14/05/15

MADRID (Antonio López, 1990-2006)

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Esta gran panorámica de Madrid, titulada Madrid desde la torre de bomberos de Vallecas, refleja según su autor Antonio López, “su versión más crítica de la ciudad”. Con esta obra, que considera la obra de su vida, ha retratado la ciudad “permanentemente bañada por la luz y siempre en movimiento”. En un primer plano aparece el barrio y al fondo apreciamos elementos emblemáticos de Madrid, desde la izquierda las vías de ferrocarril que mueren en atocha, el retiro, edificio de telefónica y plaza España, los grandes edificios de la castellana hasta las Torres Kio.

Se trata de una ambiciosa obra de arte comenzada en 1990, que fue encargada por la Comunidad de Madrid para la Asamblea de Madrid y fue retocada hasta el último día  de su entrega, en 2006. Es una obra de larga duración y compleja elaboración. Empezó siendo una obra de dimensiones más pequeñas pero fascinó tanto al artista las vistas de Madrid desde la torre de bomberos de Vallecas que finalmente llego a alcanzar unas dimensiones de 250x406cm, por lo que tuvo que ser realizado por partes en la azotea de la torre de los bomberos, además de realizar un laborioso proceso de ajuste de la escala de representación de la escena, trabajando en diversas piezas. Uno de los valores que reside en esta obra es su función como documento histórico de la transformación de una ciudad.

Nos encontramos en un primer plano el distrito de Puente Vallecas, perteneciente al Ayuntamiento de Madrid. El Puente de Vallecas forma parte de ese gran barrio de Madrid, Vallecas, el cual está formado por dos distritos: Villa de Vallecas y Puente de Vallecas. Ya a principios de siglo XX eran diferenciados estos dos núcleos uno como pueblo y otro como el arrabal ambos independientes de la ciudad de Madrid, donde clases acomodadas construyeron sus villas, donde se situaban merenderos, la explotación de canteras de pedernal y yeso, fábricas de ladrillos y tejas. El Puente de Vallecas ya en 1900 contaba con 10.000 habitantes, superando esta cifra al finalizar la Guerra Civil con 60.000. Este crecimiento que acercó cada vez más Vallecas a la urbe vino dado entre otros factores por la prolongación del metro hasta el Puente de Vallecas, el 8 de mayo de 1923.

En la Postguerra, las dificultades económicas se hicieron crecientes e imperó la mera supervivencia, como en toda ciudad. Pocos años después comenzaron a llegar personas procedentes de los pueblos vecinos con la idea de encontrar una vida mejor. Es en 1944 cuando el Plan de ordenación urbana de Madrid califica a Vallecas como suburbio de Madrid, considerando la zona del Puente de Vallecas como edificable. En 1950 la ciudad fronteriza se convirtió en un barrio más de Madrid, aportando a la capital 90.000 habitantes y un extenso territorio 72’36 Km2. En 1950 y 1960 Vallecas crece tanto en población como en urbanización siendo el principal factor de crecimiento la gran inmigración que se produce en España del campo a la ciudad.

La proximidad al centro de Madrid por la comunicación con el metro de Madrid, la cantidad de suelo vacante y la conversión ilegal de suelo rustico en urbano hacen que aparezcan asentamientos chabolistas. En consecuencia se pondrá en marcha en 1957 un plan de urgencia social construyendo 8.000 viviendas públicas y autorizan construcción de colonias privadas.  En 1975 Vallecas se convierte en uno de los distritos más poblados de la ciudad, sin embargo aún viven más de 15.000 familias en chabolas, las cuales lucharan por una vivienda digna.

La transición democrática marca la edad de oro del barrio. En 1979 se aprueba plan de remodelación de barrios de Madrid, desalojando chabolas, siendo esta el hecho que marcara el final de este siglo. Es a finales de siglo XX cuando se producen las grandes transformaciones urbanas. Entre ellas, la creación en la década de 1990 del nuevo barrio Madrid Sur, en el cual se ubicará la Asamblea de Madrid y donde se localiza el paisaje representado por el pintor Antonio López. Vallecas, a principios del siglo XXI, comienza a crecer hacia el este, originando el conocido Ensanche de Vallecas.

En el cuadro de Antonio López podemos observar esa evolución urbanística. A nuestra izquierda. los barrios de Portazgo y Nueva Numancia, formados por casas de alturas medias bajas, continuando con barrios como el de Santa Ana, que data de 1957, la Colonia de los Taxistas, de construcción más moderna, y por último en el lado derecho de la imagen el barrio de Fontarrón, con edificios de altos. Estas colonias de viviendas fueron realizadas, como hemos señalado anteriormente, por el Estado o por el Ayuntamiento a partir de 1944, con el objetivo de ofrecer vivienda barata a funcionarios y obreros municipales y estales y realojara a los habitantes que construyeron sus casas bajas o chabolas en suelos rústicos ilegalmente urbanizados. Las nuevas urbanizaciones y ampliaciones del distrito como Madrid-Sur y el Ensanche de Vallecas tienen otros fines diferentes, porque tienen un interés económico y empresarial.

Antonio López eligió la torre del Parque de Bomberos de Vallecas, en la calle de Pío Felipe para desarrollar su obra más ambiciosa. El Tío Pío o Tío Felipe, como se llamaba a este habitante de estos barrios de 1950, se cree que fue el propietario de dicho terreno de tierras arcillosas antiguamente conocido como el Palomar de la Rivera dando nombre a la calle de Pio Felipe que ya figuraba en 1958 y posteriormente al Parque del Cerro del Tío Pio, desde el cual se contempla todo Madrid. Este parque también es conocido como el Parque de las Siete Tetas. Parque dotado de alturas y pendientes, con extensas superficies de praderas y largas alineaciones de arbolado en los paseos. Dispone de equipamientos deportivos en su zona baja y de carril bici, kiosco y mirador en la zona alta.

Por último señalar la importancia histórica de la vía que tiene más importancia en el cuadro, el Camino de Valderribas. Como he señalado anteriormente el crecimiento e importancia del barrio de Vallecas fue creciendo a medida que este se comunicaba con la urbe. Es este camino era una de las vías que hizo esto posible y poseía gran importancia ya a mediados del siglo XIX. Las comunicaciones entre Vallecas y la corte, Madrid, se hacían por el Camino de Yeseros, actual Camino de Hormigueras, calle San Diego y calle Méndez Álvaro, o por el Camino de Valderribas, que partiendo del pueblo subía a Valderribas, cerro del Tío Pío, y bajaba cerca del barrio de Doña Carlota hasta las tapias del Retiro.

