16/06/12

TOLEDO (Pedro Nobilibus, 1585)

Este grabado del siglo XVI nos muestra un ejemplo de ciudad pre-industrial, concretamente el casco histórico de la ciudad de Toledo. La historia de la ciudad se remonta a la Edad de Bronce y ha acogido diversos pueblos y culturas a lo largo de su historia. Se asienta en la margen derecha del río Tajo sobre una colina o promontorio que el propio río envuelve. De esta forma, la ciudad encontraba una defensa en el foso natural. Su situación geográfica es estratégica, porque constituía paso obligado en la ruta de comunicación y comercio entre las zonas occidental y oriental de la submeseta sur. La proximidad al río propició además una importante industria textil (tenerías) durante la dominación árabe, que perduraría durante muchos siglos junto con la actividad agrícola tradicional, en la vega del río.

El plano histórico de Toledo es desordenado e irregular, con calles estrechas, sinuosas y desiguales, algunas de ellas sin salida. Este trzado es el resultado de la superposición y fusión de elementos islámicos, judíos y cristianos, y responde a la inexistencia de una planificación previa, hecho representativo de épocas antiguas y la necesidad de aprovechar el espacio al máximo. Se conserva prácticamente intacto el trazado musulmán, lleno de adarves, corrales, patios interiores, etc., influido por sus tradiciones culturales y por factores climáticos (las calles estrechas permiten protegerse mejor contra el calor y los vientos). La muralla tenía una triple función: defensiva, fiscal (era donde se cobraban impuestos) y sanitaria (para aislar la ciudad en caso de epidemias). A las vías principales se accedía por las puertas. Las más importantes eran las del Sol, el Cambrón, Alcántara y las puertas de Bisagra Nueva y Vieja.

Las plazas y avenidas más amplias corresponden al siglo XVI y posteriores. Entonces Toledo se convirtió en la Ciudad Imperial y el Renacimiento impuso la reforma urbanística. Durante este  siglo se acomete la apertura de vías y plazas públicas como la Plaza del Ayuntamiento y la de Zocodover. Esta última, de origen musulmán y función original militar, se transformó en sede comercial y de espectáculos como fiestas y corridas de toros. Los jardines se reservaban para el interior de las viviendas, al estilo musulmán, como espacio de privacidad e intimidad.

El Barrio de la Judería se situaba al suroeste, entrando por la Puerta del Cambrón. Presenta ua morfología característica del urbanismo islámico. El comercio era una de las actividades principales de los judíos, que vivían encima de sus tiendas y talleres. Tras su expulsión en 1492 las viviendas fueron ocupadas por los cristianos y los edificios más emblemáticos transformados para la cultura cristiana, como fue el caso de las sinagogas. Actualmente solamente están en pie dos sinagogas, la de Santa María la Blanca y la del Tránsito. En el siglo XVI esta zona adquirió una función residencial y comercial.

El Toledo musulmán no tiene unos límites definidos, puesto que toda la estructura de la ciudad es árabe. La mezquita ocupaba el área de la Catedral y la medina se articulaba en torno suyo, con su zona comercial. Zocos y mercados periódicos se distribuían por las plazas en el norte y este de la ciudad. La construcción más significativa era el Alcázar, residencia militar que más tarde fue utilizada como residencia por el rey cristiano Alfonso X. Su situación privilegiada en la parte más alta de la ciudad permitía controlar los movimientos de la población. Tras la reconquista, las mezquitas se fueron convirtiendo progresivamente en iglesias. Hoy sólo quedan la de las Tornerías y la del Cristo de la Luz, además de varios salones árabes y los campanarios de algunas iglesias, que fueron antiguos almínares.

La reconquista cristiana supuso la alteración de la fisionomía urbana. La modificación más importante vino determinada por la construcción de la Catedral en el perímetro de la medina. Sus dimensiones anularon antiguos núcleos comerciales. Durante los siglos XIV y XV las grandes familias nobles construyeron residencias palaciegas como el Palacio de Fuensalida y otros, que proliferaron en el XVI. En la fecha de este grabado las edificaciones más significativas eran el Hospital de Santa Cruz, cerca del Puente de Alcántara, la reforma del Alcázar y la construcción de las plazas del Ayuntamiento y Zocodover.

