17/05/12

SEVILLA (1740)

El grabado pertenece al siglo XVIII,  denominado Siglo de las Luces o de la Ilustración. Sevilla se encuentra situada en la llanura aluvial del curso bajo del río Guadalquivir. El río recorre esta llanura con un curso lento y divergente y atraviesa la ciudad de Sevilla de norte a sur. Este emplazamiento otorga a Sevilla un trazado de plano irregular característico de la Edad Media. La ciudad esta situada en la margen izquierda del río a excepción del barrio de Triana, desde donde está tomada la vista, y el de Los Remedios.  En este siglo la ciudad quedó dividida en cinco barrios o distritos.

Tras el descubrimiento del Nuevo Mundo en 1492, el río tomo un papel muy relevante en la actividad económica de la ciudad. Allí estuvo el consulado marítimo, la Casa de Contratación del comercio con América y el puerto fluvial donde descargaban todas las mercancías que de allí llegaban. Para vigilar y tener constancia de todos los barcos que entraban, se construyó la Torre del Oro, que hoy es uno de los principales monumentos de la ciudad. Durante siglos el puerto de Sevilla tuvo una incesante actividad hasta que en el 1717 se trasladó el monopolio del comercio americano a Cádiz y la actividad mercantil decayó. Esto repercutió gravemente en la economía de la ciudad, que entró en recensión. A partir de entonces la economía dependió mucho más de la agricultura y de las reales fábricas, como la Real Fábrica de Tabacos, la Real Fundición de Artillería, la Real Fábrica de Salitre, el Real Almacén de Maderas y la Real Casa de la Moneda.

En el Siglo XVIII la ciudad se encontraba aún limitada por murallas que, además de tener una función defensiva, también tenía la finalidad de evitar las crecidas del río, dado que cuando su cauce aumentaba se producía serio riesgo de inundación. Más tarde fueron demolidas para favorecer el ensanche de la ciudad y dar cabida a las nuevas construcciones urbanísticas. La morfología del casco histórico es irregular y está caracterizada por tener calles muy estrechas como las del barrio de Santa Cruz. Eran de dimensiones reducidas para impedir la entrada del sol y combatir las altas temperaturas.

Los edificios más emblemáticos y de mayor importancia se encuentran en el centro de la ciudad. Allí se encuentra la Catedral, en la que destaca la torre de la Giralda, de origen almohade, el ayuntamiento de estilo plateresco, la Casa de la Contratación, que se utilizaba como registro de todo lo que entraba desde América, la Casa de la Moneda, y otros monumentos como el Palacio Arzobispal.  Con esto se deduce que la mayor actividad económica y religiosa se desarrollaba en esta parte de la ciudad.

Ana Belén Casero Ruedas

 

16/05/12

BILBAO (Franz Hogenberg, 1575)

La imagen expuesta es un dibujo de la ciudad de Bilbao, publicada en 1575 en el atlas Civitates Orbis Terrarum. Bilbao fue fundada por Lope Díaz de Haro en 1300. Fue construida al lado de un río, en la villa de la ría del Nervión. Esto es dado por sus funciones comerciales. El río supuso el aumento de la actividad comercial, con las rutas comerciales de las cuales uno de los productos que se transportaba era lana castellana hacia las ciudad de Flandes. Por esta razón la ciudad se convirtió en uno de los puertos más importantes de la Península Ibérica. Además, el río supuso una gran fuente de recursos naturales, por ser fuente de abastecimiento para los ciudadanos y para el ganado, por lo que podemos decir que Bilbao posee una muy buen emplazamiento.

Aparte de la función comercial, que es la principal por la actividad del río, por la agricultura y la ganadería, la ciudad posee otras funciones como por ejemplo la función residencial, por el poblamiento. En cuanto a la agricultura, podemos decir que les era útil como forma de abastecimiento o de mercado, y para alimentar al ganado que aparece al principio de la imagen. También, el río era una forma de defensa natural, aunque la ciudad estaba rodeada por una muralla como otra forma de protección.

Como elementos urbanos, podemos destacar la iglesia de San Antón y la de Santiago. La catedral de Santiago es el edificio más antiguo de la ciudad. Se trata de una iglesia gótica y está construida sobre la antigua ermita dedicado al mismo apóstol.

