13/06/12

VIC (Bernat Espinalt, 1783)

La imagen elegida corresponde a un grabado de  la ciudad de Vic, cuyo autor es Bernat Espinalt, y que fue publicado en 1783 en el libro El Atlante Español. Con este grabado nos podemos hacer una idea de cómo era la ciudad a finales del siglo XVIII.

Vic está situada en el centro-norte de Cataluña, en medio de una plana, la Plana de Vic, y es la capital de la comarca de Osona. Con estos datos ya nos podemos imaginar que es una ciudad que fue referente de otras poblaciones próximas. Conocemos de la existencia de Vic ya en el siglo IV a.C., conocida entonces como Ausa y ocupada por la tribu ibérica de los ausetanos. Su pasado histórico marcó y definió la estructura de la ciudad, su morfología  y su actividad. Por esta razón, consideremos interesante mencionar algunos hechos históricos que nos ayudarán a conocer y a comprender la imagen de esta ciudad que estamos analizando.

De una parte, sabemos que la ocupación romana convirtió la ciudad de Ausa, en una ciudad de gran relevancia. En esta época se construyó un templo romano en el punto más alto y céntrico de la ciudad. Posteriormente, en época  visigoda la ciudad fue sede episcopal y en una etapa posterior fue ocupada por los musulmanas, destruida y más tarde reconstruida de nuevo.  Durante la repoblación y reconstrucción se conservaron los muros del templo romano para construir un castillo, el castillo de los Montcada. En ese contexto se construyó la catedral, también en el centro, y Vic volvió a ser sede episcopal. Estos hechos son importantes para la descripción de la ciudad que vemos en el grabado del siglo XVIII.

Estas dos construcciones, la Catedral y el Castillo, marcaron claramente la estructura de la ciudad ya desde la Edad Media. Su ubicación estratégica también simbolizaba y representaba los dos poderes presentes en la ciudad, el poder religioso y el poder civil.  Por esta razón la ciudad creció de forma concéntrica alrededor de estos dos referentes que dieron origen al centro histórico. Así, el casco antiguo se formó circularmente rodeando estos dos edificios y  protegido por las murallas, algunas de las cuales aún se conservan. En esta área las calles son estrechas y desde diferentes puntos nos conducen a la parte más central, donde está la catedral, el templo romano y la Plaza Mayor, otro punto de referencia de la ciudad. Los edificios siempre han mantenido y respetado la arquitectura tradicional; tienen escasa altura y conservan la estética de la época.

Como se aprecia en el grabado, la catedral es una de las edificaciones que más sobresale, al igual que otras iglesias que también se construyeron en la etapa expansionista de ciudad, que tuvo lugar en el siglo XVIII. Durante esta época, se construyeron grandes edificios religiosos que constituyen una muestra de la importancia del poder religioso en la ciudad. Ésta también fue una época en la que se construyeron grandes edificaciones civiles, como símbolo de la prosperidad económica y de la autoridad de algunas familias adineradas. En este clima de crecimiento y de reactivación económica, hubo también un incremento de la actividad comercial y una fuerte implantación de la industria textil. Vic era un punto de encuentro de comerciantes de toda la comarca y su Plaza Mayor el lugar de intercambio comercial de todo tipo de artículos, así como de ganadería. Todavía hoy Vic es una ciudad con una fuerte tradición agrícola y ganadera. Tradicionalmente, desdel siglo XVIII todos los martes y sábados hay mercado en la Plaza Mayor. 

En cuanto a la industria textil, se instaló al otro lado de las murallas, junto al río que rodea la ciudad. Su implantación y presencia también influyó en la morfología de la ciudad. La industrialización y la bonanza económica contribuyó a la expansión de la ciudad durante el siglo XVIII. Entonces la ciudad creció al otro lado del río, abriéndose hacia fuera, y se derribaron parte de las murallas dando lugar a las ramblas. Así aparecieron nuevos barrios con una estructura más ortogonal.

