15/05/15

LIMA (Maunoury & Courret, 1820)

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Este grabado representa la antigua calle Judíos de Lima en 1820, actualmente denominada Jirón Hulluaga. Pertenece a una serie de grabados franceses de los talleres de Maunoury y Courret incluidos en un libro de Manuel Atanasio Fuentes publicado en 1867 y titulado Lima: apuntes históricos, descriptivos, estadísticos y de costumbres. En el siglo XVIII, en plena época de prosperidad económica, se instalaron en Lima diversos fotógrafos franceses y se crearon multitud de talleres de grabado y litografía  donde se representaron imágenes de la época, como ésta.

La ciudad de Lima se emplaza en la orilla sur del río Rímac, a 150 metros sobre el nivel del mar. La elección de su emplazamiento no sólo viene determinada por el suministro suficiente de agua potable procedente del río, sino por su proximidad a las minas de plata y la posibilidad de construir el puerto de El Callao. Su fundación se sitúa en el año 1535 y comienza con la realización de un plano ortogonal de la ciudad, ideado por Pizarro. El lado más largo lo constituía la orilla del río Rímac dividiendo el área en 117 cuadras de 120 metros de longitud en cada lado, que daba a las calles una anchura igual y dibujaba cruces rectangulares. La ciudad tiene una estructura típica de las ciudades coloniales: desnivel entre el centro y la periferia, y una plaza rectangular que se sitúa en el centro donde se asientan las principales instituciones del poder laico y eclesiástico con edificios monumentales (catedral, ayuntamiento, gobierno, juzgado, etc.). Entre el centro y la periferia, se sitúan los principales edificios y residencias de familias de clase alta que destacan por la calidad de las construcciones y determinan la distribución socio-urbana.

En la parte derecha de la fotografía podemos apreciar la Catedral de Lima. Considerada el templo más importante de Perú, comenzó a construirse con la fundación de Lima en 1535 sobre un antiguo tempo Inca y representa el empeño de los conquistadores por significar un lugar de referencia de la evangelización cristiana. Si la historia de Lima está marcada por los terremotos, también así su arquitectura; como consecuencia de ello, la catedral sufre diferentes reconstrucciones y remodelaciones que dan como resultado la desaparición de algunas capillas como San Bartolomé o la Virgen de la Antigua.

La parte que muestra el grabado permite identificar  uno de sus muros laterales donde se representaban escenas del suplicio sufrido por los judíos a manos de la Santa Inquisición. También se apuntaban allí los nombres de los mismos acusados de herejía  y la calle Judíos debe su nombre a este hecho. Los indígenas se encontraban en pleno proceso de evangelización y, tener ascendencia árabe o judía, se consideraba un peligro para instaurar el mensaje cristiano. Las referencias a los judíos en los muros de la catedral servían así como recordatorio de las consecuencias que podría tener para ellos intentar instalarse en la ciudad.

Situada frente a la catedral, podemos ver la Plaza de Armas o Plaza Mayor, a partir de la cual se conformaban las ocho calles más importantes de la ciudad. Se aprecian en la imagen varias de estas calles con un trazado rectilíneo propio del perfecto plano de cuadrícula. Inicialmente había construida en la plaza una picota que fue sustituida por una fuente, momento en que se construyeron portales y balcones de cajón en las fachadas para ennoblecer el lugar; los grandes balcones indicaban que la vivienda pertenecía a una persona aristócrata. Al fondo de la imagen se observa el Portal de Escribanos y la Casa Consistorial, actual ayuntamiento. Igualmente la plaza se va conformando  como un punto de encuentro entre mercaderes, sacristanes o población criolla en general y como espacio de todo tipo de celebraciones (especialmente religiosas por su proximidad a la catedral).  

Como hemos dicho, en el siglo XVIII, eran ocho las calles más importantes de la ciudad, llamadas también cuadras. Entre ellas, perpendicular a la calle Judíos, estaba la calle mercaderes que debe su nombre a la cantidad de comercios que había en ella. Como ya dijimos, la historia de la ciudad viene marcada por los terremotos: los edificios de carácter religioso se levantan bóvedas y torres que posteriormente se irán remodelando con diferentes materiales más resistentes a los movimientos de tierra o desaparecerán fruto de contiendas. Es este el caso de la Iglesia de San Agustín, construida en 1573 y remodelada en diferentes ocasiones por los terremotos y cuya torre fue destruida en 1895. Podemos comprobar que el grabado de Maunoury y Courret es anterior a esta fecha porque se aprecia en último término la torre de dicha iglesia. Por otro lado, se trata de un templo en el que destaca su gran fachada de estilo barroco recargada de adornos y labrada en piedra que consta de tres cuerpos y una cornisa de arco vertical, característica de la arquitectura de Perú.

Por último, cabe destacar la gran cantidad de población española y criolla que poblaban el centro de la ciudad. Se trataba de una inmigración aristócrata y comerciantes que se habían enriquecido fruto de la actividad económica floreciente de la primera mitad del siglo XVIII donde el puerto de Lima se consolidó como uno de las puertas del comercio entre el Viejo y el Nuevo Mundo. Lima se pobló a partir de la inmigración y las gentes venían de otros lugares atraídos por conseguir cargos administrativos, grandes posibilidades a los comerciantes y ventajas militares y sanitarias. Una parte de la inmigración era  voluntaria, procedente de los valles vecinos, españoles peninsulares (llamados en Perú “chapetones”) y autoridades civiles y eclesiásticas que constituían el grupo  de inmigrantes más influyente (más tarde este grupo se redujo debido a la toma de puesto de poder por parte de los criollos). Otra parte importante de la población eran los inmigrantes forzosos: indígenas de servicio y esclavos de raza negra. Estos últimos llegaron a América en los principios de la colonización pero no existen datos del número total que se estableció en Lima. En cuanto a los indígenas de servicio, eran naturales de Perú que y se fueron instalando en las cuadras vacías por edificar que quedaban en Lima y en el valle del río Rímac.

Laura De Miguel

15/05/15

CARTAGENA DE INDIAS (Jean Beaurian, 1741)

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El plano de la ciudad   escogido para el estudio data del  año 1741 y fue realizado por el cartógrafo francés Jean Beaurian. El interés de algunos países europeos en invadir, saquear y conquistar tierras en el nuevo continente motivaron a fracases, holandeses e ingleses en hacer de Cartagena una de las ciudades más cartografiadas para conocer mejor su infraestructura y vías de acceso tanto marítimo como terrestre.

La representación gráfica del territorio que ocupa la ciudad nos ofrece una lectura de elementos informativos de la Bahía de Cartagena que fue descubierta en el  año 1501, por  el sevillano Rodrigo de Bastidas. Esta  ciudad  despertó gran interés por su ubicación geográfica ya que está situada en la costa norte de Colombia, conectando de alguna manera el continente Sur Americano con el Mar Caribe. Se encuentra en las coordenadas de latitud a 10º 23’ norte y longitud 75º 32’ oeste, en el centro de una bahía que sirve como refugio natural.

Cartagena parte de un asentamiento de dos islas bajas  que posteriormente fueron unidas y por ende rodeadas por el mar Caribe, además de importantes cuerpos de agua que se convierten en elementos dominantes de su estructura morfológica. Estos cuerpos de agua la recorren en su interior formando un área insular y un área continental. Por su ubicación estratégica, la ciudad se convirtió en un centro logístico y comercial, además de puerto de enlace con otras ciudades. Esto permitió que su actividad económica se consolidase  específicamente en el comercio, o sea, venta, compra, almacenamiento y canje de productos de toda índole desde la venta de esclavos, mercancías de oro, piedras preciosas, etc. La ciudad se convirtió por lo tanto en objetivo de poder político y administrativo de primer orden.