En cuanto a la morfología de la ciudad, podemos observar que predomina el trazado irregular sobre el regular. Consta de una trama cerrada de calles estrechas. El poblamiento es apiñado o concentrado. Por eso podemos decir que Bilbao presenta las características típicas de una ciudad medieval, como son una población compacta, una estructura compleja y una ciudad que todavía entonces estaba amurallada.

La población de esta ciudad comenzó a crecer notablemente al final de la Edad media. Se construyeron nuevos edificios, como por ejemplo el ayuntamiento al lado de San Antón y empezó a haber problemas con el hacinamiento y la suciedad. Esta situación se mantuvo durante toda la Edad Moderna hasta que, con la industrialización, surgió  la necesidad de construir un ensanche. La imagen que analizamos aquí se corresponde con el casco antiguo de Bilbao, formado por siete calles: Somera, Artecalle, Tendería, Belosticalle, Carnicería Vieja, Barrencalle y Barrencalle Barrena.

 Carla Adán Gutiérrez

16/05/12

ROMA (Giambattista Piranesi, 1800)

La imagen escogida pertenece a la plaza de San Pedro de Roma. Fue dibujada en 1800 por Giovanni Battista Piranesi, arquitecto, investigador y grabador italiano que quedó cautivado por el esplendor de la Ciudad Eterna.

Esta parte de la ciudad está situada en la colina Vaticana, al noroeste de Roma, justo al otro lado del río Tíber. Estaba rodeada por murallas medievales y renacentistas y por seis puertas. Respecto a su morfología, en 1800 todavía conservaba áreas de cierta irregularidad, pero la zona en torno a la basílica papal había sido reformada en los siglos XVI y XVII dando cabida a grandes y espaciosas avenidas que proyectaban largas perspectivas hacia la monumental plaza de San Pedro. Los bloques de viviendas fueron edificándose alrededor de este núcleo, donde se localizaban los edificios más importantes, como la basílica y el palacio papal.

La plaza de San Pedro fue realizada por Gian Lorenzo Bernini en los años 1656-1667, durante el reinado del papa Alejandro VII. Está formada por dos partes: la primera, un espacio trapezoidal, delimitado por dos brazos rectilíneos cerrados y convergentes, y la segunda, otro espacio de forma elíptica limitado por cuatro hileras de columnas, que proporcionan un total de 269 columnas sobre las que descansa un entablamento, encima del cual hay 140 estatuas de santos. El conjunto tiene unas medidas excepcionales: 320 metros de profundidad y un diámetro central de 240 metros. La morfología de la plaza tiene la intención de brindar una acogida maternal, con los brazos abiertos a los católicos de todo el mundo para confirmarlos en la fe, a los heréticos para reunirlos en la iglesia, y a los infieles para iluminarlos con la fe verdadera.

En el centro de la plaza oval se encuentra el obelisco de 25 metros de altura y 327 toneladas de peso. El emperador romano Calígula lo mando traer de Egipto para su circo. Luego el papa Sixto V decidió colocarlo frente a la basílica, en memoria del martirio de San Pedro en el Circo de Nerón. A los lados del obelisco se encuentran dos grandes fuentes, una de Bernini y otra de Maderno, colocadas simétricamente; miden 8 metros de altura. Por último, en la parte baja de la plaza, a los pies de la escalinata, se encuentran las estatuas de San Pedro y San Pablo, que dan la bienvenida a los fieles.

Pero la construcción más importante de la plaza es la basílica de San Pedro del Vaticano, que es uno de los edificios religiosos más grandes del mundo. En su construcción intervinieron importantes arquitectos como Bramante, Rafael o Miguel Ángel. Al lado de la basílica se encuentra el Palacio Papal, ordenado construir por Pío X con la pretensión de facilitar una amplia residencia, próxima a la basílica, para todas las familias de funcionarios superiores del papado, algunos científicos y funcionarios administrativos.

 Tania Gómez Yebra 

 

16/05/12

ATIENZA (Victoria Moreno, 2010)

Esta acuarela de la artista Victoria Moreno representa la villa medieval de Atienza, situada al norte de Guadalajara, casi en el borde con la provincia de Soria. Poblada inicialmente por los celtíberos Titios, que le pusieron el nombre de Tithia, su aspecto actual es de origen medieval.

Atienza siempre ha contado con dos factores geográficos que han jugado a su favor. Por un lado, su enclave en un punto de fuerte defensa natural, en lo alto de un cerro rocoso, y por otro, su situación estratégica en el centro de la Península Ibérica, que le hizo ser muy codiciada durante la Reconquista, hasta el punto de que sirvió de frontera entre cristianos y musulmanes, y más tarde entre los reinos de Castilla y Aragón.