En una entrevista con Brenson, Antonio López decía lo siguiente: “Madrid ha crecido mucho, es cuatro o cinco veces mayor que cuando llegué. Ya sabemos que la arquitectura lo refleja todo, queda marcada por lo que es la sociedad en ese momento. Hay un Madrid modesto y opresivo que surge desde los años cuarenta hasta mediados de los cincuenta; un Madrid más ostentoso, un poco ramplón, hasta los setenta, y una arquitectura más moderna, más cuidada, mejor resuelta, menos monótona, después. Pero, para mi gusto, todo eso se combina bien y en la distancia es precioso. Esas diferencias, esos sucesivos cambios,con el núcleo central del Madrid más histórico, más familiar, a mí me encantan.Además, la luz lo unifica todo, lo embellece todo”. Sin duda en estas palabras del autor se refleja la síntesis de todo lo que aquí recojo. El desarrollo de una ciudad, su diversidad, la belleza y la luz.

Sonia Torrillas Bello

02/05/15

MADRID ( Francisco de Goya, 1788 )

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La Pradera de San Isidro es uno de los mejores cuadros sobre la ciudad de Madrid, realizados por Francisco de Goya y Lucientes en 1788. Es un óleo sobre cartón para la fábrica de tapices, de 42 x 91 cm y estilo rococó, que le fue encargado por el rey Carlos III para que decorara las estancias de las infantas en el Palacio del Pardo. A la muerte de Carlos III el encargo quedó en suspenso debido al cambio de gusto del nuevo monarca Carlos IV, que prefería otros palacios. Cuando Goya  terminó el cuadro, éste pasó a la propiedad de los duques de Osuna y en 1986 fue vendido al Estado, siendo trasladado al Museo del Prado, donde permanece en la actualidad.

La pintura representa la Pradera de San Isidro, recreando esta zona de Madrid situada entre la ermita de San Isidro y el río Manzanares, con la vista de la ciudad al fondo. En ella se reconocen los principales monumentos de la ciudad, desde el Palacio Real, a la izquierda, hasta la gran cúpula de la iglesia de San Francisco el Grande, a la derecha. La muchedumbre aparece representada durante la festividad del santo labrador, patrono de Madrid, que se celebra el 15 de Mayo.

En este cuadro se pueden apreciar diferentes elementos históricos de la ciudad en el siglo XVIII. Por un lado, en un primer plano tenemos la pradera de San Isidro, donde aparece la gente, el 15 de Mayo de 1788, día de su santo patrón, San Isidro Labrador, cuya ermita, que es donde se venera al santo, está justo a la espalda del punto en el que se sitúa el pintor para hacer el retrato. Por otro lado, y justo delante de la pradera, encontramos el río Manzanares, emblema de la historia de Madrid. Y por último, al fondo, tenemos la vista que obtenemos de la cara suroeste de la ciudad, en la que podemos distinguir los siguientes elementos representativos.

Noviciado de la Compañía de Jesús. Fue fundado el 15 de Abril de 1602, y estuvo considerada como una de las edificaciones más importantes del estilo barroco. Hasta 1601 fue la embajada de Génova en Madrid, hasta que por decisión de Felipe III, se realizó un fugaz traslado de la Corte de Madrid a Valladolid y quedó abandonada. En 1767, los Jesuitas fueron expulsados por orden de Carlos III, siendo cedido por el monarca a la Venerable Congragación de Sacerdotes Misioneros del Salvador del Mundo.

Palacio Real. También llamado Palacio de Oriente, fue proyectado por Filippo Juvara y Juan Bautista Sachetti y construido entre 1738 y 1764. En su solar se localizaba con anterioridad el Real Alcázar de Madrid, hasta que un incendio lo destruyó parcialmente en la Nochebuena de 1734. El Palacio Real Nuevo, de estilo tardobarroco, terminó de construirse en el reinado de Fernando VI. Fue la residencia del rey Carlos III en la fecha del cuadro y el último rey en vivir fue Alfonso XIII, siendo la última persona que vivió allí Manuel Azaña, presidente de la II República. Contiene grandes valores artísticos, como pinturas de artistas como Carvaggio, Velázquez, Goya y frescos de Corrado Giaquinto Tiépolo o Antón Raphael Mengs. También contiene armería real, porcelana, relojería, mobiliario y platería, de alto valor histórico. En la actualidad depende del Ministerio de la Presidencia.

Iglesia de San Francisco el Grande. Es un conjunto conventual que sustituyó al monasterio franciscano medieval. De estilo barroco, fue construido por Francisco de las Cabezas entre 1761 y 1768, que fue relevado por Antonio Polo y por Francisco Sabatini en 1784. En esta Iglesia se exponen colecciones de pinturas de los siglos XVII al XIX. En 1770, Antonio Plá retomó la obra y logró cerrar la cúpula, la cual tiene 33 metros de diámetro, siendo la más grande de España y la cuarta de Europa, por detrás de la Basílica de San Pedro y el panteón de Agripa en Roma y la de Santa María de Fiore en Florencia. Desde 1980 es considerada museo nacional. Con anterioridad a la fecha de realización del cuadro ha sido iglesia, hospital, polvorín, almacén de objetos religiosos, panteón nacional y museo mientras era utilizado de cuartel y prisión militar. Contiene, entre sus riquezas artísticas, lienzos de Goya, Maella, Moreno Carbonero y Ferrant entre otros.

El cuadro nos plasma una de las costumbres más características de la época en Madrid, como son las meriendas y verbenas de la festividad de San Isidro. Es una época en la que la villa de Madrid tenía 156.672 habitantes y en la que tenía trazos de una villa antigua, por la irregularidad de sus calles. La sociedad estaba organizada en estamentos, la persona nacía y crecía dentro de una clase social y no podía ascender, y la clase se basaba en criterios económicos. Se dividían en la Nobleza, el Clero y el tercer estamento o estado, que eran los campesinos, burgueses y clases populares de las ciudades.

Económicamente, se dependía fundamentalmente de la agricultura y la ganadería. También existían grandes señoríos (80%) en manos del Rey, la Iglesia o los grandes señores de la época, siendo los campesinos jornaleros o arrendatarios. Además existían talleres artesanos y comercio local y comarcal con poco desarrollo. Casi todos los aspectos sociales y económicos los regía el Rey Carlos III, la Iglesia y los grandes señores de la época, no teniendo el resto de clases ninguna opinión respecto al funcionamiento del país.

En cuanto a su emplazamiento, el casco antiguo de la ciudad, que es todo lo edificado que se ve en el cuadro, se localiza junto al río Manzanares que a modo de obstáculo determinó que la ciudad se ampliara desde el punto de vista geográfico hacia el Noroeste. Este emplazamiento viene determinado por su desarrollo histórico, que tuvo dos grandes fases:

-Medieval: el casco antiguo surge en este emplazamiento por ser una zona elevada junto al rio. Tiene un plano irregular, debido al crecimiento no planificado, es una ciudad cerrada, limitada por murallas y por la falta de espacio de lugar a calles pequeñas y estrechas. La ciudad surgió también en esta zona, por estar en torno al Palacio Real, antiguo Alcázar, aparecen las calles más importantes desde este punto hasta las puertas de la muralla en forma radial.

