27/05/18

EDIMBURGO (William Paterson, Siglo XIX)


La imagen seleccionada para el trabajo de análisis del espacio urbano se corresponde con la ciudad de Edimburgo, capital de Escocia. La ilustración data del año 1875, siglo XIX. Los datos que se han podido recopilar de la fotografía además de la fecha, se corresponden con el lugar de donde ha sido extraída. La imagen pertenece a la página 012 de la guía de Paterson a Edimburgo, por Paterson, William. La ciudad de Edimburgo, se ubica en la Costa Este de Escocia, enclavada entre las colinas de Pentland y el estuario del Fort. El emplazamiento de la ciudad es bastante curioso ya que se encuentra a un par de kilómetros del mar y entre siete u ocho colinas de origen volcánico.
Edimburgo es la capital y un concejo de Escocia (Reino Unido) constituye la segunda ciudad más grande del país después Glasgow. Es la capital de Escocia desde 1437 y sede del gobierno. Fue uno de los centros más importantes de educación y cultura durante la Ilustración gracias a la Universidad de Edimburgo y al hecho de que Inglaterra tomara el control de la ciudad en 1482. La ciudad constituye la sede del gobierno nacional y local, y es administrada por tres niveles de gobierno, el ayuntamiento, el parlamento escocés y el parlamento del Reino Unido.
Como principales acontecimientos, cabe destacar que los siglos XVI y XVII marcaron una de las épocas más tristes y lúgubres en la historia de Edimburgo, cuando la población fue afectada por las continuas luchas contra los ingleses y hubo de construirse una muralla que rodeara la ciudad con el objetivo de proteger la misma de posibles invasiones. La construcción de esta muralla supuso una limitación al crecimiento de la ciudad y obligó a los habitantes de Edimburgo a construir edificios con grandes dimensiones de altura, llegando a haber edificios de hasta doce plantas, e incluso construyendo casas de madera sobre otras ya edificadas. Estas condiciones, sumadas a la influencia de otros factores, llevaron a Edimburgo a transformarse en un lugar en el que residían miles de personas, sin condiciones higiénicas suficientes, plagas, pobrezas, enfermedades contagiosas, incendios etc. Sin embargo, esto no supuso una disminución de la sociedad sino un aumento, llegando a contar con 50.000 personas en el siglo XVII.
Dado que la situación era insostenible, fue entonces en el siglo XVIII cuando se inician los planes para la construcción de una nueva ciudad. El encargado de dicho proyecto sería James Craig quién se hizo cargo del proyecto por concurso público. En este mismo período, la existencia de las murallas se hizo ya innecesaria debido al Acta de Unión que se firma entre Escocia e Inglaterra. Es en el siglo XIX, época de la imagen, cuando se dan por finalizadas las obras de la Ciudad Nueva, dando como resultado a la creación de varios monumentos como el de  Walter Scott, la acrópolis de Calton Hill y la Galería Nacional.
En lo referente a la estructura, en la presente imagen destaca, en la parte izquierda de la misma el casco histórico de origen medieval, conocido como “Old Town”. En el lado opuesto, o en la parte derecha de la imagen se aprecia la ciudad nueva o “New Town”, la cual se podría definir como el ensanche ya que se trata de una zona ampliada de la ciudad en el siglo XIX. En cuanto al trazado, se puede decir que en sus inicios la ciudad vieja o “Old Town” albergaba un plano lineal, en el cual el eje central seria la conocida calle “Royal Mile”. La cual empezaría con el Castillo de Edimburgo y finalizaría con el palacio de Holyrood. Por otro lado, en cuanto al trazado de la ciudad nueva o “New Town” la distribución de la misma tendría que ver con el plano ortogonal, ciudad formalista y geométrica opuesta al origen medieval de la ciudad antigua. Esta ciudad nueva, cuenta con una gran calle central, seguida de dos calles paralelas, la zona residencial de dos grandes espacios verdes, que se corresponderían con dos grandes parques.
Entre los elementos urbanos más importantes, destaca la calle “Princes Street”, que constituye el eje principal de la ciudad nueva. Esta calle, marca la separación y diferenciación entre ambos espacios. En la ciudad antigua uno de los elementos urbanos que destaca es el castillo de Edimburgo, pero, en la imagen, se pueden apreciar otros edificios como la catedral de Saint Giles y la torre de Hub. Otro de los elementos que se puede apreciar, es el puente “North Bridge” puente que comunica y permite el acceso de ambas ciudades favoreciendo así la unión entre ellas. Aludiendo de nuevo a una de las calles principales, cabe considerar que las principales actividades económicas de la ciudad tienen que ver con el sector terciario o de servicios, ya que en estas calles principales, albergaban los principales comercios o locales, los cuales prestaban todo tipo de servicios a los habitantes,  además de despuntar en ella el sector financiero y de la banca. Del mismo modo, debido al poder cultural de determinados edificios, así como la creación y separación de la ciudad en dos, se incrementó la actividad turística y de la construcción.
Después de haber analizado la imagen, se puede concluir la influencia de diversos factores históricos, políticos y económicos que llevaron a muchas de las ciudades europeas a distribuciones como la que se ha analizado y estudiado a lo largo de este artículo.
Leticia González García

27/05/18

VARSOVIA (Bernardo Bellotto, 1773)