Con la llegada de los árabes, Atienza tomó definitivamente su nombre actual. Los musulmanes construyeron el castillo, de forma irregular, en lo alto del cerro. Contaba con una torre del homenaje y dos murallas de las que hoy en día solo se conserva la cimentación. En 1085 fue reconquistada definitivamente por Alfonso VI, incorporándola a la Corona de Castilla, y se le concedió un extenso territorio que llegaba hasta el río Tajo. A partir de entonces se empezaron a construir varias iglesias: la primera fue Santa María del Rey, seguida por las iglesias de San Nicolás Alto, San Pedro de Noncalvillo y San Esteban (desaparecidas estas tres en la actualidad), y por último la de la Santísima Trinidad y San Juan. Iglesias todas ellas de estilo románico. Partiendo de la base del castillo se construyó la primera muralla, por mandato de Alfonso VII, con la finalidad de defender a la población.

Pronto se formaron arrabales a extramuros desprotegidos por la muralla, como el de Puertacaballos, y se construyeron nuevas iglesias románicas en estos barrios: San Gil, San Salvador, San Nicolás de Covarrubias (desaparecida), San Bartolomé y Nuestra Señora del Val. Entre los nuevos barrios estaba la judería, que albergaba a los judíos residentes en Atienza. Alfonso VIII concedió nuevos privilegios, en agradecimiento a los arrieros de Atienza, que lo salvaron cuando era niño de su tío Fernando de León. Por ello mando construir la segunda muralla, más ancha que la anterior, para proteger los arrabales y la ciudadela de la Judería, aunque esta muralla aún dejaría fuera tres barrios con sus respectivas iglesias.

En 1298 Atienza contaba con 15 iglesias, 4 conventos y 2 hospitales, y una población de entre 6.000 y 8.000 personas. Los dos cinturones de murallas que tenia Atienza la hacían una de las villas mejor fortificadas de Castilla. De ahí podemos deducir la importancia económica y la prosperidad que alcanzó Atienza, que se mantuvo hasta finales del XIV, y que se corrobora por la presencia de una judería de tamaño muy considerable. En la actualidad, de este barrio sólo quedan los restos de muralla que le rodeaban y parte de algún torreón.

En el siglo XV, a consecuencia de las luchas de los infantes de Aragón, Atienza perdió varios barrios. Con la unión de Castilla y Aragón, Atienza perdió su importancia fronteriza y vio expulsada a la población judía, lo cual perjudicó seriamente su economía. En el siglo XVI quedó definitivamente configurada la estructura de la villa, que se mantiene hasta el día de hoy con cuatro barrios diferenciados: el de San Gil, el de Puertacaballos, el de la plazuela y el de la plaza.

La economía de la villa se ha basado tradicionalmente en la agricultura de secano y en la ganadería, principalmente ovina y bobina, así como el pequeño comercio. La explotación de las minas de plata de Hiendelancina, a principios del siglo XX, y la creación de nuevas carreteras, permitieron que la comarca tuviese una nueva época de prosperidad. En la actualidad, el principal recurso de la localidad es su rico patrimonio histórico-artístico, formado por el castillo y 7 de las 15 iglesias que llegó a tener, varias ermitas, y partes de las dos murallas, con sus puertas y torreones, que la convierten en un atractivo destino para el turismo de interior.

Victoria Luque Megía

15/05/12

MADRID (José Morán Vázquez, siglo XX)

 

El casco antiguo de Madrid, con origen en la medina musulmana, surgió de un emplazamiento estratégico determinadas por una serie de limitaciones topográficas: la disposición del caserío original en las zonas elevadas sobre el río y el barranco de la calle de Segovia, donde se establecerán al lado norte la alcazaba y al sur los barrios mozárabe y judío.

Cuando Felipe II hizo de Madrid la capital de España, acordó con las autoridades de la villa establecer una llamada Carga de Aposento que las autoridades madrileñas pactaron con el rey, a cambio de que éste estableciese la capitalidad en Madrid. Los madrileños, no especialmente contentos, empezaron a construir las que fueron llamadas casas a la malicia, de una sola planta, para no sufrir las incomodidades de la Carga. Como resultado de esto el casco urbano se extendió rápidamente y en unos cuarenta años, a principios del siglo XVII, llegó hasta la cerca que más tarde se construiría y que perduraría prácticamente hasta el siglo XIX. De esta manera, mientras la ciudad volvía a crecer en altura, se había extendido con un trazado muy irregular y desorganizado.