- Moderno (siglos XV-XVII): en esta época, su desarrollo y crecimiento está unido a su carácter de capital y las actuaciones urbanísticas de la monarquía absolutista del siglo XVII.

La siguiente modificación de la ciudad se hará con el inicio de la industrialización en el siglo XIX. La población aumenta y se diversifican los usos del suelo, y tiene una importante transformación el casco antiguo. Se remodelan y amplían nuevas calles que facilitan las comunicaciones y se habilitan nuevos espacios para edificar. Desaparecen los recintos amurallados para dar lugar a una expansión planificada de nuevas áreas residenciales (Ensanche). Entre las principales áreas de ensanche, se localizó en la zona este del casco antiguo, llamado distrito de Salamanca (obra del ingeniero Carlos María de Castro), siguiéndole el del distrito de Argüelles-Moncloa (en la zona Norte). Presentaban un trazado regular y ortogonal que facilitaba la parcelación, la venta de terrenos y la organización de la circulación (clave para el desarrollo del transporte y su posterior ampliación urbanística).

El desarrollo en el transporte, permitió la urbanización periférica, siendo el que más destacó la Ciudad Lineal de Arturo Soria (el proyecto se realizó teniendo como eje a una ancha calle central, vía de comunicación, en torno a la misma se debían construir, en parcelas regulares). El desarrollo de la industria, el aumento acelerado de la población y el avance de los transportes provocó un rápido crecimiento del espacio urbano. Surgen otros ensanches, siguiendo las principales vías de comunicación, se extienden, con una planificación cada vez más irregular, hasta englobar núcleos urbanos y rurales ya existentes. Estos pueblos periurbanos presentan planos irregulares, propios de los núcleos preindustriales. Corresponden a esta etapa las zonas del Fuencarral (Norte), Hortaleza (Este), Vallecas ( SE), Carabanchel ( Sur) …

La rapidez de este crecimiento, la necesidad de construir viviendas para la población trabajadora y la especulación darán lugar, a mediados del siglo XX, a un urbanismo desordenado y difuso, que no presentan una calidad ni en el trazado urbano, ni en los equipamientos, ni en las edificaciones. Este nuevo urbanismo se localiza en la periferia y se construyó a partir del enorme crecimiento de la ciudad desde la posguerra. En ella pueden distinguirse diferentes tipos de áreas:

1. Las áreas residenciales son de distinta categoría; antiguos barrios de chabolas, mejorados posteriormente; diversos tipos de poblados de promoción oficial de la década de 1950, con malos materiales y escasos equipamientos, recibieron después remodelaciones y mejoras ( Manoteras, San Blas, entrevías..); barrios de bloques y torres con trama abierta y de diferentes niveles en las décadas de 1950 a 1970 ( Concepción, Aluche..) y urbanizaciones de viviendas unifamiliares de baja densidad a partir de la década de 1970.

2. Las áreas industriales son también de diverso tipo: polígonos industriales relacionados con el desarrollismo de la época, localizados principalmente en el sector sur, junto al río Manzanares y nuevos espacios industriales de mayor calidad (parques industriales y empresariales, en el sector norte y noreste.

3. Las áreas de servicios y equipamientos buscan en la periferia espacios más baratos: centros comerciales, escolares, sanitarios… a partir de la década de 1980.

Sergio Osuna

04/05/13

MADRID (Alfred Guesdon, 1854)

Esta imagen corresponde a una litografía realizada por el francés Alfred Guesdon en el año 1854  bajo el título “Vista de Madrid con la plaza de toros”. Sus obras se caracterizaban por las vistas aéreas de las diferentes ciudades europeas las cuales realizaba con ayuda del fotógrafo Charles Clifford y utilizando un globo aerostático. Esta litografía se encuentra expuesta en el Museo de Historia de Madrid y en ella podemos ver representados diferentes elementos urbanísticos de esta misma ciudad en el siglo XIX. Uno de ellos es el más representativo de esta ciudad: la Puerta de Alcalá, que fue construida por orden de Carlos III sustituyendo a otra que existía desde el siglo XIV. En la actualidad ha llegado hasta nosotros sin apenas modificaciones, aunque se pueden observar algunas huellas de metralla en la superficie de las tropas francesas en 1808 y de los Cien Mil hijos de San Luís en 1823.

Lo más característico de esta imagen es la plaza de toros, construida por el Rey Fernando VI en 1749 y reformada por el arquitecto Pló en 1722. Pero fue en la segunda mitad del siglo XIX cuando se lleva a cabo su derrumbamiento debido al crecimiento de la ciudad. También se puede observar una fábrica o zona industrial en la parte derecha, situada justo al lado de la plaza de toros, dedicada a la fabricación de carruajes. A la derecha de la Puerta de Alcalá, se sitúa el Real Pósito de Madrid, cuya principal función era la de era resolver los problemas de abastecimiento de pan, por lo que Felipe IV la manda construir en 1664.

 La concentración de buena parte de la burguesía comercial y financiera en la capital política de España hizo que Madrid se embelleciera. Una de las calles que se aprecia en la litografía es el tradicional “Paseo del Prado”, también llamado “El Paseo del Arte” donde en la actualidad se concentran el famoso Museo del Prado, el Museo Thyssen y el Centro de Arte Reina Sofía. Siguiendo el Paseo del Prado nos podemos encontrar con el Museo Thyssen, también llamado el Palacio de Villahermosa, en el cual residieron los duques de Villahermosa hasta el año 1966. Fue construido en el siglo XIX, aunque sus orígenes se remontan al siglo XVII al construirse la confluencia del Prado Viejo y la carrera de San Jerónimo. Otro de los elementos que se pueden apreciar en la imagen son los cuarteles del Retiro, construidos tras el derrumbamiento de la plaza de toros y aprovechando los materiales de la misma en 1819. En 1864, se vieron perjudicados debido a una explosión provocada en uno de los depósitos de pólvora en la que fallecieron un gran número de soldados.

Las calles y cafés de Madrid  fueron escenario privilegiado para la difusión de las distintas ideologías políticas y su población creció a medida que se ensanchaban los nuevos barrios, como el de Salamanca.

