FLORENCIA (Braun – Hogenberg, 1572)

 

Esta imagen se corresponde con un grabado de la ciudad de Florencia realizado por Franz Hogenberg (1535-1590), pintor alemán que contribuyó con multitud de grabados a la realización de la obra “Civitatis Orbis Terrarum” del cartógrafo Georg Braun. Actualmente esta obra se encuentra en la Biblioteca del Patronato de la Alhambra.

Florencia se encuentra en el centro de Italia, en la región de la Toscana. Se situó en la Vía Cassia por ser una importante ruta entre Roma y el norte de Italia. Inicialmente estuvo poblada por los etruscos, aunque estos fueron colonizados por los romanos y a partir del 59 a. C se funda como Florentia, con la finalidad de acoger a los veteranos del ejército romano. Está localizada en el fértil valle del río Arno, entre suaves y bellas colinas. En un principio se estableció al este del río, que en época romana era navegable y se utilizaba como medio de comunicación. Posteriormente la ciudad comenzó a crecer hacia el otro lado del río y las laderas de las colinas circundantes.

La ciudad posee, aunque no se aprecia en la obra de Hogenberg, planta rectangular típica de una ciudad romana con trazado este-oeste (decumano) y norte-sur (cardo) y recinto amurallado. Dentro de este estaría incluido la catedral o Duomo (originariamente Iglesia de Santa Reparata, S. IV-V). A partir de esta planta romana comienza a desarrollarse un urbanismo característico medieval con un trazado algo más irregular y construcciones compactas, que es fácilmente apreciable en la imagen.

Además, como característica medieval, es típica la muralla que rodea la ciudad, cuya función es principalmente defensiva. La primera muralla se establece con el nacimiento de la propia ciudad en el siglo I. Según los estudios históricos, se puede hablar de la existencia de hasta seis ampliaciones de las murallas debido, por un lado, a las constantes invasiones de bárbaros, lombardos, húngaros  en los siglos IV, IX y XI, y por otro lado, a la necesidad de incorporar los suburbios o barrios nuevos que crecieron extramuros, en torno a las distintas puertas durante los siglos XI y XIII. Aquí sólo se observan la Puerta Romana y la de San Jorge. En el interior del núcleo urbano también se observan espacios verdes que podían ser utilizados como jardines o pequeños huertos a disposición de los distintos vecinos. A partir del XIX se derribarán las murallas casi en su totalidad salvaguardando las puertas y una pequeña parte en el Oltrarno.

Respecto a las funciones y características de los elementos urbanos, podemos destacar la importancia de los puentes para comunicar ambas partes de la ciudad. El más famoso de todos, el Ponte Vecchio fue construido en 1345 y allí estaban instalados carniceros, curtidores y herreros que posteriormente fueron expulsados en 1593 por hacer demasiado ruido y verter basura en el río. Desde entonces y hasta la actualidad se instalaron orfebres, joyeros y forjadores.

En cuanto a los edificios significativos, con el surgimiento de las órdenes mendicantes en el s. XIII se revalorizarán las iglesias que ya existían y se construirán otras nuevas fuera de las murallas. Con el auge de la economía en Florencia, siglo XV, los banqueros y mercaderes se construirán palacios nobles y costearán la ornamentación de las iglesias, fomentando el renacimiento de las artes. Claro ejemplo de ello son Il Duomo y las iglesias de San Lorenzo, San Marco, Sta. Mª Novella, Santa Croce, Santa Trinitá, etc. Respecto a los edificios civiles, destacan el ya citado Ponte Vecchio y el Barguello, construido en 1255 para ayuntamiento, posteriormente utilizado como prisión y actualmente museo nacional de escultura. Entre los palacios cabe citar el Vecchio (iniciado en 1299 y todavía hoy utilizado como sede del ayuntamiento), el Pitti (construido en 1457 por el banquero Pitti que, arruinada su familia, hubo de venderlo a los Médici), el de los Uffizi (del año 1560, donde estaban las oficinas de administración de Cosme I). Se aprecia también la Piazza della Signoria, donde se congregaban los ciudadanos para el parlamento, así como numerosas plazas y calles importantes.

Las viviendas que se observan en la obra son de una o varias plantas. Las casas rurales extramuros, algunas próximas a la ciudad, otras en las colinas, mantienen una explotación agropecuaria de subsistencia, dedicándose al cultivo de la vid y el olivo, muy característicos de la región. Desde el punto de vista económico, en el siglo XIII había multitud de artesanos de tipo menor (lenceros, carpinteros, vinateros, comerciantes de aceite, sal y quesos, curtidores, cerrajeros, etc.), destacando, a principios de ese siglo, el sector textil (Arte di Calimala y Arte della Lana) el cual ofreció ingentes beneficios gracias a su comercio y su red financiera. En poco tiempo su principal negocio acabó siendo el bancario. En 1252 se acuñaba el florín de oro, que fue la principal moneda de cambio en la Europa occidental. Además, a partir de 1260 se reconocieeon las artes del cambio, de la seda, de los merceros, especieros, médicos y peleteros. Esta floreciente industria permitió a los distintos gremios convertirse en mecenas de las artes.

A modo de resumen, se observa un desarrollo significativo de la población a ambos lados del río, con infraestructuras evidentes como son los puentes y los caminos circundantes y, del mismo modo, un importante uso del suelo con fines principalmente agrícolas y ganaderos. La evolución histórica ha demostrado que la ciudad se ha extendido más allá de las colinas con destrucción de la flora del entorno y contaminación del río Arno, además de realización de grandes infraestructuras derribando los propios límites (murallas) de la ciudad, propio de una sociedad industrializada.

 Susana Castro Salcedo

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