Más allá de los bulevares que se abrieron cuando se derribó de la cerca del siglo XVII, se construyó el ensanche de la segunda mitad del siglo XIX, proyectado con un trazado ortogonal por Carlos María de Castro, y llegando la zona urbana hasta el entonces denominado Paseo de Ronda. A comienzos del siglo XX se planificó en su zona noreste la Ciudad Lineal de Arturo Soria. El ensanche  se extendió hacia el este de lo que pasaría a ser el eje central de la ciudad, el Paseo de la Castellana. Estos cambios hicieron que el plano irregular de la ciudad fuera cambiando poco a poco, combinándose con zonas de morfología ortogonal y otras de plano lineal, a las afueras.

Desde finales del siglo XIX el centro histórico sufrió alteraciones puntuales de alguna importancia, siendo la intervención más significativa la apertura de la Gran Vía, que junto con otras partes en torno a la Castellana formaron unos ejes «pantalla» que aislaron a sus lados las zonas de menor altura de edificación y menor anchura del viario.

En resumen, el plano de Madrid ha ido cambiando a lo largo de su historia. Empezó con una ordenación desigual, y a medida que creció la ciudad, durante la Edad Moderna, se mezcló con un plano radial, haciendo que las calles mas importantes partieran del centro hacia las afueras. En el siglo XIX se construyó el ensanche y la Ciudad Lineal, haciendo de una parte del mapa urbano de Madrid una zona más moderna y ortogonal.

Alberto Pérez Martínez

 

15/05/12

EL CAIRO (Louis Haghe, 1842-1849)

El autor de esta imagen es Louis Haghe (1806-1885), litógrafo y acuarelista británico que en esta ocasión representó una panorámica de la ciudad de El Cairo, tal como la percibían los viajeros románticos en el siglo XIX.

El significado del nombre que se le da a la ciudad es: “la fuerte”, “la vencedora”, “la triunfadora”, “la victoriosa”. Es una ciudad que posee una historia milenaria, debida a sus variadas y continuas conquistas. Esta ha sido reconstruida varias veces a lo largo de su historia y conserva monumentos de todas las civilizaciones que pasaron por ella, desde los antiguos egipcios hasta los romanos, los árabes y otros de sus conquistadores.

El Cairo se sitúa a orillas del río Nilo y se caracteriza por poseer amplias zonas fértiles. Las construcciones más antiguas se situaban siguiendo el curso del río, mientras que los asentamientos más modernos se localizan a varios kilómetros del centro antiguo de la época faraónica. La metrópoli posee gran cantidad de sendas que atraviesan y comunican la ciudad, así como hitos urbanos significativos. Sus habitantes se distribuyen por barrios diferenciados en su mayoría por su clase social, de tal forma que las actividades económicas también son diferentes en cada zona de la ciudad.

Respecto al clima, posee un clima árido. Son muy características en la zona las crecidas del río Nilo en las estaciones señaladas. Los antiguos egipcios lo relacionaban con la “voluntad de los dioses” que les traían buenas o malas épocas de cosechas. Las principales producciones se basaban en su mayoría en el cultivo de cereal y en la ganadería, que con el tiempo iran evolucionando y se abrirán a nuevos mercados a través las rutas de comercio por el propio río Nilo y por el Mar Mediterráneo.

Beatriz Bonís González

 

15/05/12

PRAGA (José Luis Suárez, siglo XX)

La ciudad de Praga es la protagonista de este óleo sobre lienzo del pintor malagueño José Luis Suarez. Esta ciudad se encuentra emplazada a la orilla del río Moldava y separa el casco urbano en dos mitades. En uno de sus lados está la Ciudad Vieja y en el otro lado, que es la parte que podemos ver nosotros, se encuentra la Ciudad Pequeña, también llamada Malá Strana.

Praga es un claro ejemplo de ciudad que con el paso del tiempo ha tenido que ir extendiéndose en ambas orillas del río por falta de espacio. En la imagen podemos ver el río Moldava, que ha  jugado un papel muy importante a lo largo de su historia, fundamentalmente en relación al comercio, pues un río navegable es una fuente de riqueza para una ciudad. Desde antiguo, las ciudades se solían asentar cerca de los ríos, igual que sucede en este caso. Por este motivo y por la riqueza que se encuentra asociada al agua, en la Edad Media se utilizó el río Moldava para transportar madera de los bosques del sur. 