En cuanto al  trazado urbano de esta litografía lo podríamos definir como irregular ya que no nos muestra una forma definida. Las calles no siguen un orden fijo, son estrechas y suelen tener diferentes anchuras en su recorrido. Si comparamos esta imagen de la ciudad con la de la actualidad se pueden observar algunos cambios, uno de ellos es la ausencia de la plaza de toros y de la fábrica o zona industrial que se situaba próxima. La mayor parte del espacio que ocupaba la plaza de toros sería el que ocupa actualmente la manzana situada entre las calles Serrano, Conde de Aranda, Claudio Coello y Columela. Otro cambio sería los edificios inexistentes como el cuartel de artillería o los cuarteles del Retiro, así como el Real Pósito de Madrid que fue derribado en 1869 y en la actualidad es ocupado por el palacio de Linares y de Zabalburu, además de diversos edificios de viviendas.

Elena Cabello González

19/11/12

MADRID (José Luis Suárez, 2008)

PINTURA DE JOSE LUIS SUAREZ

José Luis Suarez, contemporáneo, estudió dibujo y pintura en Bellas Artes. Viaja frecuentemente buscando temas para pintar y ha expuesto en varias ciudades españolas. Llegó a tener su propia galería y toma el paisaje urbano como la parte principal de su obra, ha sido incluido dentro de los  pintores fotorealistas e hiperrealistas. Siguiendo los pasos de Richard Estes, Rackstraw Downes,  Yvonne Jacquette, y el español Antonio López.

Este cuadro es un Oleo sobre lienzo de 80×60 cm, donde se puede observar una panorámica de la ciudad de Madrid, en el año 2008, vista desde el gran parque, denominado Casa de Campo, cuyos orígenes se remonta a 1519, cuando Francisco de Vargas, miembro del Consejo de Castilla en tiempos de los Reyes Católicos, construye una casa de campo en los terrenos que posee su familia al otro lado del río. En 1561 Felipe II, compra estos terrenos con el motivo de crear una zona de recreo y de caza, encargando su acondicionamiento a Juan Bautista de Toledo.

Con la llegada de los Borbones, y tras la construcción del Palacio Real, la Casa de Campo experimentó grandes cambios. Fernando VI adquirió más de mil hectáreas, aumentando su extensión y declarando el lugar como Bosque Real. Después, en 1773, Carlos III encargó al arquitecto Francesco Sabatini la renovación del palacete, así como la creación de una canalización para el riego y una tapia que impidiera la entrada a cazadores furtivos. Finalmente, en 1928, Alfonso XIII cedió los terrenos del Jardín de Felipe II al Comité de Plantas Medicinales del Ministerio de Agricultura, quedando desde entonces abierto al público.

El Nombre de Madrid se cree que procede de Matrice; este término, aludía al arroyo que discurría por entre dos colinas enfrentadas, así que “Matrice” significaría madre de aguas. Este nombre evoluciona a “Mayrit”, con la llegada de los árabes y de aquí a Madrid. La ciudad ha pasado por distintos momentos, pero el de mayor relevancia es el Madrid de los Austrias. En el año 1561, Felipe II comunica desde Toledo al Concejo de la villa, su firme decisión de trasladar  la Corte a la Villa del Manzanares. Hasta este momento la Corte era itinerante entre varias ciudades, dependiendo de donde residía el monarca.

Madrid estaba situada en el centro peninsular, en un punto equidistante de los extremos de la península. En aquel entonces era una ciudad cerrada, limitada por murallas, y la falta de espacio daba lugar a calles pequeñas y estrechas. La ciudad surgió en torno al Palacio Real, por entonces, Alcázar. Las calles más importantes partían del centro en sentido radial hasta las puertas de la muralla. El centro quedó constituido entonces por la Plaza Mayor. El aumento de población fue muy veloz durante los casi cuarenta años de reinado de Felipe II, así que el urbanismo se encontró en poco tiempo ante una situación de crecimiento desaforado, caótico e incontrolado, donde la especulación y las construcciones esporádicas abundaban. Como resultado de ello, la capital se convirtió en  una ciudad sucia, desordenada, polvorienta, con edificios muy humildes, que carecía de servicios urbanos, como el empedrado de las calles o el alcantarillado.

Con la llegada de los Borbones la Corte (1700), se iniciaron numerosas reformas que pretendían mejorar lo inapropiado de Madrid como capital de la dinastía. Así se creó un tándem entre el Marqués de Vadillo y Pedro Ribera, que hicieron algunos de los más hermosos y característicos monumentos de la capital, como la Ermita Virgen del Puerto y el Puente de Toledo. Se crearon paseos y obras de embellecimiento y saneamiento, durante toda la segunda mitad del siglo XVIII. Uno de los proyectos más significativos fue la construcción de un nuevo y suntuoso palacio real que sustituyera al antiguo Alcázar. 

A principios del siglo XIX José I realizó numerosos derribos para ampliar espacios abiertos, lo que le granjeó el sobrenombre de “Rey Plazuelas”. El deterioro de las reformas ilustradas, más los escombros acumulados por estos derribos de Bonaparte y los destrozos de la guerra, conformaron un cuadro de abandono y desolación. Ampliar Madrid se hacía necesario no sólo por su creciente población sino con objeto de regularizar y ordenar,  no ya su entorno interior sino su territorio de extramuros. Había que crear las futuras grandes vías y las calles ordinarias, comunicar  las diferentes líneas de ferrocarril, encauzar el río, crear grandes parques, alamedas y plazas y  designar los terrenos destinados a edificios públicos.

Los técnicos municipales distinguían en 1929 tres grandes zonas perfectamente diferenciadas: el “Interior”, el “Ensanche” y el “Extrarradio”.  La intervención urbanística se vió favorecida por la apertura de una gran calle denominada popularmente: la Gran Vía, como un puente entre el este y el oeste de la ciudad. Comienza con el edificio de La Unión y el Fénix (actual edificio Metrópolis)  y termina en la Plaza España. Aparecen las primeras construcciones de gran verticalidad en el entorno de esta plaza: el Edificio España y la Torre de Madrid. Se inicia la Catedral de la Almudena que nace primero como un templo madrileño que substituye a la vieja Iglesia de Santa María, derribada por reformas urbanas. Parte de sus obras emblemáticas en Madrid se edifican en el eje Puerta del Sol hasta Plaza de Cibeles a lo largo de la calle de Alcalá como el Edificio de la Telefónica, que hacen de la capital una auténtica metrópoli.

Por último en el siglo XXI se construyen en la Ciudad Deportiva del Real Madrid las Cuatro Torres Business. Esta zona consta de cuatro rascacielos, que son los edificios más altos de Madrid y de España. Éstas compondrán junto a la Torre de Picasso y la puerta de Europa, el skyline de la ciudad de Madrid, constituyendo una de las  pocas ciudades que cuenten con una silueta urbana característica que las identifique de forma inequívoca junto a Nueva York, Toledo, Praga o Londres.