Esta obra, recuperada de la Web Gallery of art,  se titula Vista de Varsovia desde la terraza del Palacio Real y fue realizada en 1773 por el artista Bernardo Bellotto, en la propia ciudad de Varsovia. Se trata de un óleo sobre lienzo, perteneciente al estilo Rococó que se encuentra en el Museo Nacional de Varsovia.
En sus comienzos, este artista, también conocido como “Canaletto el Joven”, comenzó a adoptar el estilo y la temática vedutista de su tío Giovanni Antonio Canal. Este se caracterizaba por la representación de monumentos y lugares típicos solos o con la presencia de figuras humanas. Poco a poco recorrió muchos países, hasta que en 1776 se asentó en la ciudad de Varsovia, donde el rey de Polonia II August Poniatowski le ofreció un puesto como pintor de la corte polaca. Bellotto lo aceptó y durante este periodo realizó en torno a veintiséis obras sobre las vistas de Varsovia, la cuales fueron realizadas para su puesta en la suite del Palacio Real. Sin embargo esta pintura no se categorizó en ese grupo. Se deduce que fue pensada para los departamentos privados del rey. Con el tiempo, las obras de Belloto que ofrecen una perspectiva de Varsovia, como esta, fueron utilizadas para la reconstrucción de los edificios de la ciudad dañados por los bombardeos de la II Guerra Mundial.
Varsovia se encuentra en el centro-este de Polonia, concretamente en la región de Mazovia, a las orillas del río Vístula. En ella se pueden encontrar dos formaciones geomorfológicas principales, que son la llanura meseta de morrena y el valle del Vístula con diversos bancales. El rio Vístula divide a la ciudad en dos partes: derecha e izquierda. La parte izquierda se caracteriza por la meseta de morrena y los bancales del río, donde resulta de interés la zona de la Escarpa de Varsovia, situada en el casco antiguo. La parte derecha se corresponde con áreas boscosas de pinos. El río Vístula es uno de los principales ríos de Europa Oriental y se caracteriza por ser el más importante de Polonia; nace a 1220 metros de altitud en la vertiente septentrional de los montes Cárpatos y desemboca en la Bahía de Gdansk (Mar Báltico). Su importancia como arteria de comunicación fluvial permitió el desarrollo económico de la ciudad ya que se convirtió en un camino natural para transportar productos y favorecer el comercio. 
En cuanto a su estructura y representación urbanística, la ciudad presenta un plano irregular, sobre todo en el centro histórico. Allí se encuentra en el barrio viejo, donde converge la calle Krakowskie Przedmiescie con la calle Podwale. Este tipo de plano, como se puede observar, provoca que las calles sean estrechas y la línea recta no es frecuente, lo que suponía un freno importante para el tránsito de vehículos. Además la proximidad entre las casas y los edificios hace que el sol apenas penetre durante el día en las fachadas.
En cuanto al contexto histórico de la obra, en la segunda mitad del siglo XVIII, Varsovia se convirtió en un centro cultural, económico, político y comercial debido a la llegada de la Ilustración. En el ámbito político se desarrollaron ideas, cambios y crecimiento que ejercieron una fuerte influencia en la ciudad. La aparición del sistema bancario, las empresas manufactureras y otras empresas provocaron una base económica firme. Asimismo durante este periodo ilustrativo la población se alteró. El desarrollo de fábricas provocó que el número de trabajadores se incrementase y la clase de los mercaderes, industriales y banqueros se expandiese. Además se produjo una migración rural hacia las ciudades. Todos estos cambios provocaron el desarrollo de la industria de la construcción. A su vez, se produjeron nuevas residencias nobiliarias y la clase media comenzó a construir sus propias casas, que marcaban una diferencia social. Con todo ello, las funciones de la ciudad se configuran en político-administrativas ya que las empresas y los bancos hacen sus gestiones en la ciudad; comercial debido a la repartición de productos entre las diferentes localidades; industrial ya que se empiezan a desarrollar fábricas y cultural y religioso debido a la presencia de multitud de monumentos y centros religiosos.
Por último, en la imagen se aprecian diversos elementos urbanos. El castillo de Lubomirski, también conocido como Palacio Presidencial de Varsovia, es un edificio cuadrilátero con un patio interior rodeado de fortificaciones de piedra, que desde 1643 forma parte de la Ruta Real, utilizada por los reyes para trasladarse de su residencia al Palacio Real. Su construcción original se inició bajo las órdenes del Gran Hetman con el arquitecto Constantino Tencalla. Durante unos años fue la residencia privada de familias aristocráticas y finalmente fue usado como edificio de gobierno.
En cuanto a las iglesias,  la Iglesia de Santa Cruz se construyó a finales del siglo XVII, y es uno de los centros católicos de estilo barroco más significativos, donde se encuentra enterrado el corazón de Frederic Chopin. Por su parte, la Iglesia de las Carmelitas, del mismo estilo que la anterior, fue construida en el siglo XVII y no fue destruida durante la guerra, por lo que conserva elementos originales. A su vez, la Iglesia de San José de los Visitacionistas fue fundada en el siglo XVII durante el reinado de Juan II Casimiro Vasa. También es una de las pocas iglesias que se salvaron de la destrucción durante el levantamiento de Varsovia. Cabe destacar que en su interior se encuentra un órgano que fue testigo de los conciertos que brindó el músico Frederick Chopin. Finalmente la Iglesia de Santa Ana fue construida en el siglo XV y es la iglesia más antigua de Varsovia. En el siglo XVII se le añadió una torre campanario desde donde hoy los turistas pueden observar las vistas de la Ciudad Vieja. Fue destruida y posteriormente reconstruida en diferentes estilos.
Finalmente, el Palacio barroco de Wilanow se sitúa en la parte sudeste de Varsovia y es la estación final de la  Ruta Real. Recibe el nombre de las tierras sobre las que se levantó en el siglo XVII  y que fueron adquiridas por Juan III Sobieski. En sus inicios fue una residencia de la corte o de los habitantes que vivían en el palacio del rey. Actualmente se pueden visitar sus salones con muebles y decoración de diferentes épocas, la Galería del Retrato Polaco así como el extenso parque y los jardines. Por su parte el Palacio Real tuvo origen en el siglo XIV bajo el nombre de Gran Torre. El edificio, consta de tres plantas más el ático y presenta una fachada sobria. Fue concebido como la residencia real oficial, sede del Parlamento y centro cultural y administrativo del país. Fue destruido en dos ocasiones y tras su reconstrucción se abrió al público para su visita. Como curiosidad, cabe destacar que en la imagen, en el muro del Palacio Real se aprecia una escalera con personas, que fue diseñada en 1773 pero nunca llegó a construirse. Además en el centro de la terraza se aprecia una clase de equitación, el cual era el deporte tradicional del lugar.
Laura Díaz-Ufano

27/05/18

BELMONTE (Anton Van Der Wyngaerde, 1563)