Cartagena de Indias fue llamada así por su supuesto parecido en cuanto a su emplazamiento geo-topográfico, a la Cartagena del Levante español. Fue fundada el 1 de Junio de 1533 por el conquistador español Don Pedro de Heredia en el sitio que los aborígenes llamaban “Calamarí” (cangrejos). Estuvo habitada por un pueblo indígena, los Calamarí, de la tribu de los Mocanaes, que se organizaron en grupos y construyeron un  conjunto de chozas agrupadas y encerradas por una empalizada. En un principio la escasez de agua de calidad para abastecer la ciudad y el difícil acceso a terrenos hábiles para el cultivo y ganadería retrasó su colonización, pero  con el tiempo estos inconvenientes se fueron solucionando lentamente a través de la explotación de pozos de agua, además de la creación de extensas caravanas de exploradores españoles acompañados de soldados y nativos de la región quienes se internaban en tierra firme buscando terrenos aptos para la agricultura y la ganadería.

Después de su fundación, la ciudad de Cartagena cambió de imagen lentamente, desde un poblado primitivo a una ciudad de estructura española. Siguiendo en un principio las pautas marcadas por el poblado indígena, el emplazamiento de la ciudad dio lugar a un esquema de organización territorial, en el que los trazos de los caminos partían desde el punto de origen del poblado, desde la plaza central o “Plaza Real de la mar” hacia la periferia en forma radial, como incipiente transformación. A comienzos del siglo XVI se dio un proceso de expansión y crecimiento en el  área urbana promoviendo el trazado de  las primeras calles  a cargo del Lic. Juan de Vadillo, hecho que contribuyó y facilitó la morfología del asentamiento, ubicación y delimitación de parcelas y solares. La infraestructura de la ciudad aportó elementos determinantes en la forma y en la construcción.

Ya desde el siglo XVI se habían empezado las construcciones de los fuertes de defensa protegidos por militares españoles. El primero fue el Fuerte del Boquerón “Fuerte de San Sebastián del Pastelillo” que tenía por objeto proteger la entrada a la ciudad desde la bahía de las Ánimas y otros fuertes ubicados estratégicamente como el de la cima del cerro de la Galera (cerro de la Popa), y el del cerro  de San Lorenzo como el Castillo de San Felipe de Barajas cuya construcción se inició en 1536 y fue expandida significativamente en 1657. Esta importante construcción sería el escenario donde se libró la batalla el 13 de marzo de 1741 contra el corsario inglés Edward Vernon, dando inicio al famoso sitio de Cartagena de Indias. Como estrategia de defensa militar, también se contó con la construcción de  otros Fuertes en las islas que conforman la bahía.

Bajo la gobernación de Fernández de Busto se impulsaron las obras públicas a finales del siglo XVI y la mayoría de los bohíos se habían reemplazado por casas de piedra. También se rellenó parte de la ciénaga de San Anastasio y el área del puente de San Francisco logrando una comunicación por tierra entre las dos  islas que conformarían la ciudad antigua y que posterior mente en una de ellas se asentó el arrabal. En el siglo XVII se continuaron las construcciones para la defensa de la ciudad  contra los piratas y corsarios provenientes de Europa: Ingleses como Francis Drake en 1586, y franceses y holandeses. Por esta razón el Rey Felipe II encomendó la misión de construir las murallas para el resto de la ciudad, que sirvieron de fuertes  de defensa, como también protección  de fenómenos meteorológicos. Otra misión del Rey fue la de nombrar el cabildo y dar trazas para el urbanismo de la ciudad.

Cartagena de Indias pasó por varios procesos de reconstrucción después de que la azotara y destruyera en muchas ocasiones incendios, ataques de piratas y mercenarios, hasta los fenómenos naturales, vendavales, huracanes etc. Una de las tareas de reconstrucción y mejoramiento fueron ejecutadas a cargo de Vadillo, como la construcción de puentes y vías de conexión con la isla de Getsemaní. En este siglo se genera el primer ensanche de la ciudad, dando lugar al arrabal de Getsemaní. De igual manera se abrieron nuevos caminos para el ganado por la  puerta de la Media Luna que conecta con tierra firme.

La ciudad de Cartagena fue sometida a una estructura generada por el circuito de murallas y baluartes que enceraba a la ciudad entera, que condicionó la estructura de las calles por las puertas que se abrieron en las  murallas. Todo el entramado de calles se comunicaba con todas las puertas y con la puerta principal la que da salida y conexión con el puente de San Francisco que lleva al arrabal de Getsemaní. Las calles con sentido norte-sur, las de sentido oriente se crean sombras donde la orientación de las casas por su doble altura y el ancho de las calles, generando un micro clima de confort.

La importancia militar de Cartagena de Indias motivó que las obras de rehabilitación se centraran en los fuertes de defensa y en la construcción de  muelles, y menos en la infraestructura urbana. Durante los siglos XVII y XVIII se trabajó la infraestructura militar con los proyectos de defensa con murallas y baluartes que acondicionaron y transformaron la ciudad en un núcleo cerrado con proyección hacia su interior, que siglos mas tardes se abrirá al extramuros, expandiéndose la ciudad.

La ciudad fue asentándose desde el siglo XVI, creciendo en torno a iglesias, monasterios y conventos, este equipamiento religioso que se vio aumentado  en el siglo XVII,  esto se debió a que se velaba por la fe católica de sus habitantes ya que por las costumbres de nativos y esclavos se realizaban cultos paganos. Estos cultos incluían formas de hechicería, lo que resultó en la necesidad de implantar la Inquisición en 1610 para asegurar y velar la  espiritualidad cristiana de los habitantes.

Entres las principales edificaciones encontramos muchos monasterios e iglesias, como Iglesia de la Santísima Trinidad, edificada hacia el año 1716, que es un templo de tres naves, el techo y el presbiterio están ornamentados  al  estilo mudéjar; el Convento de San Diego, construido en 1608; el Claustro de la Merced, comenzado en 1619; el Convento de Santa Clara, construido en el año de 1621 por el español  Simón González para la Orden de Las Clarisas; el Convento de San Isidoro, construido en 1850; la parroquia adyacente de Santo Domingo, construida en 1690 por las calles de la ciudad de los marrajos; la Catedral, construida entre los años 1577 y 1612, una de las primeras construcciones de la ciudad que marcó el punto de partida para el primer trazado  de calles; el Claustro de la Iglesia de San Juan de Dios, de 1580-1654, perteneciente a la comunidad religiosa de los jesuitasy luego denominada Iglesia de San Ignacio de Loyola, primero, y San Pedro Claver, después, por el misionero y sacerdote que dio refugio y acogida a los negros esclavos en ese sitio; finalmente, el Convento de Santa Teresa, de 1609, que fue el primer monasterio de descalzas femenino de la ciudad gracias a la generosidad de las damas de la alta sociedad.

Otro elemento urbanístico es el compuesto por plazas que se encuentran al pie de cada construcción eclesiástica y administrativa. Entre las más importantes destaca el Palacio de la Inquisición, de estilo barroco, situado en la actual plaza de Bolívar, el Real Consulado de Cartagena, que se creó para facilitar y fomentar la labor de agricultores, comerciantes e industriales, la apertura de vías de comunicación y todo lo relacionado con el desarrollo económico de la ciudad, la Antigua Real Contaduría, actualmente  Plaza de la  Aduana, la “Plaza del Juez”, actualmente Plaza de los coches, la plaza de la catedral actualmente plaza de la Proclamación, y la Plaza-parque  Fernández de  Madrid en segundo rango de importancia.

El plano reproducido aquí data del siglo XVIII, período en que se mantuvo una cierta calma en el desarrollo urbanístico de la ciudad. En cuanto a las nuevas construcciones especialmente las religiosas crearon ambientes en el interior de los edificios con jardines, huertos en sus patios interiores, procurando de esta manera una disposición urbanística sólida. Este proceso de transformación urbano ayudado por los avances en la utilización de material como la mampostería de piedra que sustituyó a la madera y al bahareque permitiendo así nuevos diseños en la construcción. Una ciudad conformada por dos islas, de calles estrechas  con ejes Norte-sur, Oriente –poniente conformando un estructura reticular irregular, reforzada y cerrada por murallas cada isla, de aspecto significativo.

