08/06/14

MOSCÚ (Fedor Yakovlevich Alekseev, 1801)

Plaza Roja Moscú

Esta pintura representa la Plaza Roja de Moscú. Se trata de un óleo sobre lienzo de 81 x 110 cm, realizado en 1801 por el pintor Fedor Yakovlevich Alekseev (1753-1824), uno de los más destacados paisajistas rusos de la época. Tras formarse en la Academia Imperial de Arte de San Petersburgo, pasó tres años en Venecia estudiando las obras de famosos paisajistas franceses e italianos. En 1800 el emperador Pablo I le ordena pintar una serie de vistas de Moscú, entre las que se encuentra esta imagen, que actualmente se expone en la Galería Tetryakov de Moscú.

Podemos observar, por un lado, edificios que conformaban entonces la plaza, destacando los dos elementos más importantes: la Catedral de San Basilio y el Kremlin, con su muralla, torres y su foso defensivo. Por otro, el artista refleja en su pintura el desarrollo de la vida tanto social como comercial de la época. La plaza, núcleo de la vida moscovita fuera del Kremlin, acoge a comerciantes y compradores de distintas clases sociales, pues se observan tanto tiendas edificadas como puestos ambulantes. También es lugar en el que se encuentran distintas clases sociales, pues en ella se entremezclan personas adineradas que pasean en sus carruajes, con aquellas con menos poder adquisitivo. Incluso se observa en la parte inferior derecha, cómo en medio del bullicio también tenían lugar procesiones religiosas.

La ciudad de Moscú está situada en la parte más occidental de Rusia, y es una de las ciudades más pobladas de Europa con más de diez millones de habitantes en la actualidad. Fue fundada en el año 1147 por Yuri Dolgoruki, quien en el año 1156 ordenó construir en la colina Brorvitskaya (del Pinar), una fortaleza de madera. Esta fortaleza pasó a ser sede del príncipe de Moscú, y así se inició la construcción del Kremlin, que ha pasado por varias etapas arquitectónicas desde su origen. El tamaño del primer Kremlin era inferior al actual. En 1238, durante la invasión de los Tártaros, fue saqueado e incendiado. Bajo el reinado de Iván I de Rusia se levantaron en torno a la ciudad murallas hechas en madera de roble, pero veintiocho años más tarde el príncipe Dimitri Donskoy, ordenó la sustitución de esas murallas de roble por unas de piedra blanca.

Sin embargo, el terreno en el que se ubica la plaza, seguía albergando multitud de construcciones de madera que se incendiaban frecuentemente, amenazando así la seguridad del Kremlin.  En el siglo XV, durante su reinado, el zar Iván III de Rusia, decidió retirar todas esas construcciones de madera, y fue entonces, cuando el Kremlin adquirió su estado actual al erigirse nuevas murallas y torres de ladrillo rojo en sustitución de las antiguas de piedra. Además, todo el comercio fue trasladado fuera de los límites del Kremlin y, de esta forma, la plaza pasó a convertirse en un gran mercado y en el escenario de los eventos más importantes de la ciudad, como las coronaciones de los zares.

La muralla del Kremlin cuenta con 20 torres, cuatro de las cuales dan acceso al interior a través de sus puertas. La torre más alta de todas es la Torre Tróitskaya o de la Trinidad, que mide 80 metros. Sin embargo, la torre más importante es la Torre Spásskaya o del Salvador, que es la que aparece en la imagen. Al estar situada junto a la Catedral de San Basilio y en la Plaza Roja, siempre ha sido la entrada principal del Kremlin.

En el interior del  Kremlin se encuentran algunos de los edificios más importantes, no sólo de Moscú, sino de todo el país. Destacan el Gran Palacio del Kremlin, sede oficial del presidente ruso, y la Plaza de las Catedrales, en las que tenían lugar las ceremonias más importantes como coronaciones y funerales, y en las que se encuentran enterrados algunos Zares.

La catedral de San Basilio, llamada inicialmente Catedral de la Intercesión de la Virgen en el Montículo, fue construida en el año 1561 por orden del zar Iván “El Terrible” como un monumento conmemorativo a la conquista de Kazán (1552 a 1554). Se encuentra situada en el extremo sureste de la plaza, junto a la Torre del Salvador. Está formada por ocho capillas y la última de ellas, construida en 1588 sobre la tumba de San Basilio, fue la que dio nuevo nombre a la Catedral.

Como se ha comentado anteriormente, la imagen muestra la importante actividad social y económica que se desarrollaba en la plaza en aquella época. El comercio moscovita se concentraba en la Plaza Roja y en ella se situaban las distintas tiendas, que se colocaban en función de la mercancía. Pocos años después de la fecha en la que Alekseev realizara la pintura comentada, el emperador ruso Alejandro I, con el objetivo de organizar el mercado, ordenó la construcción de una galería comercial de tres plantas. Ese edificio fue el preludio de las actuales galerías comerciales GUM, el centro comercial más lujoso de Moscú y uno de los más grandes de Europa.

Moscú constituyó un importante centro político, cultural, económico y científico en Rusia. Situada a orillas del río Moscova, poseía una posición privilegiada, pues su ubicación en el cruce de importantes rutas comerciales que llevaban a grandes ríos, como el Oká o el Volga, hicieron que se convirtiera rápidamente en un importante núcleo comercial. De hecho, durante el reinado de Iván III, entre los años 1462-1502, Moscú fue una de las ciudades más influyentes de Europa.

A comienzos del siglo XVIII, durante el reinado de Pedro “El Grande” (1689-1725), la capital de Rusia fue traslada a San Petersburgo. Sin embargo, Moscú siguió siendo un importante centro comercial y cultural. Tras la Revolución Bolchevique o Revolución de Octubre de 1917, Lenin trasladó de nuevo la capital a Moscú, por temor a una posible invasión de San Petersburgo, al encontrarse en la costa del Mar Báltico. A partir de ese momento, la vida política de la nación se concentró de nuevo en Moscú como capital de la recién estrenada Unión Soviética.

En la actualidad, la ciudad de Moscú presenta un claro trazado radiocéntrico, pues desde la Plaza Roja parten multitud de calles en todas direcciones hasta llegar a la gran autovía circular Moskovskaya. Estos ejes que conducen desde el centro a la periferia, incluyen no sólo grandes avenidas, sino también líneas radiales de ferrocarril y enormes anillos concéntricos que unen las distintas calles y facilitan la comunicación entre ellas.