El dibujo escogido es de Anton Van Der Wyngaerde, del año 1563, y representa una vista panorámica de Belmonte, (rubricado en lo alto por el topónimo «Belmont»), que es un pueblo español de la provincia de Cuenca. Se trata de un esbozo realizado pluma y tinta sepia, de 21,1 x 30,1 cm., que se conserva en el Victoria and Albert Museum de Londres, en el álbum nº 8455, f. 26 v.
Anton Van Der Wyngaerde (Amberes, 1525 – Madrid, 1571) conocido en España como Antonio de las Viñas, fue un paisajista flamenco que representó en sus dibujos vistas panorámicas de varias ciudades de Italia, Francia, Países Bajos, Inglaterra y España. Destacó por su meticulosidad al resaltar los detalles. Estuvo al servicio del rey Felipe II desde 1557, quien le encargó recorrer España entre 1561 y 1570 para realizar una colección de 62 vistas de diferentes poblaciones.
La topografía de Belmonte en el siglo XVI es la de una típica villa medieval, rodeada por un recinto amurallado y protegida por un alcázar. El artista se sitúa al oeste, sobre la llanura manchega, en el camino que conducía a Monreal del Llano y los Hinojosos, donde aparecen varios viandantes y un caballero. En el relieve del paisaje se aprecian cuatro cerros, de izquierda a derecha: en el primero se localizan seis molinos de viento, en el siguiente las edificaciones de la villa, en el de San Cristóbal destaca el castillo y, en el último, hay un único molino. No se representan ríos ni arboledas, aunque había pinos y encinas. La llanura es de tipo cerealista, lo que se justifica por la representación de siete molinos de viento, de los que en la actualidad solo se conservan tres.
En este boceto panorámico, la morfología irregular de Belmonte no permite identificar con claridad su estructura urbana. Pero podemos explicar que la villa manchega estaba organizada en tres barrios: el cristiano, intramuros; el arrabal musulmán, extramuros, detrás del arco de Chinchilla; y el judío a espaldas de la puerta de Toledo. Sus calles eran estrechas y de trazado curvilíneo, con edificaciones bajas o de una planta, salvo los de la nobleza y los religiosos, de mayor calidad y porte arquitectónico.
Wyngaerde representa un edificio cuadrangular a la izquierda de la población, que el pintor identifica como “caça dol sor” (casa del señor) y que corresponde al palacio del Infante Don Juan Manuel, señor de Belmonte, que lo construyó como alcázar en el primer tercio del siglo XIV. Sin embargo, en 1563 era un convento de dominicas. De sus elementos arquitectónicos destaca el salón regio, utilizado como iglesia conventual y el patio plateresco, de doble arcada. El siguiente edificio, situado en el centro del pueblo, es “la glesia magior” que actualmente es la colegiata de San Bartolomé Apóstol. Fue mandada construir por Juan Pacheco en 1459, sobre la antigua iglesia de Belmonte. De factura gótica, conserva la pila bautismal de Fray Luis de León. El castillo también fue patrocinado por Juan Pacheco, en 1456, en el cercano cerro de San Cristóbal, sobre una fortaleza del siglo anterior. Es el emblema de Belmonte. Arquitectura militar de estilo gótico-mudéjar, de planta entre pentagonal y estrellada, y con torreones cilíndricos. Dispone de un gran salón de gobierno, cubierto por una magnífica armadura mudéjar de lacería y estrellas. Está contigua la capilla del palacio, con otra espléndida techumbre mudéjar ochavada sobre trompas.
El recinto amurallado bajomedieval partía desde el castillo y disponía de nueve torreones y cinco puertas: al norte la puerta de San Juan, al sur la de Chinchilla, y al oeste la Nueva, la de Toledo o Monreal (la única representada en el dibujo) y la del Almudí o del Rollo. Hay dos grandes lienzos de tipo cremallera o en zig-zag. Esta defensa de la villa fue construida en 1456 a partir de un acuerdo entre el marqués Juan Pacheco y el concejo Belmonteño. 
La base económica de Belmonte ha sido siempre la agricultura. Su importancia política y patrimonial se originó en los siglos XV y XVI, gracias a la nobleza local, la familia Pacheco. Destacó Juan Pacheco, tercer señor de la villa y primer marqués de Villena, valido del rey Enrique IV de Castilla, dotándola de nobles construcciones militares, civiles y religiosas. Culturalmente, hasta el siglo XVI convivieron los cristianos, judíos y musulmanes. Pero tras la expulsión de estos dos últimos grupos religiosos, proliferaron numerosos conventos de diversas órdenes religiosas: concepcionistas, dominicos, franciscanos, jesuitas, trinitarios y ursulinas. Además, la villa contó con un corral de comedias. En conclusión, Belmonte era en 1563 una pujante villa agrícola que destacó política y patrimonialmente, gracias a la protección de la familia Pacheco.
Alba Pastor López

27/05/18

BURGOS (Alfred Guesdon, 1851)