La Cartagena actual,  fue proclamada como  Patrimonio Histórico de la Humanidad por la UNESCO en el año 1984,  y hoy por hoy,  se levanta  en el  desarrollo turístico debido a sus playas y su patrimonio cultural. Actualmente cuenta con 978.600 habitantes aproximadamente, siendo la quinta ciudad  más poblada del país. La dinámica económica de esta ciudad ha cambiado por supuesto desde sus inicios, pero de alguna forma conserva ese espíritu comercial que la identificó y caracterizó desde sus inicios. Cartagena es actualmente el lugar de encuentro de un gran número de inmigrantes colombianos provenientes del  interior y sur del país los cuales vienen huyendo de la violencia civil que ha estado enfrentando Colombia desde varias décadas atrás. Esto la ha convertido en centro turístico, cultural y comercial de la parte norte del continente suramericano.

Rosemary Méndez Roca

15/05/15

PADUA (Canaletto, 1740)

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La imagen nos lleva hasta Padua, una ciudad situada en el norte de Italia al suroeste de la región del Véneto. Se trata de un dibujo realizado a lápiz y tinta por el famoso artista veneciano, Canaletto, padre de las “vedute” y uno de los máximos exponentes de la pintura del siglo XVIII. Este grabado, realizado en dos partes en 1740, pertenece a la etapa previa del artista en Londres, cuando realiza una serie de obras, caracterizadas por reflejar vistas de distintas zonas del Véneto y de Roma, para Joseph Smith, cónsul británico en Venecia. La obra actualmente está en la Royal Collection de Windsor. El dibujo objeto de análisis nos muestra un perfeccionamiento en la técnica del artista, donde aparecen reflejados con inmensa belleza y realismo los aspectos monumentales de la ciudad, entremezclados con pequeños detalles, que parecieran dotar de vida a todo el conjunto.

Esta obra de arte nos permite contemplar uno de los lugares más importantes en Padua, su famosa plaza Patro della Valle con la Basílica de la Abadía de Santa Justina, en la primera parte de la imagen, y la Iglesia de la Misericordia en la segunda. También es posible apreciar un buen número de palacios patricios, pertenecientes a las familias aristócratas de la ciudad, que se construyeron en torno a la plaza entre los siglos XV y XVI, entre los que destaca aquel conocido actualmente como Loggia Amulea, propiedad de Antonio de Mula o Amuleo, que fue destruido en 1822 a causa de un incendio. Este lugar tan emblemático de la ciudad se encuentra en la periferia de su casco histórico, compartiendo con el mismo un trazado urbano de amplias plazas, destinadas sobre todo al comercio, con amplias  calles con soportales que comunican unas con otras.

La imagen nos traslada a una época histórica, conocida como la “serenissima”, donde Padua se encuentra bajo la dominación de Venecia, constituyéndose como una de las provincias de la República Véneta. Durante este periodo, la ciudad experimenta un fuerte crecimiento arquitectónico y cultural, en el que se levantan algunos de sus monumentos más importantes, y la Universidad le dota de gran popularidad en la región. Uno de estos monumentos es el actual Patro della Valle, si bien, la imagen refleja el terreno  previo a la construcción del mismo, en torno al 1775, de la mano de Andrea Memmo y Domenico Cerato.

Desde el origen romano (donde se levantaba un gran teatro llamado Zairo) hasta la construcción del actual monumento, este espacio ha experimentado cambios en su aspecto, pero siempre ha sido un lugar de regeneración de la cultura y del ocio de la ciudad. Destaca el periodo comprendido entre los siglos XVI y XVI, cuando alrededor de la plaza los llamados patricios construyeron sus palacios,  visibles también en la imagen. En el otro lado de la misma se sitúan las viviendas de los comerciantes y artesanos. En 1775 Andrea Memmo y el arquitecto de la ciudad, Domenico Cerato, comienzan la construcción de la plaza actual. Si bien el proyecto no se pudo llevar a cabo en su totalidad, pues el centro del Prato della Valle no alberga ni negocios ni lugares de ocio como se pretendía, el resultado es una espectacular plaza con una isla verde en el centro, rodeada por un canal que puede ser cruzado a través de cuatro puentes y un redoble de figuras de mármol que representan personajes ilustres de la ciudad.

Tal y como nos muestra Canaletto, este Prato della Valle es en esencia desde su origen, pasando por el momento en que fue realizado el dibujo y hasta la actualidad, un espacio donde nace y se desarrolla la cultura de la ciudad, así como sus actividades económicas y sociales más importantes. Custodiando la plaza, a la izquierda, el pintor nos muestra la Basílica de Santa Justina, que se levanta sobre la tumba de la Santa, patrona de la ciudad. La primera basílica fue mandada construir por Opilone (en el 520) y es con la llegada de los primeros monjes benedictinos, en torno al 917, cuando se funda la abadía. En 1177 y, como resultado de un terremoto, la basílica de Opilone es destruida conservándose únicamente un santuario anexo, que podemos admirar en la actualidad. El máximo esplendor de este monasterio tiene lugar con la llegada del abad Ludovico Barbo (antes del 1443), quien renueva la orden cisterciense y promueve fuertes relaciones de intercambio de conocimiento entre la Universidad y el monasterio, que tienen como resultado principal la creación de una Biblioteca en el mismo, que sigue vigente en la actualidad.

En conclusión, Canaletto refleja a la perfección el estado de una ciudad en crecimiento, preocupada por el desarrollo de su cultura, tanto en el ámbito académico como en su arquitectura propia, a la vez, que desarrollaba actividades económicas basadas, principalmente, en el comercio. El lugar reflejado en la imagen, es el símbolo de cómo se entremezclan los diferentes factores (cultura, arquitectura, comercio, ocio) que constituían la identidad de la ciudad en aquel momento.

María Camacho Peñalver

 

14/05/15

MADRID (Antonio López, 1990-2006)

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Esta gran panorámica de Madrid, titulada Madrid desde la torre de bomberos de Vallecas, refleja según su autor Antonio López, “su versión más crítica de la ciudad”. Con esta obra, que considera la obra de su vida, ha retratado la ciudad “permanentemente bañada por la luz y siempre en movimiento”. En un primer plano aparece el barrio y al fondo apreciamos elementos emblemáticos de Madrid, desde la izquierda las vías de ferrocarril que mueren en atocha, el retiro, edificio de telefónica y plaza España, los grandes edificios de la castellana hasta las Torres Kio.

Se trata de una ambiciosa obra de arte comenzada en 1990, que fue encargada por la Comunidad de Madrid para la Asamblea de Madrid y fue retocada hasta el último día  de su entrega, en 2006. Es una obra de larga duración y compleja elaboración. Empezó siendo una obra de dimensiones más pequeñas pero fascinó tanto al artista las vistas de Madrid desde la torre de bomberos de Vallecas que finalmente llego a alcanzar unas dimensiones de 250x406cm, por lo que tuvo que ser realizado por partes en la azotea de la torre de los bomberos, además de realizar un laborioso proceso de ajuste de la escala de representación de la escena, trabajando en diversas piezas. Uno de los valores que reside en esta obra es su función como documento histórico de la transformación de una ciudad.