Como podemos ver, el pasado histórico de la ciudad ha condicionado su morfología y estructura hasta día de hoy, conservando parte de su actividad y funciones tanto a nivel local como comarcal. Tal y como se ha comentado, desde antaño, la ciudad ha sido el centro administrativo, comercial, industrial, religioso y cultural de la comarca de Osona, de la cual es la capital. Todo esto también ha influido  en su infraestructura y en el establecimiento de sus redes interurbanas.  El pasado histórico de la ciudad explica entonces la importancia de su patrimonio urbano y cultural.

Miriam Calvo Costa
 

11/06/12

PAMPLONA (Nicolás de Fer, 1719)

Este plano de Pamplona analizado fue realizado por Nicolas de Fer (1646-1720) en 1719. Nicolas de Fer, geógrafo del Rey de Francia, cartógrafo, editor y grabador francés, se hizo cargo de la empresa iniciada por su padre Antoine De Fer, comerciante de grabados y mapas, publicando cientos de planos y mapas, además de compilaciones en diversos atlas.

Pamplona aparece aquí como una ciudad preindustrial, una ciudad fortaleza emplazada en una terraza sobre el río Arga, hacia el norte de la cuenca que lleva su nombre. Su situación con relación al entorno geográfico vino definida por razones de tipo político, económico y estratégico-militar, al estar situada en una importante ruta hacia Francia y en la ruta de Roncesvalles del Camino de Santiago. El

emplazamiento o espacio concreto sobre el que se asienta era fundamentalmente defensivo, claramente adaptado a la topografía, para así dominar la cuenca que le rodea y facilitar su defensa, siendo necesaria la construcción de un único tramo de muralla. La ciudad se asoma por un talud de gran pendiente, y estaba rodeada, en su origen, por tierras de cultivo.

Lo más destacable de la Pamplona medieval es su configuración en tres burgos o núcleos urbanos, Navarrería, Burgo de San Cernin y Población de San Nicolás, con sus murallas, torres y portales independientes. El núcleo primitivo era la Navarrería, en torno a la catedral, con una estructura reticular en planta de cruz, y poblado por vascones labradores y por servidores de la catedral; se configuró como ciudad episcopal. A mediados del siglo XI, al ser Pamplona una escala importante del Camino de Santiago, se asentaron en la ciudad, fundando el Burgo de San Cernin (con forma de hexágono irregular), comerciantes y artesanos franceses. La ciudad se expandió al sur de este burgo

en la llamada Población de San Nicolás, con trazado de planta rectangular al modo de las bastidas francesas, una calle mayor central orientada de noreste a suroeste, iglesia y belena perpendicular, con una mezcla heterogénea de habitantes, franceses y campesinos autóctonos, y sometido al poder episcopal.

Los tres burgos eran recintos fortificados aislados, con sus propios portales y murallas, cuyo centro vital eran las iglesias, que además desempeñaban un importante papel defensivo. Las contiendas entre ellos se sucedieron en la llamada “tierra de nadie”, hasta que se produjo la unificación de los burgos en una sola ciudad en 1423, con una única autoridad municipal e instituciones comunes, y se derribaron las murallas que aislaban y protegían cada una de las poblaciones. Pamplona se convierte así en una plaza militar, en un rectángulo amurallado de trazado irregular, y se edificaron las zonas correspondientes a los fosos de separación entre los tres burgos, construyendo en su confluencia edificios dotacionales como el ayuntamiento o la alhóndiga para cereales, así como las plazas más importantes.

La Plaza del Castillo, centro neurálgico de Pamplona, se construyó al estilo de las de la Edad Moderna, en 1545, rectangular, con arcadas, y para uso público: en ella se celebraban las corridas de toros antes de construirse una plaza fija. A finales del siglo XV se construye y/o reconstruye el recinto amurallado externo común. Con la anexión a Castilla en 1512, Pamplona se convierte en un enclave estratégico para impedir una posible invasión francesa, por lo que, en 1571, Felipe II ordena edificar la Ciudadela, siguiendo el modelo de la arquitectura militar renacentista de Amberes y Turín, con forma pentagonal (estrella de cinco puntas, cinco baluartes), así como reconstruir y perfeccionar las murallas, uniéndolas con las antiguas del lado norte, y construyendo baluartes, bastiones, contraguardias, medias lunas, revellines y fuertes, lo que provocó que la ciudad únicamente pudiera desarrollarse en vertical. Así fue hasta la demolición de dos baluartes de la Ciudadela, para edificar el Primer Ensanche (1888), todavía dentro del recinto, y el derribo de la parte sur de la muralla, para dar lugar al Segundo Ensanche (1925), lo que facilitó su expansión definitiva.