Dicha morfología se desarrolla a partir de un centro histórico que conserva todavía muchas calles con predominio de edificios zaristas, y que tienen su núcleo central en el Kremlin y la Plaza Roja. Además de los edificios construidos a finales del siglo XIX y principios del XX, antes de la revolución de Octubre de 1917, también destacan siete rascacielos construidos posteriormente durante el mandato de Stalin. Los llamados Rascacielos de Stalin (Stálinskiye Vysotki), forman parte de un proyecto ideado para conmemorar el VIII centenario de la ciudad. Inicialmente se iban a construir ocho rascacielos similares siguiendo estilos tradicionales rusos, pero el último de ellos, que iba a albergar el palacio de los Soviets, finalmente no fue edificado.

La Plaza Roja sigue siendo la más importante y famosa de toda Rusia. Es la plaza más grande de Moscú y la tercera plaza más grande del mundo. Su nombre, no se debe al color de los ladrillos de algunos de sus edificios, sino que se debe al término Krásnaya, que en ruso antiguo significa bonita. De forma rectangular, se encuentra flanqueada por cuatro edificaciones importantes: La Catedral de San Basilio, las galerías comerciales GUM, el Museo de Historia y el Kremlin, centro histórico-arquitectónico más antiguo de la ciudad. En 1990, tanto el Kremlin como la Plaza Roja, fueron declarados Patrimonio Cultural de la UNESCO.

María Jesús de Miguel Hernando

07/06/14

DRESDE (Bernardo Bellotto, 1747)

Dresde, Bernando Bellotto, 1747

Esta imagen representa el Nuevo Mercado situado en el casco histórico de la ciudad alemana de Dresde en 1747. La obra se denomina el Neumarkt en Dresde y  se encuentra en el Museo del Hermitage en San Petersburgo. Es un óleo sobre lienzo con unas dimensiones de 134,5 × 236,5 cm. Su autor, Bernardo Bellotto, también conocido como “Canaletto El Joven” por su tío Canaletto, fue un artista famoso por su precisión a la hora de representar vistas urbanas de algunas de las principales capitales europeas. Considerado maestro absoluto de la perspectiva, este artista utilizó como género pictórico el vedutismo donde se desarrollaban imágenes panorámicas de ciudades con minuciosos detalles. De hecho, sus pinturas han sido una importante fuente de información histórica porque algunas de sus obras, como esta que comentamos aquí, sirvieron de inspiración para la reconstrucción de edificios históricos destruidos durante la II Guerra Mundial.

La ciudad de Dresde, situada al este de Alemania, posee un emplazamiento estratégico en el centro de Europa, por ser un nudo de transportes y un centro económico muy importante. Asentada en el valle del río Elba, que atraviesa la ciudad, está rodeada de praderas que ofrecen unas condiciones idóneas para su poblamiento. Por otra parte, el río Elba es una arteria de comunicaciones fundamental ya que constituye uno de los principales ríos navegables de Europa Central.

El lugar mostrado en la imagen corresponde al Nuevo Mercado (Neumarkt en alemán) situado en la plaza central de la ciudad. En el  siglo XVI Dresde se convirtió en la residencia de reyes y centro del Renacimiento y posteriormente del Barroco Europeo, pero tras la Guerra de los Treinta Años la ciudad quedó hundida. A partir de 1694, con el reinado de  Augusto El Fuerte, la ciudad consiguió recuperar su antiguo esplendor gracias al apoyo económico y cultural promovido por la corte electoral. El deseo del príncipe Augusto era que la ciudad se asemejara a Venecia. Para ello creó grandes edificaciones barrocas y reconstruyó otras renacentistas.

La disposición y el trazado de las calles estrechas que desembocan en la plaza nos muestran un plano irregular, en el que destaca una imagen muy compacta de los edificios. En el margen derecho podemos ver la abundancia de casas de estilo barroco. Eran los hogares de la burguesía, característicos por tener un patio central porticado y cubierto a dos aguas. La planta alta era destinada a la vivienda donde los balcones lucían barandillas con llamativos colores y la planta inferior servía como almacenaje u otros servicios. La burguesía contribuyó a fomentar entre la ciudadanía el interés hacia el coleccionismo de arte. La ciudad fue cambiando su fisonomía con la proliferación de casas burguesas ornamentadas, con enormes patios que se utilizaban para exposiciones y usos comerciales. Así, se pusieron de moda las cafeterías elegantes trayendo consigo la galantería, la exquisitez en la indumentaria y las buenas maneras.

Al fondo y ocupando la parte más céntrica de la obra vemos la iglesia más importante del Barroco alemán, la Frauenkirche  construida tan sólo 4 años antes del cuadro y convertida sin duda en el símbolo de Dresde. A su lado izquierdo y formando parte del Palacio Real, vemos el Stallhof (o patio de los establos) de origen medieval y a su lado, el Johanneum, ambos edificios renacentistas y destinados a actividades equinas. La plaza suponía  un centro de negocios y de comercio importante. Belloto nos muestra la importancia de las actividades de caballos a través de los carruajes que llegan al grandioso Johanneum. A su alrededor podemos apreciar a personas de clase alta diferenciadas por su vestimenta (pelucas blancas, vestidos de panel ancho…) y a personas de la clase obrera con ropas más sencillas. Gracias al crecimiento de estos años la población se triplicó y también se estableció una comunidad judía especialmente próspera. Aumentó el poder adquisitivo de la clase media y se impulsó la industria textil y del hierro. Por convertirse en uno de los centros culturales más famosos de Europa, la ciudad estaba poblada por intelectuales, profesores y artistas, así que la burguesía era la clase social dominante en la ciudad.

Este lugar ha sido víctima de guerras, conflictos políticos, batallas revolucionarias e inundaciones en diferentes etapas de la historia pero, sin duda, su mayor destrucción se produjo en febrero de 1945, por culpa del bombardeo sistemático de la aviación aliada durante la II Guerra Mundial. Todavía hoy, el centro histórico de Dresde se sigue restaurando.

