PARÍS (Caillebotte, 1877)

La imagen elegida es de Gustave Caillebotte, pintor francés del siglo XIX. Esta obra se titula Calle de París en un día de lluvia y fue pintada en 1877. Representa una calle de París, con sus vaivenes cotidianos de gente y de coches. Esta obra fue expuesta en la Tercera Exposición Impresionista en la Rue Le Peletier, donde no fue bien recibida por la crítica en general. Es un óleo sobre lienzo de 212 cm por 276 cm que hoy se encuentra en el Art Institute de Chicago.

Bajo el Segundo Imperio, Napoleón III encargó al barón George Eugène Haussmann, prefecto de París, un plan urbanístico para que desapareciera el centro medieval, con sus calles estrechas y edificios húmedos, que resultaban insalubres. Las obras obedecían a unas necesidades: incremento de la población (de 547.000 habitantes en 1801 pasó a casi 2 millones en 1876), exigencia de unas construcciones y un urbanismo más higiénico frente a las epidemias como la peste o el cólera, adaptación del centro de las ciudades a los nuevos medios de transporte como el ferrocarril, etc. La obra de Haussmann favoreció el capital financiero y París asistió a un florecimiento de la especulación.

Estamos en el barrio llamado Quartier de l´Europe (distrito VIII de París), cerca de la estación ferroviaria de Saint-Lazare, un barrio nuevo y residencial, que forma parte de la segunda fase de obras, comenzada en 1858. La morfología de la ciudad en este punto es radiocéntrica. El espacio se organiza en torno a la plaza de Dublín, desde donde parten las calles principales en forma de radios: son las calles de Bucarest  (que no se distingue), de Moscú (la de la mujer que entra a su casa), de Saint Petersburgo (la de la mujer de la cuneta), de Turín (detrás del pintor), y de Clapeyron (a la derecha de la farmacia). Este planeamiento facilita las comunicaciones entre todos los barrios periféricos y entre cada uno de éstos y el centro de París. Las calles están empedradas, son anchas y las aceras están asfaltadas y elevadas en comparación con la calzada, todos factores característicos de las reformas urbanas industriales del siglo XIX.

Haussmann construyó una amplia red de alcantarilla (560 km) y canalizaciones, prueba de ello es parte del canalón que vemos detrás de la mujer del primer plano. Hay también alumbrado público: las farolas de gas de hierro son modelos de 1830 que empezaron a ser reemplazados desde 1865 en los barrios del centro por el modelo Oudry de motivos florales. La barra del lado de la acera servía para apoyar una escalera con la que subir a arreglar la farola. Éstas reflejan además su modo de fabricación industrial. París fue la primera ciudad europea en poseer alumbrado público. La presencia de dos coches de punto, uno a la izquierda y el otro en el medio del cuadro, donde vemos un caballo, representan los medios de transporte utilizados en la época. En el fondo del cuadro, finalmente, hay un andamio que demuestra que París todavía seguía en obras, en pleno proceso de urbanización.

Los edificios tienen una función tanto residencial como económica, en el caso de la farmacia y otras tiendas. Los inmuebles de rapport son propios de la segunda mitad del siglo XIX. Son edificios de varias plantas (6 ó 7) con patio interno cerrado. Este tipo de  edificaciones preveía una clara tripartición, con una base (planta baja y entresuelo) destinada a comercios o a otras actividades terciarias, en el centro pisos de alquiler, y un tercer cuerpo en mansarda destinado a las viviendas del personal de servicios u otros, llamadas chambre de bonne. Los nuevos trazados urbanos de París, en forma de estrella determinaron la difusión del inmueble triangular al lado del rectangular que ya existía en la capital.

Las obras de Haussmann desplazaron a las masas obreras del centro de las ciudades a los barrios de la periferia. Tal vez sea por esto que las personas que aparecen en el cuadro sean en su gran mayoría pertenecientes a la alta burguesía. Si nos atenemos a la vestimenta, podemos observar que los hombres llevan bigote, trajes oscuros, negro o gris de tres piezas, el redingote (tipo americana) y  la pajarita. Otro dato característico de la clase burguesa del siglo XIX es el uso de la chistera. Las mujeres parisinas burguesas, llevaban vestidos rectos, usaban corsé que les afinaba la cintura, y colores oscuros. En el pelo, llevaban un moño desenfadado alto. Todos llevan un paraguas idéntico, que refuerza la uniformidad de la clase burguesa. Hay que destacar que el paraguas había sido inventado tres años antes, en el Reino Unido, por Samuel Fox. Este elemento nos sugiere la modernidad de la clase burguesa. Estas personas del primer plano contrastan con las personas que divisamos al fondo. Sobre la acera derecha, podemos ver a un pintor con una escalera y un mono blanco así como a una mujer que sacude un paño, seguramente personal de servicio que trabajaba para la burguesía.

A modo de conclusión, podemos decir que Gustave Caillebotte nos presenta en su obra una visión realista del París burgués del siglo XIX. Las grandes reformas urbanísticas del siglo XIX no fueron exclusivas de París, pero esta capital fue pionera gracias a los planes de Haussmann. Hoy día, París guarda todavía características de ese período. Así podemos disfrutar de sus largas avenidas, sus plazas y sus edificios, que siguen teniendo esta tripartición: comercio, vivienda de lujo y chambre de bonne para estudiantes y trabajadores con menores ingresos.

Silvia Luque Jurado

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