15/05/12

AMERSFOORT (Joris Hoefnagel, 1588)

 

El nombre de Amersfoort, que apareció en el siglo XI, podría proceder de una fortificación (foort) y del río Eem, que antes se llamaba Amer. Amersfoort es una ciudad medieval, ya que está amurallada y el trazado de sus calles es irregular. La ciudad se desarrolla alrededor de la plaza central, el Hof, donde el Obispo de Utrecht instaló su residencia con el fin de controlar mejor toda la zona, convirtiéndose, por ello, en una de las ciudades más importantes de la época.

En la imagen vemos una ciudad dentro de otra, ya que en 1300 finalizó la construcción de la primera muralla defensiva, pero en poco tiempo tuvieron que destruirla, porque la ciudad creció mucho y se había quedado pequeña. En su lugar encontramos lo que es actualmente la calle Muurhuizen (“casas del muro”), que se construyeron sobre la propia muralla. En 1380, al ampliar la ciudad, emprendieron la construcción de un nuevo muro que finalizaron en 1450. Lo más destacable de este nuevo muro defensivo lo encontramos en la puerta Koppelpoort, el más importante acceso a la ciudad medieval, ya que por ella podía pasarse vía terrestre y fluvial.

Entre los monumentos más importantes de Amersfoort, que se distinguen en el perfil de la zona inferior de la imagen, destaca la iglesia de Nuestra Señora, cuya construcción comenzó en 1444.  Tres siglos después, una explosión provocó su derrumbe completo, a excepción de la torre, conocida como Torre de Nuestra Señora o también Onze-Lieve-Vrouwentoren, una de las más altas del país (98 metros), de estilo gótico tardío. En el centro de la ciudad, en la misma plaza de Hof, se levanta la iglesia catedral de Saint Joris (San Jorge).

Durante la Edad Media, la población de Amersfoort vivía del cultivo y labranza de las tierras. También en esa época cobró cierta importancia el comercio, como lo demuestra la canalización de la ciudad y la entrada de barcos desde fuera de ella. La ciudad era  además conocida por su destacada industria textil y, durante los siglos venideros, también por sus numerosas fábricas de cerveza y tabaco.

Keistad (“ciudad de la piedra”) ha sido durante siglos el sobrenombre de Amersfoort. La explicación está en la Amersfoort Kei, una roca que fue arrastrada hasta la ciudad en 1661 por nada menos que 400 personas, a causa de una apuesta. Esta historia llegó a avergonzar a los habitantes de esta ciudad, que optaron por enterrar la roca. En el siglo XX la roca fue de nuevo descubierta y llevada a un lugar destacado de la ciudad.

César Saiz Calvo