12/05/12

MADRID (Antonio López, 1976-1982)

 

Este oleo hiperrealista fue pintado por Antonio López durante varias fechas a lo largo de 1976 y 1982. Viendo el cuadro observamos la hora que marca el reloj del edificio de la izquierda, las 21.40 horas, mostrando así uno de los mejores atardeceres de Madrid. La ausencia de tráfico en este tramo de la carretera de Barcelona parece indicar que Antonio López lo pintó el cuadro en los meses de verano. Pero por otra parte también es un rasgo característico de su obra, que profundiza en el tema de la soledad y la calma como algo muy significativo.

Madrid desde las Torres Blancas es una de las piezas más importantes del autor. La vista que podemos apreciar es familiar a todos aquellos que entran a la ciudad en dirección Avenida de América. El edificio desde la que se pintó fue obra del arquitecto Sáenz de Oíza, y es uno de los mejores ejemplos de la arquitectura vanguardista de los años 60 y 70.

La ciudad de Madrid tiene en un plano irregular en el casco histórico, con calles estrechas y retorcidas, para aprovechar el espacio. Pero a partir del siglo XIX, y como observamos en el cuadro, se empieza a crear un ensanche con grandes avenidas, calles rectas y anchas para que el tráfico sea más fluido. En esta época se empieza a construir y se asienta todo lo que hoy conocemos como
la ciudad de Madrid.

La población se triplicó entre las fechas en las que se realizó el cuadro, lo que produjo un aumento considerable de la construcción. La actividad económica siempre está en pleno desarrollo, pero desde los años 60 hasta nuestros días hemos podido observar cómo, por ejemplo, el sector de la construcción ha ido decayendo debido a la crisis de la burbuja inmobiliaria. Pero es verdaderamente el sector de servicios y la gran cantidad de empresas que hay en esta ciudad lo que hacen posible que Madrid no pare de crecer.

Mónica Ricart Arandilla