La economía toledana se desarrollaba básicamente en el ámbito urbano, ligada muchas veces a la demanda de productos lujosos generada por las clases altas de la sociedad. Así, la industria textil tuvo un gran desarrollo en este siglo, beneficiada también por el aumento de la demanda debida al crecimiento poblacional de la ciudad, la expansión comercial y el amplio desarrollo de las técnicas mercantiles y financieras. Las consecuencias económicas de la colonización de América proporcionaron nuevos mercados y la circulación de metales preciosos, desacando la orfebrería de oro y plata y la industria espadera. En cambio en el siglo XVII esta industria entró en recesión, acentuando la decadencia de Toledo.

Por tanto, la morfología y la estructura urbana de Toledo en el siglo XVI es un reflejo de la sociedad del momento. La estructura de las clases sociales explica los elementos urbanos. El ejercicio del poder político, administrativo y religioso se reconoce en la existencia del Alcázar, la zona del Ayuntamiento y la Catedral. Las diferencias de clases se adivinan en la arquitectura de las viviendas. Comerciantes y artesanos desarrollaban su vida y actividad económica en viviendas de baja altura emplazadas en barrios congestionados, alrededor del núcleo dominante, mientras que la actividad agrícola tenía lugar extramuros.

En conclusión nos encontramos ante una ciudad pre-industrial, parte de la ciudad actual a la que denominamos casco antiguo. Su desarrollo se gestó por el legado de varias culturas. La situación geográfica se debe a razones de tipo económico y estratégico. Su emplazamiento tiene un origen defensivo, adaptado a la topografía del terreno y limitado por una muralla. Su trama viaria es irregular y laberíntica. Las edificaciones dedicadas a vivienda y comercio  se situaban en barrios con callejones y adarves siguiendo la fisonomía islámica. Los lugares de culto religioso son numerosos, destacando la gran Catedral gótica en torno a la cual se organiza la ciudad. La Plaza del Ayuntamiento y la Catedral constituyen el eje del poder político-religioso de la ciudad y el resto de la ciudad se reserva para clases sociales inferiores.

Marta Marrodán García

12/05/12

TOLEDO (El Greco, 1608)

Toledo

Nos encontramos ante uno de los lienzos más importantes de Doménikos Theotokópulos, más conocido como “El Greco” (1541-1614). En él se describe una imagen ideal de la ciudad de Toledo, con algunos cambios sustanciales con respecto a la realidad. A comienzos del siglo XVII, Toledo era todavía una ciudad muy poblada y rica, con una gran actividad artesanal (principalmente textil y espadera), pero desde hacía décadas había dejado de ser la sede de la corte y se encontraba en proceso de cambio. La obra se puede visitar en la Casa-Museo de El Greco de Toledo.

Toledo aparece ubicada sobre un promontorio rocoso, semirrodeada por el río Tajo, que abraza y protege la ciudad haciendo difícil su acceso desde época antigua. La morfología de Toledo es de origen medieval, con viviendas apiñadas, edificios de escasa altura y un trazado irregular de calles estrechas, plazas que se intercalan y callejones sin salida, como si se tratase de un laberinto. Al llegar la Edad Moderna, abandona en parte sus funciones cortesanas y desarrolla las religiosas, tomando gran importancia las congregaciones religiosas financiadas, en su gran mayoría, por la monarquía y la nobleza. 

Ello trajo como consecuencia la construcción de numerosos conventos e iglesias renacentistas y barrocas. Pero a nivel urbanístico, el intento de pasar del medievalismo al clasicismo no se termina de llevar a cabo por las peculiares condiciones topográficas de la ciudad. Algunos espacios arquitectónicos característicos de esta época, que aparecen en la imagen de El Greco, son el Alcázar, la Puerta de Bisagra y el Hospital Tavera. El artista enfatizó además su característico estilo místico e incluyó en el cuadro una representación de la Virgen María con San Ildefonso, patrón de la ciudad. Por otro lado, el Río Tajo fue representado a la manera clásica, como la personificación de un Dios fluvial junto al plano urbano de la ciudad, que se muestra a la derecha del cuadro.

Estefanía Martín Raimundo

11/05/12

TOLEDO (Franz Hogenberg, 1572)

La imagen está tomada del libro Civitates Orbis Terrarum, que es un gran atlas de ciudades de Europa editado por Georg Braun y grabado en gran parte por Franz Hogenberg, en 1572. Representa la ciudad de Toledo vista desde las colinas que la rodean, con el río Tajo en primer término y un grupo de personajes que la contemplan vestidos según la moda noble del siglo XVI.