Esta obra, que pertenece a una serie de vistas aéreas de ciudades europeas realizadas por Alfred Guesdon en el siglo XIX, representa la ciudad de Burgos hacia 1851. Guesdon fue un litógrafo, viajero y arquitecto francés, que sobrevolaba ciudades con un globo aerostático y las retrataba a vista de pájaro. La imagen fue publicada en la revista parisina La Illustration Journal Universel de París.
En la imagen se muestra con detalle una vista global de la ciudad de Burgos, la cual estaba rodeada por una muralla con una altura de doce metros, construida entre los siglos XIII y XIV. La ciudad se encuentra dividida en dos por el río Alarzón, que nace en la Sierra de la Demanda y es un afluente del río Arlanza, perteneciente a la Cuenca del Duero. Para cruzar de un lado de la ciudad a otro se usaba el Puente de San Pablo o el Puente de Santa María. En la parte derecha de la imagen se puede observar el centro histórico de la ciudad, cuyo trazado es irregular y poco planificado, característico de la época medieval. En la esquina superior izquierda se pueden observar los cultivos y algunas viviendas dispersas situadas a las afueras de la ciudad; esta zona se correspondía en la época con la periferia urbana. Toda ella estaba rodeada de campos dedicados a la agricultura, además del cerro de San Miguel. A partir del siglo XIX ,la ciudad creció considerablemente y tuvo lugar la creación de ensanches.
Entre los elementos urbanos más importantes destaca el castillo, una fortaleza estratégica situada en el cerro de San Miguel. Fue construido por el conde Diego Rodríguez Porcelos en el año 884 durante la Reconquista y su finalidad era detener el avance musulmán sobre Castilla. La ciudad, por tanto, creció a los pies del castillo. Pero la edificación más significativa es la Catedral de Santa María, cuya construcción comenzó en 1221 aunque sufrió modificaciones en los siglos XV y XVII. Es de estilo gótico francés y fue mandada construir por Fernando III el Santo. Durante su reinado la ciudad transformó su función defensiva en función comercial y proliferaron los monasterios religiosos y las iglesias. Entre los monasterios destaca sin duda el de Santa María la Real de las Huelgas, más conocido como Las Huelgas, que fue fundado en 1187 por Alfonso VII. En su interior se hallan obras de gran valor y algunas de las vidrieras más antiguas de España. Recibe este nombre puesto que está situado en un terreno de cultivo no trabajado y dedicado a pastos, el cual recibía el nombre de huelgas. También destaca el monasterio de San Pedro de Cardeña, una abadía trapense fundada en 899 y situada a las afueras de la ciudad, aunque fue destruida por los árabes en 953 y reconstruida en el siglo XII. 
La cumbre de la riqueza de la ciudad se alcanzó durante el reinado de los Reyes Católicos. En dicha época Burgos tenía el control sobre el comercio lanero, pero su decadencia llegó con la ruina de las exportaciones de lana en torno al año 1600. Tras un periodo de decadencia, en el siglo XIX Burgos era el centro de comercio agrícola, en él se desarrolló el cultivo cerealístico del trigo y las granjas que producían leches y huevos. En cuanto al sector secundario no fue hasta mediados del siglo XX cuando la ciudad fue declarada Polo de Promoción industrial y actualmente cuenta con una gran superficie dedicada a la industria.
Como curiosidad, la ciudad de Burgos contó con diferentes barrios como la judería, el barrio mudéjar, el distrito comercial o la zona de artesanos, los cuales, aunque no mantienen exactamente su estructura inicial, son lugares que todavía se pueden visitar. En los extramuros de la ciudad se podían encontrar arrabales como el de San Pedro y la Villa de Gamonal.
María Martín Lozano

26/05/18

SION (Sebastian Münster, siglo XVI)

La imagen con la que vamos a trabajar es una ilustración del cosmógrafo Sebastian Münster, perteneciente a su obra Cosmographia, que es la primera descripción del mundo en alemán y en uno de los libros de Geografía más importantes del siglo XVI. Münster nació en Alemania en 1488 y falleció en Suiza en 1552. A lo largo de su vida destacó por ser profesor de hebreo en la Universidad de Basilea (1527), así como por traducir la Biblia al latín y publicar numerosos textos en diversas lenguas. Como hemos mencionado anteriormente su gran obra es Cosmographia, cuya primera edición en alemán apareció en 1544 y posteriormente se han ido publicando alrededor de 40 ediciones en otros idiomas.

La ciudad que aparece representada en la ilustración es Sion, perteneciente al condado de Valais, es una de las ciudades más antiguas de Suiza. Los primeros habitantes de esta ciudad se remontan al periodo del Neolítico, hace unos 7.000-5.000 años a.C. El nombre actual de Sion, deriva del latín “Sedunum” que a su vez desciende de la tribu celta de los Sédunes, lo cuales se asentaron en la región fundando un poblado estable. Tras los celtas, fue ocupada por los romanos, los señores de Borgoña, los de Saboya y Napoleón, hasta que en 1815 Valais acabo uniéndose a la Confederación Helvética.
La ciudad de Sion se encuentra situada en el valle del río Ródano, rodeada por los Alpes berneses al norte y los Alpes valesanos al sur. Como podemos observar en la imagen, estaba protegida por tres murallas, de las cuales hoy sólo quedan algunos restos. Debido a la topografía de esta zona geográfica, podemos observar que en la cima de los montes se situaban los dos castillos de la ciudad, con el fin de facilitar la defensa ante posibles adversarios. En la zona más baja de este paisaje, se localizaba el resto de la ciudad con un centro histórico medieval estructurado en pequeñas calles, estrechas y sinuosas, entre las cuales podíamos encontrar numerosas iglesias, monumentos importantes, así como las casas más humildes de la población. Desde el siglo VI, Sion se convirtió en sede episcopal. La actividad económica de esta ciudad se basaba en la agricultura, el comercio y el arte.
Entre los elementos más destacados de esta imagen podemos citar el castillo de Tourbillon (izquierda) y el castillo y la catedral de la Valère (derecha), ambos situados en lo alto de las dos colinas. El castillo de Tourbillon fue construido entre los años 1290 y 1308, ocupando una posición defensiva en lo alto de una de las colinas. A lo largo de la historia, este castillo ha desempeñado un papel muy importante en la ciudad. A pesar de los numerosos ataques, el castillo de Torubillon ha sufrido una serie de reconstrucciones que le llevaron a convertirse en la residencia de verano de los obispos de la época. Pero en 1788, se produjo un gran incendio del cual no se llegó a recuperar, por lo que hoy en día quedan las ruinas.
En cuanto al castillo de la Valère, fue construido en 1049 como residencia para los nobles de Sion. Unos años más tarde, en lo alto del complejo, se construyó la basílica de la Valère, dedicada, un edificio de carácter fortificado que cuenta con elementos románicos y góticos. A pesar de haber sobrevivido a tiempos difíciles a lo largo de la historia, este castillo quedó abandonado tras la revolución Helvética en 1798. Cien años más tarde, el cantón del Valais se hizo cargo de la conservación del castillo y la basílica, convirtiéndolos en un museo que prevalece hasta nuestros días.
Otros elementos a destacar de la ciudad serían la catedral de Sion, dedicada a la virgen de Notre Dame du Glarier, que fue construida en el siglo XIII sobre un antiguo templo románico y se caracterizaba por su cripta y campanario. También, cabe señalar la Torre de los Hechiceros, una prisión construida en el siglo XIV donde se encerraban y torturaban a todas aquellas personas acusadas de brujería.
Pese a los numerosos ataques y saqueos que ha sufrido la ciudad a lo largo de la historia, Sion ha sabido recuperarse. Hoy en día se ha convertido en una de las ciudades más turísticas y visitadas de Suiza, tanto por su casco histórico y barrio comercial, como por la zona vinícola en la que se encuentra. Además, cabe destacar el atractivo que ofrecen los deportes de invierno por su proximidad a los Alpes. En la actualidad, Sion es el centro económico del condado de Valais y un importante nudo comunicaciones.
Claudia Martínez López