En el siglo XVIII, cuando fue realizado este plano, Pamplona era al mismo tiempo una importante plaza militar, por su cercanía a Francia, y una ciudad conventual. Además de la catedral y las cuatro antiguas parroquias, existían gran cantidad de conventos en toda la ciudad, algunos de los cuales cambiaron de emplazamiento por la renovación de sus edificios. Otras construcciones religiosas eran las basílicas y las ermitas, lugares de romerías, unas dentro de las murallas y otras extramuros. Existían además edificios dedicados a la beneficencia para recoger mendigos y vagabundos de origen navarro (Hospital General de la Misericordia) o para niños huérfanos (Casa de los Niños de la Doctrina), además de otros hospitales ligados a instituciones religiosas.

Pamplona era además capital del Reino de Navarra, con instituciones propias, por tanto, una ciudad administrativa cabeza de un obispado: disponía de edificios civiles para sus órganos de gobierno, como el Palacio del Virrey, el Palacio Episcopal, la sede del Consejo Real, la Cámara de Comptos o la Real Corte, además del Ayuntamiento y de las cárceles reales. Así, existía un gran número de religiosos dedicados a la labor pastoral, la oración, la educación y la sanidad, además de una cantidad considerable de funcionarios. En el estado llano también abundaban los agricultores, artesanos (tejedores, cordeleros, alpargateros, hojalateros, cerrajeros, carpinteros, zapateros), industriales (molineros, cereros), militares de baja graduación, personas dedicadas a la hostelería y al servicio doméstico y, sobre todo, comerciantes y hombres de negocios, siendo la capital sede de una importante feria anual, por su situación geográfica y su sistema aduanero.

La población se mantuvo estable en número desde mediados del siglo XVI hasta finales del siglo XVIII, y se distribuía en casas de viviendas intramuros en torno a las parroquias, además de algunos hornos y molinos en las tierras circundantes. A finales del siglo XVIII, Pamplona contaba con 1632 casas, divididas en veinte barrios, 2812 vecinos y 14054 almas, tal como se decía. La mayoría de habitantes vivían alquilados, puesto que las casas eran propiedad de nobles y burgueses o de instituciones religiosas, que invertían en bienes inmuebles. Se alquilaban las viviendas por pisos o por habitaciones, mezclándose así los habitantes de diferentes profesiones y extractos sociales (nobles, burgueses, funcionarios, comerciantes o artesanos).

En el siglo XVIII se fueron sustituyendo las viejas casas medievales y del siglo XVI por nuevas casas de cuatro, cinco y hasta seis alturas, con balcones a la calle, más sanas y ventiladas. En esta época no se modificó la estructura urbana pero sí la morfología, convirtiéndose en una ciudad moderna con la llegada del alcantarillado, el agua corriente, las fuentes y el alumbrado público. Las calles eran más rectas y despejadas, y se pavimentaron con empedrado y losas para las aceras.

Y en lo referente a la vida cotidiana, se celebraban frecuentemente fiestas tanto religiosas como profanas (cortejos, desfiles, procesiones, teatros, máscaras, corridas de toros), por las que la ciudad se engalanaba; se erigían arcos triunfales, típicos de la época barroca, y se conmemoraban los acontecimientos relacionados con la familia real (visitas, matrimonios, nacimientos). Había además jardines como la Taconera y plazas como la Plaza del Castillo o la Plaza de la Fruta, que eran muyconcurridos como lugares de esparcimiento.

Eva María García Cabañas

 

08/06/12

JEREZ DE LA FRONTERA (Alfred Guesdon, siglo XIX)

 

En esta litografía realizada por el arquitecto y dibujante frances Alfred Guesdon, se muestra una vista aérea de la ciudad de Jerez de la Frontera, en la provincia de Cádiz. La imagen fue realizada a mediados del siglo XIX y podemos contextualizarla en la plena industrialización de la ciudad.