El nexo de unión entre ambas ciudades es el puente, conocido como Puente Carlos, ya que fue el rey Carlos IV quien lo mandó construir en 1357. Su obra finalizó en el siglo XV. Este puente mide 516 m de largo y 10 m de ancho y fue realizado con grandes bloques de piedra, que descansan sobre 16 arcos. Sobre sus pilares descansan grandes esculturas que lo decoran durante todo su recorrido. Esta decoración escultórica, y las farolas intercaladas, otorgan al puente un carácter muy monumental. Las esculturas son un total de 30, de temática religiosa. La primera que se colocó fue la de San Juan Nepomuceno, en 1683. Se trata de un puente muy sólido, ya que el río Moldava tiene un importante caudal y sus crecidas son numerosas durante los meses de invierno.            

En la pintura podemos ver cómo la ciudad pequeña de Malá Strana fue emplazada sobre una pequeña colina, posiblemente buscando una situación estratégica, tanto para su defensa como para resaltar en el punto más alto el Castillo de Praga. En este lugar tiene un especial protagonismo la Catedral de San Vito, la mayor muestra de arte gótico de la ciudad, cuya primera piedra fue colocada el 21 de noviembre de 1344. Dentro del complejo del Castillo se aprecian otros edificios significativos, como el Convento de San Jorge, la Basílica de San Jorge y el Palacio Real, todos ellos conectados por diferentes patios y pequeñas calles. Con respecto a la situación privilegiada del castillo podemos deducir el peso y la importancia que tanto la Iglesia como la familia real tuvieron en aquellos momentos, no solo por los edificios, sino por su situación dominante en el punto más alto, desde donde se podía divisar toda la ciudad.  

Contemplando la imgen podemos deducir que el plano urbano es  irregular, rasgo típico medieval. En torno al recinto del castillo fueron creciendo calles asimétricas, que dieron cabida a edificios civiles y otras iglesias de menor tamaño. También destaca la vegetación que se intercala entre las diferentes construcciones.     

Como conclusión, tras analizar la obra, podemos destacar la importancia que ha tenido la ciudad de Praga a lo largo de la historia. Esta pintura es un fiel reflejo es la monumentalidad de sus edificios.

Ramón Quindós Sánchez

 

15/05/12

POITIERS (Thomas Allom,1845)

Esta imagen es un grabado del año 1845, realizado por Thomas Allom, en el que aparece principalmente la iglesia de Notre-Dame de Poitiers, en Francia. Allom era un arquitecto artista e ilustrador topográfico nacido en Inglaterra el año 1804.

Fundada por los celtas, Poitiers es la principal ciudad de la región de Poitou, y alcanzó notoriedad bajo la dominación romana. Históricamente tuvo un papel muy importante porque fue allí donde los francos lograron detener el avance de los árabes en el año 732. Se halla entre el Macizo Armoricano y el Macizo Central, en un punto de fácil comunicación entre la Cuenca parisina y la Cuenca Aquitana. Es un lugar privilegiado tanto en el ámbito comercial como militar. En la Edad Media se vio muy beneficiada por su  relativa lejanía del poder real, lo que permitió a sus habitantes una cierta autonomía. Durante este periodo muchas aldeas se asentaron alrededor de la villa a modo de arrabales. Socialmente se diferenciaron los burgueses, ciudadanos habitantes de la ciudad fortificada, de los aldeanos y campesinos, que eran los vivían extramuros.

La imagen muestra cómo era la ciudad en el siglo XIX, cuando apenas había cambiado respecto a la época medieval. La iglesia es uno de los mayores ejemplos del arte románico, construida en el año 1140, siguiendo el modelo de la vecina catedral de Angulema. Es de una belleza extraordinaria. Su portada recoge representaciones en piedra de varias escenas bíblicas. Delante de la fachada de la iglesia, ocasionalmente se escuchaban sermones al aire libre en vez de escucharlos en el interior iglesia y también se veían pasar procesiones.