24/05/18

CÓRDOBA (Pieter Van der Aa,1715)


Esta imagen muestra la ciudad de Córdoba en el siglo XVIII, exactamente en 1715. Se trata de un grabado del editor y geógrafo holandés Pieter Van der Aa que aparece en la obra editada por el autor conocida como Les delices de L’Espagne et du Portugal, la cual fue publicada en la ciudad de Leiden en 1715. En dicho texto se relatan la vida y las costumbres españolas y portuguesas, y además se describen diferentes monumentos y obras artísticas.
La ciudad de Córdoba está emplazada a orillas del río Guadalquivir y al pie de Sierra Morena. El valle del Guadalquivir le proporciona una extensa campiña, espacio idóneo para la producción agrícola, y la sierra incide en el clima de la ciudad, al arroparla de los vientos de influencia norte. El clima de Córdoba, mediterráneo continental, se caracteriza por presentar temperaturas suaves durante todo el año con escasas precipitaciones y una incidencia solar alta especialmente en los meses de verano, que condiciona hasta un extremo importante la vida de los lugareños, dado que a lo largo del día en verano se alcanzan temperaturas de hasta cuarenta grados.
En la imagen, la ciudad aparece dividida por el río Guadalquivir en dos zonas. En la zona sur se observa el Campo de la Verdad con casas bajas y personas con animales dedicándose a las labores del campo. En la zona norte, se halla el casco antiguo, donde se localizan edificios con notable valor histórico-artístico, como por ejemplo, la Mezquita-Catedral. Además, en el grabado también se aprecia la periferia urbana, que se distribuye por las zonas próximas a Sierra Morena. Hay murallas que rodean la ciudad, de imponente porte, orientadas básicamente al oeste, en dirección Sevilla, de donde solían venir las principales amenazas. A través de un plano de la época se ha comprobado que la morfología de la ciudad es irregular, las calles son estrechas, no siguen un orden previo y se presentan desordenadas. Esta trama urbanística está condicionada tanto por las diversas civilizaciones que tuvieron presencia en la zona como por el clima al que se ha hecho antes alusión, dado que la estrechez de las calles garantizan un mínimo de sombra para poder caminar por ellas.
Los elementos urbanos más significativos de Córdoba son los siguientes. A la izquierda se encuentra el Alcázar de los Reyes Cristianos, construido en el año 1328 durante el reinado de Alfonso XI el Justiciero, bisnieto de Alfonso X el Sabio, y representa una de las obras más importantes de la arquitectura militar de la época. Al lado se sitúa la Mezquita de Córdoba, considerada como una de las mayores del mundo islámico con 24.000 ?2 de superficie. Se comenzó su construcción en el año 786 d.C. sobre la planta de la basílica visigoda de San Vicente, bajo el gobierno de Abd al-Rahman I, y fue objeto de tres ampliaciones sucesivas. También se observa el Puente Romano, seguramente obra del Emperador Augusto, construido en el siglo I a.C. sobre el río Guadalquivir; fue el único puente de la ciudad hasta la construcción del Puente de San Rafael a mitad del siglo XX. Aunque en el grabado no se aprecia, hay que destacar también la Plaza de la Corredera, un gran espacio rectangular soportolado que funcionó como mercado principal de la ciudad hasta el año 1946.
Desde el siglo XVI hasta finales del XVII Córdoba vivió una gran crisis demográfica debida, principalmente, a las hambrunas, epidemias y decadencia económica, por lo que en el siglo XVIII había un total de 40.000 habitantes. La sociedad cordobesa se dividía en estamentos: nobleza, clero y campesinos. La nobleza y el clero (secular y regular) eran los estamentos privilegiados. La nobleza poseía la función guerrera para conseguir prestigio y poder, y la iglesia se consideraba una de las más ricas y poderosas de la monarquía hispánica. Pero la mayoría de la sociedad cordobesa estaba constituida por el tercer estado (los no privilegiados): en el escalafón superior se encontraban los mercaderes, ricos comerciantes, propietarios agrícolas y los miembros de cualificadas profesiones; en la parte inferior se distinguían a los artesanos, agricultores, ganaderos, campesinos y obreros. A partir siglo XVIII, con los Borbones en el poder, en Andalucía se produjo una etapa de cierta recuperación económica, principalmente en la industria y en la artesanía textil, pero no así en la agricultura. Además, se construyeron edificios barrocos de gran calidad y riqueza.
Las actividades económicas que se aprecian en la imagen son propias del sector primario (agricultura y ganadería). En cuanto a los aspectos de tipo cultural, durante el siglo XVIII en Córdoba permanecen las influencias culturales recibidas a lo largo de la historia por los cartagineses, romanos, bárbaros, visigodos, árabes, judíos y cristianos. Por ello, Córdoba es un crisol de culturas cuya importancia ha estado ligada al devenir de la Historia de España. Su importancia política, religiosa, económica, militar y cultural ha estado sujeta a la de sus gobernantes, y quizás su máximo apogeo y esplendor coincidiera con el período en que fue capital del Califato Omeya de Córdoba o Califato de Occidente.
Ester Arenas Lora.

21/05/18

ISFAHAN (Eugène Feudin & Pascal Coste, 1839)

La imagen que elegí me gustó por su exotismo. Se trata de una representación de la Plaza de Naqsh-E Jahan de Isfahan (Irán), de aproximadamente 1830, realizada por Eugène Flaudin, orientalista, pintor, arqueólogo y político francés (1809-1889), nacido en Nápoles, y Pascal Coste, renombrado arquitecto francés (1787-1879), nacido en Marsella. Entre los dos hicieron una colección de más de 200 imágenes (130 pinturas de Flaudin y 70 mapas de Coste), que fueron publicadas en dos libros: Viajes a Persia y Monumentos modernos de Persia, dedicados a la arquitectura musulmana y la política de este territorio a mediados del siglo XIX. La imagen escogida representa uno de los sitios más importantes de la ciudad; en ella se pueden observar algunos de los edificios más imponentes del mundo musulmán del siglo XVII.