Patricia Benito López

 

06/06/14

TURÍN (Bernardo Bellotto, 1745)

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Esta obra se encuentra en la Galería Sabauda de Turín y fue pintada por Bellotto en 1745. Se trata de uno de los primeros encargos reales que recibió el pintor por parte de Carlo Emmanuelle III, rey de Cerdeña y Duque de Saboya. Forma parte de una serie de pinturas de la época que reflejaban las distintas transformaciones de la ciudad. Representa los trabajos que se llevaban a cabo para la construcción de la fortificación que se situaban sobre el foso del Palacio Real de Turín. Como otros cuadros de la misma época, siglos XVII y XVIII, trata de reflejar y de retratar la vida urbana de la ciudad y algunas de las actividades más importantes del momento. De igual manera, el autor intenta incorporar una perspectiva que permite visualizar los edificios más importantes de la organización urbana de aquellos años.

La ciudad de Turín se encuentra emplazada en el Piamonte italiano, rodeada por los Alpes y al pié de los mismos. Aparece rodeada por cuatro ríos: Estura de Lanzo, Sangone, Po y Dura Riparia. Este último cruza la ciudad por el Norte, mientras que el Po, uno de los más importantes del país, cruza la ciudad por el este en dirección al norte y la divide en dos partes que la caracterizan, la planicie y la colina. Debido a su ubicación se trata de una de las puertas de entrada a la península por el norte.

El origen de Turín se sitúa en el siglo I, en un campamento romano (Casta Taurinorum) que posteriormente se dedicó al emperador Augusto y pasó a denominarse Augusta Taurinorum. Las características de dicho asentamiento han perdurado en el centro de la ciudad, que aún mantiene la típica estructura romana ortogonal en damero. Como podemos comprobar, la morfología urbana de su núcleo ha perdurado dos mil años sin ser modificada, de forma que ha determinado el resto del desarrollo urbanístico. Ni siquiera las numerosas conquistas y algunas asolaciones producto de invasiones, han conseguido cambiar su uniforme centro urbano.

A partir de los siglos XV y XVI, la ciudad sufrió una gran remodelación urbanística en la que intervinieron varios arquitectos y urbanistas de renombre que le proporcionó su aspecto actual. Como ya indicamos, esta gran remodelación también respetó su estructura ortogonal existente desde el principio de nuestra era. Cuando la ciudad pasó a ser capital de los Saboya, por mediación de Manuel Filiberto, recibió su primer gran desarrollo urbanístico a cargo de Carlos Manuel I. Éste mantuvo el trazado original romano, un diseño que consideró racional y muy adecuado a la función otorgada a la ciudad. El primer desarrollo urbanístico fue encargado a Vitozzi alrededor de 1615, el cual diseñó la plaza Castello para que sirviera de nuevo centro urbano y de plaza de armas del Castello y del Palazzo Reale. A ésta, añadió la vía Nuova, eje principal del nuevo barrio, los pórticos de las calles principales y una estructura homogénea de fachadas.

A este desarrollo le siguió la segunda gran modernización, hacia 1620, llevada a cabo por Carlo di Castellamonte. Éste prosiguió el trazado hipodinámico hacia el Sureste inspirado en las places royales francesas y que se caracterizó por su regularidad y uniformidad, siendo el núcleo simbólico de conexión entre la vieja y la nueva ciudad. Su prematura muerte hizo que su hijo Amadeo abordara la tercera ampliación hacia el Po, con el objetivo de unir la plaza Castello con el puente sobre el río. A su vez, remodela el Palazzo Reale (1646-58) para convertirlo tanto en el centro de la plaza como en el corazón urbano, simbólico y representativo de carácter absolutista del ducado. La racionalidad del plan general y el papel primario de la plaza del Castello, estableció una jerarquía de los nuevos barrios y la unión con la antigua ciudad. Estas tres ampliaciones sucesivas fueron el ejemplo claro del racionalismo urbanístico de los siglos XVII y XVIII cuyo principal objetivo fue confluir la antigua estructura romana con la nueva capital de estilo barroco diseñada por los Saboya.

A principios del siglo XIX se produjo un nuevo cambio en su morfología con el desmantelamiento de la muralla fortificada. Este hecho coincidió el fin del ducado de Saboya y del propio absolutismo. A mediados de este siglo (entre 1861 y 1864) se produce el denominado período de Resurgimiento (proclamación de la Unidad de Italia), donde Turín se convierte en la capital de Italia y muestra su imparable crecimiento industrial. En esta etapa, conviviendo con su armoniosa estructura y su perfecto trazado, se crean las primeras barridas obreras, abandonando su tradicional orden urbanístico e introduciendo un nuevo diseño en abanico tanto de calles como de plazas. Gracias al perfecto trazado de su centro histórico y a las estructuras arquitectónicas y pórticos perfectamente diseñados, las modernas zonas residenciales y la periferia de carácter industrial no desentonaron nada con la antigua imagen aristocrática de la ciudad.

Desde principios del siglo XX, tras la pérdida de primacía política de la ciudad, el desarrollo se caracteriza por ser rápido y poco ordenado, debido al nacimiento y crecimiento de las grandes industrias y a las inmigraciones en masa procedentes del sur del país.

En la imagen se muestra un espacio de carácter urbano en cuyo primer plano se identifican actividades relacionadas con la construcción, en este caso, de lo que parece la fortificación del Palacio Real. En la planicie, situada en la parte inferior derecha, se aprecian con mucho detalle los elementos que demuestran estos trabajos. Podemos ver obreros atareados tanto a un lado como al otro del foso, el andamiaje situado sobre la fortificación y los carromatos de los arrieros que parecen transportar los materiales necesarios para llevar a cabo el trabajo. A su vez, en la parte alta de la explanada se distingue lo que parece ser un asentamiento provisional, con ropas tendidas y mujeres atendiendo dichas labores. Esto nos hace pensar que los obreros destinados a la construcción establecían el campamento en el lugar de trabajo. Destacable es también, en la parte inferior izquierda, al borde del lado derecho del foso, la presencia de dos figuras que parecen discutir o dirigir los trabajos que se están llevando a cabo, es decir, podrían ser los capataces o los arquitectos discutiendo o alguno de ellos exponiendo el avance a quién encargó los mismos. Es evidente que la imagen refleja con claridad y detalle cómo se organizaba una actividad económica de construcción.

