05/14/12

MADRID (Antonio López, 1981)

 

La Gran Vía es una de las principales calles de Madrid. Comienza en la calle de Alcalá y termina en la Plaza de España. Su construcción  comenzó el 10 de Abril de 1910 y  terminó a mediados del siglo XX. Desde entontes esta calle es una de las principales atenciones históricas, turísticas y comerciales de Madrid. En España se la conoce popularmente como el Broadway Madrileño, aunque ha tenido varias denominaciones a lo largo de los años. Empezó con tres nombres, uno para cada uno de sus tramos: Conde de Peñalver, Pi i Margal y Eduardo Dato. Durante la Guerra Civil se llamó sucesivamente Avenida de Rusia, Avenida de la Unión Soviética y Avenida de la CNT. Luego Franco la cambió a Avenida de José Antonio. Finalmente, fue el alcalde Enrique Tierno Galván quienn la bautizó oficialmente como Gran Vía en 1982.

La longitud de esta calle es de 1,3 km y tiene una anchura de unos 25 metros, salvo en la parte del bulevar, donde alcanza 35 metros. Los edificios que componen esta calle son característicos de la arquitectura de los siglos XIX y XX. La parte superior de los mismos se destina a viviendas mientras que en la parte inferior se encuentran zonas comerciales, las cuales son en su mayoría de lujo o de marcas muy conocidas. Las fachadas buscan la monumentalidad y dan una elegancia y modernidad muy característica a esta parte de la ciudad, dando a entender que se trata de un lugar emblemático. Este tipo de arquitectura se conoce como ecléctica, y su característica principal es la de combinar dos o más estilos arquitectónicos en una nueva estructura, que a su vez, resulte algo nuevo, con características de las corrientes que toma, pero con otras nuevas.

La calle tiene tres tramos perfectamente diferenciados: el que va de la calle de Alcalá a la Red de San Luis (dónde son numerosos los edificios de estilo francés); el que abarca La Red de San Luis y la Plaza del Callao; y el que va desde la Plaza del Callao hasta la Plaza de España (con mayor presencia de edificios de estilo neoyorquino). La Gran Vía es conocida mundialmente por sus tiendas y por sus edificios emblemáticos, algunos de los cuales son el edificio de Telefónica, que fue el primer rascacielos de Europa y ahora es el edificio más alto de esta calle, el edificio Capitol, construido en 1933 con aires arquitectónicos alemanes y neoyorquinos, y el edificio Grassi (mostrado en la imagen), que fue construido en 1952.

La construcción de la Gran Vía y de toda esta ampliación urbanística se debió a varios motivos. Uno de ellos fue la necesidad de facilitar el tránsito por el entramado de callejuelas que conformaban el centro histórico de la ciudad, abriéndolas de esta manera hacia el ensanche desarrollado en la segunda mitad del siglo XIX. De esta forma, la calle actuó como vía de comunicación que enlazaba los barrios del centro con los del oeste de la ciudad, evitando así los desplazamientos periféricos. La otra razón el deseo de descongestionar el casco histórico, a causa del creciente tráfico y con ese fin fue planificada como punto de encuentro de los ciudadanos y como área recreativa y comercial.

Teniendo en cuenta lo comentado anteriormente, se puede concluir que la morfología de esta zona pretendía ser ortogonal o en cuadricula, cortando las calles más pequeñas en ángulo recto, con algunas plazas intermedias, aunque la trama urbana preexistente dificultó esta pretensión en algunos puntos, donde continuó habiendo ángulos irregulares. A simple vista la pintura parece sugerir que existe una trama amplia y abierta, pero si se observa con detenimiento se puede advertir cómo se empieza a densificar y la edificación desarrolla en sentidovertical.

Otro aspecto destacable es la función comercial ligada al sector de servicios, como se aprecia claramente en el edificio Grassy, conocido por todos como una joyería de lujo. Las características que ofrece la calle en relación a su alumbrado público, su pavimentación, sus respectivas señales o las buenas comunicaciones que ofrece, son factores clave que potencian las actividades económicas. La Gran Vía albergó los primeros grandes almacenes de Madrid, además de cines, teatros, bares, cafés y escaparates de lujo que han sido muy frecuentados desde sus primeros años de existencia. La calle es extraordinariamente activa, tanto de día como de noche, pues es habitualmente utilizada como lugar de ocio y entretenimiento.

A pesar de ello, el pintor Antonio López ha representado la calle totalmente vacía, sin rastro de vida ni de actividad, y ningún viandante, queriendo transmitir la belleza y majestuosidad de la calle por sí misma, sin su ajetreo habitual. En todo caso, el tema de la soledad, el vacío y el silencio son recurrentes en la obra de Antonio López.

Jesús Hernández Villahermosa y Noelia Tejero San José