Nos encontramos en un primer plano el distrito de Puente Vallecas, perteneciente al Ayuntamiento de Madrid. El Puente de Vallecas forma parte de ese gran barrio de Madrid, Vallecas, el cual está formado por dos distritos: Villa de Vallecas y Puente de Vallecas. Ya a principios de siglo XX eran diferenciados estos dos núcleos uno como pueblo y otro como el arrabal ambos independientes de la ciudad de Madrid, donde clases acomodadas construyeron sus villas, donde se situaban merenderos, la explotación de canteras de pedernal y yeso, fábricas de ladrillos y tejas. El Puente de Vallecas ya en 1900 contaba con 10.000 habitantes, superando esta cifra al finalizar la Guerra Civil con 60.000. Este crecimiento que acercó cada vez más Vallecas a la urbe vino dado entre otros factores por la prolongación del metro hasta el Puente de Vallecas, el 8 de mayo de 1923.

En la Postguerra, las dificultades económicas se hicieron crecientes e imperó la mera supervivencia, como en toda ciudad. Pocos años después comenzaron a llegar personas procedentes de los pueblos vecinos con la idea de encontrar una vida mejor. Es en 1944 cuando el Plan de ordenación urbana de Madrid califica a Vallecas como suburbio de Madrid, considerando la zona del Puente de Vallecas como edificable. En 1950 la ciudad fronteriza se convirtió en un barrio más de Madrid, aportando a la capital 90.000 habitantes y un extenso territorio 72’36 Km2. En 1950 y 1960 Vallecas crece tanto en población como en urbanización siendo el principal factor de crecimiento la gran inmigración que se produce en España del campo a la ciudad.

La proximidad al centro de Madrid por la comunicación con el metro de Madrid, la cantidad de suelo vacante y la conversión ilegal de suelo rustico en urbano hacen que aparezcan asentamientos chabolistas. En consecuencia se pondrá en marcha en 1957 un plan de urgencia social construyendo 8.000 viviendas públicas y autorizan construcción de colonias privadas.  En 1975 Vallecas se convierte en uno de los distritos más poblados de la ciudad, sin embargo aún viven más de 15.000 familias en chabolas, las cuales lucharan por una vivienda digna.

La transición democrática marca la edad de oro del barrio. En 1979 se aprueba plan de remodelación de barrios de Madrid, desalojando chabolas, siendo esta el hecho que marcara el final de este siglo. Es a finales de siglo XX cuando se producen las grandes transformaciones urbanas. Entre ellas, la creación en la década de 1990 del nuevo barrio Madrid Sur, en el cual se ubicará la Asamblea de Madrid y donde se localiza el paisaje representado por el pintor Antonio López. Vallecas, a principios del siglo XXI, comienza a crecer hacia el este, originando el conocido Ensanche de Vallecas.

En el cuadro de Antonio López podemos observar esa evolución urbanística. A nuestra izquierda. los barrios de Portazgo y Nueva Numancia, formados por casas de alturas medias bajas, continuando con barrios como el de Santa Ana, que data de 1957, la Colonia de los Taxistas, de construcción más moderna, y por último en el lado derecho de la imagen el barrio de Fontarrón, con edificios de altos. Estas colonias de viviendas fueron realizadas, como hemos señalado anteriormente, por el Estado o por el Ayuntamiento a partir de 1944, con el objetivo de ofrecer vivienda barata a funcionarios y obreros municipales y estales y realojara a los habitantes que construyeron sus casas bajas o chabolas en suelos rústicos ilegalmente urbanizados. Las nuevas urbanizaciones y ampliaciones del distrito como Madrid-Sur y el Ensanche de Vallecas tienen otros fines diferentes, porque tienen un interés económico y empresarial.

Antonio López eligió la torre del Parque de Bomberos de Vallecas, en la calle de Pío Felipe para desarrollar su obra más ambiciosa. El Tío Pío o Tío Felipe, como se llamaba a este habitante de estos barrios de 1950, se cree que fue el propietario de dicho terreno de tierras arcillosas antiguamente conocido como el Palomar de la Rivera dando nombre a la calle de Pio Felipe que ya figuraba en 1958 y posteriormente al Parque del Cerro del Tío Pio, desde el cual se contempla todo Madrid. Este parque también es conocido como el Parque de las Siete Tetas. Parque dotado de alturas y pendientes, con extensas superficies de praderas y largas alineaciones de arbolado en los paseos. Dispone de equipamientos deportivos en su zona baja y de carril bici, kiosco y mirador en la zona alta.

Por último señalar la importancia histórica de la vía que tiene más importancia en el cuadro, el Camino de Valderribas. Como he señalado anteriormente el crecimiento e importancia del barrio de Vallecas fue creciendo a medida que este se comunicaba con la urbe. Es este camino era una de las vías que hizo esto posible y poseía gran importancia ya a mediados del siglo XIX. Las comunicaciones entre Vallecas y la corte, Madrid, se hacían por el Camino de Yeseros, actual Camino de Hormigueras, calle San Diego y calle Méndez Álvaro, o por el Camino de Valderribas, que partiendo del pueblo subía a Valderribas, cerro del Tío Pío, y bajaba cerca del barrio de Doña Carlota hasta las tapias del Retiro.

En una entrevista con Brenson, Antonio López decía lo siguiente: “Madrid ha crecido mucho, es cuatro o cinco veces mayor que cuando llegué. Ya sabemos que la arquitectura lo refleja todo, queda marcada por lo que es la sociedad en ese momento. Hay un Madrid modesto y opresivo que surge desde los años cuarenta hasta mediados de los cincuenta; un Madrid más ostentoso, un poco ramplón, hasta los setenta, y una arquitectura más moderna, más cuidada, mejor resuelta, menos monótona, después. Pero, para mi gusto, todo eso se combina bien y en la distancia es precioso. Esas diferencias, esos sucesivos cambios,con el núcleo central del Madrid más histórico, más familiar, a mí me encantan.Además, la luz lo unifica todo, lo embellece todo”. Sin duda en estas palabras del autor se refleja la síntesis de todo lo que aquí recojo. El desarrollo de una ciudad, su diversidad, la belleza y la luz.

Sonia Torrillas Bello

12/05/15

NUREMBERG (William Bell Scott, 1845)

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Esta pintura es un óleo sobre lienzo realizado por el artista escocés William Bell Scott, y se encuentra en la National Gallery de Escocia, en Edimburgo. En ella se puede ver al pintor alemán Alberto Durero en primer plano, observando la actividad de la plaza desde el balcón de su casa, de ahí el nombre del cuadro: Albrecht Dürer on the Balcony of his House. La presencia de Durero en el cuadro es imponente, enfrentándose casi a la misma altura al monumento más antiguo de la ciudad de Núremberg, la Fortaleza Imperial, dando así una gran importancia al pintor más relevante del Renacimiento Alemán, que nació, vivió y murió en esta ciudad. El cuadro es de 1854, pero recrea los años en los que Durero vivió en esa casa, por lo tanto la imagen representa lo que sería la ciudad, según Bell Scott, a principios del siglo XVI. Se puede ver que el casco antiguo ya está tal y como lo encontramos hoy en día, si bien la parte alta de la Torre Redonda, al datar de 1560, es un anacronismo, ya que Durero murió en 1528.

Núremberg fue fundada en 1050 por Heinrich III, y desde entonces los emperadores la tuvieron como una de sus residencias, celebrando en ella las Dietas Imperiales. En enclave de Núremberg, sobre una colina rocosa (de ahí la elevación a la que se encuentra la Fortaleza Imperial en el cuadro) a orillas del río Pegniz, garantizaba la protección de la ciudad. De hecho así fue durante años, ya que resistió a diversos ataques, con la ayuda también de su masiva muralla medieval y el pozo profundo de agua de la fortaleza que proveía en caso de no poder llegar al río. A pesar de, o justamente a causa de, sus suelos poco adecuados para la agricultura, y gracias al empeño de sus habitantes y su habilidad para los negocios, Núremberg se convirtió ya en la Edad Media en una de las ciudades más importantes de Alemania, y lo siguió siendo a lo largo de los siglos.