Entre los elementos urbanos más importantes, si seguimos la perspectiva de izquierda a derecha que proporciona el autor, es decir, de cerca a lejos, nos encontramos en primer lugar con los muros del Palacio Real (Palazzo Reale), cuya fachada principal se amplió posteriormente. Tras ellos, como apoyadas pesadamente, se erigen dos de las torres más importantes de la ciudad, la cúpula de la Capilla de la Síndone y la de la Catedral de San Juan Bautista. La primera de ellas destaca por su bella y original forma en espiral. Entre ambas, muy cerca de la segunda, se aprecia la pequeña torre de la Iglesia de San Doménico, que destaca por ser el único templo gótico de la ciudad. La perspectiva se aleja conforme nos desplazamos hacia la derecha, pero podemos comprobar que no disminuye el detalle a pesar de la lejanía. Esto permite distinguir en ese trayecto tanto la Basílica Mauriziana como la Consolata, dos de los principales templos del Turín de entonces. Belloto ha conformado adrede la perspectiva para mostrar en un solo vistazo los edificios más importantes. Como horizonte, se sitúan los Alpes, sobre los que se recorta la silueta de los edificios de la ciudad y cuya presencia se justifica por tratarse de uno de sus principales atractivos.

Mediante el análisis urbanístico de la imagen podemos discernir que estamos ante los trabajos de las sucesivas ampliaciones acaecidas entre los siglos XVII y XVIII dentro del reinado de los Saboya. En este caso, los trabajos se centran en el Palazzo Reale, que los Saboya intentaron convertir en el nuevo centro de la ciudad mediante su unión a la antigua urbe. Muy cerca encontramos los edificios más importantes de la época, la Catedral y la Capilla de la Síndone. Esto corrobora el modelo de organización política, donde existía una estrecha unión entre los dos poderes principales, el real y el religioso. El primero queda reflejado en la majestuosidad de su palacio y en la grandiosidad de sus construcciones y el segundo en la nutrida sucesión de edificios de carácter religioso que se muestran.

María José Ramírez Gregorio

05/06/14

TAORMINA (Alessandro La Volpe, 1868)

AilieCortabarria

Taormina fue fundada por colonos que huyeron de Naxos en el año 403 a.C. Se encuentra emplazada a 200 metros sobre el nivel del mar, descansando sobre la ladera del rocoso monte Tauro. Debido a su situación geográfica, en la isla de Sicilia, actuó como puente entre África y Europa, por lo que estuvo ocupada desde épocas prehistóricas.

Es una pequeña ciudad que hoy cuenta con algo más de 10.000 habitantes y está situada entre las ciudades de Mesina y Catania de Sicilia, ciudades que dieron nombre a las entradas situadas en los extremos de la calle Corso Umberto. Los accesos a la ciudad son Porta Catania en el extremo Oeste, que fue sometido a numerosas restauraciones siendo la última por el Reino de Aragón, y al Este de la ciudad se encuentra la Porta Messina, cuyo nombre original, “Porta Ferdinanda” en honor a Fernando IV de Borbón a principios del siglo XIX, fue modificado tras su restauración.

A lo largo de Corso Umberto, calle principal de Taormina, podemos encontrar la Piazza IX Aprile, donde se halla un balcón con vistas al mar Jónico. En ella están situadas la iglesia barroca de San Giuseppe y la Torre dell’Orologio también llamada Porta di Mezzo, en la que a finales del siglo XVII. Cabe destacar que, con la reconstrucción de dicha torre, se agregó un reloj en la parte alta que hoy se conserva. La Cattedrale Fortezza  situada en la Piazza del Duomo en honor a San Nicola de Bari, fue construida en el siglo XIII, engalanado con un rosetón típico de la era renacentista.

El Convento de los Dominicos, tercer monasterio construido en la ciudad (después del Palazzo Corvaja y el Palazzo del Duca de San Stefano) fue donado por un príncipe de Cerami, descendiente de la familia Altavilla, llamado Damiano Rosso a principios del siglo XV. Tras unos siglos, éste dominio cayó en las manos de los herederos de Rosso y fue en 1896 cuando se reformó en el hotel que actualmente se llama “San Domenico Palace Hotel”. Desde entonces ha recibido las visitas de importantes miembros de la realeza, científicos, escritores, entre otros.

Uno de las atracciones más llamativas de esta ciudad es el Teatro Greco-Romano, construido durante la época helenística. Los romanos modificaron su estructura con el propósito de dar cabida en ella a luchas de gladiadores. Hoy se sigue utilizando con fines de ocio y entretenimiento, para espectáculos, conciertos, obras de teatro y otras actividades.

El atractivo de sus paisajes y el clima mediterráneo ha catalogado Taormina como uno de los destinos turísticos predilectos del Mediterráneo desde el siglo XVIII. Fue entonces cuando escritores de gran influencia, como W.H.Bartlett (Pictures from Sicily) y Goethe (The poetry of desire) entre otros, popularizaron la ciudad.

Ailie Cortabarría Relph

05/06/14
La ciudad en el arte-José Magdalena (para subirlo)

MOSCÚ (Konstantin Fyodorovich Yuon, 1949)

La ciudad en el arte-José Magdalena (para subirlo)

Konstantin F. Yuon nació el 24 de octubre de 1875 en Moscú, Rusia. Se dedicó a la pintura y a ser diseñador teatral, cofundador de la Unión de Artistas rusos y de la Asociación de Artistas de la Rusia Revolucionaria. Estudió en la escuela de Moscú de Pintura, Escultura y Arquitectura. Tuvo por maestros a Konstantin Korovin y a Valentin Serov. Viajó a París donde conoció el Impresionismo, admiró sobre todo a Camille Pissarro. Falleció en Moscú el 11 de abril de 1958.

Este cuadro nos muestra la marcha militar del 7 de Noviembre de 1941, en la que participaron 28.500 soldados soviéticos. La celebración del desfile en el día del 24º Aniversario de la Revolución de Octubre se planeó para fortalecer el espíritu combativo del Ejército rojo, que en aquella época estaba luchando contra el avance de la maquinaria de guerra germánica. El 7 de noviembre de 1941 las tropas de Hitler se encontraban a una distancia aproximada de cien Kilómetros de Moscú. Las unidades que desfilaron partieron de la Plaza Roja directamente al frente al encuentro del ejército alemán que asediaba a Moscú. La perspectiva desde la que el autor realiza su cuadro coincide con la ubicación del Museo Estatal de Historia, una pinacoteca con más de 4 millones de obras de arte.

