos recuerda que Chicago ha sido escenario de numerosas películas.

Las principales actividades económicas de esta ciudad están vinculadas a la industria y a los servicios, especialmente dirigidos hacia empresas. Estas empresas suelen situarse en los rascacielos, elementos muy característicos del paisaje urbano de Chicago, que comenzaron a construirse gracias a la utilización de nuevos materiales constructivos, como el acero, el hormigón y el cristal.  

En definitiva, vemos cómo Chicago resurgió de sus cenizas, convirtiéndose en una de las ciudades más modernas urbanísticamente hablando y adaptándose a las nuevas corrientes artísticas que se han desarrollado en sus calles.

Nuria Ruiz Rincón
 

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