Núremberg es conocida como el “centro mundial del juguete”, debido a los artesanos que se dedicaban -y dedican- a ello, con el objeto, por ejemplo, de regalar juguetes para los niños en Navidad; quizá de ahí venga la marioneta dibujada en el espectáculo callejero que observa Durero desde su casa en el cuadro. Además, desde el siglo XVII se organiza en Núremberg el mercado navideño más antiguo de Alemania, lo que da una idea del carácter comercial de la ciudad a lo largo de la historia. En el siglo XIX Núremberg se convierte en una ciudad industrial, aunque no pierde su espíritu comerciante, aprovechando la construcción del canal Ludwig-Donau-Main, que pasa por la ciudad, y tiene 177 km de recorrido.

Durante el Tercer Reich, Hitler determinó que los congresos del partido nazi se harían en esta ciudad, y los gobernantes mostraron su apoyo al Führer con leyes y publicaciones antisemitas. Se mandaron construir el “Estadio Alemán” y el “Nuevo Pabellón de Congresos”, pero no se terminaron. Quizá por ello, la ciudad fue arrasada durante la Segunda Guerra Mundial, con 90% del casco antiguo destrozado (aunque posteriormente reconstruido). La Casa de Durero, desde donde observa el artista en el cuadro, fue uno de los pocos edificios que permanecieron intactos.

Hoy en día la plaza representada en el cuadro, que resulta de la confluencia de las calles Albrecht-Dürer-Strasse y Obere Schmiedgasse, está dominada por turistas y restaurantes y la casa del pintor se ha establecido como museo.

Laura Barragán Rodríguez

11/05/15

ARANJUEZ (Antonio Joli, 1750)

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Este óleo sobre lienzo se titula “Royal Palace of Aranjuez: a concert by the water” (ca. 1750), y se encuentra en el Palacio Reale de Napoli. Es obra del pintor italiano Antonio Joli (Módena, h. 1700 – Nápoles, 1777), discípulo de Raffaelo Mera Rinaldi, el cual se estableció en Roma en 1720 y trabajó como pintor de escenografía. De esta forma conoció al cantante Farinelli, quien le contrató para decorar las tramoyas de las operas representadas en los palacios de los reyes de España. La presencia de Antoni Joli en la corte española le permitió plasmar la majestuosidad del Palacio Real de Aranjuez y de sus arquitecturas colindantes, así como y la belleza y grandeza del lugar. La vida de la corte española en el siglo XVIII estaba llena de fiestas. Muchas de estas fiestas se realizaron en el río Tajo, donde podemos apreciar la famosa Escuadra del Tajo creada por Farinelli para el divertimento del Rey y su corte.

Aranjuez es un lugar insólito por su situación geográfica al Sur de Madrid, y tiene una extensión de 18651 hectáreas. El paisaje de Aranjuez es el producto de la sistemática intervención del hombre sobre la naturaleza a lo largo de los siglos, lo cual no ha entrañado su destrucción sino su conservación y enriquecimiento. Determinada por la confluencia de dos ríos, el Tajo y el Jarama, fue la residencia de recreo favorita de los Reyes españoles durante cuatro siglos. Huertas de extraña geometría, palacios y jardines cantados por poetas del Siglo de Oro; árboles y frutos llegados de los confines del mundo, la hacen una ciudad histórica y biológicamente muy rica.

La primera presencia humana en este lugar data del Paleolítico Inferior y Medio. En el Neolítico se conocen los talleres y poblados de cerámicas y hachas pulimentadas. En la Edad de Hierro los asentamientos con frecuencia buscaban pequeños altozanos. Un suelo fértil y un antiquísimo sistema de regadío hicieron del sitio un lugar de gran riqueza biológica. La romanización del territorio ha proporcionado hallazgos increíbles de restos de lapidas en los terrenos del Real Sitio. Uno de los hallazgos más interesantes se produjo en 1986, cuando apareció una de las necrópolis visigodas más importantes de la meseta, emplazada cerca del apeadero del ferrocarril de las Infantas, incluyendo datos de 150 sepulturas.

Transcurrida la Guerra de la Independencia, Aranjuez fue impulsada por Fernando VII para la instalación de industrias, como la fábrica de jabón, la azucarera de la calle Toledo, la fábrica de licores, de vidrios, de harinas junto al molino de la Presa de Palacio, el Ferrocarril con el Tren de la Fresa como comercialización del producto típico de sus tierras, el aserradero en 1884, etc. Pero el actual impulso industrial se produjo a mediados de la década de 1950 con un amplio desarrollo urbano cambiando su actividad principal agropecuaria por una ciudad de vocación industrial. Actualmente Aranjuez es una ciudad pequeña de amplias calles y largas perspectivas, actividades económicas industriales y turísticas con parte de actividad agropecuaria retomando lo que fue en un principio.

De mediados del siglo XVI procede el primer intento de una ordenación del territorio mediante trazados geométricos que abren caminos y paseos entre los bosques, jardines y cultivos, implantando un modelo canónico procedente de la tratadística grecorromana y renacentista. Es a partir de ahí, de esas trazas geométricas y radiales, que se genera otra trama reticular y ortogonal hacia el sur, logrando una organización racional del espacio para el crecimiento de una ciudad barroca e ilustrada. La diversidad funcional exige una distribución y jerarquización de estos espacios, que adoptan un esquema de anillos concéntricos; el primero y el más cercano es la residencia del rey, la isla se convierte en jardín; un segundo es el entorno urbanizado, donde el espacio se racionaliza mediante un complejo entramado de calles y plazas, puentes y canales que acotan las superficies de cultivo y caza; la tercera zona supone la transición de estos caminos hacia el bosque y la comarca.

En la imagen se muestra con gran detallismo la magnificencia del Palacio Real situado justo en el centro del cuadro y el gran colorido entre la vegetación, el cauce del rio y las construcciones arquitectónicas. El Palacio Real fue en su origen, hacia 1409, una casona maestral construida de ladrillo, organizada en torno a un patio interior empedrado y rodeada de una pequeña presa, un molino, unas modestas casas y la iglesia de Nuestra Señora de la Estrella, demolida en el siglo XVIII. En el siglo XV las bulas papales de Inocencio VIII y Alejandro IV concedieron a los Reyes Católicos la administración de los terrenos de Aranjuez y el lugar fue utilizado para el emplazamiento estratégico vinculado a caminos históricos y como alojamiento de la familia real. Con la llegada a la corona de la Casa de los Austrias, Aranjuez sufre una conversión del terreno. Felipe II contrató a Juan de Herrera para construir parte del Palacio de Aranjuez, la capilla en la base de la torre Sur y una parte de la fachada de mediodía y poniente. Con Felipe V se levanta la otra torre al Norte y completa la fachada oeste, aunque en 1660 un incendio destruyó prácticamente la totalidad de la fachada. En 1715 comienza se reconstrucción siguiendo la ampliación con el ala en el que se incluían las habitaciones de la reina. En 1772 se construyen dos alas de poniente que confirman la Plaza de Armas. Las nuevas alas desplazan así la capilla original de Juan Bautista de Toledo al ala meridional.

Otro espacio urbano significativo es la Plaza de San Antonio, en la izquierda de la imagen, que surge como conexión con el resto de la nueva ciudad, apoyándose en el edificio de la Casa de Oficios. Fue concebida como escenografía abierta hacia el río donde la Capilla de San Antonio se sitúa en el centro de una U cerrada con dos alas de pórticos simétricos. Dentro de esta plaza observamos la Fuente de la Mariblanca una de la principales fuentes de abastecimiento al pueblo. El Jardín del parterre, situado justo a la fachada oriental fue encargado por Felipe V con un estilo de diseño diocechesco con su gran estanque circular y su canal o ría. Por último, la Presa de Palacio, definida en 1751 para ordenar la entrada de agua en la ría y como protección del embate de las avenidas del rio.