Geográficamente, Isfahan se sitúa en el borde oriental de los Montes Zagros y en el centro de Irán, a 1500 m sobre el nivel del mar. Urbanísticamente, parte de la Plaza Naqsh-E Jahan, de forma rectangular; por sus medidas y los grandes monumentos que la rodean, es de las plazas más hermosas y grandes del mundo, y el centro en el que confluye un conglomerado de calles de forma concéntrica, que conectan con numerosas plazas y amplias avenidas. La ciudad está dividida por diferentes distritos o barrios y es atravesada por el río Zayandeh, un sistema de canales que distribuía el agua por toda la ciudad durante la dinastía Safávida. Este río está atravesado por infinidad de puentes de gran belleza pertenecientes a esa dinastía, destacando el puente Khaju por su arquitectura y grandes arcadas.

Al mirar la pintura podemos contemplar algunos monumentos significativos de la época Safávida. En el centro de la imagen se encuentra la gran Mezquita de Sha, que fue construida para el soberano de la dinastía Safávida, el Sha Abbas I, entre 1612-1638. Esta Mezquita está construida en el lado sur de la plaza. Sus dimensiones son de unos 100 metros de largo por 130 metro de ancho; destaca por su color azul, presente tanto por fuera como por dentro, conseguido gracias a un delicado trabajo de azulejos, así como infinidad de elementos decorativos en su interior. 

A la derecha de la imagen se observa el palacio de Ali-Qapu, que al igual que todo el contorno de la plaza fue construido por el Sha Abbas I. En sus numerosas habitaciones, el Sha acostumbraba a recibir a nobles, embajadores y forasteros con grandes celebraciones y fiestas. También era famosa por su acústica la gran sala de música. Desde la terraza que coronaba el palacio con sus grandes columnas de madera, el rey y sus invitados presenciaban diferentes juegos que se llevaban a cabo en la explanada de la gran plaza, desde el juego de Polo, demostraciones de tiro, luchas de animales salvajes y carreras de caballos. En los sótanos del palacio se abría un túnel que atravesaba la gran plaza hasta la mezquita privada del Sha, la mezquita Shaeikh Lotfollah, que se encuentra en el lado oriental de la plaza,. Su nombre está dedicado al famoso Iman de la Corte Real, que atendía el culto religioso. Por su fama, el nombre se encuentra en inscripciones Coránicas dentro de la mezquita, que es rica por sus adornos y caligrafías.

Estos son tres de los monumentos que dominaban el perímetro de la plaza y que están representados en la pintura, todos ellos están coronados por un gran Bazar en la parte norte de la Plaza, donde los mercaderes llegaban a la ciudad para comerciar después de un largo viaje por el desierto, en plena Ruta de la Sada en el siglo XVII. El gran Bazar es el más grande del mundo musulmán, con 30 hectáreas de calles que configuran un laberinto de más de 4 km de largo que desembocan en la gran Plaza Naqsh-E Jahan. La elegancia de todo el conjunto hizo de la plaza una obra maestra de la arquitectura persa y el corazón de la ciudad de Isfahan. 

Isfahan se convirtió en el centro cultural de Persia tras su conversión al Islam. Fue designada la capital del Estado Safávida desde el año 1598. Durante los siglos XVI-XVII favoreció el desarrollo de la cultura y el arte, haciendo de la ciudad una de las más populosas y bellas de su tiempo, y con frecuencia se la describe como un lugar paradisiaco y próspero tanto en lo cultural como en lo político. Su historia es rica y larga. Tras cruentas guerras entre Persia y el Imperio Otomano (1603-1605), la ciudad se convirtió en refugio de los cristianos armenios que huían de las persecuciones Otomanas. El rey Safávisa Sha Abbas I, les dio acogida cediéndoles terrenos, donde construyeron iglesias y monasterios. Desgraciadamente durante el siglo XVII, la decadencia de la dinastía Safávida llevó a la ruina la ciudad, que, después de ser invadida, quedó casi destruida.

Como curiosidad, la Plaza Naqsh-E Jahan es hoy completamente diferente a como aparece representada en la pintura, porque tiene grandes zonas verdes y un hermoso estanque en el centro. En cualquier caso, por sus monumentos y su belleza ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad en el año 1979.

Cristina Lechón Fernández

21/05/18

DRESDE (Bernardo Bellotto, 1748)