El poblamiento de la comarca de Jerez es muy antiguo. Los tartesos fueron los primeros en ocupar estas tierras durante el primer milenio a. C., aunque en realidad no se tiene muy clara la fecha de la fundación de la ciudad. Se puede observar que el casco antiguo o centro histórico de la ciudad está formado por calles muy irregulares y que se encuentra rodeado por una muralla, rasgos típicamente medievales. También se puede advertir cómo poco a poco la ciudad fue creciendo y el trazado  urbano a extramuros se desarrolló de manera mucho más regular, es decir, por medio de calles y avenidas anchas y rectas, que componen el ensanche de la ciudad.

Jerez es una ciudad conocida históricamente por el vino homónimo, ya que está ubicada en una zona fértil para la agricultura y la ganadería. Su principal fuente de ingresos siempre ha sido la vid y la cría de caballos. El siglo XIX supuso para la ciudad su industrialización, y con ello, la primera línea de ferrocarril de Andalucía, que unió Jerez con el Puerto de Santa María en el año 1854. Esta línea de ferrocarril se creó con la finalidad de transportar las botas y barriles de vino desde Jerez hasta los puntos más cercanos de comercialiación, embarque y posterior exportación. La mejora de estas comunicaciones, el turismo extranjero y el desarrollo de una fructífera actividad económica trajeron grandes avances para la ciudad, que en el último tercio del siglo XIX llegó a contar con casi 60.000 habitantes, alumbrado público y agua corriente. En aquella época Jerez se situó como una de las primeras ciudades de España en cuanto a comercio exterior.

Dentro del casco antiguo de la ciudad se encontraba la iglesia de San Miguel, situada en el barrio gitano del mismo nombre. Este edificio data del siglo XV y es de estilo gótico con añadidos barrocos. De él destacan sus bellas portadas y su magnífico retablo, obra de Martínez Montañés y José de Arce. Algo más alejada del centro aparece la catedral, antigua colegiata de San Salvador, que es una construcción del siglo XVII, y está compuesta por distintos estilos: gótico, barroco y neoclásico.

Alejandro Sanz García
 

05/06/12

BARCELONA (Alfred Guesdon, 1853)

La imagen corresponde a un grabado de Alfred Guesdon del año 1853. Muestra una panorámica del puerto y de la ciudad de Barcelona que solo los pájaros habían visto hasta el momento. Por medio de las últimas tecnologías conocidas entonces (el globo aerostático y la fotografía), este arquitecto y grabador francés realizó una importante serie de litografías que recogían vistas nítidas y detalladas muchas ciudades españolas y europeas.

Pero la vista aérea de Barcelona no es solo especial por la novedad del punto de vista sino porque también se buscó la perspectiva opuesta a la tradicional vista de la ciudad desde la montaña Montjüic. Esta imagen muestra muy claramente la realidad de una ciudad cambiante y en expansión, que se transforma y se adapta en el tiempo, y que ha sido a lo largo de la historia, clave para el desarrollo social, económico y cultural del país.

El barrio de la Ciutat Vella (Ciudad Vieja) es el barrio histórico de la ciudad, donde los romanos construyeron la antigua Barcino que con los siglos fue creciendo hasta anexionarse con los municipios circundantes de Les Corts de Sarrià, Sarrià, Vallvidrera, Sant Gervasi de Cassoles, Santa Maria de Sants, Gràcia, Sant Andreu de Palomar, Sant Martí de Provençals y Horta. Así, el antiguo municipio de Barcelona ocupaba lo que hoy es Ciutat Vella, el barrio histórico, y el Eixample, un barrio ideado por el arquitecto Idelfons Cerdà que revolucionó el urbanismo del momento, y que se desarrolló en la segunda mitad del siglo XIX.

Centrándonos en nuestra imagen, podemos observar que Barcelona, por aquel entonces, estaba organizada en la Ciutat Vella, donde destacan la Iglesia de Santa María del Mar (a primer término), la Catedral, la Iglesia del Pi y la cúpula del Palacio de la Generalitat como los principales edificios que sobresalen por encima de los techados de las viviendas y comercios.