Moscú se encuentra situado a las orillas del río Moskvá, en la Rusia europea. Su estructura y trazado urbano es radiocéntrico, ya que desde el centro de la ciudad parten múltiples calles en todas direcciones a modo de radios. Posee un centro histórico cuyo punto central es la Plaza Roja. Este tipo de trazado permite un rápido acceso al centro de la ciudad por las vías radiales, pero la comunicación entre los distintos ejes es difícil y a menudo es obligado el paso por el centro de la ciudad. La historia de la ciudad pasa por El Gran Ducado de Moscú en la Edad Media, más tarde dando paso al Zarismo e Imperialismo Ruso y con posterioridad a la Unión Soviética, la antigua URSS.

Trazado radiocéntrico por la noche

Lo que hoy en día es la Plaza Roja, anteriormente era una zona densamente poblada por viviendas y edificaciones de madera. Pero fue demolida por Iván III de Rusia, porque argumentaba que los edificios eran fácil pasto para los incendios. La nueva plaza sirvió como lugar de encuentro y comercio. Más tarde fue empleada para ceremonias públicas y proclamaciones, como la coronación de Zares, y con posterioridad se celebraron los discursos de Lenin y Stalin y los desfiles del Ejército rojo. El nombre de Plaza Roja no proviene de la época de la Unión Soviética, sino de la palabra del antiguo ruso de Красная que significaba “bonita”. Así que, en verdad, la plaza se llamaba “la Plaza bonita”.

En la parte superior izquierda del cuadro, aparece el Edificio GUM o “Principales Tiendas Universales“ (ГУМ, Главный Универсальный Магазин). Edificio construido entre 1890 y 1893 por el arquitecto Alexandr Pomerántsev que albergaba ya unos grandes almacenes con más de 1.200 tiendas. Stalin lo convirtió en el mausoleo de su esposa, Nadezhda. Con un estilo arquitectónico semejante al de las estaciones ferroviarias inglesas victorianas, cuenta con una fachada de más de 242 metros. Fue creado en la URSS, luego se nacionalizó, pero tras su disolución, se privatizó y hoy se ha convertido en uno de los principales reclamos para los turistas.

En el cuadro, aparece al fondo, en la parte superior central, la Catedral de san Basilio, que fue construida entre los años 1555 y 1561 por orden del Zar Iván el Terrible (Iván IV Vasílievich) en conmemoración de la conquista del Kanato de Kazán. En 1588 el Zar Fiódor Ioánnovich ordenó que se construyera una nueva capilla en el lado Este sobre la tumba de San Basilio el Bendito, quien dio nombre a la catedral. En realidad, la catedral está situada en el extremo Suroeste de la Plaza Roja, frente a la Torre SpássKaya (Torre del Salvador) del Kremlin y la Iglesia de San Juan Bautista.

Frente a la Catedral se encuentra el monumento escultórico en bronce a Minin y Pozharski (1804-1816) obra de Iván Martos (1752-1835). El mercader Kuzma Minich Zajárev-Sujoruki, (Кузьма Минич Захарьев Сухорукий) (? – 1616) y el príncipe Dmitri Mijaílovich Pozharski (Дмитрий Михайлович Пожарский) (17 de octubre de 1578 – 30 de abril de 1642) protagonizaron la lucha contra la invasión polaco-lituana. Se han convertido en un símbolo de la nación y su aniversario se celebra el 4 de noviembre desde 2005 (Día de la Unidad Popular). Dicho monumento se ubicó en la parte central de la Plaza el 20 de febrero de 1818, aunque desde 1924 preside su posición actual.

A la derecha de la Catedral de San Basilio y del monumento a Minin y Pozharski, en la parte derecha del cuadro, podemos observar el Kremlin y su Torre SpássKaya con su reloj característico, que con sus 11 campanas y sus más de 25 toneladas, data de mediados del S. XIX. Se trata de un conjunto de edificios civiles y religiosos que incluye cuatro palacios y cuatro catedrales, agrupados en el interior de una fortaleza, con una muralla y sus veinte torres defensivas, cuatro son vías de acceso.

Durante los siglos XI-XII fue una población eslava, con una pequeña ciudadela fortificada residencia del boyardo, en la localidad de Kuchka. En el año 1156 el príncipe Yuri Dolgoruki ordenó construir en la colina Borovítskaya (del Pinar) una pequeña fortaleza de madera, sede del príncipe de Moscú. Este primer pequeño Kremlin fue reducido a cenizas y saqueado en 1238, durante la invasión de los tártaros. El nombre del Kremlin es proveniente de la palabra “Kreml” que significa ciudadela (recinto amurallado). Entre los siglos XV y XVII se construyeron la mayoría de los edificios conservados en la actualidad, aunque sufrieron una profunda remodelación a finales del S.XVII tras el alzamiento contra las tropas polaco-lituanas (4 de noviembre de 1612). Un incendio en 1710 destruyó todos los edificios de madera de la parte del noroeste del Kremlin. Posteriormente, Moscú dejó de ser la capital del reino y el Kremlin se convirtió en residencia temporal de la corte zarista (hasta 1917, tras la Gran Revolución de octubre). Napoleón ocupó el Kremlin en 1812, aunque volvió a manos rusas. A mediados del siglo XX, se restauraron las catedrales, palacios y otros monumentos arquitectónicos y en 1961 se construyó el Palacio de Congresos. Desde 1955 el Kremlin está abierto al público y, desde 1990, ha sido declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Debajo de la Torre Spásskaya se localiza el Mausoleo de Lenin (Vladimir LLich Ulianov). Construido en la época soviética tras la muerte de Lenin en 1924, expone el cuerpo embalsamado de Lenin. Su arquitecto Alekséi Shchúsev levantó una estructura de granito a imitación de la Pirámide de Zoser en Egipto y la tumba de Ciro el Grande (estilo arquitectónico Neoegipcio).

Mausoleo de Lenin en la Plaza Roja

José Magdalena Piqueras

 

04/06/14

NÁPOLES (1472)

Esta obra fue donada en 1473 al rey Ferrante de Aragón por Filippo Strozzi y actualmente se encuentra en el Museo di San Marino de Nápoles. Es de autor anónimo, aunque se la atribuye a Francesco Rosselli, miniaturista y cosmografo florentino, debido a su semejanza con otra vista suya de la ciudad de Florencia. Esta obra en concreto es conocida como Tavola Strozzi. Se trata de una pintura al óleo sobre lienzo y muestra la ciudad de Nápoles con el puerto en primer término.