Esta pintura, cuyo nombre es Dresden from the Right Bank of the Elbe with the Augustus Bridge, pertenece a la colección permanente del museo Gemäldegalerie Alte Meister, en Dresde, representa una vista panorámica de la Terraza de Brühlsche desde las proximidades del Palacio japonés hacia 1747. Su autor es el pintor italiano Bernardo Bellotto, también conocido bajo el pseudónimo de “Canaletto El Joven” al ser sobrino de Giovanni Antonio Canal “Canaletto”. Trabajó para el Príncipe Federico Augusto II de Sajonia y logró convertirse, un año más tarde, en pintor de la corte. Se trata de un óleo sobre lienzo cuyas dimensiones son de 133 x 237 cm. Su estilo pertenece a la época Barroca y al Vedutismo puesto que reproduce una vista urbana y panorámica de la ciudad de Dresde, en Alemania, cuyos elementos propios del paisaje son pintados minuciosamente mediante el uso de colores fríos. Gracias a la cantidad de detalles se pudo recurrir a esta imagen para la reconstrucción de los monumentos destruidos tras la II Guerra Mundial, cuando Dresde quedó completamente arrasada.
La ciudad está situada al Este de Alemania y en el centro de Europa, y es la capital del Estado de Sajonia. Es uno de los núcleos urbanos más importantes por sus actividades económicas, gracias a su colocación estratégica a orillas del río Elba, alrededor del cual se encuentran praderas y laderas formando un recorrido verde-azuloso. Esta zona cuenta con una gran cantidad de fluviales de conexión con el resto de Europa, que hoy permite un sistema de transporte de las manufacturas y productos tecnológicos de gran relevancia, entre los que encontramos equipos médicos, instrumentos musicales y ordenadores. De modo que su emplazamiento económico convierte a esta ciudad en una de las mayores áreas metropolitanas de Alemania. Asimismo, desde el siglo XV han mantenido el mercado navideño más antiguo del país, una tradición que continua hasta la actualidad.
En cuanto a la estructura urbana de Dresde, encontramos primero su centro histórico, localizado sobre la Terraza de Brühl que recorre la orilla derecha del río Elba, donde se aprecia la Iglesia católica Hofkirche. El río Elba, en el centro del cuadro, muestra un caudal diagonal que constituye un límite de fijación entre el centro histórico-monumental y la zona periférica, situada en la orilla izquierda, donde se encuentra el barrio de Innere Neustadt. La población trabajadora vivía a la orilla izquierda del río, dedicada a las tareas agrícolas, al comercio fluvial y a la construcción de barcas. Las dos partes de la ciudad están unidas por el puente de Augusto (Augustusbrücke), que conecta con el zócalo de la Terraza de Brühl. Igualmente, si nos fijamos en el margen derecho, los edificios se encuentran situados de manera paralela entre ellos, lo que se relaciona con una trama lineal, propia de las ciudades de ribera.
Entre los elementos urbanos de mayor relevancia, encontramos una gran riqueza de edificios históricos por lo que la ciudad ha sido siempre conocida como la “Florencia del Elba”. Destaca el palacio de Anton Egon von Furstenberg seguido del Palacio Brühl; a continuación, se encuentra la Biblioteca Brühlsche y la Gemäldegalerie. Por detrás del puente podemos divisar la solemne cúpula perteneciente a la Iglesia protestante Frauenkirche mientras que en el lado derecho destaca la Iglesia católica Hofkirche; tras este edificio se encuentra la Residencia Real, de la que podemos apreciar algunas partes como es el caso de la torre principal, la noble Hausmannsturm. 
Como curiosidad, la historia de Dredden se remonta a más de 800 años teniendo lugar el asentamiento mercantil, la sede del margraviato, así como la residencia de la dinastía ducal de Sajonia, quien mando construir edificios como el Palacio de Zwinger. Pero, sin duda su suceso histórico más relevante fue el denominado Bombardeo de Dresde en febrero de 1945 protagonizado por aviones de los Estados Unidos y Gran Bretaña. La ciudad sufrió un incendio que se prolongó durante cinco días y la destruyó casi por completo. A pesar de ello, no ha sido posible restaurar todos los edificios que fueron destruidos.
Estíbaliz Sobrino Cuesta

20/05/18

SEGOVIA (Anton van den Wyngaerde, 1562)


Anton van den Wyngaerde es el autor de esta obra de 1562. Fue un dibujante paisajista flamenco del siglo XVI, que recorrió España a partir de 1561, dibujando una colección de 62 vistas, detalladas y meticulosas, de pueblos y ciudades, por encargo de Felipe II, a cuyo servicio estaba desde 1557. Toda esta colección de vistas esta publicada en el libro Ciudades del siglo de oro. Las vistas españolas de Anton van den Wyngaerde (Kagan, 2008).
En esta pintura se muestra la vista de Segovia desde el suroeste. Esta ciudad se sitúa al sur de la comunidad de Castilla y León, junto a la Sierra de Guadarrama. Se localiza en una roca de una elevación del terreno rodeada por los ríos Eresma y Clamores, dotándola de una extraña forma lo que en su tiempo sirvió como defensa natural contra posibles ataques y en la actualidad delimita el crecimiento de la ciudad, estableciendo sus fronteras.
El enclave en que se asienta la ciudad, la hizo crecer desde el castillo hacia levante y de norte a sur, pero también desarrollar una serie de barrios periféricos, extramuros; por lo que en su estructura cuenta con dos zonas diferenciadas, el interior de la muralla donde se encuentran los principales monumentos artísticos, lo que conocemos como el centro urbano con un trazado irregular con calles estrechas.  Tiene un origen romano, pero también un desarrollo posterior medieval. El exterior de la muralla está conformado por una serie de barrios periféricos, conocidos como arrabales que poseen una morfología poco uniforme, ya que está compuesto por casas humildes, donde vivían las clases trabajadoras puesto que es donde se ubicaban los talleres y fábricas.
La Segovia del siglo XVI era una ciudad viva y rica. En 1561 contaba con 22.000 habitantes, en 1594, 6.000 más, veintitrés parroquias, once monasterios de frailes, siete de monjas y tres hospitales. Era una ciudad de trabajadores, de los cuales la mayoría se dedicaba a la industria textil, puesto que era la más extendida en ese momento en la ciudad. Sus campos, pobres en trigo, servían de pastos para el ganado que producía la materia prima; sus segovias se exportaban por España y las Indias occidentales. Al lado de esta industria se asentaban otras como los molinos de pan, para el propio consumo, o de papel para la exportación, pues en la ciudad había papeleros y pergamineros, pero ni un solo impresor.
En esta pintura encontramos algunos de los elementos más representativos de la ciudad. En primer lugar, el castillo-palacio (El Alcazar), situado como fuerte bastión militar desde el siglo XII y cuya construcción se inició en el siglo XI. Remodelado durante el siglo XIV, había servido como palacio real a los Trastámara y a fin de siglo sería restaurado por Francisco de Mora.
En segundo lugar, la catedral de Santa María trazada por Juan Gil de Hontañón y construida a partir de 1525. Ya que estaba situada en el Barrio de la Almuzara, vieja judería o Barrionuevo, es un terreno que cambio de dueños a partir de 1492, lo que permitió la construcción de nuevas obras, como la nueva catedral. En 1541 se habían terminado y cerrado los cinco tramos del cuerpo de la iglesia, levantado el hastial del cabildo, la librería y trasladado el claustro que Juan Guas había realizado para la catedral vieja. La torre estaba rematada con un cuerpo de ventanas diferente al actual. El mismo año de la visita de Wyngaerde, Rodrigo comenzaba la obra del crucero.
Además de estos monumentos se distingue gran número de iglesias románicas y monasterios y la muralla que se construyó en el reinado de Alfonso VI, también cabe destacar el acueducto romano del siglo I que, aunque no se muestra en esta imagen se encontraría situado a la derecha y que se conserva en la actualidad.
Por último, destacar que Segovia alcanzó en el XVI el siglo más importante de su historia. Pero la peste, la carestía de trigo, la mortandad, el hambre y la quiebra que culminaron en 1599, supusieron un rápido declive para la ciudad textil, transformándose en ganadera y exportadora de lanas. La expulsión de los moriscos significó un nuevo paso en la agonía de Segovia, tan rica en su mano de obra. La ciudad-fábrica se fue transformando en una más de las muchas ciudades-convento.
Elena Valencia Gómez