Debemos destacar que Santa María del Mar siempre ha sido conocida como la “catedral del pueblo” ya que fue construida gracias al esfuerzo y al apoyo económico de los vecinos del barrio de La Ribera, barrio humilde de pescadores en Ciutat Vella, que cargaban las piedras a sus espaldas y las llevaban desde las canteras de Montjuïc hasta el lugar donde está emplazada la basílica. La catedral del pueblo comenzó a construirse en el siglo XIV, en una Barcelona feudal, muy distinta a la de nuestro grabado, que muestra una Barcelona creciente e industrializada.

El impacto de la Revolución Industrial en la ciudad, durante el siglo XIX, se evidencia claramente en la imagen. Se pueden observar las diferentes fábricas y chimeneas asentadas en el pie de la montaña de Montjüic, lejos del centro de la ciudad. De hecho, como consecuencia de la industrialización, Barcelona volvió a convertirse en un importante centro político, económico y cultural, al frente de un movimiento llamado Renaixença (Renacimiento), que pretendió superar la crisis institucional subsistente durante el absolutismo borbónico del siglo XVIII. La cultura experimentó una gran revitalización, resurgiendo el idioma catalán a nivel literario, mientras que el modernismo fue la expresión artística por excelencia de la nueva sociedad barcelonesa.

La Rambla, que se observa en la imagen como una calle perpendicular al mar, fue construida sobre el paso de una antigua riera que fue desviada para la construcción de la muralla del Raval en el siglo XV. La Rambla es un gran paseo que concentra una parte importante del desarrollo social y comercial de la ciudad. Podemos observar también la antigua estación de Francia, donde llegaban los ferrocarriles de vapor, y el puerto de pescadores con veleros amarrados y algún barco de vapor.

La Muralla del mar, construida por el emperador Carlos V en el siglo XVI, también se observa claramente en la imagen. Esta muralla protegía la ciudad por mar desde el momento en que la antigua muralla romana empezó a quedar atrás por el crecimiento de la ciudad.

En cuanto a la montaña de Montjüic, al fondo de la imagen, ha sido desde siempre un punto estratégico para los habitantes de la ciudad. Desde su cima se cubría y se defendía la entrada por mar de Barcelona y se trata de un sitio lleno de simbolismo. Pero al igual que ha sido un punto estratégico para la defensa de la ciudad, en algunas ocasiones también lo ha sido para mantenerla bajo control, junto con la fortaleza de la Ciutadella en el otro extremo de la ciudad.

El siglo XIX fue de gran crecimiento para la ciudad, tanto a nivel demográfico como económico y urbanístico. El plan del Eixample y la anexión de los municipios colindantes supusieron una gran ampliación del perímetro urbano. El proceso de industrialización y modernización de las infraestructuras y los servicios urbanos comportaron un cambio radical en el nivel de vida (electrificación, alumbrado público, canalizaciones, transportes), que ganó en confort y calidad de vida. Sin embargo, a nivel social, se vivió una época de gran conflictividad, manifestada en la lucha de clases originada por la gran diferencia de nivel de vida entre la clase obrera y la burguesía.

Alba Carrera Artés
 

02/06/12

NUEVA YORK (Richard Estes, 1979)

 

El cuadro es una obra del pintor fotorrealista Richard Estes, que representa la ciudad de Nueva York. En la imagen se ve la calle 34, donde se encuentran zonas tan importantes como el Madison Square Garden, campo actual de los New York Kniks (NBA) y de los New York Rangers (NHL). También encontramos uno de los hoteles mas emblemáticos, el New Yorker, con una arquitectura similar a los edificios del Rockfeller Center. Esta calle es una de las principales calles de tiendas de la ciudad, muestra de ello es Macys, uno de los mayores centros comerciales, y Victoria’s Secret, una de las marcas mas famosas de lenceria femenina.

Otro edificio importante es el 225 West, en el que se encuentra la empresa Jud Capital Inc, número 156 de 183 en el ranking Realtors de Wall Street.  También una tienda con bastante antigüedad de ropa de tallas grandes, llamada Big Man. Los edificios de la izquierda y el formado por grandes cristaleras son complejos de oficinas. El de la izquierda es conocido como Eli Haddad Building y el de la derecha Penn Plaza Pavilion. Al fondo, a la derecha de la imagen aparece el edificio mas alto de New York, el Empire State Building con 443,2  m. Este edificio está destinado, igual que la gran mayoría de los edificios de Manhattan, a complejos de oficinas, pero sus pisos superiores actualmente se pueden visitar, dándole la utilidad de mirador.