El puerto de Nápoles era de gran importancia por ser el comercio y la navegación sus principales actividades económicas. Además era un centro militar naval de gran importancia estratégica para el control del Mediterráneo Occidental. Cómo señalaba Temístocles, “quién domina el mar, domina todas las cosas”, y así lo entendió la Corona de Aragón, que tenía un gran ejército en este enclave. En la imagen se muestra el regreso de la flota aragonesa arrastrando las galeras capturadas al adversario tras vencer en la batalla de Ischia, en 1465.

Según la mitología griega, el origen de Nápoles está en el lugar en el que el mar arrojó a la sirena Parténope, que logró escapar del hechizo de convertirse en piedra. En realidad, Nápoles fue fundada por un grupo de colonos griegos de Cumas, que construyeron una ciudad que llamaron en primera instancia “Neápolis” (Ciudad Nueva), en el siglo V a.C. A lo largo de la historia, Nápoles se enriqueció mediante la influencia de muchas otras culturas, como la romana, la angevina, la aragonesa, la hispánica y posteriormente la francesa la austriaca. Actualmente es una de las ciudades más pobladas de Italia.

En cuanto a la estructura y morfología urbanas, Nápoles está limitada por las características geográficas y por la muralla que rodeaba la ciudad. La urbe creció mediante sucesivas zonas agregadas de forma concéntrica, a partir de los primeros barrios portuarios, que constituían el núcleo de la actividad económica y social de la época representada en la pintura. La ciudad creció desde los barrios portuarios hasta las murallas, las cuales tuvieron que ser ampliadas sucesivamente para albergar a la población, a lo largo de su historia. 

Entre los elementos urbanos más importantes y emblemáticos encontramos el Castel Nouvo, que ha sufrido grandes batallas, como la primera guerra napolitana, en que atacado por tropas francesas (1494) o la segunda batalla de Nápoles (1504), en que fue asediada por tropas españolas. Este edificio, además ha visto la abdicación del papa Celestino V y el nombramiento de Bonifacio VIII. Sufrió una remodelación al añadirle el arco del triunfo de Aragón durante el reinado de Alfonso I. Otro monumento significativo es el Castel de Sant´Elmo, situado en la parte más alta de Nápoles para proteger a toda la ciudad; a lo largo de su historia ha servido como fortificación defensiva, como cárcel y como biblioteca.  Como conclusión, Nápoles es hoy una ciudad muy rica histórica, artística y culturalmente, con edificios emblemáticos e importantes en cada momento de la historia.

Fernando Rivas Rubio

03/06/14

SAN PETERSBURGO (Vassily Sadovnikov, 1850-1860)

San Petersburgo versión web (Sadovnikov, 1850 -1860)

En la imagen contemplamos una vista del centro histórico de San Petersburgo, la segunda ciudad más grande de Rusia. Está representada en una acuarela de la segunda mitad del siglo XIX, que debió ser pintada entre 1850 y 1860, por el artista ruso Vassily Semiónivoch Sadovnikov, (1800-1879). Sadovnikov fue un maestro en la descripción detallista de paisajes urbanos, especialmente los palacios y acontecimientos importantes (desfiles, fiestas). Esta obra forma parte de los trabajos encargados al artista por los zares Nicolás I y Alejandro II, entre los años 1830 a 1860. Varias de ellas  se encuentran en el Museo Hermitage de San Petersburgo.

San Petersburgo se encuentra entre el extremo oriental del Golfo de Finlandia y el Lago Ladoga. Es una de las ciudades septentrionales más grandes del mundo. Se encuentra cerca del Círculo Polar, en el paralelo 60, es decir, en la misma latitud que Alaska y Groenlandia del Sur. La ciudad se asienta sobre las islas pantanosas del Delta del Río Neva, río de gran importancia, por ser ancho y navegable. 30 de sus 74 kilómetros transcurren por la ciudad. Es conocida como “La Venecia del Norte”, pues la atraviesan unos 150 ríos, afluentes y canales, y por tanto está repleta de puentes –más de 800- siendo levadizos 21 de ellos. El agua es un elemento decisivo tanto en la topografía como en el desarrollo de la ciudad, pues un 10% de su superficie está cubierta por agua.

El crecimiento de San Petersburgo se produjo radialmente, desde su centro histórico, formado durante los siglos XVIII y primera mitad del S XIX. El extremo oriental de la isla Vasilievski –que vemos en la imagen- es parte del mismo. Aquí la ciudad tiene una trama geométrica, regular, que se entremezcla con una red de canales concéntricos, teniendo al río Neva como eje central. Ambos elementos, trama geométrica y red de canales, constituyen la primera corona de la ciudad, que en la segunda mitad del siglo XIX albergó también fábricas y viviendas obreras, además del puerto y del ferrocarril. Después de la Segunda Guerra Mundial se desarrolló una segunda corona, básicamente residencial y que hoy en día acoge al 80 % de la población. A partir de la segunda corona, la ciudad se abre al campo.

En la imagen, orientada al este, podemos apreciar los siguientes elementos urbanos: el Puente de la Anunciación, también llamado puente Blagoveshchensky, inaugurado en 1850, que fue el primero levadizo construido en la ciudad; el Río Neva, de gran importancia, por ser ancho y navegable; la Academia Imperial de las Artes, en la que se tomaban las decisiones concernientes a los estilos artísticos que predominaban en todo el país; la Catedral de Pedro y Pablo, ubicada en la Fortaleza de Pedro y Pablo, con su imponente campanario de 122,5 m de alto, es el panteón de todos los zares desde Pedro I hasta Nicolás II; la Catedral de San Isaac, construida según el estilo imperio, cuya cúpula de oro mide 21,8 m de diámetro, desde 1931 es un museo; y la catedral de San Nicolás, de estilo barroco, con elementos de la arquitectura eclesiástica rusa tradicional, destaca por sus cinco cúpulas doradas.