En la esquina superior izquierda de la imagen se encuentra la Casa de Oficios y de Caballeros, un gran edificio con forma rectangular; su utilización inicial fue para el servicio de la corte, pero ha sido también utilizado como Administración del Patrimonio Real, así como cuartel y pabellones militares con un exterior caracterizado por galerías formadas de arcos de medio punto sobre pilastras de sillería. Finalmente, el Puente de Barcas que unía la Isla con el Jardín del Parterre se caracterizaba por ser un puente colgante o volado en su presentación inicial, que al incendiarse tuvo que ser reconstruido con pilares dándole el aspecto actual.

Carol Chambers

09/05/15

MÉRIDA (Alejandro Laborde, 1820)

CIUDAD EN EL ARTE para preguntar 10

Ésta es una representación del plano de la ciudad de Mérida (capital de Extremadura, España) a finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX. Se trata de un grabado en plancha de cobre de un dibujo de Moulinier. Procede de la obra, Voyage Pittoresque et Historique de L’Espagne, de Alejandro Laborde.

Alexandre Laborde fue un escritor, viajero, anticuario y político francés que nació y murió en Francia (1773-1842). Su interés por el arte y sus buenas relaciones con el Rey de España (Carlos IV), el secretario de estado (Manuel Godoy) y el gobierno francés, le llevaron a realizar numerosos viajes por España que aprovechó para crear su obra Voyage Pittoresque et Historique de L’Espagne. En un primer momento, se dice que estuvo patrocinado por el Rey de España y el secretario, sin embargo, en 1808 estalló la guerra en España y Laborde tuvo que autofinanciarse para acabar su obra y casi le supone la ruina.

La obra Voyage Pittoresque et Historique de L’Espagne consta de 4 volúmenes ilustrados con 349 grabados de monumentos, paisajes, etc… de Cataluña, Valencia, Andalucía, Extremadura o Castilla la Mancha. Las ilustraciones están realizadas por un equipo de artistas entre los que destacan Jacques Moulinier y Francois Ligier. Esta imagen en concreto hace referencia a su viaje por Extremadura y de forma más específica, a Mérida.

Mérida se sitúa en la provincia de Badajoz (Extremadura) en un llano al suroeste de la Meseta a orillas del río Guadiana. Debido a su localización Mérida se convirtió durante la época romana (capital de Lusitania), edad media (capital de Hispania) y hasta el Califato en una de las ciudades más importantes por su situación estratégica entre las rutas comerciales del norte y del sur por el oeste de la Península. Esto hizo que Mérida se convirtiese en el nudo de comunicaciones y en núcleo comercial promoviendo y facilitando el crecimiento demográfico. No obstante, las guerras y conflictos harán que Mérida pierda gran parte de su población (pasando de aprox. 30.000 habitantes a 6.000) quedando en cierto modo “abandonada” hasta la llegada del ferrocarril en 1864 en donde alcanzarán los 12.000 habitantes y continuará con su crecimiento demográfico.

Desde esta evolución, podemos observar en la imagen los diferentes monumentos según cada periodo: Época Romana (azul), Edad Media Cristiana (verde) y Califato Musulmán (rosa). Durante la época romana, Mérida (Emerita Augusta) era la capital de Lusitania. Octavio Augusto fundó esta ciudad en el año 25 a.c para que sirviese de retiro a los soldados veteranos de las legiones. El trazado urbano se configura como una ciudad típicamente romana, de trazado ortogonal con 340 m en sus lados paralelos al Guadiana y 525 en perpendicular al río.

Gracias a esta época de máximo esplendor tenemos monumentos y elementos arquitectónicos como el puente de Lusitania, que adquiere gran importancia para el crecimiento económico de la ciudad al ofrecer la posibilidad de convertir Mérida en el nudo de las rutas comerciales entre el Norte y el Sur (Vía de la Plata). Como capital poseía dos foros, uno provincial (Lusitania) y otro municipal en que encontramos el Templo de Diana (finales del S.I a.c), el Templo de Marte (reconvertido en la capilla “El hornito de Santa Eulalia” en el S. VII la Edad Media), el Pórtico del foro (Siglo I d.c.; en él se encotnraron medallones y escudos con cabezas de Júpiter y medusa que actualmente se conservan en el Museo Nacional de Arte Romano) y las termas (baños públicos con estancias reservadas para actividades gimnásticas y lúdicas).

Además, encontramos monumentos destinados al ocio como el teatro (en la imagen aparece aún enterrado pues durante la Edad Media fue considerado inmoral por el cristianismo. En la actualidad se representan obras de teatro clásico durante los meses de julio y agosto.) y justo al lado el anfiteatro (donde se ofrecían luchas de gladiadores). Como podemos observar en la imagen, ambos se encuentran en las afueras de la ciudad representada (Mérida, finales del Siglo XVIII y principios del S. XIX). Durante la época romana Mérida albergaba una población mayor en donde tanto el teatro como el anfiteatro se encontraban en los límites de la ciudad, pero los diferentes conflictos y guerras que se fueron sucediendo provocaron tanto la destrucción de gran parte de la ciudad como el decrecimiento de la población quedando tanto el teatro como el anfiteatro en las afueras en la época representada en la imagen.

Otro monumento destinado al ocio fue el circo romano, que tanto durante la época romana como en el siglo XIX e incluso en la actualidad permanece a las afueras de la ciudad. A parte de éstos monumentos y aunque no se puede apreciar en la imagen, una de las obras más impresionantes que nos dejaron en esta ciudad los romanos es el alcantarillado, utilizado por los emeritenses hasta hace unos años. Aunque no aparece en la imagen, también se encuentra en Mérida El Museo Nacional de Arte Romano (MNAR), inaugurado en 1986.

A finales del Siglo III y principios del IV, nace una mujer cristiana llamada Eulalia, que a los 12 años protestó contra el emperador Diocleciano que había decretado una ley por la que prohibía el culto a Jesucristo mandándoles orar a ídolos paganos. Eulalia fue torturada hasta que murió, siendo posteriormente santificada y calificada como mártir, construyéndose la Basílica de Santa Eulalia en el siglo IV.

Tras las invasiones bárbaras y la caída del imperio romano en el siglo V d.c. Mérida pasó a ser la capital del Reino Visigodo (S. VI d.c) hasta que en el año 713 la ciudad cayó en manos musulmanas hasta la reconquista en 1230. A comienzos del siglo IX, los mozárabes de la ciudad se rebelaron contra el poder emiral de Córdoba, hasta que Abderramán II mandó construir la Alcazaba y desmantelar las murallas romano-visigodas que todavía defendían la ciudad.

Tras la Reconquista en el siglo XIII (1230) y su re-cristianización, Mérida pasa a ser una villa más. Al llegar los Reyes Católicos y los Austrias Mérida comienza a tener un lento crecimiento que se verá truncado y comenzara a decaer con la Dinastía de los Borbón debido a los conflictos y la Guerra de Sucesión. Éste último periodo supuso una lamentable pérdida de parte del patrimonio histórico y artístico que no será recuperado hasta finales del siglo XX. No será hasta posteriormente en el siglo XIX, cuando con la llegada del ferrocarril Mérida comienza a crecer y recuperar su demografía. Desde entonces, la ciudad comenzó a crecer estructuralmente hacia el sur, perdiendo la regularidad que caracterizaba la zona en la antigua época romana, hasta recuperar lo que fue la antigua ciudad llegando hasta el teatro y el anfiteatro. Por ello, el ensanche no es sino  una recuperación de lo perdido a través de los conflictos. No fue hasta finales del siglo XX cuando comenzó a superarse la barrera natural del Guadiana, construir un extrarradio al otro lado del puente de Lusitania y ampliar con la periferia residencial hacia el norte, sur y este; éstas últimas ya con un trazado regular.

