VALENCIA (Anton Van der Wyngaerde, 1563)

Esta representación de la ciudad de Valencia fue realizada por el artista de origen flamenco Anton van der Wyngaerde. Aunque la imagen es de 1563 y corresponde al reinado de Felipe II, las características de la ciudad son todavía propias de la Edad Media. Valencia era una de las ciudades más importantes de la Corona de Aragón, aunque a partir del descubrimiento de América su actividad comercial decayó por trasladarse las rutas desde el Mediterráneo hacia el Atlántico. La población estimada en el siglo XVI era de unos 200.000 habitantes, que se vieron considerablemente reducidos con la expulsión de los judíos (1492) y de los moriscos (1609).

La actividad comercial continuó siendo importante, como comprobamos al observar su cercanía al mar y la presencia de ciertos lugares como la plaza del mercado y la Lonja dela Seda (1482), donde se llevaban a cabo las transacciones económicas. Las características arquitectónicas de la Lonja, que toma su nombre por el auge del comercio de este material, se relacionan con el gótico tardío y ponen de manifiesto la bonanza económica, que permitió la construcción de este edificio civil. En su plaza se producían numerosos actos festivos pero también de carácter judicial o de la Inquisición.

Valencia se asienta en un lugar elegido estratégicamente para procurar la seguridad de la ciudad. Se utilizan elementos naturales como barrera defensiva, en este caso el río Turia que rodea gran parte de la ciudad. Otro elemento de seguridad característico es la creación de murallas, que poseían una forma circular. Este elemento además, permitía una clara diferenciación entre el núcleo urbano y el campo. La morfología se adapta al terreno, siendo principalmente de tipo irregular medieval, aunque existen ciertas calles de trazado rectilíneo que son herencia del planeamiento original romano. Además, se ve que las principales calles partían de los puntos dominantes del centro de la ciudad hacia las puertas de las murallas, configurando una red de tipo nuclear.

En un primer plano, antes de las murallas, nos encontramos la calle principal de entrada a la ciudad, en la que se observan numerosos habitantes, campesinos y animales de carga aproximándose a través del puente de Serranos. A los lados se observa la zona dedicada a cultivos de huerta y regadío, favorecidos tanto por el clima como por la proximidad del río Turia. Esta actividad agrícola era tradicional en Valencia y venía desarrollándose con éxito desde época musulmana.

A la izquierda de la calle principal se distingue la Catedral (1238), que constituyó el centro neurálgico del casco urbano y de la zona de viviendas ocupadas por la aristocracia. Es una importante pieza arquitectónica de varios estilos artísticos, en la que predomina el gótico. En ella destaca la torre del campanario del Micalet, que todavía hoy es uno de los símbolos de Valencia.

Sonia Barragán Moreno

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