SEVILLA (Siglo XVII)

Nos encontramos ante un lienzo anónimo del siglo XVII, propiedad de la Fundación Focus, que representa cómo era la ciudad de Sevilla en el Siglo de Oro. En aquella época contaba con 130.000 habitantes, según un dato justamente anterior a la epidemia de peste de 1649, en la que murieron unas 60.000 personas (el 46% de la población).

Sevilla se sitúa en el lado izquierdo del río Guadalquivir. Su plano es irregular de origen árabe medieval, aunque durante la Edad Moderna experimentó una profunda renovación urbanística, plasmada en la construcción de calles anchas y rectas, así como edificios de gran monumentalidad. En esta época también surgieron plazas para dar cabida a fiestas, espectáculos públicos y actividades mercantiles frente a los palacios e iglesias. Con el derribo de la muralla en el siglo XIX, comenzó el ensanche de la ciudad con el fin de adaptarla a la actividad moderna industrial.

En la imagen se aprecian varios elementos urbanos muy importantes. En un primer plano, vemos el Puente de Barcas, actualmente Puente de Isabel II, que en siglo XVII era el único puente que unía el barrio de Triana con el centro de la ciudad. También podemos observar, aunque no con tanta claridad, la antigua muralla construida como medida de defensa ante posibles ataques, y que en esta centuria servía para prevenir a la población de la peste y las inundaciones. Por último, recortada sobre el horizonte, se distingue la Giralda, que es el campanario de la Catedral de Santa María. Se construyó en época almohade, a finales del siglo XII, pero los critianos le añadieron luego una tercera parte, pues en 1365 se perdió la esfera original de cobre que la cubría, a consecuencia de un terremoto.

La actividad principal de Sevilla era el comercio con América, gracias a su importante puerto fluvial. Esto hizo que fuese una de las ciudades más ricas y pobladas de España. En el siglo XVII, no obstante, comenzó su decadencia económica y urbana a consecuencia de la guerra de independencia de Portugal en 1640, la citada peste de 1649 y el traslado de la Casa de Contratación del comercio con las Indias al puerto de Cádiz, en 1717. Como consecuencia de todo ello se abandonaron muchas viviendas y calles, lo que provocó que aparecieran solares que el ayuntamiento no podía mantener.

En la actualidad, Sevilla se ha expandido considerablemente tanto hacia el este como hacia el oeste, ocupando una extensión de 140,8 km cuadrados, y ha alcanzado una población de 703.021 habitantes (INE, 1 de enero 2011). Sus actividades económicas se dedican tanto al sector primario (aunque cada vez menos), como al secundario y sobre todo al terciario. Además, es una ciudad con una gran importancia como centro cultural.

En definitiva, gracias a su peculiar emplazamiento y a su favorable actividad económica, Sevilla ha sido siempre una de las ciudades más ricas de la Península Ibérica. Esta riqueza no solo ha sido económica, sino también política, histórica y artística.

Tamara Maroto Rodríguez

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