Hoy día, es una ciudad dedicada fundamentalmente al turismo y al comercio y se siguen descubriendo nuevos hallazgos arqueológicos bajo el subsuelo de Mérida. Esto, hace que dada la riqueza histórica, cultural y arqueológica, Mérida y su Conjunto Arqueológico Emeritense fuera declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1993.

Virginia Moraga Rodríguez

08/05/15

NUEVA YORK (Stephen Wiltshire, 2013)

imagen ciudad en el arte

Esta imagen representa dos de los símbolos más característicos de la ciudad de Nueva York: el Skyline del bajo Manhattan y la Estatua de la Libertad. Nada más ver la imagen vemos que destacan tanto la Estatua de la Libertad como la Torre de la Libertad o One World Trade Center (edificio que ha sustituido a las desaparecidas Torres Gemelas, lo que indica la actualidad del dibujo). Estas dos estructuras constituyen un símbolo de la libertad. Posiblemente el dibujante, Stephen Wiltshire, quiere destacar ambas tras los hechos acaecidos el 11 de septiembre del 2001, cuando fueron destruidas las Torres Gemelas por un atentado terrorista. La fecha del dibujo es el 7 de Octubre del 2013 y las dimensiones son 210 x 148 mm. Stephen Wiltshire es un dibujante londinense reconocido mundialmente, con autismo diagnosticado y una especial habilidad para dibujar paisajes urbanísticos con motivos arquitectónicos, como los de esta imagen.

La isla de Manhattan es una isla situada en la desembocadura del Río Hudson en el norte del puerto de Nueva York, y también uno de los 5 distritos que componen la ciudad de Nueva York. La isla de Manhattan está rodeada por el East river, el río Harlem y el río Hudson. Tiene una longitud de 21,5 km de largo y está conectada por puentes y túneles a Nueva Jersey por el Oeste y a otros tres distritos de Nueva York en otras direcciones: El Bronx en el noreste, y Queens y Brooklyn en Long Island, al sureste. La conexión de todos estos distritos  con Manhattan muestran la peculiar estructura de la ciudad de Nueva York.

En cuanto a la morfología de la ciudad, podemos señalar que el skyline de Nueva York está compuesto por un conglomerado de rascacielos que desempeñan un papel fundamental a la hora de delimitar el horizonte de la ciudad como si se tratase de una montaña artificial. La edificación del skyline de Nueva York es de tipo vertical y son edificios muy significativos para el mundo empresarial  y la actividad turística que forman una ciudad financiera de gran repercusión en Estados Unidos y a nivel mundial, dónde sus calles están trazadas mediante un diseño ortogonal. En su morfología urbana predomina la línea recta en el trazado de sus calles que se cortan de forma perpendicular, formando un conjunto bien definido de cuadrículas.

El crecimiento de la población en Nueva York fue lento hasta llegar a la primera mitad del siglo XIX, cuando se fueron difundiendo y desarrollando las nuevas actividades industriales y el consiguiente comercio, cuando ya existían los Estados Unidos como país independiente desde fines del siglo XVIII. La expansión del núcleo original de Nueva York (downtown Manhattan) afectó a toda la isla y el desarrollo de los ferrocarriles, a partir de mediados del siglo XIX hasta la primera mitad del siglo XX,  sirvió para abastecer a las ciudades de todo tipo de productos convirtiéndose en centro mundial para el comercio, industria y telecomunicaciones. Esto hizo que Nueva York  fuera una de las primeras ciudades del mundo en alcanzar los cuatro millones de habitantes. Actualmente, el bajo Manhattan representado por la imagen, es símbolo financiero y de negocios de la ciudad de Nueva York y de Estados Unidos, cuya construcción comenzó en los años 30.

En las décadas anteriores a la Segunda Guerra Mundial, la ciudad cayó en una pérdida de población que se traslada a los suburbios. Nueva York también sufrió el desgaste de su base industrial. Como muchas ciudades estadounidenses, Nueva York vivió varios choques raciales en los años 1960 y 1970, ganándose una reputación de alta criminalidad. En 1975, la ciudad tocó fondo y tuvo que declarase en bancarrota.

Los años 1980 vieron el renacer de Wall Street y la ciudad reclamó su rol como centro financiero del mundo. En los años 1990, las tasas de criminalidad disminuyeron drásticamente y la pérdida de población se revirtió mientras que la ciudad se convertía, una vez más, en un destino no sólo de inmigrantes de todas partes del mundo sino también de varios ciudadanos estadounidenses. A finales de la década de los años 1990, el boom de Internet dio lugar a otra forma de industria, la tecnológica, que alimentó la economía de la ciudad, sufriendo un duro golpe en el año 2001 con el ataque terrorista al símbolo financiero del World Trade Center, Nueva York y Estados Unidos: las torres gemelas.

Este lugar es una de las vistas más espectaculares que el ser humano puede observar sobre todo de noche y de obligada visita para los turistas de la ciudad, dónde se mezcla, la mano del hombre, con un enclave-conglomerado de edificios de gran altura y puentes como el puente de Manhattan y Brooklyn, con la mano de Dios con la Naturaleza que ofrece el Río Hudson, río cuyo nacimiento está a unos kilómetros al norte de Tahawus, a la altura del río Henderson, ensanchándose hasta desembocar en el océano atlántico, conocido este hecho como estuario, dónde intercambia con éste agua dulce y agua salada debido a las mareas del océano.

Miguel Pimentel Marcos

07/05/15

NUEVA YORK (Martí Bofarull, 2014)

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En este cuadro realizado con lo que se denomina técnica mixta que tiene por nombre “Soud Manhattan” (2014), Martí Bofarull (Barcelona 1965),  representa el Lower Manhattan o el Bajo Manhattan actual de Nueva York. Martí Bofarull es un pintor especializado en paisajes urbanos. La perspectiva de este cuadro es tomada desde Liberty Island, isla donde se encuentra la Estatua de la Libertad.

Inicialmente la ciudad de Nueva York estaba ubicada en la estrecha isla de Manhattan. Esta localización que resultaba tan ventajosa para sus primeros colonos, tanto por su interés comercial (Puerto de Nueva York 9) como estratégico (Castle Clinton 8), hacia el SXIX, obstaculizó el desarrollo expansivo de la ciudad debido a la llegada masiva de inmigrantes atraídos por su desarrollo económico. Por este motivo, fue necesaria la construcción de diferentes puentes (alguno de ellos representados en la imagen como el puente de Brooklyn 4 y el puente de Manhattan 5), que permitieran dicho crecimiento de la ciudad. Hoy Nueva York está compuesta por cinco distritos: Brooklyn, Queens, Bronx, Staten Island y Manhattan.

Manhattan está a su vez dividida en tres zonas. Uptown, donde podemos encontrar lugares tan conocidos como Upper West Side y Upper East Side. El Central Pakr (pulmón de la ciudad), también se encuentra en esta zona. Midtow; Times Square o Chelsea son algunos de los lugares que lo componen. Y por último, Down town, donde localizamos Chinatown, Soho, Finalcial District o Battery Park City entre otros. Siendo esta última la zona representada en la imagen.

Lower Manhattan es la parte más meridional de la isla de Manhattan, actualmente isla principal y centro de negocios y gobierno de la ciudad de Nueva York. Como ya hemos hecho referencia, es la zona más histórica de la ciudad. Si paseamos por esta parte de Manhattan nos encontraremos con Wall Street, el Ayuntamiento (Federall Hall), el Distrito Financiero (centro financiero del país y del mundo), y la Zona cero 1. Lower Manhattan fue especialmente afectada por los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001, cuando fueron derribadas las Torres Gemelas, en su lugar, hoy encontramos el edificio One World Trade Center o también llamado Torre de la Libertad  2, también presente en la imagen.

Como puede verse en el cuadro de M. Bofarull , Lower Manhattan limita al oeste con Hudson River 6, al este con el East River 10, al sur con el puerto de Nueva York 9 y con el Battery Park 7, y aunque no se aprecie en la imagen, al norte con la Calle 42.