Pablo Ángel Prado Martín

 

29/10/12

MADRID (Frederic de Wit, siglo XVII)

La imagen es un grabado de la villa de Madrid. Se piensa que fue realizado por Frederic de Wit a mediados del siglo XVII, como podemos comprobar en la esquina inferior derecha, donde se ve una referencia que dice “Amstlodami F. de Wit excudit”.  Más precisamente, los historiadores creen que fue dibujado a principios del siglo XVII por Juan Gómez de Mora, luego coloreado por Antonio Mancelli y finalmente grabado por Frederic de Wit. La imagen coloreada que se atribuye a Antonio Mancelli, a diferencia del grabado de Wit, no tiene fecha ni autor ni escala.

Al leer el nombre del grabado “Villa de Madrid corte de los Reyes Católicos de Espanna”, nos podría llevar a pensar que se trata de un grabado de la época de los Reyes Católicos, Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla, por lo que el plano estaría mal nombrado teniendo en cuenta que Madrid no fue corte hasta 1561, cuando Felipe II convirtió a Madrid en capital del reino. Sin embargo, debemos tener en cuenta que el título de Rey Católico fue heredado por los sucesores de los Reyes Católicos. De hecho, en el artículo 169 de la Constitución de 1812 aún se establecía que “El Rey tendrá el tratamiento de Majestad Católica.”

Otro punto que puede parecer confuso es el nombre recibido por el Palacio Real, que no es el que existe actualmente en la Plaza de Oriente de Madrid, sino el antiguo Alcázar de origen musulmán que se encontraba en la misma localización. Pero Wit lo nombra como “El Palacio del su Mag. Chatolica” porque el grabado se realizó posteriormente a la fecha en que Felipe II estableciera Madrid como sede de la corte.

La Villa de Madrid comenzó siendo, según demuestran ciertos restos arqueológicos, un emplazamiento romano situado al borde del río Manzanares, donde hoy en día podemos encontrar el tramo 2 del Parque Lineal. Posteriormente, los musulmanes construyeron una fortificación a la que llamaron “Magerit”, palabra de la que viene su actual denominación. Estaba emplazado en el margen izquierdo del río, sobre un cerro, lo que hacía de la fortaleza un lugar más seguro para la defensa contra los enemigos, ya que la altura dificultaba el acceso al emplazamiento. Como podemos observar, el Palacio Real, antiguo Alcázar musulmán, se sitúa en el extremo de la ciudad en la zona más alta de la villa, pegada al borde del cerro, donde se encuentra parte de la muralla árabe que rodeaba la fortaleza de Magerit. También se aprecia que la ciudad tiene un trazado irregular, típico de la Edad Media.

A partir de la consolidación de Madrid como corte, la población comenzó a crecer considerablemente, lo que hizo que la ciudad se expandiera sin orden. La ampliación se desarrolló hacía el este, dejando el río Manzanares como frontera natural. La belleza e interés arquitectónico de sus edificios eran mínimos, centrándose en la utilidad de los mismos, con el fin de cobijar a todos los inmigrantes llegados a la corte. Las calles y plazas eran estrechas y asimétricas. Durante los siglos XVI y XVII se trabajó por mejorar los accesos a la ciudad. Por ejemplo es en este periodo cuando el arquitecto real Juan de Herrera construyó el Puente de Segovia sobre el río Manzanares, el cual facilitaba las comunicaciones con el Escorial y la Real Casa de Campo.

En 1566 el monarca ordenó la construcción de la tercera muralla de la villa. Se levantaron edificios nobiliarios, iglesias y conventos, como la Casa de la Panadería (1590), el Convento de los Agustinos Recoletos (1592) o el primer Hospital General de la Villa (1596); un año después de la muerte del monarca se iniciaron las obras de la primera Puerta de Alcalá. De 1616 data la construcción de la Plaza Mayor y en 1618 la monarquía adquiere y amplia los terrenos que actualmente conforman los Jardines del Buen Retiro. Finalmente, en 1625, se construyó la cuarta muralla de Madrid, que pasa por la actual calle Princesa, el Paseo del Prado y se extiende hasta la actual calle de Fuencarral.

Durante la dinastía de los Habsburgo se construyeron todos los edificios necesarios para la administración de la Monarquía Hispánica: la Ceca (en la actual plaza de Oriente), el Palacio de los Consejos (actual Capitanía General), la Cárcel de Corte (actual palacio de Santa Cruz, sede del Ministerio de Asuntos Exteriores), etc. También se multiplicaron el número de iglesias parroquiales y capillas, como la iglesia de San Cayetano, la Capilla de San Isidro o la iglesia de San Ginés. Es en este periodo cuando Madrid vive su mayor apogeo cultural. Entre los siglos XVI y XVII coincidieron en la capital escritores como Quevedo, Calderón de la Barca, Lope de Vega, Luis de Góngora o Tirso de Molina, pintores como Velázquez e incluso artistas internacionales como Peter Paul Rubens.

La población que se encontraba en la Villa de Madrid en aquella época estaba compuesta por cortesanos, burgueses y letrados, nobles y aristócratas de círculos cercanos al rey. Un número bastante elevado de clérigos, eclesiásticos, frailes y monjas que respondían a la necesidad de atender hospederías de las diferentes órdenes, colegios, oratorios, hospitales, cofradías y hermandades. La burguesía suministraba tres frentes de servicios y producciones que necesitaba la población. Estos eran: los mercaderes y vendedores, desde los de caros y lujosos productos, hasta los de primera necesidad; los artesanos o fabricantes de manufacturas, que cubrían también las necesidades de prendas, utensilios, herramientas, objetos especializados, etc.; y los liberales o letrados, entre los que podríamos incluir muchos funcionarios de la corte y, además, prestamistas, médicos, abogados, escritores y artistas, etc. Finalmente, el pueblo llano o trabajador manual, que en Madrid se dedicaba, fundamentalmente, a la servidumbre. Las familias burguesas y nobles empleaban al menos a dos o tres personas de esta condición.

Marta García Sánchez

 

15/05/12

MADRID (José Morán Vázquez, siglo XX)

 

El casco antiguo de Madrid, con origen en la medina musulmana, surgió de un emplazamiento estratégico determinadas por una serie de limitaciones topográficas: la disposición del caserío original en las zonas elevadas sobre el río y el barranco de la calle de Segovia, donde se establecerán al lado norte la alcazaba y al sur los barrios mozárabe y judío.

Cuando Felipe II hizo de Madrid la capital de España, acordó con las autoridades de la villa establecer una llamada Carga de Aposento que las autoridades madrileñas pactaron con el rey, a cambio de que éste estableciese la capitalidad en Madrid. Los madrileños, no especialmente contentos, empezaron a construir las que fueron llamadas casas a la malicia, de una sola planta, para no sufrir las incomodidades de la Carga. Como resultado de esto el casco urbano se extendió rápidamente y en unos cuarenta años, a principios del siglo XVII, llegó hasta la cerca que más tarde se construiría y que perduraría prácticamente hasta el siglo XIX. De esta manera, mientras la ciudad volvía a crecer en altura, se había extendido con un trazado muy irregular y desorganizado.

