ALICANTE (A. Laborde, Siglo XIX)


El grabado de A. Laborde nos muestra el puerto de Alicante a principios del siglo XIX. Alicante estaba rodeada de murallas construidas durante la Edad Media y contaba con alrededor de 20.000 habitantes en aquella época. El ayuntamiento pretendía hacer desaparecer las murallas porque los habitantes se sentían encajonados entre éstas, y querían ver crecer a su ciudad. Así que en 1858 el alcalde aprovecha la visita de la Reina Isabel II a Alicante por la inauguración de la línea de ferrocarril entre Alicante y Madrid para pedirle la retirada de estas. La cual dio permiso al derribo de las murallas. Estas sirvieron durante la Edad media para la protección de los habitantes, del territorio de Alicante y para delimitar la ciudad. En el siglo XIX los habitantes de Alicante, al conseguir la aprobación de la reina, comenzaron por la construcción de dos  puertas con las que comunicarse con el exterior.

El puerto que se puede observar, tenia una función principalmente de comercio portuario, al principio, para exportaciones de localidades cercanas a Alicantes e importaciones a localidades cercanas, con la llegada de la línea del ferrocarril entre Madrid y Alicante se consiguió un mayor mercado de productos, realizando un tratado con Francia para la exportación de vino de la zona de Castilla, con denominación de origen Ribera del Duero. Los comercios se prolongaban a lo largo de la calle, la función que tenían, era la de recoger los productos que venían en los barcos, y hacerlos llegar a los habitantes de una forma rápida y cómoda.

Al ser una ciudad portuaria fueron muy frecuentes las epidemias. La epidemia mas recordada es la del cólera-morbo, ocurrida en 1854. Ocurrida por la falta de alimentos de primera calidad y la ingesta de alimentos de mala calidad e inadecuada conservación. La epidemia con mayor consecuencia fue la ocurrida entre el 10 de Agosto y el 15 de Septiembre, con un total de 1900 fallecidos, entre los cuales estaba el Gobernador Civil de Alicante,  Don trinio Gonzalez de Quijano.

Entre los elementos urbanos podemos distinguir la iglesia de Santa María. Esta iglesia es de los mejores ejemplos de la construcción medieval, construyéndose en varias etapas entre finales del siglo XV y principios del XVI. La iglesia se edificó en las inmediaciones del puerto por la facilidad con la que les llegaban los materiales de construcción. Actualmente, esta iglesia sigue en pie tras varios procesos de restauración, manteniendo en general su estilo tardomedieval.

En cuanto al trazado de sus calles, destacar que al ser de origen medieval, son irregulares y estrechas. No mantenían una forma concreta de construcción, sino que se construía sin un plan de crecimiento establecido, hasta que comienzan la construcción del ensanche una vez que le da el visto bueno la Reina Isabel II. Por tanto, su morfología se puede decir que es irregular en el puerto y en las calles del casco antiguo, y regular en el ensanche fuera que se construye fuera de las murallas.

Wenceslao Gómez Pulido

 

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