LONDRES (Franz Hogenberg, 1572)

 Este es un grabado de la City de Londres realizado en el año 1572 por los geógrafos Braun y Hogenberg para el libro Civitates Orbis Terrarum. Esta obra es un gran atlas que recopila más de 500 grabados y descripciones de distintas ciudades europeas, de tal forma que nos permite saber cómo era el mundo en los siglos XVI y XVII.

La City de Londres se asienta a orillas del río Támesis, en el sureste de la isla de Gran Bretaña. Fundada por los romanos como Londinium, en el año 43, siempre ha ejercido un papel dominante a nivel político. En la fecha en que fue realizado este grabado, ya era la capital de la monarquía inglesa y actualmente aquí se encuentra el corazón financiero del Reino Unido. 

La ciudad estaba delimitada por una muralla conocida como London Wall (el muro de Londres), que tenía seis puertas principales: Aldersgate, Aldgate, Bishopgate, Cripplegate, Ludgate y Newgate, las cuales daban acceso a las calles principales de la ciudad. A partir de 1761, debido a las nuevas construcciones de una ciudad emergente, muchas partes de esta murallas fueron destruidas.

Dentro de esta muralla se desarrollaba una ciudad de trazado irregular típicamente medieval, como se puede apreciar en la imagen. En ella predominaban las edificaciones religiosas como iglesias y conventos, de las que sobresalían sus torres y campanarios: la antigua Catedral de San Pablo, St Botolph´s Aldgate, St. Helen Bishopgate, St. Mary Abchurch, Temple Church etc.  En el Gran Incendio de 1666 más de 89 iglesias quedaron destruidas, al igual que cuatro quintas partes de la ciudad. Muchas de ellas fueron reconstruidas posteriormente, como la Catedral de San Pablo, que era originalmente de estilo gótico y tras su reedificación (1676-1710) se convirtió en el emblema del Barroco inglés.

Antes del famoso incendio de 1666 se computaban más de 15.000 casas de habitación dentro de las murallas. Estas casas por lo común eran de madera y por eso se consumieron rápidamente entre las llamas. Después de aquello, los nuevos planes urbanísticos tuvieron en cuenta las necesidades de la población, las viviendas comenzaron a hacerse de ladrillo y cubiertas de pizarra o teja, y los nuevos monumentos embellecieron Londres, convirtiéndola en el centro de la vida social inglesa con sus palacios, sus salones, sus teatros, sus sociedades culturales y sus museos. El crecimiento del nuevo Londres fue en gran parte impulsado con la fundación, en 1694, del Banco de Inglaterra.

Gran parte del Londres actual pertenece a las épocas georgiana y victoriana (siglos XVIII y XIX). Hasta principios del siglo XIX, la capital estaba reducida a los límites de la ciudad romana original, más Westminster y Mayfair, y estaba rodeada de campos, como se aprecia en la imagen de Hogenberg. La industrialización atrajo un creciente número de personas que llenaron estos espacios verdes. Esta rápida expansión causó graves problemas sociales y sanitarios, como la epidemia de cólera de 1932 o la «gran pestilencia» de 1858, causada por el hedor que desprendía el Támesis.

Algunas edificaciones destacadas que se distinguen en la imagen son la Torre de Londres y el Puente de Londres. La Torre de Londres fue construida en 1078 por Guillermo el Conquistador como fortaleza defensiva aunque también desarrolló otras funciones a lo largo de su historia, como palacio real, arsenal, tesorería de las joyas y ornamentos de la Corona, archivo etc. En la época del grabado de Hogenberg su función principal era la de prisión y patíbulo para la ejecución de nobles y religiosos que hubieran traicionado a la monarquía. 

Por su parte, el Puente de Londres es de origen romano y fue el primer puente que se construyó para unir la ciudad con el Southwark. En 1013 el rey Ethelred quemó el puente para evitar la entrada de las fuerzas invasoras del danés Svein Haraldsson. Después de ser reconstruido, fue nuevamente destruido por una tormenta en 1091, y otra vez en 1136 por un incendio. En 1572 el puente ya era de piedra y sostenía un buen número de viviendas, comercios e incluso una capilla, que discurrían a lo largo de el mismo. En la parte sur del puente fue tradición, desde 1305 hasta 1660, colocar las cabezas empaladas de los traidores.

Desde las invasiones escandinavas de la Edad Media, se fomentó el espíritu de empresa y el afán por el comercio. Como resultado de ello, las principales actividades de la ciudad fueron industriales y comerciales. El puerto de Londres fue uno de los enclaves más importantes para la distribución de mercancías y el comercio entre Europa y las Islas Británicas, lo que supuso un progresivo incremento de la población: 100.000 habitantes durante el reinado de Enrique VIII y 500.000 a mediados del siglo XVII. A finales del siglo XIV, no obstante, sirvió de entrada a la terrible peste bubónica. 

En el siglo XVI esta dinámica económica fue reforzada por un poderosa industria textil, a la que se añadió una progresiva centralización política y la expansión del comercio marítimo, establecida bajo el reinado de los Tudor y continuada por los Estuardo. Por esto es importante señalar en este grabado el doble papel que ejercía el río Támesis para la City de Londres: la riqueza de la producción la proporcionaba el asentamiento de la ciudad en la ribera del río, que al mismo tiempo servía de vía de transporte para la comercialización.

Fuera del emplazamiento amurallado de la City se encontraba Westminster. Mientras la zona amurallada era la zona comercial, la zona oeste era el centro administrativo donde se realizaban las funciones de poder. Westminster era usado por las dos cámaras del Parlamento y también era sede de los tribunales de Justicia. Y anteriormente el Palacio de Westminster era la residencia de los monarcas británicos, aunque a partir de 1530 la principal residencia real sería el Palacio de Whitehall.

Actualmente, Londres es una de las ciudades más importantes del mundo y forma una inmensa conurbación. La capital inglesa sigue creciendo, lo que la convierte en una de las áreas metropolitanas más grandes de Europa. A este crecimiento ha ayudado el constante desarrollo de las industrias y las nuevas tecnologías, así como el avance de los medios de transporte. En cuanto a sus funciones, sigue siendo una ciudad comercial y de finanzas, a la que se le añade el factor del turismo como fuente de ingresos.

Gloria Madrigal Aparicio y Marta Serrano Jiménez

 

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