Más allá de los bulevares que se abrieron cuando se derribó de la cerca del siglo XVII, se construyó el ensanche de la segunda mitad del siglo XIX, proyectado con un trazado ortogonal por Carlos María de Castro, y llegando la zona urbana hasta el entonces denominado Paseo de Ronda. A comienzos del siglo XX se planificó en su zona noreste la Ciudad Lineal de Arturo Soria. El ensanche  se extendió hacia el este de lo que pasaría a ser el eje central de la ciudad, el Paseo de la Castellana. Estos cambios hicieron que el plano irregular de la ciudad fuera cambiando poco a poco, combinándose con zonas de morfología ortogonal y otras de plano lineal, a las afueras.

Desde finales del siglo XIX el centro histórico sufrió alteraciones puntuales de alguna importancia, siendo la intervención más significativa la apertura de la Gran Vía, que junto con otras partes en torno a la Castellana formaron unos ejes «pantalla» que aislaron a sus lados las zonas de menor altura de edificación y menor anchura del viario.

En resumen, el plano de Madrid ha ido cambiando a lo largo de su historia. Empezó con una ordenación desigual, y a medida que creció la ciudad, durante la Edad Moderna, se mezcló con un plano radial, haciendo que las calles mas importantes partieran del centro hacia las afueras. En el siglo XIX se construyó el ensanche y la Ciudad Lineal, haciendo de una parte del mapa urbano de Madrid una zona más moderna y ortogonal.

Alberto Pérez Martínez

 

14/05/12

MADRID (Antonio López, 1981)

 

La Gran Vía es una de las principales calles de Madrid. Comienza en la calle de Alcalá y termina en la Plaza de España. Su construcción  comenzó el 10 de Abril de 1910 y  terminó a mediados del siglo XX. Desde entontes esta calle es una de las principales atenciones históricas, turísticas y comerciales de Madrid. En España se la conoce popularmente como el Broadway Madrileño, aunque ha tenido varias denominaciones a lo largo de los años. Empezó con tres nombres, uno para cada uno de sus tramos: Conde de Peñalver, Pi i Margal y Eduardo Dato. Durante la Guerra Civil se llamó sucesivamente Avenida de Rusia, Avenida de la Unión Soviética y Avenida de la CNT. Luego Franco la cambió a Avenida de José Antonio. Finalmente, fue el alcalde Enrique Tierno Galván quienn la bautizó oficialmente como Gran Vía en 1982.

La longitud de esta calle es de 1,3 km y tiene una anchura de unos 25 metros, salvo en la parte del bulevar, donde alcanza 35 metros. Los edificios que componen esta calle son característicos de la arquitectura de los siglos XIX y XX. La parte superior de los mismos se destina a viviendas mientras que en la parte inferior se encuentran zonas comerciales, las cuales son en su mayoría de lujo o de marcas muy conocidas. Las fachadas buscan la monumentalidad y dan una elegancia y modernidad muy característica a esta parte de la ciudad, dando a entender que se trata de un lugar emblemático. Este tipo de arquitectura se conoce como ecléctica, y su característica principal es la de combinar dos o más estilos arquitectónicos en una nueva estructura, que a su vez, resulte algo nuevo, con características de las corrientes que toma, pero con otras nuevas.

La calle tiene tres tramos perfectamente diferenciados: el que va de la calle de Alcalá a la Red de San Luis (dónde son numerosos los edificios de estilo francés); el que abarca La Red de San Luis y la Plaza del Callao; y el que va desde la Plaza del Callao hasta la Plaza de España (con mayor presencia de edificios de estilo neoyorquino). La Gran Vía es conocida mundialmente por sus tiendas y por sus edificios emblemáticos, algunos de los cuales son el edificio de Telefónica, que fue el primer rascacielos de Europa y ahora es el edificio más alto de esta calle, el edificio Capitol, construido en 1933 con aires arquitectónicos alemanes y neoyorquinos, y el edificio Grassi (mostrado en la imagen), que fue construido en 1952.

La construcción de la Gran Vía y de toda esta ampliación urbanística se debió a varios motivos. Uno de ellos fue la necesidad de facilitar el tránsito por el entramado de callejuelas que conformaban el centro histórico de la ciudad, abriéndolas de esta manera hacia el ensanche desarrollado en la segunda mitad del siglo XIX. De esta forma, la calle actuó como vía de comunicación que enlazaba los barrios del centro con los del oeste de la ciudad, evitando así los desplazamientos periféricos. La otra razón el deseo de descongestionar el casco histórico, a causa del creciente tráfico y con ese fin fue planificada como punto de encuentro de los ciudadanos y como área recreativa y comercial.

Teniendo en cuenta lo comentado anteriormente, se puede concluir que la morfología de esta zona pretendía ser ortogonal o en cuadricula, cortando las calles más pequeñas en ángulo recto, con algunas plazas intermedias, aunque la trama urbana preexistente dificultó esta pretensión en algunos puntos, donde continuó habiendo ángulos irregulares. A simple vista la pintura parece sugerir que existe una trama amplia y abierta, pero si se observa con detenimiento se puede advertir cómo se empieza a densificar y la edificación desarrolla en sentidovertical.

Otro aspecto destacable es la función comercial ligada al sector de servicios, como se aprecia claramente en el edificio Grassy, conocido por todos como una joyería de lujo. Las características que ofrece la calle en relación a su alumbrado público, su pavimentación, sus respectivas señales o las buenas comunicaciones que ofrece, son factores clave que potencian las actividades económicas. La Gran Vía albergó los primeros grandes almacenes de Madrid, además de cines, teatros, bares, cafés y escaparates de lujo que han sido muy frecuentados desde sus primeros años de existencia. La calle es extraordinariamente activa, tanto de día como de noche, pues es habitualmente utilizada como lugar de ocio y entretenimiento.

A pesar de ello, el pintor Antonio López ha representado la calle totalmente vacía, sin rastro de vida ni de actividad, y ningún viandante, queriendo transmitir la belleza y majestuosidad de la calle por sí misma, sin su ajetreo habitual. En todo caso, el tema de la soledad, el vacío y el silencio son recurrentes en la obra de Antonio López.

