18/11/12

ALCALÁ DE HENARES (E. Portero Vargas, siglo XX)

Mi elección ha sido un cuadro de Engracia Portero Varga, autora soriana contemporánea, que vive en Alcalá de Henares desde su juventud. En su obra podemos ver retratados paisajes de su entorno mas cercano y de sus viajes. Esta imagen, en particular, permite ver parte de la belleza y la historia arquitectónica de Alcalá de Henares. El oleo muestra una imagen de la Plaza Cervantes, situada en el centro del casco histórico de la ciudad, con el monumento del célebre escritor del Siglo de Oro español en primer plano.

Alcalá de Henares es una ciudad perteneciente a la comunidad de Madrid que fue declarada en 1998 Patrimonio de la Humanidad. La cuna del escritor Miguel de Cervantes se encuentra situada sólo a 30 km al Este de la capital. En su entorno geográfico encontramos el río Henares, del que Alcalá toma su nombre. Alcalá es conocida también por ser “ciudad de las tres culturas”, al igual que Toledo, Segovia o Córdoba… porque durante la Edad Media convivieron en ella árabes, judíos y cristianos, dividiendo la ciudad en barrios y enriqueciendo así su hoy conocido patrimonio histórico. La ciudad es también conocida por su famosa Universidad, que fue empezada a construir en 1498, así como la multitud de colegios-conventos que alberga.

Al fondo del cuadro podemos observar la torre de la iglesia de Santa María la Mayor y la cúpula de la Capilla del Cristo de la Luz. Estas dos edificaciones tienen en común el hecho de pertenecer en su origen al mismo edificio. Este edificio ha sufrido grandes modificaciones a lo largo de su historia. Inicialmente fue una ermita románica construida en honor de San Juan de los Caballeros, datada en el siglo XII. Más adelante, a principios del siglo XV, Pedro Díaz de Toledo, relator y oidor del reino, ordenó allí la construcción de una capilla con el fin de formar un panteón familiar. En el año 1449 el arzobispo Carrillo ordenó instalar sobre la mencionada ermita de San Juan, una parroquia dedicada a Santa María de Jesús, que fue ampliada a partir de 1474 a instancias de Don Luis de Antezana y posteriormente reformada por el arquitecto Rodrigo Gil de Hontañón, en torno a 1553. Es en esta última construcción donde fue bautizado Miguel de Cervantes, el día 9 de Octubre de 1547. Después, en el siglo XVII, fue añadida la cúpula de la Capilla del Cristo de la Luz y la torre que podemos observar en la imagen.

No podemos observar mucho mas en el cuadro, ya que durante la Guerra Civil Española la iglesia fue incendiada y sólo se conservó la torre, hoy en día restaurada. Actualmente se utiliza como mirador, desde el que subiendo 109 peldaños podemos observar a vista de pájaro toda la ciudad. Se conservó también la zona de la Capilla del Oidor, donde hoy subsisten los restos de la pila bautismal de Cervantes, y la cúpula de la Capilla del Cristo de la Luz. Esta edificación hoy es una importante sala de exposiciones para la ciudad.

En el cuadro podemos ver también las torres de uno de los antiguos colegios universitarios de la ciudad, el Colegio Menor San Ciriaco y Santa Paula, construido en el siglo XVII y conocido como “Colegio de Málaga”. Hoy este edificio sigue siendo utilizado para la docencia, como en sus orígenes, ya que en él está emplazada la Facultad de Filosofía y Letras. La calle en la que se encuentra recibe el nombre de calle Colegios, por el gran número de establecimientos universitarios que congrega.

En la imagen se distingue además el Monumento a Miguel de Cervantes, que fue inaugurado el 9 de Octubre de 1879. La obra pertenece al italiano escultor Carlo Nicoli. Su pedestal fue transformado por el escultor Pepe Noja en 1994, quien añadió los relieves que podemos ver en cada una de sus cuatro caras. Detrás de la Estatua de Miguel de Cervantes, nombrado vulgarmente entre los alcalaínos como “el monigote”, podemos ver el Quiosco de la Música, obra del arquitecto Martín Pastells, en 1898. Este quiosco es utilizado hoy en día como escenario de conciertos ofrecidos para el pueblo en numerosas ocasiones, sobre todo durante las fiestas de la ciudad que se celebran a finales del mes de Agosto, para recordar la feria del ganado, que suele ser celebrada por el día de San Bartolomé, 24 de Agosto.