En cuanto a la sociedad de la época, cabe destacar que la nobleza terrateniente, hasta mediados del siglo XIX, ocupó los puestos más importantes de la burocracia rusa, que compartieron a partir de la segunda mitad de esa centuria con la burguesía. En la imagen vemos personas que probablemente pertenecieran a la nobleza y la burguesía, pues la Isla Vasilievski, que forma parte del centro neurálgico de la ciudad, era zona residencial de  la aristocracia rusa y comenzaba a ser sede de fábricas y viviendas obreras. También entonces se generó, gracias al desarrollo industrial y a la emancipación de los siervos, una ingente capa social de obreros y campesinos, que vivían segregados en los márgenes de la ciudad.

Desde 1712 hasta 1918 San Petersburgo fue la capital de Rusia. Era y es una ciudad de gran importancia estratégica por su ubicación geográfica. Por esto y por la influencia del río Neva, las actividades económicas están ligadas a su condición de ciudad marítima, fluvial y militar, destacando su puerto -único de Rusia en el mar Báltico -, la industria naval y los Astilleros del Almirantazgo. En estos astilleros se construían barcos de remo y veleros, como el que vemos en la imagen.  En cuanto al desarrollo industrial, cabe resaltar que fue creciente su importancia desde la segunda mitad del siglo XIX. El cinturón que constituían las fábricas y viviendas obreras tenía un tamaño importante en 1890 y era la frontera entre la ciudad antigua y el campo.

Hoy en día, como antaño, San Petersburgo continúa siendo un enclave militar y económico de primer orden, y por su riqueza cultural la UNESCO la declaró Patrimonio de la Humanidad.

Santiago Mirasol González

 

02/06/14

BILBAO (Félix Bonales, 2012)

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Esta obra del año 2012 es una pintura de 116 x 81 cm realizada al óleo por el pintor realista Félix Bonales. Se trata de una panorámica de la ciudad desde Mallona en la que se aprecia claramente cómo es el Bilbao de hoy en día. Está tomada de la página web del propio artista.

El principal motivo de la ubicación de la ciudad de Bilbao fue la existencia de la ría del Nervión, ya que suponía un punto estratégico para el control de las mercancías provenientes de Durango, Balmaseda o de la misma ría. La fundación de la Villa jurídicamente hablando se remite al año 1300, siendo el artífice de ésta Diego López de Haro V, también llamado “El Intruso”, quien fuese Señor de Vizcaya. Sin embargo, ésta ya existía como núcleo urbano desde el siglo anterior encontrándose a ambos lados de ella, algo antes de su desembocadura en el mar Cantábrico, lo cual permitía un exhaustivo control de las mercancías que iban llegando. En ese año 1300, la Villa recibió el terreno que actualmente se conoce, lo que fue en aquel momento un gran privilegio. Pero se puede hablar de más privilegios por parte del rey Fernando IV, principalmente en lo que ventajas comerciales se refiere. De esta manera, todas las mercancías provenientes de Castilla tenían que pasar obligatoriamente por este territorio, quedando Bermeo totalmente apartado. Estos privilegios aumentaron cuando en 1372 el futuro Juan I de Castilla concentró el embarque del hierro en dicha zona.

Con tan numerosas concesiones, la función mercantil de Bilbao se fue consolidando, terminando por estar conectado directamente con los puertos de Flandes y Gran Bretaña así como los de Francia, Portugal e Italia además de Castilla y Aragón y los puertos de Sevilla y Barcelona. Hay que decir que estas ventajas de las que disponía la Villa no terminaban aquí. Bilbao fue un lugar importante por la concentración no sólo de hierro sino también de lanas provenientes de Burgos, sin tener que pasar por Santander.

Ante tantos privilegios, villas como Portugalete no tardaron en expresar su desacuerdo. Esto tuvo serias consecuencias para la Villa ya que en 1500 su jurisdicción se vio reducida básicamente al entorno de sus murallas, es decir, a no mucho más de las siete calles con las que contaba. Once años más tarde, la reina Juana de Castilla estableció el “Consulado, Casa de Contratación, Juzgado de los hombres de negocios de mar y de tierra y Universidad de Bilbao”. Gracias a esta función mercantil el territorio de Bilbao fue creciendo. Dicho crecimiento se dio en un principio únicamente en el entorno de las tres primeras calles de la Villa, Somera, Artekale y Tendería. Más adelante, a lo largo del siglo XVIII  hubo un mayor crecimiento desde la Iglesia de Santiago, actual catedral, y hacia los arrabales de Atxuri y Ascao, lugares con una activa función artesanal.

La situación dio un giro de 360 grados a finales del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX debido a conflictos, la invasión napoleónica y la Guerra de Independencia, viéndose afectado el comercio tradicional. Tras la primera Guerra Carlista (1833-1839) la actividad económica de Bilbao se hizo más fuerte pudiéndose convertir así en el centro neurálgico del Señorío. A partir de 1870 y con el establecimiento del sistema municipal común, la jurisdicción se vio ampliada por la anteiglesia de Abando, zona que seis años más tarde experimentó un plan de Ensanche, plan que dio lugar a una nueva ciudad.

Leticia López Vallejo

 

02/06/14

CIUDAD RODRIGO (Joachim H. Stockler, 1812)

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Este grabado pertenece al libro The life of the Field Marshall the Duke of Wellington, escrito por Joachim H. Stockler y publicado en 2010 por MSCS. Se titula “Ciudad Rodrigo, after siege. Jan., 1812 (Ciudad Rodrigo tras el asedio. Enero 1812). Se trata de una perspectiva de la ciudad desde la parte suroeste, en la que se muestra cómo era la ciudad durante la Guerra de la Independencia.

La configuración urbana está condicionada por su situación y emplazamiento. Ciudad Rodrigo se sitúa en una encrucijada de caminos, próxima a la frontera con Portugal, y se erige sobre un promontorio rodeado por el río Águeda. Como consecuencia de ello, el casco antiguo está circundado por fosos y murallas y su función es netamente defensiva. Morfológicamente es una fortificación en forma de estrella que rodea un trazado urbano irregular. El río Agueda ha creado un sistema de terrazas a ambos márgenes y en su fértil vega hay plantaciones de regadío, que también se extienden por los alrededores del término municipal, además de cultivos de secano, monte bajo y la dehesa salmantina con numerosas ganaderías. A las afueras de la muralla, en el arrabal, se construyeron viviendas en torno a los caminos principales que partían del núcleo de población sin un plan urbanístico previo.