La ciudad se ubica en un lugar clave en la margen derecha del río Tajo, sobre un cerro a unos 100 metros de altura sobre el mismo. Esto le da un fuerte carácter defensivo, puesto que el río actúa de foso natural y hace más impenetrable la ciudad. El Tajo rodea en tres cuartas partes la base del cerro, formando un pronunciado meandro que se conoce como “torno del Tajo”, y solo deja una zona libre. Esta zona, una amplia llanura situada en el lado norte, es la Vega Baja y constituye el único punto de entrada natural a la ciudad. En la imagen se corresponde con los campos del fondo, que eran utilizados para el cultivo agrícola. También servía como descansadero de ganado y zona de pasto. La proximidad del río además aseguraba el abastecimiento de agua tanto para los habitantes como para los cultivos y ganados.

Los primeros asentamientos en esta ciudad datan de época celtíbera, aunque su auténtico desarrollo tuvo lugar durante la romanización. De esa época se conservan numerosos restos arqueológicos, como los de un pretorium en la zona del Alcázar, unas termas y parte de un acueducto por el centro de la ciudad, y un circo en la zona de la Vega Baja. La ciudad alcanzó gran importancia con la llegada de los visigodos, quienes, en el año 418 derrotaron a los alanos y convirtieron a Toledo en la capital de su reino hasta que fue conquistada por los musulmanes en el 711.

La dominación árabe duró hasta que el rey cristiano Alfonso VI reconquistó la ciudad en 1085. Entonces Toledo se convirtió en la capital del reino de Castilla y experimentó un importante desarrollo cultural, plasmado en su Escuela de Traductores y en la construcción de numerosos edificios significativos. La convivencia pacífica en esta época, entre cristianos, judíos y musulmanes, ha llevado a denominar a Toledo la Ciudad de las Tres Culturas.

Lo cierto es que cada grupo social vivía en barrios separados y de cuando en cuando se producían conflictos. Pero el mestizaje y el intercambio cultural era frecuente, permitiendo la unión de tradiciones y costumbres. Esto se refleja en la arquitectura y el arte mudéjar, que es el estilo predominante en Toledo y se materializa por igual en iglesias cristianas, sinagogas judías y mezquitas árabes.  

La morfología urbana de Toledo se origina en la Edad Media y es de herencia musulmana. Hablamos de una ciudad con un plano irregular, lleno de calles estrechas entrecruzadas entre sí y edificaciones muy aglomeradas, que forman un entramado laberíntico de callejones, cuestas empinadas, codos y adarves sin salida, muchas veces techados con cobertizos. La Catedral de Santa María ocupa el núcleo de la ciudad, en el mismo lugar donde anteriormente se situaba la sede episcopal del reino hispano-visigodo y mas tarde  la mezquita árabe. Por consiguiente, podemos intuir que este lugar ha sido siempre el punto principal del que ha partido el desarrollo urbanístico y constructivo, fuera la religión que fuera. Lo dicho se aprecia perfectamente en la imagen de Hogenberg, en la que se ve claramente destacada la catedral en el centro.

En cuanto a su estructura, la muralla medieval dejó fuera una serie de arrabales que fueron progresivamente incorporados con la ampliación de la ciudad. El río Tajo también actúa como línea de fijación, detrás de la cual sólo se aprecian pequeños grupos de casas, ermitas y edificios aislados. Los puentes de Alcántara y San Martín permitían salvar el río para llegar a las puertas de entrada a la ciudad. Una de las más antiguas es la Puerta del Sol, obra mudéjar de época medieval, y otra más moderna es la Puerta de Bisagra Nueva, de estilo renacentista y carácter monumental. Servían para controlar las entradas y salidas de personas y animales, para el cobro de impuestos sobre manufacturas y alimentos que se introducían en la ciudad, y para honrar desfiles, procesiones y actividades festivas, protocolarias o militares.

