14/05/15

MADRID (Antonio López, 1990-2006)

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Esta gran panorámica de Madrid, titulada Madrid desde la torre de bomberos de Vallecas, refleja según su autor Antonio López, “su versión más crítica de la ciudad”. Con esta obra, que considera la obra de su vida, ha retratado la ciudad «permanentemente bañada por la luz y siempre en movimiento». En un primer plano aparece el barrio y al fondo apreciamos elementos emblemáticos de Madrid, desde la izquierda las vías de ferrocarril que mueren en atocha, el retiro, edificio de telefónica y plaza España, los grandes edificios de la castellana hasta las Torres Kio.

Se trata de una ambiciosa obra de arte comenzada en 1990, que fue encargada por la Comunidad de Madrid para la Asamblea de Madrid y fue retocada hasta el último día  de su entrega, en 2006. Es una obra de larga duración y compleja elaboración. Empezó siendo una obra de dimensiones más pequeñas pero fascinó tanto al artista las vistas de Madrid desde la torre de bomberos de Vallecas que finalmente llego a alcanzar unas dimensiones de 250x406cm, por lo que tuvo que ser realizado por partes en la azotea de la torre de los bomberos, además de realizar un laborioso proceso de ajuste de la escala de representación de la escena, trabajando en diversas piezas. Uno de los valores que reside en esta obra es su función como documento histórico de la transformación de una ciudad.

Nos encontramos en un primer plano el distrito de Puente Vallecas, perteneciente al Ayuntamiento de Madrid. El Puente de Vallecas forma parte de ese gran barrio de Madrid, Vallecas, el cual está formado por dos distritos: Villa de Vallecas y Puente de Vallecas. Ya a principios de siglo XX eran diferenciados estos dos núcleos uno como pueblo y otro como el arrabal ambos independientes de la ciudad de Madrid, donde clases acomodadas construyeron sus villas, donde se situaban merenderos, la explotación de canteras de pedernal y yeso, fábricas de ladrillos y tejas. El Puente de Vallecas ya en 1900 contaba con 10.000 habitantes, superando esta cifra al finalizar la Guerra Civil con 60.000. Este crecimiento que acercó cada vez más Vallecas a la urbe vino dado entre otros factores por la prolongación del metro hasta el Puente de Vallecas, el 8 de mayo de 1923.

En la Postguerra, las dificultades económicas se hicieron crecientes e imperó la mera supervivencia, como en toda ciudad. Pocos años después comenzaron a llegar personas procedentes de los pueblos vecinos con la idea de encontrar una vida mejor. Es en 1944 cuando el Plan de ordenación urbana de Madrid califica a Vallecas como suburbio de Madrid, considerando la zona del Puente de Vallecas como edificable. En 1950 la ciudad fronteriza se convirtió en un barrio más de Madrid, aportando a la capital 90.000 habitantes y un extenso territorio 72’36 Km2. En 1950 y 1960 Vallecas crece tanto en población como en urbanización siendo el principal factor de crecimiento la gran inmigración que se produce en España del campo a la ciudad.

La proximidad al centro de Madrid por la comunicación con el metro de Madrid, la cantidad de suelo vacante y la conversión ilegal de suelo rustico en urbano hacen que aparezcan asentamientos chabolistas. En consecuencia se pondrá en marcha en 1957 un plan de urgencia social construyendo 8.000 viviendas públicas y autorizan construcción de colonias privadas.  En 1975 Vallecas se convierte en uno de los distritos más poblados de la ciudad, sin embargo aún viven más de 15.000 familias en chabolas, las cuales lucharan por una vivienda digna.

La transición democrática marca la edad de oro del barrio. En 1979 se aprueba plan de remodelación de barrios de Madrid, desalojando chabolas, siendo esta el hecho que marcara el final de este siglo. Es a finales de siglo XX cuando se producen las grandes transformaciones urbanas. Entre ellas, la creación en la década de 1990 del nuevo barrio Madrid Sur, en el cual se ubicará la Asamblea de Madrid y donde se localiza el paisaje representado por el pintor Antonio López. Vallecas, a principios del siglo XXI, comienza a crecer hacia el este, originando el conocido Ensanche de Vallecas.

En el cuadro de Antonio López podemos observar esa evolución urbanística. A nuestra izquierda. los barrios de Portazgo y Nueva Numancia, formados por casas de alturas medias bajas, continuando con barrios como el de Santa Ana, que data de 1957, la Colonia de los Taxistas, de construcción más moderna, y por último en el lado derecho de la imagen el barrio de Fontarrón, con edificios de altos. Estas colonias de viviendas fueron realizadas, como hemos señalado anteriormente, por el Estado o por el Ayuntamiento a partir de 1944, con el objetivo de ofrecer vivienda barata a funcionarios y obreros municipales y estales y realojara a los habitantes que construyeron sus casas bajas o chabolas en suelos rústicos ilegalmente urbanizados. Las nuevas urbanizaciones y ampliaciones del distrito como Madrid-Sur y el Ensanche de Vallecas tienen otros fines diferentes, porque tienen un interés económico y empresarial.

Antonio López eligió la torre del Parque de Bomberos de Vallecas, en la calle de Pío Felipe para desarrollar su obra más ambiciosa. El Tío Pío o Tío Felipe, como se llamaba a este habitante de estos barrios de 1950, se cree que fue el propietario de dicho terreno de tierras arcillosas antiguamente conocido como el Palomar de la Rivera dando nombre a la calle de Pio Felipe que ya figuraba en 1958 y posteriormente al Parque del Cerro del Tío Pio, desde el cual se contempla todo Madrid. Este parque también es conocido como el Parque de las Siete Tetas. Parque dotado de alturas y pendientes, con extensas superficies de praderas y largas alineaciones de arbolado en los paseos. Dispone de equipamientos deportivos en su zona baja y de carril bici, kiosco y mirador en la zona alta.

Por último señalar la importancia histórica de la vía que tiene más importancia en el cuadro, el Camino de Valderribas. Como he señalado anteriormente el crecimiento e importancia del barrio de Vallecas fue creciendo a medida que este se comunicaba con la urbe. Es este camino era una de las vías que hizo esto posible y poseía gran importancia ya a mediados del siglo XIX. Las comunicaciones entre Vallecas y la corte, Madrid, se hacían por el Camino de Yeseros, actual Camino de Hormigueras, calle San Diego y calle Méndez Álvaro, o por el Camino de Valderribas, que partiendo del pueblo subía a Valderribas, cerro del Tío Pío, y bajaba cerca del barrio de Doña Carlota hasta las tapias del Retiro.

En una entrevista con Brenson, Antonio López decía lo siguiente: “Madrid ha crecido mucho, es cuatro o cinco veces mayor que cuando llegué. Ya sabemos que la arquitectura lo refleja todo, queda marcada por lo que es la sociedad en ese momento. Hay un Madrid modesto y opresivo que surge desde los años cuarenta hasta mediados de los cincuenta; un Madrid más ostentoso, un poco ramplón, hasta los setenta, y una arquitectura más moderna, más cuidada, mejor resuelta, menos monótona, después. Pero, para mi gusto, todo eso se combina bien y en la distancia es precioso. Esas diferencias, esos sucesivos cambios,con el núcleo central del Madrid más histórico, más familiar, a mí me encantan.Además, la luz lo unifica todo, lo embellece todo”. Sin duda en estas palabras del autor se refleja la síntesis de todo lo que aquí recojo. El desarrollo de una ciudad, su diversidad, la belleza y la luz.

Sonia Torrillas Bello