Lo más representativo de la imagen es el mercado que rodea la fachada de la iglesia, ya que el verdadero motivo que dio curso al desarollo de la ciudad medieval es el comercio, porque tenía una gran importancia tanto económica como social. Esto despertó en la sociedad una auténtica energía y un gran optimismo en todos los campos. Hay dos tipos de mercado que son muy comunes. El primero, es aquel en que el mercado ocupa una plaza destinada a este único fin, situada normalmente en el centro urbano o en sus inmediaciones, y el segundo, el que se sitúa en una ampliación de las calles principales. El mercado era muy valorado en esta época, ya que gracias al mismo comenzó el surgimiento de nuevas clases sociales.

Esta ciudad, como casi todas las ciudades medievales, por necesidades de defensa y abastecimiento se sitúa en las inmediaciones de un río. Las partes de las que se compone esta ciudad medieval es de una muralla con sus torres y sus puertas, las calles y los espacios afines destinados a la circulación de toda la ciudad. Respecto a las calles, son irregulares por la topografía de la ciudad y el trazado de las calles tenía que acomodarse a las dificultades del terreno. Las calles más importantes partían del centro, donde está la catedral, y se extendían radialmente, siendo cortadas por calles secundarias que forman una especie de círculo en torno al centro. Por lo tanto el perímetro de esta ciudad era sensiblemente elíptico. La ciudad no fue el producto de ningún proyecto previo, sino que su estructura es el resultado de un crecimiento natural y orgánico.

Diana Banach 

 

15/05/12

AMERSFOORT (Joris Hoefnagel, 1588)

 

El nombre de Amersfoort, que apareció en el siglo XI, podría proceder de una fortificación (foort) y del río Eem, que antes se llamaba Amer. Amersfoort es una ciudad medieval, ya que está amurallada y el trazado de sus calles es irregular. La ciudad se desarrolla alrededor de la plaza central, el Hof, donde el Obispo de Utrecht instaló su residencia con el fin de controlar mejor toda la zona, convirtiéndose, por ello, en una de las ciudades más importantes de la época.

En la imagen vemos una ciudad dentro de otra, ya que en 1300 finalizó la construcción de la primera muralla defensiva, pero en poco tiempo tuvieron que destruirla, porque la ciudad creció mucho y se había quedado pequeña. En su lugar encontramos lo que es actualmente la calle Muurhuizen (“casas del muro”), que se construyeron sobre la propia muralla. En 1380, al ampliar la ciudad, emprendieron la construcción de un nuevo muro que finalizaron en 1450. Lo más destacable de este nuevo muro defensivo lo encontramos en la puerta Koppelpoort, el más importante acceso a la ciudad medieval, ya que por ella podía pasarse vía terrestre y fluvial.

Entre los monumentos más importantes de Amersfoort, que se distinguen en el perfil de la zona inferior de la imagen, destaca la iglesia de Nuestra Señora, cuya construcción comenzó en 1444.  Tres siglos después, una explosión provocó su derrumbe completo, a excepción de la torre, conocida como Torre de Nuestra Señora o también Onze-Lieve-Vrouwentoren, una de las más altas del país (98 metros), de estilo gótico tardío. En el centro de la ciudad, en la misma plaza de Hof, se levanta la iglesia catedral de Saint Joris (San Jorge).

Durante la Edad Media, la población de Amersfoort vivía del cultivo y labranza de las tierras. También en esa época cobró cierta importancia el comercio, como lo demuestra la canalización de la ciudad y la entrada de barcos desde fuera de ella. La ciudad era  además conocida por su destacada industria textil y, durante los siglos venideros, también por sus numerosas fábricas de cerveza y tabaco.

Keistad (“ciudad de la piedra”) ha sido durante siglos el sobrenombre de Amersfoort. La explicación está en la Amersfoort Kei, una roca que fue arrastrada hasta la ciudad en 1661 por nada menos que 400 personas, a causa de una apuesta. Esta historia llegó a avergonzar a los habitantes de esta ciudad, que optaron por enterrar la roca. En el siglo XX la roca fue de nuevo descubierta y llevada a un lugar destacado de la ciudad.