La plaza tuvo varios nombres a lo largo de la historia, pero es conocida como “Plaza Cervantes” desde finales del siglo XIX. Anteriormente, era muy diferente a como la vemos ahora. La plaza servía de frontera interna de la ciudad durante la Edad Media; era el lugar utilizado para las ferias y el mercado, y marcaba el final del barrio judío, que se encontraba a la derecha de la plaza, según el punto de vista del cuadro.

Marta Fernández García

 

25/04/12

ALCALÁ DE HENARES (Anton van der Wyngaerde, 1565)

Esta imagen es un dibujo realizado en el año 1565 por el pintor flamenco Anton van der Wyngaerde, conocido en España como Antonio de las Viñas. Forma parte de una serie de vistas de las principales ciudades de España, encargada por el rey Felipe II. El objetivo de esta serie era formar una especie de atlas de las posesiones de la monarquía hispánica, así que la intención de la obra no es únicamente paisajística sino también política.

Alcalá de Henares aparece representada desde su acceso por la carretera de Madrid. Es claramente visible la línea amurallada que cierra por completo la ciudad, así como una gran cantidad de torreones defensivos y algunas de sus puertas, destacando en primer plano la antigua Puerta de Madrid. La morfología y estructura son, por tanto, de carácter plenamente medieval, a pesar de que en las fechas en que se realizó el dibujo ya se había fundado la prestigiosa Universidad de Alcalá, paradigma del Humanismo renacentista.

Este hecho motivó que la ciudad cambiara sus funciones y usos del suelo. Durante la Edad Media, Alcalá fue un burgo comercial bien defendido por sus murallas, en el que judíos, moros y cristianos coexistieron en barrios diferenciados, ocupado cada grupo en sus oficios tradicionales. Pero con la llegada de la Edad Moderna, se convirtió en una ciudad universitaria en donde las actividades académicas y culturales fueron las más representativas.

Desde el punto de vista histórico, uno de los aspectos más interesantes de la evolución urbanística de Alcalá es que se trata de una “ciudad viajera”, con emplazamientos diversos hasta su definitiva configuración. En los cerros próximos al río Henares se han encontrado testimonios arqueológicos de asentamientos prehistóricos. Sin embargo, la Complutum romana se asentó en el valle, en la confluencia de los ríos Henares y Camarmilla. La decapitación de los Santos Niños Justo y Pastor, en el denominado “Campo Laudable”, determinó la construcción de un pequeño templo martirial a principios del siglo IV, a las afueras de Complutum. Sobre este templo martirial se construyó siglos más tarde una iglesia, después convertida en colegiata y finalmente en Iglesia Magistral, en torno a la cual se desarrolló durante la Edad Media el llamado Burgo de Santiuste. Antes, entre los siglos VII y XII, los musulmanes habitaron otra vez los cerros, construyendo el castillo de Al-Qal’at abd al-Salam, de cuyo nombre deriva Alcalá.

Durante los siglos XII y XIII coexistieron así dos ciudades, una guarecida en el castillo musulmán y otra el burgo medieval, que acabaría imponiéndose como la localización definitiva del poblamiento humano. La imagen de Wyngaerde muestra precisamente la forma que tenía la ciudad al principio de la Edad Moderna. Su morfología, en parte radiocéntrica y en parte irregular, así como sus funciones comerciales y académicas, se mantuvieron inalteradas durante siglos.

Es cierto que en el Barroco se desarrollaron algunas reformas interiores, como la apertura de plazas y la construcción de numerosos edificios emblemáticos, principalmente colegios-conventos universitarios. Pero el desarrollo y expansión definitiva de la ciudad más allá de sus murallas no tuvo lugar hasta finales del siglo XIX. Entonces la ciudad se volcó hacia los terrenos que ocupan la izquierda de la imagen, por donde pasó la vía del ferrocarril. En esa zona se contruyó un gran parque público, el cementerio y una serie de palacetes y villas de recreo burguesas que darían lugar a unos pequeños ensanches, ya en el siglo XX.

Josué Llull Peñalba