Jesús Hernández Villahermosa y Noelia Tejero San José

 

13/05/12

MADRID (Pedro del Toro, Siglo XX)

Este es un cuadro del pintor hiperrealista Pedro del Toro. Tiene como título “Loewe” por la tienda que aparece en él, y se centra exclusivamente en el paisaje urbano. Esta imagen de ciudad contemporánea (siglo XX), corresponde a una de las principales calles de Madrid, concretamente a Gran Vía que comprende desde la Calle Alcalá hasta la Plaza de España y se encuentra en el centro de Madrid y está en el centro de la Península Ibérica. Fue la única calle nueva que se realizó sobre trama urbana ya construida. Consistió en la prolongación de la Calle Preciados, enlace con la Plaza de Callao y alineamiento con la Calle Alcalá.

La Gran Vía, por tanto, se encuentra en el casco histórico de Madrid. Se construyó a principios del siglo XX y su principal fin para construirla, fue mejorar la comunicación de la capital de este a oeste. Se hizo como lugar de encuentro entre ciudadanos, con visión comercial, de ocio y turístico, ya que en ella se encuentran gran cantidad de comercios y lugares de ocio, como grandes cines, cafeterías y famosos teatros donde también se realizan musicales de gran prestigio en la actualidad. También es un gran reclamo turístico por los museos existentes y principalmente por la historia de sus fachadas y la historia que alberga la ciudad en sí misma. Su morfología es lineal, es decir, que las construcciones de carácter urbano se desarrollan entorno a una arteria principal de tráfico, en este caso la calle Gran Vía. Esto sirve para regular en parte el trazado irregular de esta zona de la ciudad de Madrid.

Los elementos que configuran el espacio urbano en esta imagen son una gran vía de comunicación, que permite un tránsito de vehículos, transporte urbano fluido y permite enlazar distintos puntos de la ciudad. No se aprecian espacios abiertos como plazas, parques o jardines, y solo hay árboles aislados, como presencia del medio natural. Las construcciones que se pueden apreciar son principalmente viviendas de desarrollo vertical con una fachada de carácter histórico y con valor monumental.

Las edificaciones son de gran altura y siguen diseños específicos de la arquitectura ecléctica de principios del siglo XX. Se aprecia también algún edificio en construcción, lo que se puede deducir que están rehabilitando o mejorando las fachadas, ya que tienen un gran valor histórico. Al final de la imagen se encuentra el edificio Telefónica, que pertenece a la generación del 25, construido en 1929 y fue de los primeros rascacielos construidos en Europa y el primero en España. A pesar de su modernidad, estilísticamente tiene rasgos del Barroco Madrileño del siglo XVIII.

En la imagen se pueden apreciar otros elementos como pequeños comercios del sector terciario, en el que destaca la tienda le “Loewe” que lleva fundada en la vida real desde 1939 y es un indicador de clase social alta, ya que es una tienda de artículos de lujo. Efectivamente, el sector económico predominante en Madrid es el terciario, ya que no produce bienes, sino diferentes tipos de servicios, como por ejemplo transporte, comercio, turismo, ocio, etc. La clase social que reside en este lugar este lugar debe ser de clase alta o media-alta, ya que esté situada en el centro de la capital Española y la tienda de artículos de lujo “Loewe” es un indicador de que esta clase social consume aquí.

José María Bayona Moreno

13/05/12

MADRID (Antonio Van der Wyngaerde, 1562)

La imagen que elegida es una de las 62 vistas de ciudades españolas realizadas por el dibujante flamenco Anton van den Wyngaerde en la segunda mitad del siglo XVI, por encargo de Felipe II. Los dibujos tienen un gran nivel de detalle y meticulosidad, como puede apreciarse en este de la ciudad de Madrid. La imagen permite ver con claridad tanto el ámbito geográfico como los principales monumentos y aspectos urbanísticos de Madrid en el año 1562, desde su extremo occidental.

Podemos observar en primer lugar el paisaje en el que se asienta la ciudad, sobre un promontorio a cuyos pies se abren varios barrancos. Este emplazamiento, de origen musulmán, le concede un carácter estratégico y defensivo, aunque también le ocasionará una serie de limitaciones topográficas, como que las futuras ampliaciones de la ciudad necesariamente tuvieran que hacerse hacia el noreste, y que el caserío estuviera dispuesto en las zonas elevadas, sobre el río. El emplazamiento junto al río añadiría al interés militar otros valores muy importantes, pues era un territorio rico en aguas gracias a las acequias construidas por los árabes, que posibilitaron el desarrollo agrario. En el dibujo se ve en primer término la ribera del Manzanares y las tierras de cultivo en torno suyo, que actualmente coinciden con el barrio de Carabanchel.

La estructura de la ciudad presentaba un núcleo central condicionado por los sucesivos recintos amurallados árabes y cristianos, y un campo circundante que se fue incorporando a la trama urbana debido al aumento de la población. Este incremento tuvo como consecuencia la ocupación de los espacios que había en las cavas de la muralla y extramuros. La morfología es irregular, como resultado de un crecimiento no planificado, con calles estrechas, cortas y retorcidas, al que se fue añadiendo un trazado radiocéntrico que vino determinado por los caminos que llegaban a las puertas de las murallas, y que con el crecimiento de la población terminarían siendo sustituidos por calles o plazas. Esta estructuración dio lugar a una serie de medidas como la erradicación de fraguas, herrerías y mataderos de la villa y su nuevo emplazamiento en el arrabal.

El elemento más visible en la imagen es quizás la muralla medieval, que sería reforzada poco después, en 1566. La historia de la muralla comienza con el dominio islámico y la propia fundación de la ciudad, que fue construida al mismo tiempo que la fortaleza de Mayrit (850-866), con el objetivo de vigilar el camino fluvial del río Manzanares. Con la conquista cristiana de Mayrit, en siglo XI, el primitivo recinto amurallado fue ampliado, levantándose una de mayor perímetro conocida como la muralla cristiana de Madrid. Esta muralla, a diferencia de la árabe que estaba estructurada en torres cuadrangulares, se articuló a partir de torreones semicirculares. Existían cinco puertas de acceso a la ciudad: la Puerta de la Vega en la muralla árabe, la Puerta de Moros, la Puerta Cerrada, la Puerta de Guadalajara y la Puerta de Balnadú, de las que hoy en día no se conserva ninguna.

La muralla acabó utilizándose para adosar casas a ambos lados y servir de medianería. La villa madrileña no perdería su función defensiva en ningún momento aunque a partir de 1463, cuando le fue concedido su primer mercado, fue desarrollando una creciente actividad comercial que se celebraba en la plaza junto al Alcázar árabe. Posteriormente se abrieron otros dos mercados extramuros de la ciudad.