En esta obra, el autor representa en primer plano el puente romano que cruza el río Agueda, junto a los arrabales, y en lo alto el esplendoroso castillo de Enrique II de Trastámara rodeado por su fortificado. Se aprecia también la muralla, que tiene mas de dos kilómetros de recorrido y que circunda a la ciudad en todo su perímetro. Además, se puede observar una de las ocho puertas de entrada y salida a la población, llamada “Puerta de la Colada”, que es la conduce hacía el río Agueda. En un segundo plano se aprecian algunos de los monumentos religiosos mas destacados de la ciudad, como la Catedral de Santa María, la Capilla de la familia Cerralbo, y el seminario de San José, así como varios palacios y casas solariegas, muchas de las cuales aun se conservan, dándole a la Ciudad un aire señorial. 

Ciudad Rodrigo fue originalmente un castro vettón fortificado, que se denominó Miróbriga. A pesar de intentar repoblarla en tiempos de Alfonso VI, a cargo del Conde Don Rodrigo, de donde procede su nombre, no sería hasta 1161 cuando la población se asentó definitivamente, por orden de Fernando II de León. Este rey fue el gran benefactor de la ciudad, rodeándola de murallas, dotándola de silla episcopal, e iniciando la construcción de su magnifica catedral. Los siglos XV y XVI serían los de mayor esplendor, pues entonces se construyen numerosos monumentos religiosos, palacios y obras militares, como la fortaleza estrellada superpuesta a la primera muralla.

En los siglos XVII y XVIII, debido a la Guerra de Sucesión de Portugal y la Guerra de Sucesión Española, la mayor parte de la ciudad fue destruida. Lo mismo sucedió a principios del siglo XIX, con la invasión de las tropas francesas y la reconquista dirigida por el ejército angloespañol del Duque de Wellington. En 1944 la ciudad fue declarada Conjunto Histórico Artístico. Tras un proceso continuado de éxodo rural, desde 1976 comenzaron a regresar emigrantes desde Francia. Según datos del INE, Ciudad Rodrigo cuenta hoy con una población de 13.777 habitantes, de los cuales 6.677 son varones y 7.100 son mujeres.

Ana Belén Alcalde Expectación

 

01/06/14

AVILÉS (Cástor González Álvarez, Siglo XIX)

Puerto antiguo de Avilés

Esta imagen es una obra de Cástor González Álvarez, artista avilesino que nació en 1913 y fue pintor, dibujante, ilustrador, intérprete y compositor de música y hasta librero. En ella representa el puerto asturiano de Avilés en el siglo XIX, considerado un punto estratégico por ser parada de rutas comerciales en barco. También se aprecia parte de la ciudad, y en particular uno de sus edificios más importantes, la Casa de la familia de Las Alas.

En primer término podemos observar el puerto de Avilés, con varios barcos pesqueros y un velero mercantes. El comercio fue muy importante para sostener el crecimiento industrial de la ciudad en el siglo XIX, así como un factor fundamental por el que Avilés se convirtió en punto estratégico en las rutas comerciales con Europa.

Junto al muelle se encuentra la Casa de Las Alas, construida en la Edad Media como una casa fortaleza que se convirtió más tarde en palacio residencial. Esta familia poseía como patrimonio cerca de un tercio del asentamiento urbano llegando a ostentar el gobierno de la ciudad. En el siglo XIV construyeron una capilla funeraria junto al palacio familiar como forma de ostentación de poder. Esta capilla está representada en la imagen de Cástor a la izquierda del Palacio de las Alas, que es el edificio que se observa a la derecha con muchos arcos.

A la izquierda se distinguen también dos puentes que comunicaban la ciudad con la zona exterior de la misma. Antiguamente la ciudad estaba rodeada por una muralla de trazado circular, con un perímetro de 670 metros de piedra, que fue derribada en el siglo XIX para permitir la expansión urbana de la ciudad hacia el extrarradio. La ciudad tuvo cierto crecimiento antes de que la muralla fuese derrumbada por completo, como sucedió con los arrabales de Rivero y Galiana que se desarrollaron en dirección suroeste en el siglo XVIII, y el arrabal de marineros y pescadores de Sabugo que se expandió al norte.

Si nos fijamos en las edificaciones de la ciudad nos damos cuenta de que la estructura más alta existente en la ciudad es la Casa de la familia de Las Alas, lo cual denota su poder por no permitir que se construyeran edificios más altos. También se observan barcos de pequeño tamaño junto a una casa (abajo a la izquierda) menos señorial, que da a entender que Avilés también era una ciudad de pescadores, comerciantes y también religiosos por las ermitas e iglesias que se construyeron en la ciudad con el paso de los años.

Otros elementos urbanos característicos son la ría que comunica la ciudad con el mar Cantábrico, la iglesia de San Nicolás de Bari (actualmente llamada Iglesia de los Padres Franciscanos), y el puente de San Sebastián (al fondo de la imagen) que ha cambiado de nombre a lo largo de la historia y sirvió de comunicación de la ciudad con los barrios del extrarradio, y que fue remodelado con el paso de los años hasta ser el puente de hierro actual.

Respecto a la morfología de la ciudad destacar que posee una estructura radiocéntrica con un plano irregular. La zona central es el núcleo de la actividad civil, comercial y de ocio, y es donde se encuentra ubicado el ayuntamiento. A medida que llega la industrialización a la ciudad, esta sufre una expansión hacia el extrarradio creándose barrios obreros dedicados exclusivamente a vivienda para los trabajadores de la industria metalurgia (ENSIDESA). Las posibilidades que el puerto ofreció a las empresas del carbón y las plantas de siderurgia creadas al margen del rio favorecieron la industrialización, que se convirtió en uno de los ejes del crecimiento económico en el siglo XIX y sirvió como factor determinante del desarrollo en otros aspectos: transporte (terrestre y marítimo) y comercio, entre otros.

Algunos hechos históricos destacables son los siguientes. En tiempos de Felipe II vivió Pedro Menéndez de Avilés, quien fue encargado de viajar hasta América y fundó allí la que hoy es la ciudad más antigua del país: Florida, en 1565. Durante el siglo XVI la llegada de numerosos nobles a la ciudad le dio cierto prestigio a la ciudad pero también dio comienzo una etapa de decadencia que fue salvado por el comercio de bienes con América y la llegada del ferrocarril (algo que, al igual que el puerto, ayudo a la industrialización).

Raúl Quijada Liébana