20/05/18

LYON (Alfred Guesdon, 1848)


La imagen elegida es una litografía de Alfred Guesdon, que representa una vista de la ciudad de Lyon desde Croix Rousse, una colina emplazada al norte de la misma. Lyon está situada al este de Francia, en la confluencia de los ríos Ródano y Saona, los cuales se aprecian con claridad en la imagen. La ciudad se encuentra entre los macizos montañosos de los Alpes al este y el Macizo Central al oeste, y constituye la villa central de la Metrópoli de Lyon o Grand Lyon. Esta planilla, junto con otras 43 de 37 villas diferentes, fue publicada en París hacia 1848 en la serie L´France a vol d´odiseau del autor ya mencionado.
Es importante comentar que en aquella época Lyon cumplía sobre todo funciones comerciales, como ya veremos más adelante. Estas circunstancias condicionan la morfología y la estructura de la ciudad. Estructuralmente, en primer lugar  resaltan las dos colinas que representan el casco histórico de la ciudad, la de la ciudad vieja medieval y renacentista de la Fourvière al oeste en la orilla derecha del Saona y la de Croix Rousse al norte de la península (que se encuentra en el lugar desde donde se realiza la litografía). Esta zona era la industriosa, en la que los obreros de la seda, los canuts, tejían casullas de seda y oro para los grandes de la iglesia, como dice canción, y se rebelaron repetidas veces dadas sus durísimas condiciones de vida como se podrá apreciar más detalladamente hacia el final del escrito.
Pero lo primero que llama la atención al ver la imagen son los dos ríos que confluyen al sur de Lyon. La urbanización de la península intermedia, llamada la ciudad moderna (poseedora de cuatro muelles), se demoró hasta la segunda mitad del siglo XX. Esta ciudad moderna constituye el ensanche contemporáneo, que gracias a su emplazamiento geográfico único, en la confluencia del Rodano y el Saona, permitió el desarrollo de la ciudad.
Efectivamente, los ríos han sido un gran recurso para el crecimiento económico e industrial de la ciudad. Rutas comerciales utilizadas desde la antigüedad que permitieron a Lyon convertirse en un lugar importante en el comercio europeo de la época. Así como son fuentes de crecimiento y riqueza, también suponen un obstáculo para el desarrollo urbano de la ciudad. Las inundaciones acentúan la historia de Lyon desde la Edad Media (la primera inundación es mencionada por el historiador Gregory de Tours en el 580). Traen consigo la destrucción y la muerte, paralizándola. Circunstancias que marcan el desarrollo urbano, desde los muelles hasta los puertos y las presas, según el cual la ciudad va ganando terreno a  los ríos.
A la izquierda de la imagen, en la orilla este del rio Ródano, podemos apreciar lo que sería en 1848 el inicio de la periferia de la ciudad que actualmente sería mucho más extensa. En la zona del casco urbano, próxima a las dos colinas que ya se han mencionado, se aprecia un plano irregular propio de ciudades medievales con numerosas callejuelas que entrecruzan caprichosamente, pasadizos, patios y traboules. Parece que la palabra viene de transambulare, es decir más transambular que deambular. En definitiva, son pasadizos que permiten atajar de una calle a otra pasando por el interior de uno o varios edificios. Sin embargo, el crecimiento de la ciudad hacia ensanche y periferia evolucionó siguiendo el tipo de plano ortogonal, más estructurado y con mayores facilidades para el comercio y el turismo.
Precisamente en la colina norte (Croix Rousse) vivía la población obrera, donde resalta la verticalidad de las fachadas. Casas altas y calles mínimas donde apenas pasa la luz, por no hablar de la clara pendiente. Por lo tanto, es fácil intuir que esta zona era bastante insalubre en la época industrial. El hecho de que, poco a poco, se haya ido saneando, conservando y reduciendo la densidad del barrio de Croix Rousse se debe a la posibilidad de disponer de suelo en la península (La Presqu’île). Entre la colina de Fourvière y el Saona (a la derecha de la imagen) se sitúa un barrio largo y estrecho, el Vieux Lyon, que forma la parte medieval y renacentista de Lyon. Está dividido en tres partes: Saint-Georges, Saint-Jean y Saint-Paul.
Fourvière, es el resultado de la unión de Four-Vière o foro viejo, pues en el espacio que actualmente ocupa la Basílica de Notre Dame se encontraba en época romana el foro primitivo de la ciudad. Lugar elevado y panorámico, pero también céntrico. En 1848 en ese espacio apreciamos una modesta iglesia, dedicada a la Virgen María y al recientemente canonizado Tomás de Canterbury, que fue destruida en el siglo XVI y reconstruida en el XVII. En el siglo XIX la iglesia se encontraba en un estado ruinoso, así que en 1830 se demolió la torre y diez años después fue sustituida la estatua renacentista de madera policromada de la Virgen María por una escultura bañada en pan de oro de Jose Fabisch, que contaba con 5 metros de altura y 3 toneladas de peso.
En el año que se publica esta litografía, el 24 de febrero para ser exactos, se proclama la Segunda República Francesa, después de la abdicación de Luis Felipe. Enamorados del progreso social, los “Voraces”, un grupo de canuts (trabajadores de la seda en Lyon), se sublevan y se apoderan del Ayuntamiento, la Prefectura y los fuertes de Croix-Rousse. A pesar de la brevedad de esta mini-revolución, marcará permanentemente a los espíritus, y las simpatías profrancesas saldrán más fuertes.
Paula Santamaría Delgado