En 1561 Felipe II trasladó la corte a Madrid, instalándola en el Alcázar, que es otro de los elementos destacados de la imagen, en su extremo izquierdo. El Alcázar se fue ampliando durante los siglos XVI y XVII hasta convertirse en la residencia principal de la monarquía española. Ya había ejercido como tal en determinados momentos durante el reinado de la dinastía Trastámara, y continuó haciéndolo hasta su destrucción en1734, a causa de un incendio. Además, era sede de muchos tesoros artísticos que se perdieron en el incendio, entre ellos mas de 500 cuadros, aunque otros pudieron rescatarse, como por ejemplo Las Meninas de Velazquez. Sobre las ruinas del Alcázar se contruyó a lo largo de todo el siglo XVIII el llamado Palacio Real Nuevo, que es el que subsiste en la actualidad en esta localización.

Gracias a la llegada de la corte, la villa pasó de tener casi 13.000 habitantes a casi 30.000 al final del siglo XVI. Los motivos por los cuales Felipe II decidió situar en Madrid su capital fueron varios. Por un lado, el deseo de separar la corte de la influencia del arzobispo de Toledo, y por otro, la incomodidad de la reina, que se asfixiaba entre los muros del Alcazar toledano. La situación geográfica de Madrid, en el centro de la Península Ibérica, su clima suave y su magnifico entorno natural, rodeado de bosques propicios para la caza, terminaron de convencer del cambio. El caso es que a partir de entonces Madrid se convirtió en centro político del Imperio Español.

A consecuencia de su capitalidad, la población de Madrid experimentó un crecimiento demográfico vertiginoso y un desarrollo urbanístico muy desordenado. A la ciudad llegaban gentes de todas partes para cubrir las necesidades de la corte (secretarios, escribanos, funcionarios, letrados), así como aventureros, pícaros y aspirantes a cargos en la administración del Estado. Por este motivo, la economía de la época también se vio transformada, pues lo que era un simple pueblo centrado en actividades agrícolas, se transformó en una gran ciudad de funciones político-administrativas y nuevas actividades económicas centradas en el sector de servicios.

En 1562 Felipe II adquirió a la familia Vargas los campos y huertas de la actual Casa de Campo para convertirlas en coto de caza. Esta zona viene representada a la izquierda de la imagen. A los pies del Alcázar se distingue el Campo del Moro, que pretendía ser un jardín privado para uso real, con el objetivo de salvar eldesnivel existente entre el Alcázar y la hondonada del río Manzanares. La iniciativa también surgió en la época de Felipe II pero no tuvo éxito y más tarde no pudo llevarse a cabo por las dificultades del terreno. Por fin, en 1810 el arquitecto Juan de Villanueva inició sus obras diseñando una gruta artificial para conectar los jardines del Palacio Real con los de la Casade Campo, al otro lado del Manzanares.

Otros elementos que aparecen en el dibujo son la Cuesta de San Vicente, el Puente de Segovia y el Puente de Toledo. La Cuesta de San Vicente era antiguamente un camino que comunicaba la Montaña del Príncipe Pío y el Campo del Moro, y que ganó mportancia en el siglo XIX, cuando se construyó la Estación del Norte, puesto que convirtió a la calle en una de las principales entradas a la capital. 

El Puente de Segovia es el puente más antiguo de Madrid, construido por el arquitecto Juan de Herrera entre los años 1582 y 1584 por orden de Felipe II. Consta de nueve arcos desiguales de medio punto, que desde el central decrecen simétricamente hacia ambos lados. En la imagen ya se observa el puente, pero no el de Herrera, sino uno anterior que se destruyó para construirle. El puente fue volado en la Guerra Civily posteriormente reconstruido, introduciendo algunas variaciones con respecto al diseño original.

Más a la derecha encontramos el Puente de Toledo o, como se denominó antiguamente, Puente de la Toledana. Fue proyectado por Juan Gómez de Mora entre 1649 y 1660, pero una crecida del río Manzanares lo destruyó. En 1671 se construyó otro que fue arrastrado otra vez por una riada y de nuevo volvió a levantarse en 1684. Finalmente, en 1715 se encargó una nueva reconstrucción a Pedro de Rivera, resultando una estructura de nueve arcos de medio punto construidos con sillares de granito.

Entre medias del caserío urbano destacan las construcciones religiosas, que conforman un paisaje urbano caracterizado por el gran número de torres y cúpulas. Sobresalen las de las iglesias de San Gil, San Juan, Santiago, San Salvador, San Miguel de Octoes, San Nicolás, Santa María, San Justo, San Pedro,la Capilladel Obispo, San Andrés y extramuros San Francisco. De entre todas mencionar la de San Nicolás porque es la más antigua de Madrid, con una torre campanario de estilo mudéjar y que aun conserva la estructura original.

Finalmente, otros edificios religiosos que ocupan un espacio importante son los conventos, como el convento de Santa Clara, que fue el primero de este tipo que se ubicó dentro del perímetro amurallado, el de la Concepción Jerónima, el de la Concepción Francisca y otras fundaciones como San Jerónimo el Real y el Hospital de la Latina.

Gema García García y Pablo Martínez Rebollo

 

12/05/12

MADRID (Antonio López, 1976-1982)

 

Este oleo hiperrealista fue pintado por Antonio López durante varias fechas a lo largo de 1976 y 1982. Viendo el cuadro observamos la hora que marca el reloj del edificio de la izquierda, las 21.40 horas, mostrando así uno de los mejores atardeceres de Madrid. La ausencia de tráfico en este tramo de la carretera de Barcelona parece indicar que Antonio López lo pintó el cuadro en los meses de verano. Pero por otra parte también es un rasgo característico de su obra, que profundiza en el tema de la soledad y la calma como algo muy significativo.

Madrid desde las Torres Blancas es una de las piezas más importantes del autor. La vista que podemos apreciar es familiar a todos aquellos que entran a la ciudad en dirección Avenida de América. El edificio desde la que se pintó fue obra del arquitecto Sáenz de Oíza, y es uno de los mejores ejemplos de la arquitectura vanguardista de los años 60 y 70.

La ciudad de Madrid tiene en un plano irregular en el casco histórico, con calles estrechas y retorcidas, para aprovechar el espacio. Pero a partir del siglo XIX, y como observamos en el cuadro, se empieza a crear un ensanche con grandes avenidas, calles rectas y anchas para que el tráfico sea más fluido. En esta época se empieza a construir y se asienta todo lo que hoy conocemos como
la ciudad de Madrid.

La población se triplicó entre las fechas en las que se realizó el cuadro, lo que produjo un aumento considerable de la construcción. La actividad económica siempre está en pleno desarrollo, pero desde los años 60 hasta nuestros días hemos podido observar cómo, por ejemplo, el sector de la construcción ha ido decayendo debido a la crisis de la burbuja inmobiliaria. Pero es verdaderamente el sector de servicios y la gran cantidad de empresas que hay en esta ciudad lo que hacen posible que Madrid no pare de crecer.

Mónica Ricart Arandilla