Con la llegada de los Reyes Católicos, la ciudad se engrandeció y se construyeron nuevos edificios de carácter civil y religioso. En el siglo XVI alcanzó su mayor esplendor, destacando como cabeza política, religiosa y cultural de España, lo que llevó a formular algunos de los tópicos más reiterados de la época: Toledo como una Nueva Roma o Toledo como la Ciudad Imperial. Los Reyes Católicos mandaron construir el monasterio de San Juan de los Reyes como su futuro mausoleo, y favorecieron la fundación del Hospital de Santa Cruz, dando impulso al arte del Renacimiento, que tendría su mayor expresión unas décadas más tarde con la construcción del Hospital Tavera, en la Vega Baja, y el Alcázar Real, en el punto más alto de la ciudad.

Más o menos hasta el año en el que fue grabada esta imagen, Toledo mantuvo su esplendor e importancia, llegando a contar con una población de 70.000 habitantes. Pero en 1561 la capital de la monarquía se instaló en Madrid y Toledo limitó su importancia al ámbito religioso, como sede primada de la Iglesia española. El traslado de la corte provocó una importante recesión económica y una cierta descomposición de la industria local, que acabó especializándose en la producción de aceros. La industria metalúrgica ha sido de hecho la base económica de Toledo, con una larga tradición en la fabricación de espadas y cuchillos. Entre los siglos XV y XVII experimentó tal auge que las espadas toledanas llegaron a ser consideradas las mejores de Europa. Su producción era llevada a cabo por pequeños artesanos dispersos, que eran supervisados por el gremio de espaderos, encargado de certificar la calidad final de las piezas.

Laura Cristóbal Cantería y Rodrigo Friginal Pérez

 

08/05/12

TOLEDO (Alfred Guesdon, siglo XIX)

Toledo está situada en el centro de la Península Ibérica, al suroeste de Madrid y es una de las ciudades más viejas y pintorescas de España. Está emplazada sobre una colina semirrodeada por el río Tajo. Es un lugar estratégico-defensivo elegido antiguamente por los romanos que le pusieron de nombre Toletum. Desde la colina podían ver y defenderse mejor de los enemigos. Toledo también es conocida como La Ciudad de las Tres Culturas porque durante la Edad Media convivieron en ella judíos, musulmanes y cristianos. Todavía hoy es posible apreciar zonas de la ciudad fuertemente influidas por cada una de las tres religiones.

El casco antiguo es de origen prerromano y sobre él se han asentado diversas culturas. En la Edad Media fue la capital de reino visigodo, luego conquistado por los musulmanes y seguidamente reconquistada por los cristianos. El casco poseía murallas cuya finalidad era defensiva, fiscal y sanitaria, de las cuales se conservan abundantes restos en la actualidad. El plano es irregular u orgánico, las calles no siguen un orden fijo, son sinuosas y estrechas y generan una sensación laberíntica. Las casas y edificaciones se fueron construyendo sin responder a un orden preestablecido, es decir, que no existió una planificación previa. Los espacios abiertos son consecuencia de las múltiples intervenciones urbanas producidas a lo largo de la historia sobre el primitivo trazado medieval.

Por lo general, las construcciones son de baja altura pero con el transcurso de los años se puede apreciar una cierta tendencia a la construcción de viviendas de desarrollo vertical, coexistiendo con edificios significativos por su valor administrativo (ayuntamiento, sede del gobierno regional), funcional (centros de interés turístico) o cultural (catedral, conventos, monumentos).

Los elementos urbanos más representativos de esta imagen, realizada por el litógrafo francés Alfred Guesdon, son los siguientes: la Catedral, de estilo gótico de influencia francesa; el Alcázar, donde tuvo lugar el famoso asedio de la Guerra Civil Española; el Monasterio de San Juan de los Reyes, fundado por los Reyes Católicos; el Puente de San Martín, de origen medieval; y el Puente de Alcántara, de origen romano.

Hasta el siglo XIX la actividad económica giraba en torno a las instituciones eclesiásticas, la artesanía especializada (sobre todo espadera), y el comercio. Las actividades del sector industrial eran muy escasas y en el sector agrícola hubo mínimas transformaciones, además de ser poco rentable. Las consecuencias de la Guerra de la Independencia y las Desamortizaciones provocaron una etapa de decadencia que fue remediada a mediados de ese siglo. Toledo fue elegida capital provincial y recibió la llegada del ferrocarril, lo que reactivó su crecimiento demográfico, económico y urbanístico. En la actualidad, es una ciudad con funciones administrativas, culturales y turísticas.

Nerea Lozano Solano