Podríamos decir que actualmente Nueva York es el centro de concentración económica y comercial del mundo, además de ser una ciudad global por su influencia a nivel mundial. Por ese motivo podemos encontrar repartidas entre sus calles, perfectamente trazadas por un diseño ortogonal, sucursales de las empresas más importantes de todo el planeta relacionadas con el cine, la televisión, moda, diseño, arquitectura, medios de comunicación, publicidad o nuevas tecnologías entre otras. El turismo es otra de las actividades económicas importantes de esta ciudad, siendo el Empire State Building 3 uno de sus iconos más representativos.

Como se acaba de hacer referencia al nombrar su diseño ortogonal, en su morfología urbana predomina la línea recta en el trazado de sus calles. Calles que a su vez se cortan de manera perpendicular unas a otras, formando cuadrículas perfectamente ordenadas. Tan sólo una diagonal, Broadway, cruza la isla de Manhattan de Noroeste a Sureste. Este trazado en cuadrícula es precisamente uno de los motivos por el que circular en coche por esta isla es tan complicado, debido al gran número de intersecciones.

En contra de lo que pueda parecer (por ser una de las aglomeraciones humanas más grandes del planeta), Nueva York es una de las ciudades más sostenibles del mundo. Durante los últimos años se ha llevado a cabo un ambicioso plan de mejora para el fomento de zonas verdes, del uso de la bicicleta, de la peatonalización de calles, del uso del transporte público… Sin embargo, no solamente estas medidas se ponen en marcha en la ciudad, las viviendas particulares y los comercios también se suman a este plan con el tipo de materiales que se utilizan en su construcción o rehabilitación, el sistema de depuración del agua o el tipo de luces que se utilizan.

En resumen, el análisis de este cuadro de Martí Bofarull, nos permite introducirnos al conocimiento del corazón económico de la ciudad de Nueva York, así como al conocimiento de su visión más actual tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.

Antes de finalizar, resaltar que Martí Bofarull pertenece a la nueva ola de “nuevos maestros”. Empezó a exponer en 1991 en Galería Tuset y ha obtenido más de 100 premios de pintura.

Ana Gómez Pulido

06/05/15

MILAN (Georg Braun & Franz Hogenberg, 1572)

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La imagen que se presenta de Milán es una de las más de 500 vistas panorámicas y planos que forman la obra Civitates Orbis Terrarum (Ciudades del Mundo). Esta obra de seis volúmenes fue editatada por el topógrafo alemán Branun Georg que junto con los grabados realizados en su gran mayoría por Franz Hogenberg mostraba el urbanismo y la situación en la que se encontraban las ciudades más importantes del siglo XVI y XVII. Concretamente esta imagen sobre Milán pertenece al primer volumen que data del 1572.

Midland o Medelhan fue fundada por los celtas hacia el 600 a.C. Los descubrimientos arqueológicos sobre este periodo se dieron por la zona de puerta Romana donde se hallaron numerosos vestigios culturales de sus asentamientos en la ciudad. Luego pasó a ser conquistada por los romanos hacia el 222 a.C, a la que pasaron a llamar Mediolanum. Su traducción es “tierra del medio” puesto que es una ciudad que se encuentra en el centro de la llanura de Lombardía, rodeada por los ríos de Tesino y Adda, y además porque se sitúa entre los Alpes y los Apeninos.

Fue hacia el siglo III d.C. que Mediolanum por su situación se convirtió en la capital efectiva del Imperio Romano de Occidente, algo que permitió la consolidación de la nueva religión cristiana, época en la que comienzan a construirse iglesias como la de San Ambroggio, San Eustorgio o San Lorenzo Maggiore. La posición de Milan en el norte peninsular la situaba en una posición privilegiada lo cual lleva al emperador Maximiliano a realizar ampliaciones sobre la primera muralla, con el fin de consolidar su importancia como capital. Esta muralla se conoce como la Mura Massiminiane.

En realidad, la ciudad presenta varias murallas como forma de defensa y es que desde sus orígenes ha sido por su situación estratégica objeto de numerosas disputas. La primera muralla interna que se puede ver en esta imagen es la que corresponde a la época mediaval, llamada “Cerchia dei Naivigli”, data del 1156 y poseía 8 puertas que apuntaban hacia los respectivos lugares: Porta Orientale, Porta Romana, Porta Ticinese, Porta Vercellina, Porta Comasina y Porta Nuova, Porta Gioiva y Porta Tosa. Los orígenes de esta muralla comienza en el año 49 cuando los romanos se hicieron con la ciudad, en esta época el trazado de Milán se caracteriza por ser una cuadrícula dentro de un rectángulo, con un fuerte biselado en su parte occidental.

La ultima ampliación tiene luegar en 1156 la cual fue dañada por la invasión de Federico Barbarroja y hasta 1171 no fue remodelado en lo que conocemos como Cerchia dei Navigli. Esta muralla era un foso defensivo con agua lo cual hizo que se convirtiese en un canal que permitía las comunicaciones internas en la ciudad. La continua construcción de la muralla hace que la ciudad se caracterice por su trazado circular. Por tanto responde a una trama radiocéntrica con una expansión radial hasta la segunda muralla.

A finales de la Edad Media y el Renacimiento, la ciudad pasa a manos de la familia Visconti, convirtiendo la ciudad en una ciudad próspera y de riqueza. Bajo el control de Gian Galeazzo Visconti se mandó a construir el Duomo en 1386 según la arquitectura gótica francesa, el mármol de Candoglia con el que se construyo la fachada fue trasladado hasta la ciudad a través de los canales del Naviglio. Muchos fueron los que contribuyeron a sus más de 500 años de construcción entre los que destaca Leonardo da Vinci o Carlo Pellicani.

Pero la construcción más importante fue llevada a cabo por Filippo Maria Visconti, se trata del Castillo de Porta Giovia (el actual Castillo Sforzesco). Este castillo fue destruido en la época de la Republica Ambrosiana (1447-1450) pero cuando este periodo terminó la hija de Filippo Maria se casó con Francesco Sforza, el cual lo reconstruyó en su totalidad.

Durante los años que estuvo la ciudad bajo el dominio del Ducado de Sforza hubo un gran desarrollo económico. Ludovico el Moro (Ludovico Sforza) fue quien promovió el desarrollo de la cultura a todos los niveles, trayendo a grandes artistas a la ciudad; la agricultura es otra de las actividades que promueve a las afueras de la ciudad y la industria de la seda. Es así, como se puede observar en el grabado, como todas las actividades agrícolas se llevan a cabo fuera del primer anillo, donde se ve una construcción estructuración y organización del territorio muy diferente a la zona que va de la primera muralla hacia dentro, donde la construcción responde a un plano irregular en el nucleo central, algo muy característico de la construcción romana.

Bajo el Ducado de Sforza vinieron también las grandes epidemias en toda Europa, por lo que se tiene que construir un lugar donde albergar a todos estos enfermos lo más lejos posible del centro neurálgico de la ciudad, es así como se construye el Lazzareto a las afueras de la segunda muralla.

En 1525 los españoles se hacen con el gobierno de la ciudad tras la derrota de los franceses. Es en esta época cuando se levanta la muralla conocida como Cerchia dei Bastioni (Cerca de los Bastiones) que delimitaba con el centro histórico. Su extensión estaba aproximadamente entre las 730 hectáreas, 11,3 kilómetros de perímetro y con un total de doce puertas.

Por último señalar que gran parte de la Milan que vemos en la imagen quedó destruida tras la Guerra Mundial, pero al terminar Segunda Guerra Mundial la región de Lombardía contribuyó a su reconstrucción y la prosperidad que transformó a Italia, de un país agrícolo y relativamente subdesarrollado, a un líder industrial mundial.

Cristina Caballero