ANTEQUERA (Joris Hoefnagel, 1572)

Artista polifacético, se interesó mucho por el paisaje y la pintura de género. Esta obra se encuentra dentro de los volúmenes de Civitatis Orbis Terrarum. Esta pintura es una bella escenografía paisajística cargada de gran valor documental y con minuciosas descripciones de Antequera.

La ciudad de Antequera se encuentra situada al sur de la Península Ibérica. Antequera y su vega ocupan una posición estratégica tanto para el comercio naval como para la defensa militar al norte de la ciudad de Málaga. En una encrucijada de caminos con el valle del Guadalquivir y la costa mediterránea; y rodeada de las grandes unidades montañosas la Sierra del Torcal, las cordilleras Subbéticas y la Peña de los Enamorados.

Su nombre tiene origen romano, la llamaban Anticaria porque posee un legado cultural poco corriente y por su amplio vestigio de culturas que van desde la Edad de Bronce hasta la actualidad. Posteriormente, con la llegada de los árabes se consolida un importante núcleo denominado Madina Antaquira desde mediados del siglo XIII, y en la época romana la llaman Antikaria, que comienza a tener importancia como fortaleza militar. Y con los Reyes Católicos en 1475 la llamaron Antequera como recompensa al triunfo en la batalla del Chaparral.

El aspecto de la ciudad es heredada de las estructuras prehistóricas, romanas y renacentistas. Y dentro del rico patrimonio histórico, su urbanismo ofrece las características propias de las épocas en que se originaron.

Las primeras civilizaciones prehistóricas, se encuentra en el primer conjunto arqueológico y arquitectónico al aire libre de la ciudad donde se ubican los dólmenes del Megalitismo: el de Menga, Viera y El Romeral que son enormes sepulcros funerarios.

Además, en la época romana tuvo una gran importancia su ubicación porque estaba situada en la red viaria romana y esto favorecía el comercio tanto interior como exterior. Además, junto a la Real Colegiata de Santa María la Mayor y a la Alcazaba se localizan un gran complejo termal eran establecimientos lúdicos y de carácter público. 

También, en la época musulmana construyeron en torno al siglo XIII, un nuevo recinto amurallado completo. Posteriormente, ya en el siglo XIV, realizaron un programa de revestimiento de estas murallas. Ocuparon la cuidad y aprovecharon las ruinas de las fortificaciones romanas.

Los musulmanes construyeron en la parte alta de la ciudad la Alcazaba o también llamado Castillo, en la parte alta de la cuidad como una acrópolis y está era una edificación puramente militar y que estaba formada por dos grandes torres: la torre Blanca (la dentro) y la torre del Homenaje (la de fuera) y debajo del él era la parte vieja que se extendía por la falta de la colina del castillo y se encontraban la Medina, la mezquita Aljama, el zoco y el pueblo.

La muralla daba impresión de una ciudad fortificada y a su vez rodeaba a todo el casco antiguo de la ciudad que la protegía de los asaltos. Por otro lado, se podía acceder a la ciudad a través de tres puertas: el Arco de los Gigantas, la Puerta de Estepa y la Puerta de Málaga. Y el resto de la cuidad estaba ordenado rectangularmente en calles espaciosas.

Dentro de ella se distinguen perfectamente los edificios, en la parte alta de la ciudad se ubica la Alcazaba-Castillo, de planta rectangular. Durante los siglos XVII y XVIII se construyeron la mayor parte de conventos e iglesias como la Real Colegiata de San Sebastián, la Puerta de Santa María. Y el Palacio de Nájera, se situaba en el centro de Antequera. Y muchas de las calles del casco son de trazado rectilíneo y uniforme que delimitan manzanas de gran tamaño con forma de polígono irregular.

A partir de la conquista de Granada en 1492 la cuidad comienza a transformarse y a extenderse en la periferia de sus murallas favoreciendo su crecimiento. En este momento, la ciudad experimenta un primer ensanche hacia el sur y norte junto a los caminos de Málaga y Sevilla. A mediados del siglo XV y principios del s. XVI la Real Colegiata de San Sebastián y su plaza son dos elementos importantes para este nuevo desarrollo urbano.

Esta pintura muestra la ciudad Antequera, así como su confuso entramado urbano en el siglo XVIII, la ciudad sigue su curso de expansión por la parte izquierda que se conecta con la vega. Y en este siglo, el Barroco alcanza su máximo esplendor en la estética urbana y arquitectónico con uno de los monumentos más emblemáticos, la Torre de la Real Colegiata de San Sebastián.

Por otro lado, la actividad económica entre los siglos XVIII y XIX era muy alta en el núcleo industrial y de las manufacturas, en cuanto a la industria textil basada sobre todo en la lana y en menor cantidad en la seda y el lino; a la industria láctea; a las industrias siderometalúrgica y curtidos. Y al comercio de hortalizas y cereales.

En la segunda mitad del siglo XVIII, debido a su ubicación entre el litoral y el interior. El auge del comercio y la industria, iban a la par y se produjeron grandes avances con la incorporación de la red viaria en cuanto al comercio marítimo, favoreciendo las importaciones que se concentraban en el sector textil. Y en el interior con los caballos.

Para finalizar, comparando esta imagen con una actual, podemos observar que Antequera ha tenido un gran crecimiento demográfico importante, pero se siguen conservando los infractructuras de cada época. Todos los cambios producidos en las últimas décadas han favorecido que la ciudad haya sido declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO en 2016 y que en la actualidad sea uno de los principales focos de atracción turística de la región.

Judith Cano Pascual

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