En la imagen podemos ver como la calle 34 esta cortada perpendicularmente por tres avenidas. En primer lugar la Octava, en cuya esquina se encuentra el Penn Plaza Pavilion y el Madison Square Garden. A continuación por la Séptima avenida, o “avenida de la moda”, en cuya esquina con la 34 encontramos Macys. La siguiente avenida es la Sexta y en su esquina encontramos el Victoria’s Secret. Esta avenida, a partir de la calle 34, se divide en dos: la Sexta avenida y Broadway, que es una de las avenidas mas famosas de Manhattan. Broadway atraviesa en sentido diagonal la red de calles y avenidas de la ciudad, agilizando el tráfico y las comunicaciones. En una de sus confluencias está la famosa plaza de Times Square y además en esta avenida se encuentran 19 teatros que conforman el famoso circuito de Broadway. Por último, la calle 34 queda cortada por la Quinta avenida justo en el cruce del Empire State Building.

Como puede apreciarse, las calles de Manhattan siguen un plano en cuadrícula o damero. Esto se debe a que cuando comenzó su construcción decidieron aprovechar todo el espacio posible y por ello la ciudad se organiza en 12 avenidas horizontales y 125 calles verticales. Ninguna de estas calles y avenidas tiene nombre, sólo números cardinales u ordinales, pero a medida que nos acercamos al centro financiero aparecen las calles de la parte más antigua de la ciudad, que se denominan Wall Street, Church Street o West Street, además de la diagonal de Broadway.

Debido al elevado coste del suelo se ha buscado optimizar al maximo cada terreno, dando lugar a construcciones verticales que forman una de las lineas de rascacielos (skyline) mas bonitas del mundo. Entre estos rascacielos destacan algunos de los más altos y emblemáticos  de los Estados Unidos, como el Empire State Building, Nelson Tower o el edificio de la Chrysler.

En esta parte de New York se da un fenómeno muy curioso ya que realmente habitan cerca del millón y medio de personas pero en horario laboral la cantidad de personas que encontramos en Manhattan alcanza los cuatro millones. Esto es debido a la gran cantidad de empresas, negocios y locales de ocio que encontramos. Es por este motivo que los transportes públicos tienen que tener bastante eficencia. Muestra de ello encontramos una red de metro o subway con 468 paradas más la red de ferrocarril o railway, con lo que se da la oportunidad de llegar desde las afueras al centro de una forma bastante comoda y rápida. En la imagen podemos apreciar la estacion de ferrocarril de Long Island Rail Road y la estacion de metro de la calle 34.

La imagen representa el año 1979 pero fue creada en 1991. En 1979 Manhattan sufrió un resurgimiento económico mejorando la salud fiscal, lo que en la calle 34 se reflejó en la apertura de comercios y la mejora de los ya existentes como Macys. Ademas, siempre ha sido una calle de importancia puesto que conecta dos de los tuneles que permiten salir de la isla: en primer lugar el Lincoln Tunnel que conecta con Jersey, y en segundo lugar el Queens-Midtown Tunnel que conecta con el barrio de Queens.

Otra de las importancias de esta calle es que en ella se encuentra el edificio mas alto de la ciudad, por lo que tiene una gran afluencia turística junto con hoteles como el New Yorker o el Pennsylvania. Por lo que podemos observar, la calle 34 en la década de los 80 tenia cuatro principales fuentes de ingreso, turismo,oficinas, tiendas de moda y todos los ingresos que produce la oferta de ocio del Madison Square Garden. Actualmente, las tiendas mas importantes siguen existiendo y en la calle han aparecido nuevas tiendas además de cadenas de comida rápida como Starbucks, Fridays o Subway. Las fuentes de ingresos apenas han variado y los cuatro ejes principales de la calle siguen siendo los anteriores ya citados.

Carlos Sanz del Castillo