César Saiz Calvo 

 

14/05/12

MADRID (Antonio López, 1981)

 

La Gran Vía es una de las principales calles de Madrid. Comienza en la calle de Alcalá y termina en la Plaza de España. Su construcción  comenzó el 10 de Abril de 1910 y  terminó a mediados del siglo XX. Desde entontes esta calle es una de las principales atenciones históricas, turísticas y comerciales de Madrid. En España se la conoce popularmente como el Broadway Madrileño, aunque ha tenido varias denominaciones a lo largo de los años. Empezó con tres nombres, uno para cada uno de sus tramos: Conde de Peñalver, Pi i Margal y Eduardo Dato. Durante la Guerra Civil se llamó sucesivamente Avenida de Rusia, Avenida de la Unión Soviética y Avenida de la CNT. Luego Franco la cambió a Avenida de José Antonio. Finalmente, fue el alcalde Enrique Tierno Galván quienn la bautizó oficialmente como Gran Vía en 1982.

La longitud de esta calle es de 1,3 km y tiene una anchura de unos 25 metros, salvo en la parte del bulevar, donde alcanza 35 metros. Los edificios que componen esta calle son característicos de la arquitectura de los siglos XIX y XX. La parte superior de los mismos se destina a viviendas mientras que en la parte inferior se encuentran zonas comerciales, las cuales son en su mayoría de lujo o de marcas muy conocidas. Las fachadas buscan la monumentalidad y dan una elegancia y modernidad muy característica a esta parte de la ciudad, dando a entender que se trata de un lugar emblemático. Este tipo de arquitectura se conoce como ecléctica, y su característica principal es la de combinar dos o más estilos arquitectónicos en una nueva estructura, que a su vez, resulte algo nuevo, con características de las corrientes que toma, pero con otras nuevas.

La calle tiene tres tramos perfectamente diferenciados: el que va de la calle de Alcalá a la Red de San Luis (dónde son numerosos los edificios de estilo francés); el que abarca La Red de San Luis y la Plaza del Callao; y el que va desde la Plaza del Callao hasta la Plaza de España (con mayor presencia de edificios de estilo neoyorquino). La Gran Vía es conocida mundialmente por sus tiendas y por sus edificios emblemáticos, algunos de los cuales son el edificio de Telefónica, que fue el primer rascacielos de Europa y ahora es el edificio más alto de esta calle, el edificio Capitol, construido en 1933 con aires arquitectónicos alemanes y neoyorquinos, y el edificio Grassi (mostrado en la imagen), que fue construido en 1952.

La construcción de la Gran Vía y de toda esta ampliación urbanística se debió a varios motivos. Uno de ellos fue la necesidad de facilitar el tránsito por el entramado de callejuelas que conformaban el centro histórico de la ciudad, abriéndolas de esta manera hacia el ensanche desarrollado en la segunda mitad del siglo XIX. De esta forma, la calle actuó como vía de comunicación que enlazaba los barrios del centro con los del oeste de la ciudad, evitando así los desplazamientos periféricos. La otra razón el deseo de descongestionar el casco histórico, a causa del creciente tráfico y con ese fin fue planificada como punto de encuentro de los ciudadanos y como área recreativa y comercial.

Teniendo en cuenta lo comentado anteriormente, se puede concluir que la morfología de esta zona pretendía ser ortogonal o en cuadricula, cortando las calles más pequeñas en ángulo recto, con algunas plazas intermedias, aunque la trama urbana preexistente dificultó esta pretensión en algunos puntos, donde continuó habiendo ángulos irregulares. A simple vista la pintura parece sugerir que existe una trama amplia y abierta, pero si se observa con detenimiento se puede advertir cómo se empieza a densificar y la edificación desarrolla en sentidovertical.

Otro aspecto destacable es la función comercial ligada al sector de servicios, como se aprecia claramente en el edificio Grassy, conocido por todos como una joyería de lujo. Las características que ofrece la calle en relación a su alumbrado público, su pavimentación, sus respectivas señales o las buenas comunicaciones que ofrece, son factores clave que potencian las actividades económicas. La Gran Vía albergó los primeros grandes almacenes de Madrid, además de cines, teatros, bares, cafés y escaparates de lujo que han sido muy frecuentados desde sus primeros años de existencia. La calle es extraordinariamente activa, tanto de día como de noche, pues es habitualmente utilizada como lugar de ocio y entretenimiento.

A pesar de ello, el pintor Antonio López ha representado la calle totalmente vacía, sin rastro de vida ni de actividad, y ningún viandante, queriendo transmitir la belleza y majestuosidad de la calle por sí misma, sin su ajetreo habitual. En todo caso, el tema de la soledad, el vacío y el silencio son recurrentes en la obra de Antonio López.

Jesús Hernández Villahermosa y Noelia Tejero San José